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Jefe de Estado entrega condolencias a familia de Máximo Pacheco




Jefe de Estado entrega condolencias a familia de Máximo Pacheco
El Presidente de la República, Sebastián Piñera, junto a su señora, Cecilia Morel, llegó esta mañana hasta la sede del ex Congreso Nacional de Santiago para expresar a la familia de Máximo Pacheco sus más sentidas condolencias por el fallecimiento del ex ministro de Estado.
En la oportunidad, el Mandatario aseguró que la partida del ex embajador ante la Santa Sede representa “una pérdida no solamente para su familia y para sus amigos, sino que para todo el país”.
El Jefe de Estado destacó que Pacheco dedicó su vida al servicio público y agregó que “luchó siempre por el respeto a los derechos humanos y por la reconciliación y el rencuentro entre los chilenos”.
Además, recordó que ambos coincidieron en el Senado de la República y que el fallecido ex ministro fue amigo de su padre cuando ambos se desempeñaron en el servicio exterior en el gobierno de Eduardo Frei Montalva.
En virtud de estas y otras características del destacado jurista DC, el Presidente decretó Duelo Oficial en su memoria.

1 comentario:

  1. Palabras pronunciadas en la misa de responso
    celebrada el domingo 7 de mayo de 2012
    en la Parroquia de la Inmaculada Concepción de Vitacura
    Santiago de Chile

    Querido Padre,

    Mañana no podré llamarte por teléfono como lo hice todos los días de los últimos diez años.
    Lo primero es lo primero: sentimos hoy como familia una pena infinita e imposible de describir al preguntarnos como será la vida para cada uno de nosotros, ahora sin ti.
    Eras capaz de llenar todo el espacio con esa energía admirable que tenías y esa curiosidad insaciable por conocer siempre más.
    No podrás contarme en nuestras llamadas las noticias de la familia, seguido del detallado resumen de prensa que te gustaba hacerme, para así comentar la actualidad y también educarnos en la importancia de entender los asuntos del país.
    Aquí estamos hoy tratando de despedirte rodeado de tanto afecto de gente tan diversa.
    Nada nos llama más la atención que tu maravillosa capacidad de haber sido un hombre querido.
    ¡Qué difícil resulta en la vida algo tan sencillo como ser un hombre bueno y ser un hombre querido!
    Tú nos lo has enseñado con generosidad en todos estos años y muy especialmente en estos, tus últimos días.
    Aprendimos con tu ejemplo que se llega a ser un hombre bueno y un ser querido cuando se es honesto, intachable, recto, cariñoso, tolerante y preocupado de los otros; buen padre de familia y gran defensor de los valores del hombre para servir a tu país, como tú lo has hecho.
    Admiro en ti tu capacidad para conducirte y comportarte en la vida con dignidad. Cuanta importancia le dabas a ser cuidadoso en tu estilo al ejercer tus obligaciones con la dignidad que los cargos que ocupaste lo requerían. Era así como cuidabas tus responsabilidades con la finura que el ejercicio de la autoridad requiere.
    Siempre me llamó la atención la cantidad de gente que al referirse o dirigirse a ti te llamaba Don Máximo. Era la respuesta de los otros a tu preocupación por cuidar las formas y el estilo con delicadeza. Contigo aprendí a querer mucho a nuestro país y esa enseñanza se transmitió también a nuestra generación siguiente, para juntos compartir el orgullo de ver a tus nietas y nietos comprometerse con el servicio público y contribuir a la difícil tarea de hacer un país mejor, especialmente para los más débiles.
    Nos pediste de manera especial que en tu ultimo adiós te cantáramos el Gracias a la Vida pero antes de eso te queremos agradecer a ti por tu ejemplo y tus enseñanzas.
    Gracias querido padre por el camino que nos enseñaste a recorrer. Por el legado que dejas de una familia sólida y muy unida que cuidará de seguir siendo así. Dejaste en cada uno de nosotros una huella profunda de cómo se puede hacer el bien.
    Cuanta preocupación hubo siempre en ti por cultivar la espiritualidad y respetando también a aquellos que recorren ese camino no a través de la religión.
    Cuanta convicción pusiste para ayudarnos a confiar en las virtudes del ser humano. En la idea de que, como lo decías, “construimos la visión del mundo a partir del conjunto de verdades, valores e ideales que tiene una persona y que esa es la parte más profunda y elevada de su ser”.
    Al despedirte hoy quiero, en nombre de cada una de mis hermanas y hermano, agradecerle a todos los que nos han acompañado a enfrentar este momento. Su compañía cercana y afectuosa nos ha hecho vivir menos difícil este momento de dolor.
    Querido padre:
    Imposible terminar estas palabras sin pensar en la mamá y en Jorge y como habrían sufrido con nosotros de haber estado hoy aquí. Es así también que puedo decirte como hemos visto a Mercedes Ignacia sufriendo esta pérdida. La cuidaremos tanto como tú lo deseabas pues construyeron estos años juntos un amor que nos llenó de emoción y felicidad.
    Papa, descansa en la paz de saber que fuiste el hombre que todos queremos ser.

    Máximo Pacheco Matte
    Santiago, 6 de Mayo de 2012

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