NO ES QUE ESTEMOS DANDO LA HORA

WELCOME TO YOUR BLOG...!!!....‏.YOU ARE N°

El perfil de Gastón Soublette

 
Filósofo, musicólogo, profesor por más de treinta años en Estética de la UC, responsable de haber traspasado a Violeta Parra a partituras, lleva un largo peregrinaje buscando el sentido de la vida que ha marcado su camino. Este es su retrato, de frente y de perfil.   

Por Sabine Drysdale
Diario El Mercurio, Sábado 10 de noviembre de 2012

El hombre que estira la mano, tremendamente alto, tremendamente flaco, sosteniendo un maletín pesado, ochenta y cinco años, el pelo blanco rozándole los hombros, la barba y el bigote blancos, el oído deteriorado. El filósofo, el musicólogo, el profesor por más de treinta años en Estética de la Universidad Católica, padre de tres hijos, hombre de izquierda, que alguna vez simpatizó con el nazismo, el marxismo y el ateísmo, marido de una francesa, abuelo de varios nietos, pantalones de cotelé oscuros, el hígado averiado. El discípulo del gurú de la no violencia, Lanza del Vasto, el experto en filosofía oriental, que practica la meditación y el yoga hatha. El responsable de haber traspasado a puro oído la música de Violeta Parra a partituras, el compositor de una suite para orquesta de cámara, el músico que sabe tocar todos los instrumentos mapuches, el agregado cultural de Chile en Francia en mayo del 68, el coleccionista, el poeta, escritor de "Rostro de hombre", un estudio de 600 páginas sobre Jesús, de quien es un seguidor incondicional. El que no sabe manejar un auto ni usar un celular, no le interesa internet ni ha probado las drogas, que vive en Limache pero trabaja en Santiago, que camina, se mueve en bicicleta, taxi y se alimenta de comida naturista, que no tiene tarjeta de crédito, y que por principio no ha visitado ni visitará los Estados Unidos. El hombre de origen burgués que hubiera preferido no serlo, Gastón Soublette Asmussen, confiesa:

Me costó mucho encontrar mi camino. Llegar a saber quién es uno es el trabajo de una vida. 

El hombre en búsqueda de su infancia. Años ochenta. Gastón Soublette ya casado y con tres hijos, se cuelga una cámara fotográfica y parte solo a Valparaíso donde vivió cuando era un niño en el abrigo de una familia acomodada y amante de las bellas artes para fotografiar los cerros, para reencontrarse con su pasado. Fueron varios fines de semana durante diez años. Dos mil fotografías en blanco y negro, fotos dramáticas, trescientas que aún conserva en un álbum que pesa kilos en su casa de Limache. Algunas de lugares que ya no existen. 

Yo pensaba que Valparaíso era una obra de arte que tenía que rescatar antes de que la demolieran dice. 

Pero esos viajes no eran puramente patrimoniales. Los viajes estaban influenciados por Violeta Parra y la frase que le lanzó cuando lo conoció en Radio Chilena, en 1958: "Eres un pituco de mierda". 

Quería decirme que yo vivía en un mundo de absoluta inconsciencia de lo que sufría su pueblo dice sentado frente a una mesa en los jardines del Campus Oriente donde dicta un curso sobre tradición oral y cultura popular chilena, donde les demuestra a su alumnos que la sabiduría que buscan en la India o en el budismo Zen están en los refranes en los sabios populares y anónimos del campo. 

Gastón Soublette habla bajo, pero seguro. Tiene la mirada profunda, aunque no intimidante, la nariz prominente, el pelo largo que se echa hacia atrás cuando le molesta y cada vez que quiere enfatizar alguna idea, golpea la mesa con el canto de su mano izquierda. Viste una camisa celeste abotonada, sobre ella un sweater de lana azul y encima una casaca Geox. 

A mí la dictadura me volvió un poco loco dice sonriendo. Busqué la compañía de los sectores más desgraciados de la sociedad chilena y los encontré en los cerros de Valparaíso. Aquí en la universidad había un rector delegado, un almirante medio emparentado conmigo. La gente me decía: "tú eres un privilegiado. A ti no te va a pasar nada. Hagas lo que hagas no te van a echar nunca". Entonces dije: que me pase algo. Voy a ir solo a Valparaíso en la noche y voy a subir al cerro a ver qué me pasa. Yo no quería ser castigado por la CNI, sino que quería ser castigado por mi propio pueblo. 

Y un sábado a las once de la noche subió caminando, solo, por la Calle Cajilla y consiguió lo que buscaba: lo asaltaron. 

Sin embargo, no me pasó nada. Fue un encuentro. Con el asaltante nos hicimos amigos, hasta hoy. Y él me presentó a la gente de todos los cerros y conviví con ellos momentos inolvidables. Mi hija mayor me decía papá, algún día lo van a matar allá. No. Yo le decía es tanto el amor que siento que el amor protege. Participé en reuniones con tipos extremadamente peligrosos.

¿Y qué papel jugaba usted ahí?

El del huevón loco que lo tiene todo en Santiago y que viene a compartir con ellos. No se puede decir que fui para allá a hacer la caridad, para nada. O tal vez otro tipo de caridad. Ser amigo real de ellos, compartir con ellos durante muchos años. 

¿Ser burgués ha sido un peso? 

Sí. 

Qué le pasa con las conversaciones del mundo "pituco".

Ya no frecuento a esa gente. No frecuento gente que tiene un pensamiento fascista, clasista, discriminador. 

Violeta Parra no sólo lo inspiró en su mirada hacia los desaventajados, sino que lo eligió para que traspasara sus canciones y melodías a partitura. Durante varios años, en la casa de Nicanor Parra en La Reina, en la de la misma Violeta en la calle Madrigal, y en la Universidad de Concepción, se juntaban en sesiones de canto y guitarra donde ella cantaba, tocaba y él iba escribiendo las notas musicales. Y en esas sesiones tuvieron largas conversaciones que marcaron la vida de Gastón Soublette. Su suicidio lo impactó. La última vez que se vieron fue en el aeropuerto de Paris, donde él era agregado cultural de Chile. Ella le pidió que la fuera a acompañar mientras hacía escala para volver a Chile. Como si lo estuviera sometiendo a un examen, le pidió que le cantara de memoria algunas de las tonadas que habían trabajado juntos. 

Me di cuenta de que me estaba haciendo pasar un examen para cerciorarse de que yo era un discípulo de ella. Y si moría, habría alguien que la recordaría en todo Chile. Ella tenía un plan. Violeta es uno de mis maestros. Ella cambió mucho mi concepción del mundo, de la sociedad, de todo.

Gastón Soublette nació en Antofagasta en 1927, donde su padre trabajaba en el salitre. Al año se trasladaron a Valparaíso donde fue nombrado gerente de Dupont, pero la mayoría del tiempo vivieron en Viña del Mar. Sus padres eran del Partido Conservador y más tarde estuvieron ligados a la Democracia Cristiana. En eso influyó mucho el político Gabriel Valdés, quién se casó con su hermana Sylvia. 

Desde su temprana juventud, Gastón Soublette se sentía incómodo y comenzaba a inquietar a sus padres con preguntas existenciales. A no llevarse bien con las tradiciones impuestas. A juntarse con amigos que no eran de su grupo social para hablar hasta la madrugada, bebiendo cerveza en algún boliche, sobre el malestar que empezaban a sentir. Sobre el sentido de la vida. Comenzó así su peregrinaje. Una búsqueda espiritual que ha modelado la vida de este filósofo.  

No había hippies en esa época pero a esos muchachos y a mi también nos arrastraba un poco hacia ese modelo. Conocí gente que llevaba una vida muy libre, gente de izquierda. 

¿Se unió a ellos?

Sí. En un momento sentí que el marxismo podía ser una posibilidad. 

¿Sus padres cómo reaccionaron?

No me tomaban muy en serio. Pero eso se me quitó después. Yo no puedo ser marxista por ser cristiano. También pasé por el nazismo. Consideré que podía ser una opción válida. Era muy amigo de la colonia alemana de Viña y Valparaíso, algunos eran nacionalsocialistas y decían que era un régimen necesario para ciertos países, como Francia. Pero cuando supimos realmente lo que era fue horripilante para nosotros. En Viña vivíamos en el mundo de Bilz y Pap. 

En su época, ¿probó las drogas?

Nada. Nunca he fumado un pito de marihuana, porque no quiero provocarme un estado de hipersensibilidad, sino con la meditación. Me acuerdo que le pregunté a Pablo Neruda: "maestro, ¿usted alguna vez ha ingerido ácido lisérgico o anfetaminas o ha fumado marihuana?". "No", me dijo, "yo tengo mi propio ácido lisérgico dentro de mí para mi inspiración". Me impresionó mucho esa respuesta. 

Pero se habrá emborrachado. 

Sí, me dio por el whisky en una época y lo pagué bastante caro. Pero nunca he sido un hombre de trago, sólo que me dijeron que el whisky era un trago muy sano y quise probar si era así y me cayó como bomba porque tengo el hígado malo. 

La búsqueda espiritual lo llevó a conocer la filosofía oriental, de la cual se convirtió en un experto. Después de un breve y poco exitoso coqueteo con la poesía, escribió su libro más exitoso, "Lao Te King", un comentario acabado de la obra del Tao de la virtud de Lao Tse. Se convirtió en un disciplinado practicante del hatha yoga y de la meditación. 

La meditación ha sido para mí un arma para vencerme a mi mismo y a la mala influencia que el mundo pueda ejercer sobre mi. Vivimos en un mundo muy violento, muy injusto, muy oscuro. La respiración rítmica calma la mente, concentras la mente y puedes controlar tus fuerzas vitales, como la ira, el sexo, puedes controlar todo si te mantienes en esa concentración.

¿Y cuál es la idea de controlar todo eso?

Ser dueño de esa fuerza y no que esas fuerzas te avasallen. Y el conocimiento de sí mismo. Es muy importante para la maduración sicológica del hombre hacer conscientes todos los impulsos que te manejan. Yo le daba mucho apego a las cosas materiales y yo no me daba cuenta. Yo me creía un hombre liberado, pero quedaba mucha capacidad de ira, mucha capacidad de acomplejarme. 

¿Qué lo acomplejaba?

No lo sé. Curiosamente he tenido siempre una tendencia al complejo de inferioridad, que tengo que vencerlo.

¿Por qué se siente así?

Por toda esta espiritualidad también me metí mucho con San Francisco de Asís, y en la espiritualidad franciscana el consejo básico es la humildad. Pero creo que se me pasó la mano. Llegué a un momento en que me consideré inferior a todo el mundo. Yo creía que estaba en la verdad y me sentía feliz de despreciarme. Y también cuando uno se critica a uno mismo muy fuerte está en un proceso depresivo. Todo eso ocurre en la primera etapa de la vida espiritual. Tienes que vencer todo eso y finalmente situarte en la fe, en la confianza en Dios y en la confianza en sí mismo. Eso ya está vencido. Me liberé de todo eso. 

Su inclinación a estas prácticas de la filosofía oriental, sin embargo, llevaron a Gastón Soublette a cuestionarse su calidad de católico. Varios sacerdotes le hicieron ver que ambas posturas eran incompatibles. 

En algún momento me confesé no católico dice. 

Esa crisis la superó con los consejos de la persona que más lo ha influido en su vida, Lanza del Vasto, discípulo de Gandhi, gurú de la no violencia, al que primero conoció a través de sus libros, luego por carta y más tarde en forma personal. 

Él me alejó de la política y entré de lleno en la espiritualidad. Me cambió toda la visión del mundo. Este hombre me colocó donde realmente yo debiera estar porque nunca más me moví de ahí, de ese mundo espiritual, de búsqueda. Él, además de haber sido discípulo de Gandhi y de Sivananda , uno de los Yoguis más importantes de la India, nunca dejó de ser católico. El me aconsejó que la revelación, la Biblia y Jesucristo están por sobre todo, por sobre la meditación y el yoga. 

¿No le dio miedo que hubiera personas que tuvieran tanta influencia sobre su vida?

En un primer momento se transforma en una especie de absorción. Cuando uno es inmaduro, esa persona tiene una gravitación muy grande, pero cuando uno es grande toma de él lo que le sirve para su personalidad, porque había cosas que no me servían para mi personalidad.

Su tercer maestro, después de Lanza del Vasto y Violeta Parra, dice, fue la doctora Lola Hoffman quien lo introdujo en el mundo de Carl Jung y el inconsciente. 

Gastón Soublette conoció a su mujer, la francesa oriunda de Lille, Bernadette de Saint Luc en un aristocrático matrimonio en un castillo en Bretaña, Francia. 
Simpatizamos inmediatamente. No sé si fue tan certero como mi hermana que cuando conoció a Gabriel Valdés, a los pocos minutos dijo: "Este es el hombre que va a ser mi marido", pero simpatizamos inmediatamente y nos comprometimos, tuvimos tres hijos y tuvimos un periodo de desavenencia breve.

¿Con qué etapa de su vida coincidió eso?

Con una etapa en que yo intensifiqué las prácticas yóguicas y la meditación y descubrí todo el mundo indígena chileno. Era una locura mía por la arqueología y ella no me podía acompañar porque no sentía ninguna empatía con eso. Fue una época, un disparo mío hacia la mística de la tierra, la mística americanista indígena. 

Viajó al sur, vivió en comunidades mapuches, pasó meses en Icalma, en Puerto Saavedra. Participó de guillatunes. Aprendió a tocar los instrumentos. Partió a Machu Picchu, llevado por la mística de la América precolombina, influido por el "Canto General" de Pablo Neruda.  

Escribí un libro sobre eso, "Pablo Neruda Profeta de América". Estudié los dos primeros poemas, "Lámpara en la tierra" y "Alturas de Machu Picchu" y él logró lo que se propuso con esos poemas: me transfirió ese espíritu, esa atracción y empatía con la vibración espiritual de esas culturas. 

La meditación y estas búsquedas espirituales , y esto es un prejuicio mío, ¿no tienen algo de egoísmo, esto de centrarse tanto en uno?

No sé si egoísmo, sino que de egocentrismo. Hay un momento malo en ese sentido. en que uno ya tienen bastante con sí mismo y descuida un poco la relación con los demás.

¿Le pasó la cuenta la búsqueda espiritual?

Sí, me pasó la cuenta. 

Gastón Soublette tiene tres hijos, Violaine, cantante de ópera, profesora de canto en la Universidad Alberto Hurtado; Francisco, ex marino e ingeniero industrial e Isabel, diseñadora de vestuario, ex modelo, gran belleza de los años 80 que se acaba de titular de psicóloga. 

Mis hijos todos son muy críticos y con un gran sentido de justicia social. No hay nadie en mi familia que pueda yo decir que es "cuico"; tienen facha de cuicos , pero no puedo decir que psicológicamente lo sean. 

Con toda esta obsesión por lo espiritual, ¿le molestó que su hija fuera modelo?

No dice riendo. La veía que era muy linda, muy bonita. Pero una vez le dijeron en televisión: "esta niña da para Miss Chile". Yo le dije "no, hasta aquí llegamos".

¿Cuál ha sido su influencia sobre sus hijos?

He influido mucho, tanto en una forma negativa como positiva. La positiva es que han visto a un padre que sinceramente busca la verdad y se compromete con un camino espiritual. La parte negativa ha sido que pasé por un período muy autoritario con mis hijos. Me nacía espontáneamente sin darme cuenta ser autoritario con ellos. Prohibirles cosas bruscamente, obligarlos a comportarse de una determinada manera. O también hacerles bromas pesadas.

¿Intelectualmente?

Sí. Bromas pesadas. Someterlos a pruebas. y ellos sufrían bastante. Con preguntas como para dejarlos un poco, no digo en ridículo, pero demostrarles que no sabían. Y que debían saber. Tal vez no fue un método muy bueno. Después me lo han echado en cara. 

Limache se ha convertido para la familia de Gastón Soublette en un verdadero refugio. Viaja a Santiago de lunes a jueves en bus a hacer sus clases y pasa el resto del tiempo allá, desde donde su mujer casi no se mueve. 

Tengo una francesa que nació en el norte de Francia y que no quiere moverse de Limache. Rara vez viene a Santiago. Sus hijos tienen que ir a verla allá y goza con sus perros, sus gallinas, los paltos, con su cocina. 

Fue en ese lugar que refundaron su núcleo familiar, donde reciben a sus hijos y sus nietos. 

Es realmente un paraíso, un regalo de Dios, con árboles de cien años, una chacra, prados de pasto grande, mucho más grande que esto, dice mirando el patio del campus Oriente. 

¿Cómo se mantiene el amor vivo tantos años?

Yo creo en Jesucristo. Creo que es una obra de Dios lo que ocurrió, porque nunca más hemos tenido ni un no, ni un sí, ni diferencias, ni discusiones, nunca más. Yo diría que desde que escribí ese libro sobre Jesucristo mi vida cambió definitivamente en su fase más madura. Yo observé inmediatamente que mi comportamiento cambiaba, me ayudó a ser mucho más tolerante, a no reaccionar con ira. 

El libro que le cambió la vida se llama "Rostro de hombre" y es la empresa más ambiciosa que ha emprendido. Inspirado por la ignorancia que veía en sus alumnos católicos que sólo sabían lugares comunes y rutina religiosa sobre Jesús, dedicó treinta años a la investigación y dos a la escritura de este comentario sobre los evangelios que fue aprobado por el Vaticano antes de ser publicado. 

Pero resultó que el manual no lo pueden comprar los alumnos porque resultó un libro de 600 páginas. Es muy caro, entonces yo les fotocopio capítulos y se los paso.  

¿Qué opina de su Iglesia hoy?

Cuando la Iglesia evangeliza desde la moral causa estragos en la fe, porque a la gente le choca. No necesitamos de la moral si es que promovemos a Jesucristo. Y el hecho de que mis alumnos no sepan nada de Jesucristo es una prueba de que lo están haciendo muy mal. 

La oficina de Gastón Soublette en el instituto de Estética es de una sobriedad franciscana. Un sencillo escritorio de madera que da a la ventana donde puede ver algo de árboles, hay dos sillas, una estufa a gas apagada, algunos libros, unas tijeras enormes con las que recorta artículos, y ningún aparato que suene, salvo una trutruca y un kull kull, un cacho de vaca convertido en instrumento que los mapuches usan para hacer llamados y que Gastón Soublette ahora toma en sus manos y hace sonar a la perfección.

Y voy a las marchas mapuches y grito y toco la trutruca, en la última toqué la trutruca todo el camino, no sé cómo me aguantaron los pulmones a los 85 años. 

De la reivindicación de tierras por parte del pueblo mapuche y de la violencia que se ha dado en la región de La Araucanía, como buen profesor, explica su posición con un ejemplo: 

Hay un fundo, no voy a mencionar el nombre, de 12 mil hectáreas que fue vendido a una familia extranjera sin preocuparse de saber de quién era. Y con los mapuches adentro. Entrevistaron al cacique y dijo: "este predio lo vendieron con nosotros adentro como un animal más, si el predio tenía pumas, zorros y conejos, también tenía mapuches". Hay juicios que se prolongan mucho tiempo y los mapuches no pueden esperar. Entonces los actos de violencia que ellos cometen quemando casas, vehículos, no están bien, ellos mismos reconocen que no están bien, pero cuando viene la desesperación, la impotencia de que el winka es escuchado pero el mapuche no, qué puedes esperar tú. 

¿A los ochenta y cinco años, ¿qué le falta por hacer en la vida?

Me habría gustado tener un cuerpo más fuerte para recorrer el mundo, entrar en las selvas del Brasil, ir a Australia a los desiertos, hacerme amigo de la tribus negras que quedan, entrar en cavernas. Bueno, ya no lo hice, y hay tanto libro que ya no leí. Hay un momento en que el anciano ya no puede absorber más contenido. Tiene que contentarse con los que ya absorbió en su vida. 

De alguna manera su sueño lo está cumpliendo su nieto Cristián Fernández, que todos pensaban iba a ser arquitecto como su padre, pero decidió dedicarse a la montaña, al contacto con la naturaleza y que viajará a Argentina para convivir con una comunidad Pehuenche. 

Estoy feliz de que haya tomado esa decisión. Le regalé un cuchillo chileno del siglo XIX, esos corvos maravillosos, "para que cortes el pan", le dije, "peles las papas y te defendai de los pumas si te atacan", dice riendo. Él no quiere saber nada con este modelo de civilización.  

"No frecuento gente que tiene un pensamiento fascista, clasista, discriminador"

"Curiosamente he tenido siempre una tendencia al complejo de inferioridad, que tengo que vencerlo"

"Violeta (Parra) es uno de mis maestros. Ella cambió mucho mi concepción del mundo, de la sociedad, de todo"

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

COMENTE SIN RESTRICCIONES PERO ATÉNGASE A SUS CONSECUENCIAS