WELCOME TO YOUR BLOG...!!!.YOU ARE N°

Aborto: ¡Que se mueran los feos!



por Joaquín García Huidobro
Diario El Mercurio, Domingo 09 de Octubre de 2011  
http://blogs.elmercurio.com/reportajes/2011/10/09/aborto-que-se-mueran-los-feos.asp


Joaquin-Garcia-Huidobro.jpg
El aborto siempre nace de a poquito. Los proyectos de ley a la espera de ser votados por el Senado lo introducen bajo la figura del aborto terapéutico para casos dramáticos, como el riesgo de salud para la madre, el hecho de que la criatura sea inviable o que sufra una grave malformación.
Del riesgo para la salud y de los niños inviables se ha discutido mucho estos días. Menos se ha hablado del otro supuesto de aborto, las malformaciones graves. Quizá estén pensando en alguien como Nick Vujicic, el hombre que no tienes brazos ni piernas. Parece que no es bueno que ese tipo de gente viva, por más que recorra el mundo dando un mensaje de optimismo. Su presencia molesta.
Quizá sería bueno que alguien fuera a la conferencia de Nick el próximo 22 de octubre y se lo dijera a la cara. Que le pidiera que no gaste sus energías en darle a la gente razones para vivir, que es mucho más práctico que se instale en las tribunas del Senado y que grite mucho, ya que no puede palmotear, para que los senadores dubitativos voten a favor de ese aborto chico, que nos evitará el mal rato de tener que observar a gente menos agraciada. De paso, la Teletón, hoy superada por la alta demanda, tendría menos pacientes que atender.
Pero no sólo Nick es un potencial elegido en estas mociones abortistas, también los niños Down deberían ir calladitos hacia el paredón. Por algo en Europa ya casi no se los ve. Ellos no existen porque son caros y poco productivos. Además, algunos piensan que ni siquiera son bonitos.
Si usted tiene algún niño Down en su entorno, y lo quiere tanto como el resto de las familias que han recibido a uno de esos niños, disfrútelo, porque pertenece a una especie que, de prosperar el proyecto, ya no existirá más. Aproveche a Agustín, a José Manuel o a Marcela, fíjese bien en cada uno de ellos, en sus reacciones, guarde sus dibujos y cada una de sus sonrisas, porque sus nietos quizá le pregunten cómo eran esos niños que en el futuro ya nadie verá, porque estarán prohibidos.
Uno siempre había oído que la dignidad humana es una cualidad que no depende ni de la salud ni de la edad ni del tiempo que se vaya a vivir; uno estaba convencido de que la dignidad se descubre especialmente en los más graves enfermos de sida, en las personas que están en situaciones extremas, en la gente que parece no tenerla. Pero ahora nos quieren convencer de que las cosas son de otro modo. Sólo algunos están invitados al club de la dignidad. Sólo los sanos y los lindos, los deseados y los felices. Sólo los que salen rentables tienen asegurada la llegada a esta tierra.
También habíamos oído que había que abolir la pena de muerte, pero, si los senadores quieren, volveremos a tenerla en gloria y majestad. Con una pequeña diferencia: los no deseados, los inviables y los malformes no tendrán derecho a juicio alguno. No contarán con abogados que los defiendan, no se verificará si las pruebas que los condenan a muerte están bien obtenidas, y nadie preguntará si el juez tiene competencia para decretar sobre ellos la pena capital. Pero no hay que inquietarse, porque se ejecutará con cargo a nuestros impuestos en hospitales estatales, sin fines de lucro.
Para los millones de mujeres que, en todas partes del mundo, son forzadas a abortar, aun sin darse cuenta, vaya toda nuestra comprensión. Ellas son empujadas de mil modos, que van desde el abandono hasta la violencia directa. Basta con haber visto "Solas", la dura película de Benito Zambrano, para tener una mínima idea de lo que significa quedar a merced de la irresponsabilidad de los hombres y la falta de esperanza. Nadie aborta por gusto, simplemente esas personas se ven en un dilema que no parece tener salida: "O su vida o la mía", y recurren al aborto porque piensan que no hay otro camino.
Por eso, no basta con negarse al aborto: hay que desarrollar políticas de apoyo real a esas personas que pasan por una situación muy difícil. No sólo hay que respetar la vida de los no nacidos, también hemos de ocuparnos de esas compatriotas en apuros.
El mensaje que nos transmiten Nick Vujicic, los niños Down y las personas discapacitadas es que la vida no consiste en una ecuación entre el dinero, la influencia, el poder y la belleza. Ellos nos ponen un cable a tierra y nos hacen más humanos. No somos nosotros los que les hacemos el bien a ellos, cuando decidimos conservar su vida, promover la educación diferencial o habilitar unos accesos cómodos para impedidos. Son ellos los que nos ayudan a nosotros.
Los senadores probablemente piensan que están decidiendo sobre el aborto. En realidad se estarán pronunciando sobre el grado de humanidad de la sociedad en que vivimos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

COMENTE SIN RESTRICCIONES PERO ATÉNGASE A SUS CONSECUENCIAS