WELCOME TO YOUR BLOG...!!!.YOU ARE N°

Balance olímpico


10 / Ago

Por Marcelo Hilsenrad

Marcelo Hilsenrad




Mirando el medallero, claramente el resultado fue malo. Pero no por el desempeño de nuestros deportistas, sino porque en los últimos 3 -Sydney, Atenas y Beijing- estuvimos en el podio. Pero no seamos miopes ni nos engañemos: fueron los deportes profesionales los que nos llevaron a esa gloria. Primero el fútbol y después el tenis. El deporte amateur, ese que representa fielmente el espíritu olímpico -o al menos lo intenta-, la última vez que nos premió fue en Seúl ‘88 con Alfonso de Iruarrizaga. Y para atrás debemos mirar con largavistas a Melbourne ’56. Es que nuestra cruda realidad olímpica es que en 116 años sólo hemos cosechado 13 medallas. Triste, pero cierto.
 
Por esto que el parámetro de comparación de medallas, si bien es válido y objetivo, aquí no corre. El análisis debe ser eminentemente individual. Así como todos celebramos con Tomás González, que cumplió con creces y fue, sin duda, el mejor de los nuestros en Londres, o con Gonzalo Barroihlet y Natalia Ducó, también lamentamos el bajo desempeño de Kristel Köbrich o Denisse Van Lamoen, que rindieron menos de lo que ellas mismas mismas esperaban.
 
Eventos como los Juegos Olímpicos no sólo son una fiesta para todo el mundo, sino una oportunidad para reflexionar, para pensar qué estamos haciendo y cómo mejorarlas, aprovechando que todos estamos atentos a lo que pasa (y nos transforma mágicamente en jueces de gimnasia, halterofilia y lanzamiento de la jabalina). Es simple. Pedimos mejores nadadores, pero no tenemos piscinas. Nos deleitamos con los clavados y los pocos que se atreven a practicarlo en Chile se deben tirar sobre colchonetas. Aplaudimos a Tomás González, pero hasta hace poco su Federación no lo inscribía a los torneos. Y les embargaron hasta las mancuernas de entrenamiento. Así es difícil, aunque debemos reconocer que nunca nuestro deporte recibió más aportes que hoy en día. Ya sean platas fiscales como de planes público-privados como ADO Chile. Así y todo aún es necesario que mecenas como Leonardo Farkas donaran los $80 millones que requirió Tomás González para “armar” un gimnasio donde practicar, ya que, nos guste o no, el deporte en Chile es importante, pero no prioritario.
 
Pero creo y confío en que vamos bien encaminados. Recién estamos sembrando, ya que esto es un proceso lento. A veces demasiado. Todavía falta para cosechar. Espero que el punto de inflexión alcancen a ser los Odesur que organizaremos el 2014, y que el entusiasmo que generan deportistas de esfuerzo como quienes hoy nos representan no sólo llenen los estadios sino que incentiven la actividad deportiva (cualquiera). Todo, con miras a Rio 2016. Pero para eso necesitamos cultura deportiva. Dentro y fuera de la cancha. Y dirigentes que piensen en el bien común y no en el propio o de su familia, ya que el superávit de dirigentes en eventos como los Juegos Olímpicos, o que aparezcan en las noticias sólo por malos manejos, embargos o poco profesionalismo no ayuda a acercar a la gente a la gimnasia, el decatlón, la natación o el lanzamiento de la bala, esas actividades que el grandote de Pedro Pavlovic llamaba sabiamente los deportes “nobles”, y que se merecen brillar con luz propia. Y no sólo cada 4 años.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

COMENTE SIN RESTRICCIONES PERO ATÉNGASE A SUS CONSECUENCIAS