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Atrapen al gringo por Ascanio Cavallo



Diario El Mercurio, Sábado 01 de Diciembre de 2012
http://blogs.elmercurio.com/revistasabado/2012/12/01/atrapen-al-gringo.asp
Atrapen al gringo es todo lo fascista que puede ser una película donde la mitad del mundo es corrupta y la otra mitad, cómplice. Grunberg nos salvó de una nueva aventura del fascismo duro como las que Gibson nos viene brindando desde que se metió a director. En cualquier caso, este es un tipo de fascismo sucio, que se hunde en la basura y el desecho, con un cierto recochineo, como si el mal fuese más condenable por el hecho de hundirse en el fango.
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La cárcel de Ciudad Juárez es tan grande, que le llaman "El Pueblito" y tiene todos los servicios propios de una zona urbana, desde el comercio de bienes hasta la prostitución. Se trata de actividades un poco más cargadas al delito que lo normal, pero, bueno, es una cárcel latina, no un laboratorio social. Los presos pueden vivir con sus familias, están permitidas las relaciones laborales y de vez en cuando hay alguna fiesta bien regada. También hay harto asalto, droga y asesinato. Como noción del infierno, "El Pueblito" es bastante completo.
Allí va a parar un sujeto que se podría llamar Richard Johnson o Reginald T. Barn, que los créditos identifican como "el chofer" y que en "El Pueblito" es conocido como "el gringo" (Mel Gibson). Este hombre ha robado unos cuantos millones de dólares y en los primeros minutos del metraje huye de la policía de Texas, rompe el muro fronterizo y cae en manos de la policía de Chihuahua, que está deseosa de que se quede en "El Pueblito" desde que sabe que el producto de su robo está escondido.
En la cárcel impera Javi (Daniel Giménez Cacho), un mafioso tan extraordinariamente malo, que mantiene bajo vigilancia a un niño de 10 años (Kevin Hernández) sólo porque su hígado es compatible y en algún momento lo va a necesitar como donante. Quien tiene que desenredar esta maraña es, por supuesto, "el gringo", a condición de sobrevivir para disfrutar del dinero que robó.
Quien escribió esta historia es su protagonista, Mel Gibson, en conjunto con Adrian Grunberg, que antes fue su ayudante de dirección en Apocalypto. Nadie puede ser condenado por haber sido asistente en una película, aunque Apocalypto merecería condenas para todos sus participantes. Grunberg se aproxima a cumplir 20 años como asistente y Atrapen al gringo es su debut en la dirección titular, lo que probablemente no habría logrado sin el auspicio de Gibson.
Nunca sabremos si, al mismo tiempo, Grunberg nos salvó de una nueva aventura del fascismo duro como las que Gibson nos viene brindando desde que se metió a director. Por el momento, Atrapen al gringo es todo lo fascista que puede ser una película donde la mitad del mundo es corrupta y la otra mitad, cómplice. ¿O será que, al revés, Gibson consiguió esconder al ideólogo de la violencia detrás de las necesidades profesionales de Grunberg?
En cualquier caso, este es un tipo de fascismo sucio, que se hunde en la basura y el desecho, con un cierto recochineo, como si el mal fuese más condenable por el hecho de hundirse en el fango. Parece que, al final, el paso de Mel Gibson por el cine será muy poco memorable, mucho menos de lo que cualquiera hubiese dicho cuando irrumpió en la escena mundial, hace más de 30 años.
Get the Gringo. 
Dirección: Adrian Grunberg. Con: Mel Gibson, Kevin Hernández, Daniel Giménez Cacho, Dolores Heredia, Jesús Ochoa. 96 minutos.

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