Calcula con un trozo de tiza
dejando impregnado de blanco (¿a la cal?)
el hasta ahora oscuro e inmaculado pizarrón.
El tiempo transcurrido
desde que se formó el calcio
en explosiones estelares
ocurridas hace eones,
procede a continuación
un lento y largo periplo
hasta formar parte
del naciente sistema solar,
siendo finalmente capturado
por la gravitación
de nuestro incipiente planeta.
Tras la aparición de la vida
y la evolución hacia formas más complejas
queda finalmente depositada
en restos calcáreos, roca caliza acumulada,
por ejemplo, en riscos junto al mar
-como los de los acantilados de Dover-;
pequeñas conchas
de animales marinos diminutos
que nos antecedieron
en la historia que ahora se escribe
con calma y tiza...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
COMENTE SIN RESTRICCIONES PERO ATÉNGASE A SUS CONSECUENCIAS