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Una fascinación por el fenómeno de la luz...(¿y el dar a luz?)‏



Verano
por Ascanio Cavallo
Diario El Mercurio, Sábado 03 de Noviembre de 2012
http://blogs.elmercurio.com/revistasabado/2012/11/03/verano.asp

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El sol, las hojas, la luz: estos son los principales protagonistas de Verano, como suelen serlo en las películas de José Luis Torres Leiva. En esta ocasión no es la luz oblicua del sur austral, sino la luz cenital del verano en la zona central, encaramada sobre el silencio verde de las Termas de Cauquenes. Esta vez es el calor, el estío, los bosques.
Hay también unos seres humanos que pasan aquí unos días silenciosos y tranquilos, acaso demasiado. Un hombre solo (Ignacio Agüero) que parece descansar de problemas lejanos. Una mujer sola, Isa (Rosario Bléfari), que está embarazada y ha viajado desde Argentina sin informar al padre del embrión. Julieta (Julieta Figueroa) y Francisco (Francisco Ossa), una pareja sin hijos que bordea la crisis mientras evita discutir sobre la paternidad. Estos personajes ocupan la primera mitad del metraje. En la siguiente, la película se abre a otros solitarios y otras parejas, y siempre anda por ahí la idea de algún niño.
El lado contemplativo del cine de Torres Leiva hace decir a muchos que sus películas carecen de relatos y nudos temáticos. Pero no es así: en Verano hay un relato múltiple que avanza lenta pero sostenidamente y hay un núcleo temático que organiza sus movimientos y la paulatina revelación de sus personajes: la maternidad.
Esta idea lo invade todo, incluso aquellas biografías sobre las cuales no llegamos a saber nada preciso (como la del hombre solo). No es casual que el plano más bello de la película sea un movimiento desde un primer plano hacia un plano general sobre una perra que alimenta a sus cachorros. Esta perra silenciosa y solitaria, que atraviesa varias veces por los encuadres sin casi notarse, sugiere precisamente que al final del túnel de las divagaciones humanas -las de los personajes de Verano- está la naturaleza con sus llamados esenciales, las pulsiones de vivir, moverse, alimentarse, reproducirse.
Torres Leiva tiene una fascinación con el fenómeno de la fotografía -o, mejor dicho, del fenómeno de la luz registrándose a sí misma- que carga a sus relatos con ciertos bordes experimentales. En este caso, algunos segmentos en fotos fijas, texturas del tipo Polaroid, planos nocturnos saturados. Es una manera de recordar (¿elogiar?) el artificio. Pero lo esencial de su cine se juega en la singularidad de su mirada sobre las relaciones entre sujeto y paisaje.
En el comienzo de Verano, un letrero enumera como "realizadores" a todos los miembros del personal creativo de la película. Es un acto de generosidad y de reivindicación de la dimensión colectiva que siempre tiene la organización de una película. Pero también es un gesto un poco inútil cuando proviene del que es, hoy por hoy, el director más personal del novísimo cine chileno.

Verano
Dirección: José Luis Torres Leiva. Con: Rosario Bléfari, Julieta Figueroa, Francisco Ossa, Ignacio Agüero, Amparo Noguera. 93 minutos.

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