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http://arxiv.org/pdf/1411.5334.pdf La idea no es involucrarlos con los aspectos técnicos del artículo, sino más bien consignar la conexión entre caos y música validada a través de un experimento simple...

http://arxiv.org/pdf/1411.5334.pdf

La idea no es involucrarlos con los aspectos técnicos del artículo,
sino más bien consignar la conexión entre caos y música
validada a través de un experimento simple...

Diseños de Aviones de Papel (cómo lanzarlos y el record mundial de distancia alcanzada en vuelo)‏





Paper Airplane: The Flight of Change
Michael McMillan
Graphic Arts Center: www.gacnw.com
Portland, Oregon

Max Yasgurv I'm a Farmer...‏


https://en.wikipedia.org/wiki/Max_Yasgur

I'm a farmer, 
I don't know how to speak 
to twenty people at one time, 
let alone a crowd like this. 

But I think you people 
have proven something to the world 
— not only to the Town of Bethel, 
you've proven something to the world. 

This is the largest group of people 
ever assembled in one place. 

We have had no idea 
that there would be 
this size group, 
and because of that 
you've had quite a few 
inconveniences as far as 
water, food, and so forth. 

Your producers 
have done a mammoth job 
to see that you're taken care of... 
they'd enjoy a vote of thanks. 

But above that, 
the important thing 
that you've proven to the world 
is that a half a million kids 
— and I call you kids 
because I have children 
that are older than you are — 
a half million young people 
can get together 
and have three days 
of fun and music 
and have nothing 
but fun and music, 
and I God Bless You for it!

...

          "Woodstock"

Well I came upon a child of God, 
he was walking along the road
And I asked him 
tell me, where are you going?, 
when this he told me:
Said, I'm going down to Yasgur's farm, 
gonna join in a rock and roll band.
Got to get back to the land, 
set my soul free.

We are stardust, we are golden, 
we are a billion year old carbon,
and we got to get ourselves 
back to the garden.

Well, then, can I roam beside you?
I have come to lose the smog,
and I feel myself a cog 
in something turning.

And maybe it's the time of the year, 
yes, and maybe it's the time of man,
and I don't know who I am 
but life is for learning.

We are stardust, we are golden, 
we are a billion year old carbon,
And we got to get ourselves 
back to the garden.

(solo)

We are stardust, we are golden, 
we are a billion year old carbon,
And we got to get ourselves 
back to the garden.

By the time we got to Woodstock, 
we were half a million strong,
And everywhere was a song 
and a celebration.
And I dreamed I saw 
the bombers death planes 
riding shotgun in the sky,
Turning into butterflies 
above our nation.

We are stardust, we are golden, 
we are caught in the devil's bargain,
and we got to get ourselves 
back to the garden.

Crean primera batería de litio “made in Chile” y proyectan levantar una fábrica en 2015

Elibatt puede alimentar desde televisores, PC, celulares, vehículos eléctricos hasta complementar ERNC.
  • Por Alejandra Maturana

    Ricardo Parra, diseñador, Manuel Mata, líder del proyecto, y Jaime Alée, director del Centro de Innovación del Litio de la U. de Chile.
    Tras dos años de Investigación y Desarrollo (I+D) y con una inversión cercana a los $ 100 millones, un equipo multidisciplinario de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, en conjunto con profesionales de las empresas Cero Motors, Conversiones San José Ltda., Possumus y Tinet S.A., desarrollaron la primera batería eléctrica chilena: Elibatt 4.0.

    Se trata de un sistema modular de acumulación de energía basado en celdas de litio que permite alimentar artefactos y sistemas eléctricos de baja y mediana potencia, tales como televisores, computadores, teléfonos celulares, vehículos eléctricos e, incluso viviendas y edificios. Esto se debe a que cada unidad posee una capacidad de 12 Volt (V), la cual puede ser aumentada mediante la unión de diversos módulos según sea la necesidad. Es así como, por ejemplo, se puede obtener una capacidad de 36 V (tres módulos) o 48 V (cuatro módulos) para alimentar una e-bike, o apilar 20 módulos para una aplicación con mayor capacidad.

    "Esta batería, incluso, sirve de complemento a los sistemas de generación de Energías Renovables No Convencionales (ERNC) como paneles solares o aerogeneradores, permitiendo guardar la energía y ocuparla cuando sea necesario", explica Manuel Mata, líder del proyecto. Esto implica ahorros en la cuenta de la luz cercanos a un 30% dependiendo del caso, y hará posible la venta de los excedentes al sistema cuando empiece a operar el netmetering.

    Elibatt es una batería inteligente creada bajo los protocolos del "Internet de las cosas", señala el director del Centro de Innovación del Litio de la Universidad de Chile, Jaime Alée, pues cada módulo posee sistemas de sensores electrónicos, comunicaciones y almacenamiento de datos que interactúan con dispositivos externos a través de una aplicación para móviles y una plataforma en la nube que permite administrar varias baterías a la vez. "Si te acercas con un smartphone o una tablet con la app de Elibatt podrás ver información costumizada a tus necesidades. Es así como para una bicicleta eléctrica puedes ver cuántos kilómetros has recorrido o cuánta carga te queda en el auto", grafica el experto.

    Por otro lado, explica que el precio de cada unidad es muy competitivo ante las alternativas que se
    encuentran en el mercado y que cuando empiecen a comercializarse a partir del próximo año, contarán con una garantía y un soporte técnico eficiente que permitirá reparar las unidades dañadas, "ya que la idea es que Elibatt no sea desechable, sino, reutilizable."


    Una fábrica en 2015

    Su mercado es el mundo, así lo visualiza Alée. Es por eso que crearán un spin off para levantar una fábrica -la primera de su tipo en el país- durante el primer semestre del próximo año que elabore a escala industrial las baterías de litio. La próxima semana comenzarán a elaborar el modelo de negocios e iniciarán la segunda fase de pruebas, la que se extenderá por dos meses. "Acabamos de terminar el primer prototipo comercial, el cual es replicable por miles, ya que sabemos cómo hacerlo, pero ahora lo vamos a probar de forma industrial rompiéndolo, estresándolo, cambiando las piezas y mejorando la estética", explica.

    En paralelo se reunirán con potenciales socios y buscarán nuevos inversionistas, incluso, en Silicon Valley, hasta donde viajarán a mostrar su producto, gracias a un fondo concursable de $ 55 millones del programa Go to Market, de Corfo.

    El ejecutivo señala que, en un principio, Elibatt -que puede ser cargada desde los 220 V del enchufe de la casa y pesa cerca de dos kilos- está pensada para uso doméstico, pero también es aplicable a proyectos de mayor escala. Explica, además, que puede ser fabricada en serie de forma simple y que tienen la cadena de valor resuelta para este fin, por lo que ahora están enfocados en buscar la mejor alternativa para aterrizar en el mercado. "En Chile tendemos a creer que no tenemos la capacidad de crear productos con alto valor agregado, pero acá vemos a un grupo de estudiantes y profesionales que lo hicieron con mucho trabajo y rigurosidad, sin recurrir a recursos del Estado. Es un mensaje muy potente", enfatiza Alée.

    Imagen foto_00000008La batería, de color amarillo, es capaz de alimentar a un automóvil eléctrico.

Lagos se fue en la volada..

La jeringa de Lagos 

por Gonzalo Rojas
Diario El Mercurio, Miércoles 19 de noviembre de 2014

"Lagos gobernó al país inyectándole variadas dosis de socialismo moderado, un conjunto de drogas blandas que se llamaron divorcio, píldora del día después, corrupción en jarrones. La familia resistirá, no se preocupen..."


Hay quienes aman a Ricardo Lagos.

Lo aman los empresarios, dijo un dirigente gremial hace años, haciendo pasar a multitud de emprendedores por el ojo de su aguja personal; y lo aman los concertacionistas, que entran en éxtasis al oírlo, sobre todo si el orador anterior ha sido un Quintana o una Provoste; y lo ama una buena cantidad de derechistas, que lo consideran estadista, o sea, un socialista que favorece las concesiones.

Pero, con toda seguridad, nunca más lo amarán las madres de Chile.

Porque Ricardo Lagos, con una audacia que solo tienen los que están por irse o los desesperados por volver, acaba de proponer "legalizar todas las drogas en Chile".

No es extraño: las relaciones de Ricardo Lagos con las drogas son antiguas.

Al igual que lo que sucede con esos tranquilizantes que le suministran al que va a entrar a pabellón antes de que lo sometan a la anestesia quirúrgica, Lagos gobernó al país inyectándole variadas dosis de socialismo moderado, un conjunto de drogas blandas que se llamaron divorcio, píldora del día después, corrupción en jarrones. La familia resistirá, no se preocupen; los niños no serán asesinados, no se preocupen; la corrupción cesará, no se preocupen. Y casi todos lo oían felices, drogados.

Ahora, seguro de cuán neutralizado está el país en sus reservas humanas -o sea, cuán derrotados están muchos que no querían drogarse, pero que han consumido las dosis que Lagos ofrecía-, se anima a proponer el mal por sí mismo, la droga para todos: "Legalizar el consumo, producción y comercialización de la marihuana; y en un par de años, hacerlo con la cocaína", aunque no quiere "que la juventud chilena sea drogadicta o adicta a la marihuana".

¿Dónde queda la inteligencia de alguien que no es capaz de ver tan enorme contradicción? ¿En el tarro de la basura o en la agenda de la maldad?

Si las drogas fuesen en sí mismas perversas -perdón por el condicional-, la ley no tendría más remedio, pedagógico y reparador, que sancionar una o todas las formas que Lagos quiere validar. Si la ley no lo hace, consumir, producir y comercializar serán presentados simbólicamente como actos buenos, imposibles de prohibir al interior de la casa, del colegio y de la universidad (ya me gustaría ver al profesor de la PUC que promueve la legalización con un curso a su cargo mayoritariamente volado), de la vía pública, de los cines, teatros, parques y restaurantes, de los cafés y canchas deportivas, de los malls , las oficinas, las fábricas y las autopistas. "Es legal, flaco, déjame tranquilo, no me discrimines; ya lo dijo Ricardo Lagos".

Y que nadie sostenga que el ex Presidente no conoce la función simbólica de la ley. Por eso se adjudicó la Constitución de 1980, reformada en 2005; por eso le encanta que se hable -a pesar de la furia de los partidarios de la Asamblea Constituyente- de la Constitución de Lagos.

Para combatir el narcotráfico, Lagos propone algo tan genial como legalizar el narcotráfico. Permitamos que lucren con los dineros de los chilenos más pobres e incultos y con los dineros de los chilenos más ricos pero tontos, unas empresas criminal-legales, que no tendrán ninguna responsabilidad en los daños que producirán. No podrás lucrar dando educación; sí podrás hacerlo suministrando muerte.

Bueno, Lagos es muy cariñoso, eso sí, con los casos terminales, de esos que se comienzan a dar por decenas de miles en una sociedad drogada. "Para el drogadicto que no tiene vuelta y que es un absoluto dependiente, hay que suministrarle la droga y preocuparse de que la jeringa esté limpia", afirmó. Solidario el hombre.

Si Chile no estuviera casi completamente aniquilado por sus dosis, descubriría fácilmente cuán sucia está la jeringa de Lagos.

El modelo sueco en educación




En una columna publicada este sábado, el ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre, afirma que "Suecia cayó en calidad y equidad (educacional) luego de abrir el sistema a colegios particulares con fines de lucro, lo que hoy está revirtiendo".

Al respecto, quisiera puntualizar que:

1. Efectivamente, los resultados de Suecia han caído en las evaluaciones PISA. Sin embargo, ningún estudio ha encontrado relación alguna entre las "escuelas libres" (así se las llama) y ese deterioro. Por el contrario, la relación es positiva: a más escuelas libres en un municipio, mejores resultados.

2. La causa real del deterioro radica en un "progresismo" que destruyó los fundamentos de la institución educacional. Se impuso la falta de exigencias, disciplina y respeto, erosionando el papel y la autoridad del profesor. Ello creó condiciones adversas a un buen trabajo escolar, llevando a una selección negativa y una gran deserción de los profesores.

3. La diferenciación de resultados entre escuelas ha aumentado en un contexto de mucha igualdad. Los estudios relacionan este fenómeno con la libertad de elección, y no con la existencia de escuelas libres con o sin fines de lucro. La explicación es que los padres más motivados, y que motivan más a sus hijos, buscan con mayor intensidad las escuelas exitosas, lo que lleva a una cierta "segregación" de la motivación, pero no socioeconómica. La solución propuesta no es eliminar la libertad de elección, sino reforzar las escuelas de bajos rendimientos.

4. Por último, nada se está revirtiendo. Solo se ha creado una comisión que estudiará el tema del lucro abusivo (logrado deteriorando la calidad) y si se debe limitar el lucro "excesivo" (nadie ha planteado su eliminación). La comisión entregará sus resultados en marzo de 2016 y luego lo verá el Parlamento, donde el gobierno no tiene mayoría. Todo indica que allí se logrará un acuerdo que fortalezca la regulación sin tocar el lucro en sí.

Este procedimiento debería interesarle al ministro, para ver cómo se hace política educacional en serio, y no mediante iniciativas demagógicas y mal elaboradas.

Mauricio Rojas
Autor de "Suecia, el otro modelo"

Metamorfosis del discurso boliviano



Señor Director:

En momentos en que la Corte Internacional de Justicia de La Haya comenzará una nueva etapa en la tramitación de la objeción preliminar a su competencia o jurisdicción interpuesta por Chile a la demanda boliviana, es interesante recordar cómo dicho país ha variado sustancialmente su discurso en torno a esta materia desde el 23 de marzo de 2011, cuando por primera vez anunció su intención de "judicializarlo".

En ese entonces, el Presidente Evo Morales manifestó que el Tratado de 1904, que había establecido definitivamente las fronteras entre los dos países, debía ser denunciado y anulado por ser un "tratado injusto, impuesto e incumplido" y que "estaba muerto".

Han pasado pocos años, y en fecha reciente el vocero internacional de su causa, el ex Presidente Carlos Mesa, en entrevista al diario La Razón del 16 de noviembre, consultado por la campaña internacional que encabeza para difundir dicha postura, señaló que ella buscaba "desmontar la argumentación de Chile de que el Tratado de 1904 es la base de nuestra demanda", por cuanto "no hay relación alguna entre el Tratado y nuestra demanda, y que no es verdad que Bolivia quiera poner en cuestión el orden internacional basado en los tratados internacionales que firman, a lo largo de la historia, voluntariamente, los países". Añadió que sus interlocutores han estado muy interesados en este nuevo enfoque boliviano, que ahora se fundamenta en las obligaciones incumplidas y que ellos "perciben que Bolivia no está poniendo en cuestión los tratados, ese es el tema más sensible, más delicado diría yo, con resultados positivos...".

Francamente es sorprendente que un país que desde 1921 ha procurado infructuosamente revisar el Tratado de 1904, ahora se presenta como defensor de los tratados de límites y la estabilidad de las fronteras para mantener el "orden internacional".

Es de esperar que los jueces de la Corte Internacional de Justicia no se dejen engañar por este artificio, el que, por razones exclusivamente tácticas, se exhibe ahora cuando, como dice nuestro canciller, es evidente que "Bolivia pretende desconocer de manera encubierta el Tratado de 1904".

Jaime Lagos Erazo

Proyecto educativo: ¿Sobre qué principio?

La inclusión parece un axioma de la sociedad moderna que, por supuesto, muchos violan y nadie demuestra. La falla del argumento del ministro Eyzaguirre está en suponer que a la inclusión o a la exclusión conduce necesariamente la infraestructura económica de la escuela en circunstancias que el proceso va a la inversa: una buena educación es la mejor fuente de inclusividad social verdadera. Desde esta perspectiva el punto de partida no puede estar en otro lugar que en la formación de los profesores...‏


Cartas


por Juan de Dios Vial Larraín
Diario El Mercurio, Martes 18 de noviembre de 2014



Señor Director:

Celebro el artículo publicado el sábado en "El Mercurio" por el ministro Nicolás Eyzaguirre. Me pareció claro, sincero; dejó una mejor impresión del viaje a Finlandia y puso bien de relieve cuál es el principio que anima su gestión y el proyecto del Gobierno en materia educativa. Queda clara, a la vez, cuál es la verdad que sostiene y dónde está la falla fundamental de su argumento.

Esa verdad que el ministro sostiene se define en términos de inclusividad social. Esta es, probablemente, de la esencia de la democracia que practica el mundo moderno. En una sociedad democrática hay un principio de igualdad que debe regir, en virtud del cual todos son partícipes activos de la vida común y deben educarse para incorporarse realmente a ella, gozar de los derechos que otorga y asumir las responsabilidades que reclama.

Esa verdad parece un axioma de la sociedad moderna. Que, por supuesto, muchos violan y nadie demuestra. Pues bien pienso que la falla del argumento del ministro está en suponer que a la inclusión o a la exclusión conduce necesariamente la infraestructura económica de la escuela. Tal que, de la ganancia que perciba un emprendedor y del pago que haga la familia del estudiante se siga la exclusión y de la eliminación de esas prácticas, la inclusión. Ni lo uno ni lo otro es necesario, apenas probable.

Así puestas las cosas, ¿quién puede no advertir el sabor marxista del argumento? Se trata, dicho en breve, de liquidar la sociedad de clases por la dictadura del Estado y esta, naturalmente, ejercida por el partido. Ese sabor añejo viene, además, condimentado por el anarquismo estudiantil de los jóvenes franceses del 68. Una salsa de hace casi medio siglo atrás. Quienquiera que conozca un poco lo que dijeron Marx y Lenin, por una parte, Proudhon y Bakunin, por otra, sabe cuán paradójica resulta una alianza de marxismo y anarquismo ejercida en un proyecto de educación nacional en Chile. Esta puede ser una de las claves de la confusión que hoy se advierte entre nosotros en esta materia.

Por supuesto que admito que un Estado docente con inspiración laica de tipo social demócrata puede organizar un buen sistema educativo, como lo han hecho Francia, Finlandia y también Chile, alguna vez. Pero nada hace pensar que tal cosa se desprenda del proyecto educativo en actual discusión o, por lo menos, que se desprenda esto en vez de lo expresado en el párrafo anterior.

No objeto al ministro Eyzaguirre el principio del cual parte, el principio de inclusividad. Pero sí de creer que de ciertos mecanismos económicos llamados simplemente a torcer ciertas prácticas -lucro, copago, selección- vaya a brotar verdadera inclusividad. Este no pasa de ser un consuelo ideológico.

Creo que el proceso va a la inversa: una buena educación es la mejor fuente de inclusividad social verdadera, es decir, lograda en términos reales, duraderos, y justos. Un buen proyecto actual comenzaría a generarla de inmediato. Algo de esto habría ocurrido en Finlandia no hace mucho.

Desde esta perspectiva el punto de partida creo que no puede estar en otro lugar que en la formación de profesores, y aquí la cuestión original es ¿qué plan educativo deben gestionar y cómo capacitarse para ofrecerlo?

Juan de Dios Vial Larraín

Un cuarto de siglo de autonomía del Banco Central‏

Columnistas
Francisco Rosende, Diario El Mercurio, 
Martes 18 de noviembre de 2014

25 años de autonomía del Banco Central

"La idea subyacente en este enfoque es que una administración prudente de la política monetaria impediría la gestación de desequilibrios de la balanza de pagos que pudieran llevar al establecimiento de restricciones a la compra y venta de divisas..."


El próximo mes de diciembre se cumplirán 25 años de la entrada en vigencia de la ley que establece la autonomía del Banco Central de Chile. No obstante los cuestionamientos y dudas manifestadas por algunos sectores durante la tramitación de este proyecto, en la actualidad pareciera existir un amplio consenso con respecto al aporte del mencionado diseño institucional a la estabilidad que ha exhibido la economía chilena en el último cuarto de siglo.

Para valorar la contribución que ha representado la existencia de un Banco Central autónomo, es útil contrastar el ambiente macroeconómico que ha prevalecido en el país en las últimas décadas con la historia monetaria chilena de buena parte del siglo pasado. Este es un ejercicio interesante. De hecho, para los actuales alumnos de los cursos de Economía Monetaria, el relato de una realidad donde lo habitual era que la inflación anual fuese de dos dígitos y con una recurrente tendencia a acelerarse parece algo demasiado lejano a lo que les ha tocado vivir.

En efecto, un rasgo característico de nuestra economía -al igual que en muchas otras de la región- fue una frecuente subordinación de la política monetaria a las necesidades de financiamiento del gobierno, lo que junto con alimentar una inflación elevada y persistente promovía un extendido uso de esquemas de indexación de precios y salarios. Ello dificultaba el funcionamiento del sistema de precios, dañando así la eficacia del proceso de asignación de recursos.

Una mención especial merece el enfoque que se incorpora en la ley que establece la autonomía del Banco Central con respecto al mercado cambiario. En efecto, en la mencionada reforma a la institucionalidad monetaria se eliminó una voluminosa red de regulaciones al funcionamiento del mercado cambiario, dando paso a una organización donde este es esencialmente libre. (A los mismos estudiantes se les podría contar cuentos -tan terroríficos como inverosímiles para ellos- con respecto a las restricciones que existieron por muchas décadas en nuestro país para las compras y transacciones en dólares).

La idea subyacente en este enfoque es que una administración prudente de la política monetaria impediría la gestación de desequilibrios de la balanza de pagos que pudieran llevar al establecimiento de restricciones a la compra y venta de divisas.

El establecimiento de un Banco Central autónomo busca delimitar la esfera de influencia de las diferentes herramientas que conforman el aparato de políticas públicas. Así, un aspecto esencial dentro de la ley que establece la autonomía del Banco Central de Chile es la claridad y precisión de sus objetivos, lo que facilita tanto el ejercicio de la política monetaria como su evaluación. Este mandato apunta a la consecución de un cuadro de estabilidad de precios (inflación baja) y el buen funcionamiento de la cadena de pagos de la economía. Ese es el aporte que la autoridad monetaria puede hacer al buen funcionamiento de la economía.

Por cierto, siempre será importante alcanzar altas tasas de crecimiento del producto y bajas tasas de desempleo. Todo ello en el contexto de una sociedad que ofrece igualdad de oportunidades a sus habitantes. Sin embargo, nuestro marco institucional reconoce un hecho largamente demostrado por la evidencia, el que indica que las herramientas apropiadas para perseguir tales objetivos están fuera del ámbito de influencia del Banco Central. En efecto, el dinamismo que observe una determinada economía, en términos de su capacidad para elevar el nivel de consumo de la población, no pasa por lo que pueda hacer la autoridad monetaria, sino que por el clima de negocios que se genere como resultado de la política tributaria, el marco regulatorio, la estabilidad política, etc.

El uso de la política monetaria para resolver los problemas asociados a la pérdida de dinamismo de una economía en el mejor de los casos será inútil, siendo lo más probable que, en definitiva, subsista el pobre desempeño de la economía real, pero acompañado de inflación.

No obstante la verificación de episodios de fuertes turbulencias en la economía mundial en el último cuarto de siglo, la economía chilena ha logrado sostener un cuadro de estabilidad monetaria y financiera, el que ya parece ser parte del paisaje de esta. Este resultado, junto con la amplia aceptación que se aprecia con respecto a la contribución de la política monetaria al mismo, hace necesario reconocer el aporte de quienes han sido sus autoridades desde el establecimiento de la ley de autonomía. Por cierto, un reconocimiento especial merecen quienes impulsaron con fuerza y convicción esta iniciativa, la que constituye una pieza importante dentro de un marco institucional que ha traído estabilidad y progreso al país por un período prolongado.

«Vamos a la Fuente Alemana...»‏

Columnistas

Almuerzos familiares

por Gustavo Santander
Diario El Mercurio, Martes 18 de noviembre de 2014

" 'Vamos a la Fuente Alemana', dijo y condujo desde el oriente de la ciudad hasta Plaza Italia, hasta ese lugar que yo asociaba con años más felices. Nos sentamos en la barra y ambos pedimos lo de siempre..."


Era viernes, yo tenía quince años y los noventas recién comenzaban. Mi padre llegó a la casa al mediodía, tiró su maletín en el sofá y se sacó la corbata de un tirón. Lo sentí abrir una botella y supuse que estaría dando cuenta de una cerveza helada: el calor de febrero estaba insoportable. Por la hora y el día de semana, imagino que creyó estar solo, inmerso en esa curiosa intimidad que dan las casas familiares cuando están vacías, sin percatarse que yo también había llegado temprano y veía pasar las horas tirado en mi cama leyendo algo. Haciendo gala de la adolescencia más tenaz, hice caso omiso de su presencia y seguí en silencio, esperando que se apareciera por mi puerta y me saludara. Por aquellos años yo quería poco a mi padre y nuestra relación se nutría de roces innecesarios. Recuerdo haber deseado que no estuviese ahí cuando lo sentí llamar a alguien por teléfono. La conversación fue corta aunque no dejaba lugar a dudas: él habló con alguien en un tono cercano, afectivo, y le dijo que ya había tomado la decisión, que esa tarde empacaría sus cosas y se iría de la casa. Lo dijo así, como quien se saca un peso de encima. En ese momento me arrepentí de no haber dejado constancia de mi presencia en la habitación contigua al comedor. Sin querer, ya era parte de su secreto, de su decisión.

Aún en silencio, lo sentí pararse de la mesa y acercarse hacia donde yo estaba. Fue entonces cuando pasó por el umbral de mi puerta -todavía era un hombre joven, relativamente delgado- y, controlando la sorpresa, me saludó con cierto cinismo, descartando la posibilidad de que lo había escuchado. Hoy creo firmemente que fue su forma de protegerme. "¿Qué haces tan temprano acá?", preguntó. No recuerdo qué le respondí, pero lo que nunca he podido borrar de mi memoria es la forma en que me miró. Por algunos segundos se quedó ahí, inmóvil, mirándome con esos ojos oscuros, con la mirada de un hombre cansado, abatido quizás por las circunstancias. "Tengo hambre, Gustavo. Vamos a comer algo juntos", sentenció antes de desaparecer de mi campo visual y, sin responderle, supe que ese día no lo iba a contradecir.

Minutos más tarde manejaba en silencio mientras yo buscaba algo en el dial de la radio. "Vamos a la Fuente Alemana", dijo y condujo desde el oriente de la ciudad hasta Plaza Italia, hasta ese lugar que yo asociaba con años más felices. Nos sentamos en la barra y ambos pedimos lo de siempre. Ninguno de los dos mencionó aquella llamada. No hubo explicaciones ni recriminaciones. Como si se tratara de un antídoto, sentí la acidez del chucrut unida a la tibieza de la carne reconfortándome por dentro. Hablamos poco y al regresar encontramos a mi madre en casa. Pensé que esa noche sería horrenda, que haría sus maletas, que ya no lo vería. Pero al día siguiente estaba nuevamente en la mesa del comedor, tomando un café y leyendo el diario. Solo cuatro meses después hizo lo que había decidido hacer esa tarde.

Evocando los días de radio...‏

Del 21 al 23 de noviembre en el GAM Rescate de nuestro patrimonio sonoro
Evocando los días de radio

Los conciertos teatrales en vivo que transmitió la radio a partir de los años 40 serán recreados el próximo fin de semana por la compañía Del Salón al Cabaret, junto a la Camerata de la Universidad Alberto Hurtado y algunos cantantes. Fueron uno de los espectáculos musicales más populares de la naciente industria cultural de masas en nuestro país.  

Juan Pablo González - Universidad Alberto Hurtado 

Diario El Mercurio, domingo 16 de noviembre de 2014
http://diario.elmercurio.com/2014/11/16/artes_y_letras/artes_y_letras/noticias/585D355A-22FC-4013-A8AF-ACFDDEC8CABD.htm?id={585D355A-22FC-4013-A8AF-ACFDDEC8CABD}

Quienes tuvieron el privilegio de vivir la década de 1940 recuerdan un tiempo de largas veladas nocturnas acompañadas de abundantes rumbas, boleros, sambas, foxtrots, tangos, cuecas y tonadas. Esto ocurría tanto en las boîtes y quintas de recreo de las principales ciudades del país, en los auditorios de las más de ochenta radioemisoras en actividad, como en los propios hogares, donde esa música era escuchada, bailada y comentada.

Es así como la radio cumplía al menos cinco funciones musicales: servía para aprender a cantar, entregando modelos de interpretación reproducibles por el auditor; servía para practicar el baile y ensayar nuevos pasos; aumentaba el rango musical al cual estaba expuesto el auditor, favoreciendo el contacto del chileno con el mundo; incentivaba la aparición de nuevos géneros musicales, y acompañaba las veladas familiares, sirviendo de envoltura amable a la vida cotidiana.

Entre 1930 y 1940 el número de receptores fabricados en Estados Unidos subía de 4 millones y medio a 13 millones, satisfaciendo la creciente demanda de los mercados de las Américas, especialmente debido a la necesidad de estar informado durante la Segunda Guerra Mundial. Si Hitler conquistaba Alemania con el altoparlante, Roosevelt mantenía alineada a la región con la onda corta y una programación panamericanista transmitida en español.

Cada año, las radioemisoras destacaban los "eslabones en el aire" que formaban sus cadenas radiales asociadas y los programas recibidos del exterior, especialmente de la CBS y la BBC de Londres. Esto aparecía en los grandes avisos de prensa donde se anunciaba la programación anual de la radio, constituida por radioteatros, lecturas, humor, noticias y música grabada y en vivo.

Para su programación en vivo, las radios contaban con elencos estables de músicos, actores y locutores o radio speakers . Muchos de estos artistas eran contratados de forma exclusiva por la radioemisora. El radiospeaker era el alma de la radio. En las radios pequeñas también oficiaba de libretista, actor, telefonista y secretario.

Bailando en casa

Los radiospeakers también eran los animadores de los espectáculos en vivo que ofrecía la emisora, que eran abundantes, pues hasta los años cincuenta la música se transmitía mejor en vivo que en discos de gramófono. Además, los propios músicos y comediantes se desempeñaban mejor si tenían un público visible al cual entretener y emocionar. Debido a esto, junto con los elencos estables, las radioemisoras debían implementar auditorios para sus programas estelares o utilizar boîtes y quintas de recreo para transmitirlos.

Es así como el ambiente público de diversión era llevado por la radio a la intimidad del hogar, haciendo que el auditor doméstico adquiriera comportamientos de público de boîte. En las fiestas en casa animadas por la radio, los asistentes no solo bailaban, sino que coreaban los estribillos, marcaban palmas, aplaudían al final de cada canción y luego las comentaban. La onda corta incluso permitía hacer todo esto al son de orquestas tocando en lugares distantes, como ocurría en plena Segunda Guerra con las orquestas de hoteles londinenses transmitidas por la BBC a Sudamérica. Los países necesitaban proyectar una imagen de normalidad aun en las peores circunstancias y qué mejor forma de hacerlo que organizando un baile e invitando a las familias del mundo a participar en él.

Junto con transmitir programas en vivo desde sus auditorios, radio Cooperativa y radio El Mercurio transmitían desde la boîte El Refugio; radio Agricultura, desde el Tap Room; radio Prat, desde el Club de la Medianoche, y radio Nuevo Mundo lo hacía desde la quinta de recreo El Rosedal. Desde 1960, radio Minería transmitirá el Festival de Viña del Mar desde la Quinta Vergara, con su radiospeaker , ahora llamado disc jockey , Ricardo García, como su animador oficial.

Los radioescuchas y radiobailantes podían utilizar una radio tradicional tipo Catedral, que con sus arcos ojivales parecía "custodiar milagrosamente el invento" o un moderno receptor de baquelita, con tubos más pequeños que permitían reducir el tamaño del aparato. La reducción del tamaño y peso de la radio se intensificará a fines de los años cuarenta con el transistor, que es como se le llamará en Chile a la radio portátil en general. Esta radio inició ese proceso de ubicuidad de la música que nos lleva directo hasta el presente y que ha influido en la forma en que escuchamos música, que al estar siempre presente y en todo lugar, hará disminuir nuestra atención, transformándola en algo dado, una especie de banda sonora de la vida cotidiana.

Las orquestas radiales

Una radio grande debía tener uno o varios conjuntos permanentes, de diverso tipo y categoría, destacándose las orquestas de jazz bailable y las orquestas radiales tipo sinfonieta, es decir una orquesta sinfónica completa -con cuerdas, maderas, bronces y percusión-, pero reducida a un tercio de sus integrantes. La presencia de estas sinfonietas, dirigidas por un maestro de renombre, era signo de madurez y prosperidad para la radioemisora. A fines de la década de 1940, estaban activas en Santiago las sinfonietas de Federico Ojeda, de Vicente Bianchi y de Izidor Handler en radio Minería; de Luis Aguirre Pinto, de Jaime Cherniak, de Jorge Astudillo y de Alberto Racco en Cooperativa; de Héctor Carvajal en Agricultura; de Bernardo Lacasia y de Fernando Lecaros en radio del Pacífico, y de Augusto Gautier en radio Prat.

La fama que la orquesta y su director podían adquirir fuera de la radio debido a sus presentaciones en boîtes y fiestas privadas y a su catálogo discográfico, potenciaba a la radioemisora. Este fue el caso de Federico Ojeda, considerado como el mejor director chileno de jazz melódico de la década de 1940, quien llegó a dirigir la sinfonieta radial más grande, de treinta músicos. Es así como en 1950 Federico Ojeda obtuvo el primer Premio Caupolicán otorgado a un director de orquesta.

Los avances de las orquestas radiales permitieron que surgieran mejores cantantes, los que habían comenzado como cancionistas y ahora se transformaban en estrellas de la canción. "Había que tener la orquesta más o menos lista siempre -recuerda Vicente Bianchi- y yo tenía repertorio de todo tipo, porque teníamos que ensayar a los artistas que traía la radio y luego tocar en los programas de las nueve de la noche".

El amplio desarrollo musical logrado por la radio, le permitía a los músicos de entonces realizar su aprendizaje, práctica y carrera profesional como artistas radiales. Vicente Bianchi estudiaba piano en el Conservatorio a comienzos de los años treinta, pero había optado por tocar desde niño en radios de Santiago, continuando luego como fantasista al piano, director y arreglador en radios de Buenos Aires y Lima. Por su parte, trabajando en el dinámico mundo radial desde joven, Valentín Trujillo adquiría mayor capacidad de improvisación, destreza de acompañamiento, habilidad para cambiar la tonalidad y memoria auditiva que sus compañeros de conservatorio.

Porcentaje de músicos chilenos

Con su rápido desarrollo tecnológico, la radio se volcó en Chile a la cultura de masas, ayudando a difundirla y también a crearla. La decisión fue seguir el modelo privado estadounidense y no el modelo público europeo. Todo esto en medio de fuertes debates y pugnas de intereses, con la música desempeñando un papel central en la batalla por la cultura de masas que se desarrollará a lo largo de varias décadas. Si bien el Estado desarrolló una estrategia de regulación de la radio en manos de privados, esta no siempre logró los resultados propuestos, desencadenándose un debate que, en la década de 1940, se centró en torno a cuatro problemas centrales: los porcentajes de programación de música chilena, el equilibrio entre las transmisiones de discos y las actuaciones en vivo, la cantidad y calidad del avisaje transmitido y la potencia de las radioemisoras.

La Dirección de Servicios Eléctricos, creada bajo el gobierno de Pedro Aguirre Cerda, intentaba regular la radiodifusión en manos de privados, enfatizando su carácter nacional, artístico y educativo. Esta dirección dispuso que un 30% de los programas trasmitidos debía ser "de números en vivo y de música chilena", con un 80% de artistas nacionales, generándose uno de los debates más encendidos de toda la década. Esto ocurría en un momento en que entendíamos por música chilena a la tonada y la cueca, lo que por un lado expresaba un consenso que en la actualidad no existe, pero por el otro restringía las posibilidades de programación radial. Es por eso que también ese 30% podía estar constituido por números en vivo, donde participara un 80% de músicos chilenos, normativa sobre la música en vivo en general que no se discute en la actualidad.

El problema del avisaje se relacionaba con la transmisión de avisos cantados o jingles radiales, que alcanzaban grandes niveles de difusión a comienzos de la década de 1940. Estaban asociados a programas para mujeres en el hogar, un importante sector consumidor cautivo, lo que se aprecia en la predominante oferta de productos de uso doméstico y de belleza. A mediados de los años cuarenta se escuchaban en Chile largos jingles compuestos en base a ritmos de moda y grabados por las sinfonietas y orquestas de jazz radiales. Se promocionaba el vermouth Martini y el jabón Rococó en base a la rumba. También se utilizaba el corrido para el jabón Gringo, el foxtrot para los neumáticos Firestone y el one-step para Aceite Dos Banderas.

Los adelantos técnicos alcanzados por la radiotelefonía durante la Segunda Guerra comenzaron a provocar una serie de exigencias a la radiodifusión mundial, entre ellas, el aumento de su potencia para privilegiar a grandes conglomerados, más fáciles de regular que un sinnúmero de radios pequeñas. De este modo, a mediados de 1946 solo podían funcionar en Santiago estaciones que tuvieran una potencia superior a cincuenta kilowatts, en onda corta y larga. Las estaciones de menor potencia debían salir de la capital, pasando a formar parte de cadenas transmisoras encabezadas por las cinco estaciones mayores que existían en Santiago.

Una forma de aglutinar a todas las radios chilenas, las pequeñas y las grandes, era el concurso Miss Radio, organizado por revista Ercilla desde fines de los años treinta. Cada radio enviaba a una representante al concurso, elegida entre las aficionadas que actuaban en sus auditorios. La ganadora viajaba a Radio Belgrano de Buenos Aires, donde podría iniciar una promisoria carrera internacional. En 1939 el cetro lo obtuvo Ester Soré cantando la mapuchina "A motu yanei", de Fernando Lecaros; en 1940 se le otorgó a Meche Videla; en 1942 ganó Carmen del Río con la canción "Mi banderita chilena", de Donato Román Heitman; en 1945 triunfó Sonia La Única, de radio Agricultura, y en 1946 fue Angélica Montes quien obtuvo el cetro de Miss Radio.

PROGRAMARSE

Días de radio en Chile

GAM, 21 y 23 de noviembre, 20:00 horas, y 22 de noviembre, 19:00 y 21:00 horas.
Teatro Municipal de Temuco, 28 de noviembre, 20:00 horas.
U. Federico Santa María (Valparaíso), 20 de noviembre, 19:00 horas.

 "Días de Radio en Chile"

La propuesta de conciertos teatrales que viene realizando la Compañía Del Salón al Cabaret desde hace doce años -primero desde la Universidad Católica y luego desde la Universidad Alberto Hurtado- apunta a rescatar un patrimonio sonoro , que en este caso ha alimentado sueños, despertado emociones y labrado los cuerpos de nuestros antepasados. Para ponerlo en valor, este patrimonio requiere ser escuchado en circunstancias parecidas a como efectivamente se hacía en la época, circunstancias que pueden ser reproducidas en la sala de concierto con la ayuda de medios teatrales.

Este nuevo montaje de la Compañía Del Salón al Cabaret, suma a la Camerata de la Universidad Alberto Hurtado dirigida por Felipe Hidalgo, al trío de actrices-cantantes Pink Milk, al trío de jazz De Perilla, y al tenor barroco Gonzalo Cuadra, que encarna fielmente al crooner o cancionista de los años cuarenta , la "década de oro" de la radiotelefonía nacional.