WELCOME TO YOUR BLOG...!!!.YOU ARE N°

Desigualdad por Rolf Lüders


Diario La Tercera, viernes 25 de octubre de 2013
Los abusos y la desigualdad -encarnada en el desigual acceso a la educación de calidad- dominan la agenda de las candidaturas con más probabilidades de ganar la elección presidencial. Sin perjuicio de que nadie discute la necesidad de igualar ese acceso y de paso mejorar la calidad de la educación, y aunque sea políticamente muy incorrecto aseverarlo, es hora de dejar de repetir el falso cliché de la extrema desigualdad y de la falta de movilidad económica en Chile.
Por una parte, el país tiene en la actualidad una distribución del ingreso -medida como corresponde- en línea incluso con aquellas  de varios países europeos. El concepto de ingreso que se usa tradicionalmente para medir la distribución es el ingreso monetario. Esto obviamente subestima significativamente, en el caso de Chile, las rentas de las personas de bajos ingresos, dado que no incluye el gasto en educación, salud y vivienda (que es muy importante) y se focaliza en los deciles de menores ingresos. Años atrás, de Gregorio y Cowan estimaron la distribución de los ingresos después de la totalidad de la acción fiscal y concluyeron que esta última reducía de forma notoria los indicadores de desigualdad. Recientemente, Libertad y Desarrollo ajustó la distribución de los ingresos monetarios para incluir la totalidad del gasto social del gobierno. Esta corrección redujo en 10 puntos porcentuales el Gini, con lo que se asemeja a aquellos de varios países de la Unión Europea.
Por otra parte, la evolución de la distribución del ingreso en Chile ha sido muy positiva. Así lo destaca Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, que en su columna del New York Times del 13 de octubre incluye al país entre un puñado que ha sido capaz de disminuir las desigualdades en los últimos años. Este progreso se está dando en un mundo en que la globalización ha aumentado notoriamente las desigualdades al interior de los países.  Stiglitz cita, al respecto, el caso de EE.UU., en que desde 2009 el 95% de las ganancias de ingreso del país las ha recibido el 1% más rico. Sapelli (2011) le atribuye lo sucedido en Chile a que las nuevas generaciones son más educadas que las anteriores y ello ha reducido las diferencias de ingresos de las cohortes más recientes. En efecto, para los jóvenes en Chile, la cobertura educacional es similar a la del promedio de los países de la Ocde.
El mismo Sapelli, en un artículo que publicó en Estudios Públicos  Nº 131 (invierno 2013), concluye que en Chile se observa alta movilidad intrageneracional del ingreso y que la noción de que Chile es una sociedad económica rígida tiene poco asidero empírico. Esto es muy coherente con las encuestas que sugieren que la mayoría de los chilenos estima que el principal factor de progreso económico es el esfuerzo personal.
Entre 1987 y 2012, Chile creció a tasas relativamente altas y su distribución de ingreso se hizo más igual (Grupo Res Pública 2013).  Evidentemente que hay innumerables aspectos de nuestra economía social de mercado que se deben mejorar, pero hay que evitar caer -en búsqueda de una quimera-

No hay comentarios:

Publicar un comentario

COMENTE SIN RESTRICCIONES PERO ATÉNGASE A SUS CONSECUENCIAS