Diario La Segunda, Jueves 02 de Agosto de 2012
http://blogs.lasegunda.com/redaccion/2012/08/02/tiene-futuro-la-fe.asp
Harvey Cox es un célebre teólogo inglés, que ha publicado un sugerente libro que se intitulacomo esta columna. Sugiere y afirma que la crítica decimonónica a la religión, según la cual ésta debía haber desaparecido en el siglo XX, no se ha cumplido. Al contrario, la religión goza de buena salud, aunque de modo diferente al tradicional. Ni la superación de las supersticiones, ni la educación generalizada, ni las espléndidas respuestas de la ciencia —valiosísimas— han desterrado a las religiones, y ésta ha superado las críticas de Feuerbach, Marx, Nietzsche, Compte, Freud y Russel, en el campo de la filosofía, como también al cientificismo.
No se puede negar que existe un resurgimiento religioso, que no debe confundirse con el fundamentalismo. Este último es un sistema de creencias obligatorias, que incluso usa la fuerza para imponerse, que mira nostálgicamente a un pasado mítico y puro, y que sostiene poseer la verdad absoluta. Es cierto que existen focos de fundamentalismo en el islam, el judaísmo y cristianismo, pero son grupos muy minoritarios, aunque con estructuras férreas.
La religión aparece como algo importante, pero ha ido cambiando de signo. Se da una especie de metamorfosis de ella, que se podría describir como el paso de lo trascendente (lo intangible) a lo horizontal (lo temporal y concreto). Hay un recurso religioso a lo material, a la vida concreta. Parece que se redescubre lo sagrado en lo terrenal, lo espiritual en lo temporal. Se busca en la religión un apoyo para poder vivir mejor el presente, sin tanto prepararse para la otra vida. La renovación de la religión camina por la profundización de la fe, más que por la aceptación de un sistema de creencias dogmáticas. La fe se vecomo una arraigada confianza en la divinidad, y no en las creencias, que aparecen más bien como opiniones. No parece necesario creer en Dios para rezar, como lo afirmó Miguel de Unamuno. No parecen importantes hoy los debates acerca de la existencia o no de Dios, comolo fue en el pasado. Se lo acepta sin pruebas. El amor y la fe son los que realmente interesan, y vivirlos personal y comunitariamente en grupos afines y pequeños.
Así, la fe aparece relacionada con lo reverente, con lo que asombra, con el amor. La vuelta a la fe está liberándose de estructuras y creencias dogmáticas, y presenta formas sincréticas, dados la globalización de las culturas y los influjos que se dan entre cristianismo, budismo taoísmo e hinduismo. En el cristianismo, se buscaría vivir más el Reino de Dios, predicado por Jesús, que la aceptación de credos y sistemas teológicos, que se ven como lastres, así como ciertas estructuras morales.
¿Estamos, en el catolicismo del siglo XXI, ante un nuevo modernismo, el que antes fuera condenado por San Pío X? ¿Presenciamos un naciente y nuevo sincretismo? Como quiera que sea, para el catolicismo, estas nuevas formas presentan un desafío y un reto. La reunión de Aparecida de los obispos católicos algo de esto planteó, ya que la Iglesia se tiene como la depositaria de la verdad y que fuera de ella no hay salvación.
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