NO ES QUE ESTEMOS DANDO LA HORA

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Thelonious Monk, Dizzy Gillespie, Giants Of Jazz Copenhagen 1971

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Herbie Hancock 4tet - I Didn't Know What Time It Was [1988]

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Kenny Garrett Quartet - Sonhos Do Brasil ½

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Querida Britanny


"Te animo a pensar en lo que significará tu decisión para millones de personas a través del mundo que estarán atentas a lo que te suceda, incluso en este pequeño país desde el que escribo, donde ya se plantea legalizar la eutanasia activa..."


He sabido por los medios que pretendes poner fin a tu joven vida el 1 de noviembre próximo. Tú misma has explicado las razones, que no pueden sino conmovernos y hacernos simpatizar con tu persona, tu marido y familia.

Has señalado que, a un año de tu matrimonio, unas jaquecas te llevaron a consultar al médico. El diagnóstico no fue alentador: padecías de un tumor cerebral, que no respondió a los primeros tratamientos. Nos cuentas que te han dado 6 meses como expectativa de vida, a menos que te sometas a una radiación de todo el cerebro, lo que tendría un fuerte impacto en tu salud. Ante ello has decidido mudarte al estado de Oregón para hacer uso de su ley de eutanasia.

Has planificado celebrar el 26 de octubre el cumpleaños de tu marido, y "marcharte" el 1 de noviembre. Reconoces, sin embargo, que "en mi cuerpo no hay una célula suicida o que quiera morir... quiero vivir", solo que no ves una alternativa ante la falta de cura para tu enfermedad.

Quiero expresarte que comprendo tu situación y me hago cargo de tu sufrimiento ante lo que puede parecerte un desenlace sin esperanzas. También quiero decirte que encuentro legítima tu determinación de no someterte a un tratamiento que, aunque pueda prolongar un poco más tu vida, parece desproporcionado o extraordinario. Estás en todo tu derecho al pedirles a tus médicos que te dejen ir sin empecinarse en mantenerte viva con procedimientos que retardarían artificialmente tu partida.

Donde creo que no estás siendo justa contigo misma ni con tu familia es con tu decisión de intervenir deliberadamente en ese proceso para anticipar el momento de tu muerte. Perdóname si te expreso mi discrepancia, desde el afecto y la solidaridad que me inspiras. Estás siendo injusta porque no te estás permitiendo vivir tu vida en su integridad, desde el comienzo hasta el final. Seguramente piensas que la salida más fácil y menos gravosa para tu familia es la del suicidio legal. Deberías ser más compasiva contigo misma y no negarles a tus familiares la oportunidad de que puedan mostrarte su cariño en todas las circunstancias de tu enfermedad y acompañarte hasta que tu luz se apague naturalmente, que es lo que seguramente desean en lo más íntimo de sus conciencias. Tus médicos te habrán ofrecido terapias paliativas que, aunque no puedan curarte, te harán llevaderos los dolores físicos y psicológicos que puedan amenazarte en el último tramo.

Te animo a pensar en lo que significará tu decisión para millones de personas a través del mundo que estarán atentas a lo que te suceda, incluso en este pequeño país desde el que escribo, donde ya se plantea legalizar la eutanasia activa. Del "derecho a matarse" se pasa fácilmente al "deber de matarse". De hecho, la corporación que ha promocionado tu caso como bandera para abogar por la muerte asistida, Compassion and Choices , ha erigido tu determinación como modelo de "coraje" y de "muerte digna". Se nos dice así que quienes no recurran a la eutanasia y prefieran luchar hasta el final serían cobardes que escogen una forma "indigna" de morir. Una sociedad que practica la eutanasia envía este mensaje a enfermos, minusválidos y ancianos: dejen de estorbar y recurran a la "muerte dulce" proporcionada por un fármaco o inyección letal.

Pero, Britanny, eso no es lo peor, porque del "deber de matarse" se transita pronto al "derecho de matar". Cuando la ley deja en manos de los médicos decidir cuándo están frente a una enfermedad o discapacidad que autoriza poner su ciencia al servicio de la muerte, es porque ya se ha asumido que los más poderosos pueden determinar cuáles son las condiciones bajo las cuales otro ser humano más vulnerable merece o no seguir viviendo.

Tu determinación no es solo trágica para ti y tu familia. Lo es para todos. Aunque estés lejos y quizás nunca llegues a leer estas palabras, no puedo dejar de pedirte que, si nos tienes que dejar, no lo hagas así. Mucho -tu vida y la de tantos otros- depende de esa decisión.

La pregunta es: Televisión cultural ¿con o sin sesgo ideológico

ÓSCAR REYES, Familia viendo Televisor Plasma

Televisión cultural


La reciente aplicación de la normativa para la transmisión de cuatro horas de programación cultural que comenzó a regir el 01 de octubre pasado -contenida en la Ley de Televisión Digital- ya refleja las primeras señales de un cambio esperanzador en la parrilla programática de los canales de televisión. Hemos notado un esfuerzo por parte de la industria televisiva para programar las dos de las cuatro horas que le exige la ley entre los días lunes y viernes en horario de alta audiencia (que rige desde las 18:30 hasta las 00:00 horas), con apuestas novedosas y creativas.
En el último estudio estadístico de Oferta y Consumo de la TV Abierta de 2013 realizado por el CNTV, se observa que del total de la programación exhibida durante el año pasado sólo un 1,8% corresponde a programas con contenido cultural y la cual se concentra principalmente durante el fin de semana.
Hoy estamos frente a un cambio importante en el escenario de la cultura en televisión y que claramente hay que darle tiempo para que vayamos viendo frutos en la pantalla. Así como hoy estamos frente a tantas reformas estructurales en el país, la normativa que obliga a los canales a programar cuatro horas de cultura pasa a ser una gran reforma dentro de la industria televisiva y que apunta a una televisión de calidad en beneficio de las audiencias.
La ciudadanía está cada día más exigente, crítica y analítica frente a los contenidos en televisión. Las encuestas del CNTV a lo largo del tiempo reflejan la demanda ciudadana por cultura y diversidad en televisión. Programas que hablen de nuestra historia, nuestra identidad, nuestra memoria reciente y pasada, que sean entretenidos, innovadores y acordes a los tiempos actuales. A la hora de preguntar por las razones de insatisfacción con la televisión -según la Séptima Encuesta Nacional de Televisión del CNTV- aparece la poca programación cultural en la pantalla abierta.
Chile cuenta actualmente con una industria audiovisual de calidad. A través del Fondo del Consejo Nacional de Televisión vemos año a año cientos de programas provenientes de la producción audiovisual independiente que podrían estar en pantalla y que no alcanzamos a financiar.
El Estado también juega un rol clave en la reforma de la cultura en televisión. Los recursos con los que cuenta el Fondo CNTV para fomentar la producción de programas de calidad son aún insuficientes.
Para el 2015, el gobierno de la Presidenta Bachelet ya comprometió un incremento de un 20% de este fondo y esperamos que vaya en aumento para poder satisfacer la demanda de programación de calidad que manifiestan las audiencias. Que día a día veamos más programas como “Los 80”, “31 Minutos”, “El Reemplazante”, “Los Archivos del Cardenal”, “¿Con qué sueñas?”, “Violeta”, “Niño Rojo”, entre tantos otros.
Para contribuir con esta gran reforma a la televisión se requieren a todos los actores involucrados en el desarrollo de esta industria. No sólo el Estado, sino que también auspiciadores, canales, productores y telespectadores. Este último, sin duda, un actor fundamental para lograr una mejor televisión.
La calidad de los contenidos televisivos constituye un bien de primera necesidad social. La experiencia nos ha demostrado que calidad y altas audiencias son perfectamente compatiblesy así lo hemos visto también con los estrenos de las últimas semanas.

Tiempos Turbulentos y la Ley de Lavoisier en Política‏

KENNETH BUNKER, madre

Tiempos turbulentos



La clase política atraviesa tiempos turbulentos. Una serie de hechos que han ocurrido en los últimos meses han remecido la notable estabilidad de las últimas décadas. El diseño y la tramitación de las reformas estructurales, los atentados terroristas y el caso Penta son algunos ejemplos de eventos que han polarizado a las dos grandes coaliciones. En estos tres hechos, la posición política entre la Alianza y la Nueva Mayoría ha sido para todos efectos prácticos, opuesto. La enemistad entre las dos coaliciones incluso ha llegado a gotear hacia sus interiores. La detención del ex alcalde Labbé y los dichos del embajador Contreras han dividido a sus partidos miembros. La reacción ante ambas situaciones desnuda la brutal discordia que existe entre partidos que comparten domicilios políticos.
Algunos dirán que la polarización entre las coaliciones ya es una tradición y que la división dentro de ellas es un fenómeno natural. Puede ser. Pero por muy normal que sea, no significa que constituya una costumbre positiva o deseable para la democracia. La ruta que transitaron los países desarrollados sugiere que es necesario que las coaliciones estén dispuestas a cooperar entre ellas y que los partidos miembros estén dispuestos a dialogar entre sí. Todo indica que eso no sucede en nuestro país. Es peor, hay evidencia que sugiere que la polarización y división que se observa en la clase política se refleja en la ciudadanía. La última encuesta MORI-CERC muestra que existen dos Chiles, uno que vota y aprueba, y otro que no vota y no aprueba.
La clase política es la responsable. Quienes han gobernado el país desde la transición no han trabajado lo suficientemente duro para mejorar la calidad de la democracia. Si algo han hecho es estancarla.Tanto la Alianza como la Nueva Mayoría cargan con esa cruz. Ahora bien, como siempre, la solución al problema depende —en buena parte— del oficialismo. Mejorar la calidad de la democracia debe ser impulsada por el Poder Ejecutivo. Y este gobierno, al parecer, no se ha percatado de aquello. Se ha cegado en llevar a cabo su programa de gobierno al pie de la letra. Esto no sólo ha aportado a la turbulencia, además le ha significado problemas propios. Si en algo coinciden las encuestas, es en una caída lenta pero constante de la aprobación presidencial.
El problema no se detiene allí, se proyecta hacia el futuro. No hay un recambio político en el oficialismo. La llamada segunda generación de la Concertación —Lagos Weber, Orrego, Rincón, Rossi, Tohá, entre otros— brilla por su ausencia. Si no fuera por las particularidades de sus cargos públicos, difícilmente tendrían tribuna. Si bien han mostrado anhelos de poder (al competir en elecciones), no han logrado imponer su liderazgo. En la batería de encuestas que se han publicado desde marzo, ninguno de estos servidores públicos ha figurado como una potencial carta presidencial para su coalición. Es prácticamente un hecho que la segunda generación no tiene la ambición electoral que tuvieron sus predecesores, y que difícilmente desarrollaran ese instinto en los próximos años.
En este escenario, parece perfectamente aplicable la Ley de Lavoisier: nada se pierde, todo se transforma. Que no exista un recambio en la Nueva Mayoría no significa que no exista un recambio en la centroizquierda. A pesar del deseo de algunos, Enríquez-Ominami y Velasco se han consolidado como los principales referentes del sector. El ex diputado y el ex ministro han logrado posicionarse como los dos políticos con más futuro de la centroizquierda. La última encuesta MORI-CERC muestra a Enríquez-Ominami con un 18% de apoyo, y a Velasco con un 11% de apoyo (seguidos por Vallejo, con un magro 5% de apoyo). El caso de Velasco es especialmente notable, dado que incluso tras el escándalo del caso Penta su nombre sigue en lo alto de la tabla.
La fuerte dependencia del gobierno al capital político de la presidenta y la notoria obsesión de la coalición oficialista por llevar a cabo el programa de gobierno han aportado a la turbulencia. Los hechos políticos que siempre han sacado ronchas ahora están siendo acompañados por temas que normalmente no son controversiales. Esto constata el delicado estado de salud de la democracia. El principal perjudicado en este clima de crispación política es la coalición oficialista. Puede que aún sea temprano para pronosticar que quienes llevan la delantera ahora -Enríquez-Ominami y Velasco permanecerán arriba hasta la próxima elección presidencia-l. Pero todo indica que se mantendrá el rechazo a los partidos tradicionales de la centroizquierda y que los llamados a ocupar el poder no estarán a la altura del desafío.
--
Comment:
50,6% de Abstención en Primera Vuelta
58% de Abstención en Segunda Vuelta.

La encuesta Mori-Cerc es muy simplista.
Debe haber de todo entre los que votan
y los que no votan.

Otra cosa es que, como ocurrió
con una encuesta apócrifa
en que le preguntan
a un elector que salía
del local de votación
qué pensaba de 
la ignorancia e indiferencia
del electorado.

El consultado respondió 
escuetamente:
«No lo sé ni me importa.»

Respecto de la Ley de Lavoisier,
hay un profesor de física
que la reformuló de una
manera que sintetiza
la primera y segunda
ley de la termodinámica
de una forma que resulta
perfecta para explicar
la burocracia:

Nada se pierde,
todo se traspapela.

¿Cómo se puede calcular el costo del dolor y sufrimiento? [El precio es la sangre de Cristo].‏

BJORN LOMBORG, /
EXPLOSIÓN DE UN COCHE BOMBA EN WADI AL-DAHAB CAUSA 2 MUERTOS Y 30 HERIDOS

Costos y beneficios de reducir la violencia


La violencia conlleva un costo enorme para nuestro mundo. A nivel global, el costo alcanza a más del 11% del PBI mundial, y para Chile el costo social anual de la violencia puede llegar a casi $50 mil millones. Pero esto no se refiere principalmente a la violencia muy visible que domina la televisión y las noticias.
Las guerras civiles y los conflictos retumban demasiado tiempo en demasiados lugares como Siria y África, y son devastadores para los involucrados. Los economistas han medido los costos de todos estos conflictos, desde la cifra de muertos por las guerras civiles, las guerras regulares, el terrorismo, junto con los costos de los refugiados, pero también incluyendo el modo en que los conflictos pueden arruinar el crecimiento económico de los países durante décadas. Sin embargo, su impacto total, aunque es importante en focos específicos, es globalmente bastante pequeño, con un costo total de alrededor del 0,2% del PBI mundial.
Pero, sorprendentemente, otras formas de violencia son probablemente un problema mucho mayor, y que sin duda merecen más de la atención mundial. Este es el argumento de James Fearon y Anke Hoeffler en un nuevo trabajo de investigación para el Copenhagen Consensus.
Considere la cruda realidad de que por cada muerte en el campo de batalla de una guerra civil, aproximadamente nueve personas son asesinadas. Si se mide el costo total, no sólo de los homicidios, sino de las agresiones y el miedo asociado a ellas, el costo global alcanza a más del 1,4% del PBI. Para América Latina, debido a los índices de criminalidad más altos, el costo es de más del 4% del PBI de la región. Esto no quiere decir que la región pierde unos 300 mil millones al año por esta violencia, sino más bien que si pudiéramos evitar estos asesinatos y agresiones, la región estaría en mejores condiciones, de modo tal que podría equivaler a que todos sean un 4% más ricos.
Pero incluso los asesinatos no son la parte más importante de la violencia. El impacto más devastador de la violencia proviene de dos áreas que se suelen olvidar, y el análisis económico nos muestra por qué tenemos que prestarles mucha más atención.
La primera área es el abuso infantil: en todo el mundo, muchos niños todavía tienen una crianza muy violenta. Casi todos los padres usan la disciplina no violenta, explicando por qué cierto comportamiento estuvo mal y tal vez quitando privilegios. Pero cada mes, más del 15% de todos los niños experimenta lo que la ONU llama castigos físicos severos. Se los abofetea en la cara, la cabeza y las orejas, y un 4% recibe una paliza con algún implemento, siendo golpeados una y otra vez lo más fuerte posible. Este es el destino de 290 millones de niños en todo el mundo cada mes, con 21 millones de estos casos ocurriendo en América Latina.
Los economistas calculan el costo que acarrea dicho abuso infantil, no sólo los costos evidentes producto del aumento de las intervenciones para el bienestar infantil, sino también de la pérdida bien documentada de los ingresos futuros de un niño abusado. El costo mundial total alcanza la asombrosa suma de $ 3,5 billones al año. Para Chile, el costo se estima en $18 mil millones.
La violencia contra las mujeres representa el mayor costo mundial; incluye el infanticidio femenino, la mutilación genital y la incitación a las viudas a suicidarse. Pero mucho más importante es el costo de la violencia en la pareja, incluyendo el ser abofeteada, empujada, atropellada, pateada, estrangulada o quemada a propósito y forzada a tener sexo. 28% de todas las mujeres en el Africa subsahariana informó esa violencia en el último año. Durante los últimos 12 meses, esta violencia ha afectado a más del 12% de las mujeres en América Latina.
El costo total de este tipo de violencia contra la mujer alcanza a 4,4 billones al año, o alrededor de 32 mil millones sólo para Chile.
El mundo y la ONU están tratando de responder ahora a la pregunta: ¿Qué clase de mundo quiere en el 2030? La meta es encontrar los mejores objetivos en los cuales el mundo debe concentrarse.
Por eso, mi grupo de expertos, el Copenhagen Consensus, les ha pedido a algunos de los principales economistas del mundo que examinen los costos y beneficios económicos, sociales y ambientales de muchos objetivos diferentes propuestos, desde áreas como la salud, alimentación y educación, hasta el escabroso tema de la violencia.
Los economistas consideran que el objetivo de reducir las guerras civiles se podría lograr con un despliegue más activo de fuerzas de mantenimiento de la paz. Si bien son costosas, podrían ayudar a prevenir futuras guerras civiles, y el análisis muestra que cada dólar gastado podría generar entre 2 y 7 dólares en beneficio. También consideran que el cambio de las leyes sobre el alcohol podría reducir parcialmente las agresiones: en el Reino Unido tal cambio ha reducido las agresiones tanto que los beneficios superaron al costo 17 a 1.
Para reducir la violencia contra las mujeres y las niñas, un programa en Uganda promueve la idea de que la violencia contra una pareja es inaceptable, y ha reducido a la mitad el nivel de violencia. Mientras que un programa de este tipo parece una gran idea, aún no contamos con el análisis que demuestre cuánto beneficio genera por cada dólar invertido.
La reducción de la violencia contra los niños podría beneficiarse con el fortalecimiento de los servicios sociales. Estudios realizados en el estado de Washington muestran que los programas de visitas domiciliarias pueden reducir el abuso de menores y, por lo tanto,reducir más aún el gasto en bienestar infantil y litigio, a la vez que ayuda a los niños a evitar los costos de salud médica y mental, y calidad de vida. Por cada dólar gastado los beneficios podrían alcanzar los 13 a 14 dólares.
Ahora necesitamos iniciar un diálogo para determinar cuáles son los objetivos que queremos establecer a nivel mundial. Conocer los costos y beneficios de reducir la violencia es una parte de ese rompecabezas.

Patek Philippe‏

https://www.youtube.com/watch?v=Vpvxg0-WChY

Mi padre tuvo hasta su muerte,
un reloj pulsera marca Patek Philippe
(aunque claro, no se le compara
con el que se muestra en el video de arriba).

Patek Philippe is one of the very few
family owned watch manufacturers in Geneva, Switzerland.

Since its foundation in 1839, the company
designs, develops, crafts and assembles
the finest timepieces in the world.

The Birth of a Legend

«De lo útil, por lo verdadero a lo bello...»‏

Conferencia de Luis Izquierdo Wachholtz 
Premio Nacional de Arquitectura
en el Ateneo de Madrid, Mayo 10, 2002

Vengo a presentarles una muestra del trabajo
que hemos hecho desde el año 1983 hasta ahora,
con Antonia Lehmann, mi socia.

En diecisiete años 
hemos podido hacer
una cantidad de obras
de diversos tamaños y programas,
mayoritariamente unas
setenta casas particulares.

Esto con el concurso 
de una oficina relativamente pequeña
donde trabajamos más o menos
diez, cuando más doce personas.

Hemos comprobado 
que no podemos 
controlar el resultado 
de un equipo más numeroso.

Posiblemente,  las condiciones 
en que nos ha tocado trabajar en Chile
están aún más contreñidas que acá
por las limitaciones de tiempo
para proyectar y construir,
de costo de oficio constructivo y de cultura.

Pero probablemente,
tenemos más oportunidades
y proyectamos más en lo abierto,
desguarnecidos de tanta historia.

No construimos 
sobre bases ya existentes
ni vestigios anteriores
sino sobre el terreno natural.

En Chile no hay ruinas importantes
ni testimonios de una antigüedad 
originaria, venerable o sofocante.

Lo nuestro es, relativamente,
un asentamiento reciente y frágil
en un lugar geográfico fuerte y enorme.

Casi un campamento 
sometido a terremotos,
en un finis terrae marcada
por las magnitudes descomedidas
de la Cordillera de los Andes, 
por un lado, el océano por el otro,
el desierto por el norte
y la Antártida al sur,
territorio duramente conquistado
por los españoles a los indios
más tozudos y belicosos de América.

Los pocos testimonios construidos que tenemos
son de un pasado más bien corto y pobre.

Sin embargo nuestro presente,
otra vez en términos comparativos,
es rico en oportunidades,
con altas tasas de crecimiento de la economía,
de la población y de las ciudades,
mantenidas durante los últimos
doce o quince años, (salvo este
último tiempo que ha sido recesivo).

En todo caso el futuro aparece
expectante, abierto e inseguro.

Es aquí donde hemos trabajado entonces:
proyectando en una ciudad
que está en la adolescencia,
cuyos miembros le crecen a destiempo,
a la vez caótica y pueblerina,
caracterizada por una notoria
discontinuidad espacial y socioeconómica,
que se corresponde con la crónica 
crisis de identidad y de inseguridad
del sentido de pertenencia de sus ciudadanos.

Estas constrastadas circunstancias
sucintamente descritas
han configurado los temas de la búsqueda
de una identidad colectiva propia
y el de una «modernidad apropiada»,
término acuñado por Cristián Fernández C.,
que han sido preocupación común
en nuestro ámbito arquitectónico.

El proyectar las formas nuevas con libertad,
con libertad respecto de una herencia escasa,
mas que por el afán modernista
de hacer tabla rasa de un pasado histórico
que no daba para más, ha sido motivado
en nuestro caso chileno 
por una condición precaria,
obligada por las circunstancias,
aunque se siguieran también
modelos de proveniencia importada.

La contrapartida posmodernista subsiguiente
no ha tenido donde encontrar su asidero historicista,
pero por lo mismo, sí ha reflejado
una justificada y redoblada ansiedad
en la búsqueda de una definición
de la propia identidad.

Nosotros pensamos que esta ansiedad
muestra un complejo de inseguridad en sí mismo,
y que si se trata de alcanzar finalmente
la quimera de la propia identidad,
debe renunciarse de entrada
a buscarla y perseguirla,
para encontrarla sin querer
al atender los problemas reales y genuinos
cuya formulación previa a un resultado formal
ha de ser nuestra primera operación creativa.

La identidad propia está en la originalidad auténtica.

En nuestros proyectos,
la determinación de la forma
ha debido ser una respuesta necesaria
y ojalá tranparente a un conjunto articulado
de requerimientos atingentes previos.

La obra debe servir.

Esta concepción de la forma
como resultado puro y directo,
primariamente útil,
ha sido la característica racionalista
desde la máquina de habitar corbusiana
hasta la teorización de Ch. Alexander.

Corresponde al método 
de diseño de artefactos de la ingeniería,
que parte de un conjunto dado
y enumerable de requerimientos,
donde sus prestaciones,
con resultados mensurables,
valen por su eficiencia.

Pero en la arquitectura,
tal conjunto de determinantes
no es meramente dado,
preestablecido, acotado y finito.

La formulación 
de los requerimientos 
que vengan al caso, 
el enunciado del problema 
que se ha de resolver en la forma,
la definición del conjunto de sucesos
que habrá de hacer posible 
el conjunto de edificios,
ha de ser la primera invención
nuestra como arquitectos.

Pero además, 
para mayor complicación,
el resultado formal 
incide retroactivamente
en el problema inicial:
lo que el artefacto arquitectónico
hace posible que suceda,
depende además
de cómo éste es percibido,
es decir, de su significación.

Hay en la obra de arquitectura
una interrelación entre lo que ésta hace,
o es como artefacto, y lo que parece.

Esta mutua seducción 
entre el ser y su fenómeno
es...la belleza.

Hemos caído algo de sopetón,
en la clásica definición escolástica de la belleza, 
como el resplandor de la verdad,
tan cara a Mies van der Rohe,
o del arte como puesta en operación
de la verdad, de Heidegger.

Y, yendo más allá,  pensamos 
que como la verdad patente
supone siempre un trasfondo oculto
del ser que está latente,
bella es la presencia
que mayor misterio sugiere.

Entonces, el oficio del arte
está en discernir 
lo que se oculta
en lo que se muestra.

Hemos de volver 
cada vez al origen del asunto.

El oficio de la arquitectura
comprende un saber vivir
y un saber construir.

Esto la define: lo que ella 
pone en obra conjuntamente 
es y muestra una solución
al problema de construir
y vivir bien ahí en ella.

La vida humana es precaria
y debe proyectarse.

El bienestar 
es necesariamente problemático
en tanto nuestra existencia
es siempre en un mundo
proyectado imaginativamente
y nunca dado de un modo unívoco,
a diferencia de los animales,
que se encuentran 
en un medio ambiente propio,
por constitución perfectamente adaptados,
pero sobresaltados.

La arquitectura permite
que la atención del hombre
no se encuentre de continuo
prendida en lo inminente.

Le hace posible 
una estancia serena,
y con ello una intimidad,
que es la cualidad propia 
de su ser persona.

El límite 
de la función arquitectónica
es posibilitar el sueño,
el abandono del entorno,
es desaparecer 
y quedar como marco latente.

El motivo que hace a la arquitectura
superar esencialmente a la mera construcción
está en el afán de permanencia.

La durabilidad esperada 
de la obra de arquitectura
va más allá del cálculo
de la amortización del costo
en la vida útil de la construcción,
exigiendo un cuidado
y una calidad adicional
tal que muestre quienes fuimos
por lo que hemos sido capaces de hacer.

La arquitectura supone una existencia
con conciencia histórica: una cultura.

Las obras han de hacerse
de modo de envejecer
ganando la dignidad
para alcanzar
la gloria de las ruinas,
y no en devenir en basura.

Toda verdadera arquitectura
por doméstica o pequeña que sea
implica un carácter monumental.

En primera instancia es casa,
en última, tumba.

Decíamos que la cuestión previa
que proyectamos es el problema
de cómo se ha de vivir ahí,
en tal obra, en tal lugar.

¿Cómo se ha de estar?

¿Cuáles son los sucesos posibles
que el edificio ha de 
facilitar, permitir o impedir?

Definimos un espacio
como un conjunto de sucesos,
movimientos u operaciones posibles.

Es el ámbito de lo posible.

Este conjunto de sucesos
es determinado por una narración
que los describe articuladamente.

Este relato queda plasmado arquitectónicamente
en la planta, que establece los sucesos
que pueden verificarse y los movimientos
que pueden o no hacer las personas erguidas,
atraídas sobre el plano horizontal
por la fuerza de gravedad.

La dimensión vertical
genera los cortes y elevaciones,
que remiten al cubo encerrado,
a vuelos imaginarios
y al esfuerzo de levantar
y mantener en pié lo edificado.

Queda así definido 
el espacio de la habitación.

Las cosas significan
porque remiten a otras,
que vemos y recordamos.

Remitir es una operación mental.

Podemos decir entonces
que el conjunto
de las remisiones posibles
es un espacio,
el espacio significativo
de una cosa.

Lo que llamamos 
su carga significativa,
su capacidad evocadora.

El espacio arquitectónico que proyectamos
es un conjunto de movimientos
o sucesos significativos posibles.

Es un espacio de significación.

Está también el espacio material.

En la concepción 
del par de opuestos forma-materia,
la materia es pura posibilidad de ser 
que la forma actualiza.

Es lo que puede hacerse con ella.

Un material es un espacio determinado
por el conjunto de construcciones 
posibles de hacer con él.

Al proyectar
hemos atendido originariamente
la factura posible que surge
de los materiales empleados,
como una cuestión significativa.

Hemos intentado proyectos
que sean respuestas verdaderas,
fieles a las circunstancias reales
de las que surgen 
y no a íconos estereotipados,
de modo de poder contribuir
a forjar nuestra genuina identidad.

Para ello hemos partido cada vez
de las prosaicas determinantes del programa, (el qué), 
el lugar (el dónde) y la construcción (el cómo).

Pero sabiendo que las obras así generadas
han de durar más que la vigencia
de muchas de las circunstancias
que las informaron, 
y han de ser habitadas y comprendidas
de diversas maneras 
sin el conocimiento de ellas,
o con olvido de los pormenores
que les dieron origen.

Esta constatación nos corre
la meta de la arquitectura,
que debiera alcanzar su sentido
más allá de sí, con una calidad
capaz de trascender 
sus referentes iniciales, es decir, 
de ir de lo prosaico a lo poético,
aprovechando las oportunidades
de significación que puedan desplegarse
desde lo primariamente útil
hacia resonancias más amplias.

Nuestra divisa ha sido
la idea ajustadamente expresada
en el aforismo de Goethe que dice:
«de lo útil, por lo verdadero a lo bello».