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Ilan Stavans: «Cuánto tiempo tengo para ser quien pretendo ser»‏



Ilan Stavans en la Feria del Libro de Santiago

por Patricio Tapia
Diario El Mercurio, Revista de Libros, 
Domingo 28 de octubre de 2012 

 El impostor inverosímil Ilan Stavans

Un viaje alrededor del dedo, una nota sobre el tenedor u otra sobre el hipo; desde Steve Jobs a Cantinflas, Lengua fresca , de Ilan Stavans, es una sorpresa continua. Tan prolífico -últimamente ha publicado una biografía de García Márquez, una fotonovela, un libro sobre su regreso al Centro Histórico de Ciudad de México (donde nació en 1961)-, Stavans ha servido de puente entre las culturas estadounidense, hispana y judía, como traductor, comentarista cultural y crítico, y uno particularmente propenso a las polémicas.
-En el libro menciona muchos sueños. ¿Le importan?
"Son fundamentales: vivo para soñar y sueño para vivir. ¿Qué dicen nuestros sueños de quienes somos? En algún momento me gustaría escribir una historia de los sueños de la humanidad, de la Biblia a Abu Ghraib. Por lo demás, tanto la vida como la literatura son un sueño dirigido".
-Uno de 2007 es un terremoto en el sur de Chile. ¿Cree tener poderes adivinatorios?
"Me ha ocurrido tres o cuatro veces, acaso más. En mi adolescencia, un día soñé que mi hermano se rompía una mano; esa tarde llegó con un brazo enyesado. Algo similar ocurrió hace algunos meses. En un sueño recibí una carta en la cual una colega tristemente me avisaba que partiría dentro de poco y que su rumbo era desconocido. Al poco tiempo, ella fue acusada de plagio y forzada a renunciar a su puesto docente. No la he vuelto a ver desde entonces".
-¿Cuál fue el criterio para elegir los textos?
"Me atuve a dos criterios: el primero es la misericordia. ¿Qué escritos merecen ser olvidados? Y el segundo -y principal- es el lenguaje: hasta hace poco, la mayor parte de mis ensayos, cuentos y parábolas estaban escritos en inglés. Una antología representativa de esos textos salió en 2000. Quise ahora avocarme a la producción en castellano. Hay dos yos en mi yo: uno tenía ya un registro público; esta antología es un intento de establecer simetrías".
-En un texto se declara un espía...
"¿Hay escritor que no lo sea? Y para darle vuelta a la tuerca, yo soy judío".
-En otro se le acusa de impostor. ¿Lo acepta?
"Por supuesto, aunque no soy el impostor que pretendo ser".
-En "Si yo fuera presidente" señala que reinvertiría en la empresa astronáutica. ¿Por qué?
"Para finalmente descubrir si hay señas de inteligencia en el universo porque son inencontrables aquí en la Tierra".
-¿Qué es más difícil traducir: Emily Dickinson al castellano o Neruda al sp anglish ?
"Traducir, en general, es imposible. No sé de dónde viene la expresión meterse en camisa de once varas, pero así me siento cuando traduzco, no importa de qué o a qué lengua. Y sin embargo, no sé cómo dejar de hacerlo. Toda traducción es una aproximación fracasada. Pero ¿qué seríamos sin el esfuerzo en sí? Robinson Crusoes".
-Habla del desinterés de Octavio Paz por la cultura popular.
"¿Leyó alguna vez alguna nota de Paz, quien por cierto era más prolífico que yo, sobre 'El Chapulín Colorado'? Tengo para mí que los dos representan polos opuestos de la mexicanidad. Sobra decir que en ningún momento Roberto Gómez Bolaños -el otro Roberto Bolaño- habla de Paz en sus programas, así que se trata de un círculo vicioso".
-¿Le gustan las telenovelas o las considera un género bastardo?
"Me encantan porque son un género bastardo".
-Hablando de géneros desprestigiados, usted escribió el guión de una fotonovela...
"Se titula Once@9:53am y es una especie de thriller histórico. El fotógrafo es Marcelo Brodsky. Gira en derredor del atentado terrorista contra la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) en Buenos Aires en 1994. El protagonista es un fotógrafo; o quizás sea su cámara fotográfica. Por lo demás, la fotonovela es hermana de la telenovela y prima de la novela gráfica: una familia, de más está decirlo, cuyo eje vitalicio es el melodrama, tan afín a nuestra sensibilidad hispánica".
-Actúa en ella. ¿Cómo se sintió?
"Como pez en el agua. Repito: soy un espía, un impostor, un actor. Todo lo que digo es una mentira".
-Su biografía de García Márquez terminaba en 1970. ¿Piensa continuar con ella?
"De Gabo, me interesan los primeros cuarenta años, hasta la publicación de Cien años de soledad y su traducción a varias lenguas, en particular el inglés. Ahora estoy escribiendo una historia cultural del Quijote, que es el mejor libro escrito jamás y también el peor. ¿Cómo llegó esta novela a convertirse en un fenómeno internacional? Probablemente debería pensar en este proyecto como una precuela a la biografía de Gabo. Al fin y al cabo, el coronel Aureliano Buendía es una prolongación del Caballero de la Triste Figura, ¿no?".
-En el libro está su nouvelle "Morirse está en hebreo"; en "Regreso al Centro Histórico" también la muerte es una constante.
"Desde niño el tema me obsesiona. ¿Cuánto tiempo tengo en total para ser quien pretendo ser? Quevedo decía que todos somos 'presentes sucesiones de difunto'. Vivo mis días obligándome a justificar cada instante, a verlo como una inversión".
-¿Y cuál cree que es la muerte ideal?
"La sorpresiva, la instantánea, la que ya ocurrió".
"Lengua fresca" (FCE) se presenta mañana, a las 19 horas.
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