- Saint George's College - Curso 1959-1970
(Última oportunidad para los que no la rindieron en su momento
este desafío que sólo un puñado de valientes
y de buena memoria puede intentar abordar.
For losers, not for quiters).
Espectaculares premios para los eventuales puntajes nacionales -855 puntos;
15 puntos por cada respuesta correcta.
Se descuentan 10 puntos por cada cuatro respuestas malas).
Número de Preguntas: 57
Tiempo: 60 minutos (3 de ellos para calmar los nervios)
Sin apuntes - Honor System
1. A uno de los siguientes auxiliares del colegio
lo apodaban "Fonola":
a. José Mella
b. Pancho Aros
c. Manuel Brito
d. Tomás Vega
e. Raúl Lizana
2. Uno de los siguientes personajes
no era chofer de algunos de los buses del colegio:
a. Ismael
b. Juanito
c. Flaco Navarro
d. Arturo
e. Manuelito
3. ¿Quién de estos 'artistas' no participó nunca
en el show que se realizaba la noche del Pep Rally?:
a. Los Red Juniors
b. Firulete
c. Luis Dimas
d. Monicaco
e. Ninguno de los Anteriores
4. ¿A quién corresponde esta frase típica: HHAAAHIFFFFAUUU?
a. José Miguel Gálvez
b. Humberto Contreras
c. Miguel Hirmas
d. César Hérranz
e. Pedro Hurtado
5. ¿Cuál de estos compañeros no tenía un apodo equino?
a. Alejandro Montt
b. Luis Felipe Lagos
c. Exequiel Fernández
d. Patricio Montt
e. Juan Carlos Hortal
6. ¿De qué profesor de matemáticas
se sospechaba de que era
"tira" (detective de investigaciones)?
a. Labún
b. Lazcano
c. Preiss
d. Gallardo
e. Gazmuri
7. ¿A su juicio, cuál era
la miss más buena (moza) del colegio?
a. Tránsito Gatica
b. Rebeca Valenzuela
c. María Sofía Bengolea
d. Iris Lethaby
e. Otra
8. ¿Quién llevaba los mejores sandwiches al colegio?
a. El Guatón López
b. Lalín Donoso
c. El Pollo Ariztía
d. El Negro Gálvez
e. No sabe porque se alimentaba en el kiosko de las Ureta.
9.¿ A cuál de estos Romeos,
la Tuca le aceptó una invitación a salir?:
a. Maffei
b. Serrano
c. Solís
d. Rengifo
e. Contreras
10. ¿Cuál de estos músicos georgianos
ha tocado con Ornette Coleman?
a. Mario Azofeifa
b. Lautaro Rozas
c. "Tato" Pazols
d. "Nacho" Mena
e. Miguel Piñera
11. ¿Quién cantaba
con más convicción "We shall overcome"?
a. Andrés Donoso
b. "Potoco" Mena
c. "Pelao" Droguett
d. Felipe Lira
e. Carolo Tironi
12. ¿Quién era el cliente regalón de "Juan Diablo"?
a. El Guatón Larraín
b. El Negro Gálvez
c. Parrita
d. La María
e. Pedro Olivares
13. ¿Quién tenía tierras en Polpaico?
a. Augusto Pérez
b. Tomás Echavarri
c. Pate' Guagua
d. Lorenzo Gazmuri
e. Toto Donoso
14. ¿Quién nos salvó de la debacle
de Francés en segundo año?
a. El Father Barrett
b. Monsieur Lamborot
c. Juan Pablo Etcheberry
d. Paulo Jolly (Louis XIV)
e. Juana de Arco
15. ¿A qué profesor (con curso incluido) le bloquearon
la puerta de la sala con una corrida de lockers?
a. Checho Vera
b. Chago Beaín
c. Patán Cortez
d. Guatón Olivares
e. Chico Lazcano
16. ¿De qué material
estaba confeccionada la bomba
que el hermano del Negro
activó la noche en que alojamos en el colegio?
a. Carburo y Escupo
b. Trotil
c. Composición "C"
d. Dinamita
e. Uranio enriquecido
f. Material Clasificado
17. ¿Qué quiso decir Máximo
en su discurso de graduación?
a. Se acabó el pataneo
b. Llegó la revolución
c. El diploma no sirve para nada
d. En la cancha se ven los gallos
e. Se hace camino al andar
18. ¿Quién acuñó la frase:
"Yo no sé para donde voy,
sólo sé que trotando estoy"?
a. El cabo Parra
b. El "Meao' Valdés
c. Raúl Williams
d. Gonzalo Rojas
e. Lily Marlen
19. ¿Qué cosa era el "nife"?
a. Dispositivo para cortar la corriente de la campana del colegio
b. Utensilio para desarmar escritorios de profesores
c. Elemento corto-punzante usado para rayar autos de académicos
d. Cortaplumas Multiuso Victorinox (Suizo)
e. Pregúntenle al Negro Gálvez
20. ¿Quién diría usted se aproxima más al perfil físico
de la actriz Ava Gardner?
a. Janice Kaufmann de Chaparro
b. Tatiana Antipoff
c. Alicia Valdés
d. Alice Nash
e. Mercedes Craig
21.¿Cuál de las siguientes items
lo asocia primero con la palabra Ciencias?
a. Grasshopper
b. Policarpo
c. Provenka PSSC
d. Trinitrotolueno
e. Lavatubos Pérez
22. ¿Quién se eximió de la radiografía
del chequeo médico anual?
a. El "Meao" Valdés
b. El Profe Mujica
c. Parrita
d. Herbert Bravo
e. Pedro Olivares
23. ¿Quién inventó la tradición del Pic Nic
en el estadio San Jorge
que quedaba a los pies del Cerro Calán?
a. Charles Hamilton
b. Mrs. Toovey
c. El Father Send
d. El Joven Laurel
e. Artemio Espinosa & Hernán Precht
24. El autor de la insignia del colegio se apellidaba:
a. Aravena
b. Arancibia
c. Arévalo
d. Apablaza
e. Alabinbombá
25. Jambambé jambambó se gritaba en:
a. El Jamboree de los Scouts
b. Los Pic Nics del Colegio
c. El Pep Rally
d. Al Salir de Sexto ( con un pie, con los dos)
e. En los Interescolares
26. ¿A quién le debemos (más) el tercer lugar de Chile
en el Mundial de Fútbol de 1962?:
a. Fernando Riera
b. Eladio Rojas
c. Leonel Sánchez
d. Adán Godoy
e. Julio Martínez
27. Los mejores completos los hacían en:
a. La Fuente Alemana
b. El München
c. El Kika
d. La Teresa
e. Mi Casa
28. Los mejores helados eran lo de:
a. La Foca
b. La Escarcha
c. El Coppelia
d. Hayskrim
e. Chocolito de Savory
f. Helado casero en cubeta
29. Lo más insólito del Servicio Militar ocurrió en:
a. Pedro de Valdivia 1423
b. La Escuela Militar
c. El Parque Cousiño
d. San Manuel
e. Peldehue
30. ¿Quién era el confidente
de la María Sofía Bengolea?
- Jorge Covarrubias
- José Antonio López
- Fernando Léniz
- El padre Roasio
- No quiere saber
31. Quién sufrió más en gimnasia en aparatos?
- El Gordo López
- Raúl Williams
- Sergio Restovic
- El caballete
- Prefiere no recordar
32. ¿Qué fue lo que más le costó de matemáticas?
a. Sumar y restar fracciones
b. Extraer raíz cúbica
c. Demostrar el teorema de Euclides
d. Tomar en serio al chico Lazcano
e. Tragar al 'tira' Gallardo
33. Su ideal de mujer en aquella época era:
a. Sofía Loren
b. Brigitte Bardot
c. Claudia Cardinale
d. Raquel Welch
e. Mónica Larson
f. La hermana de José Luis Díaz
34. El ideal masculino de las misses de Preps era:
a. Alain Delon
b. Paul Newman
c. Yves Montand
d. El Profe Mujica (lo encontraban tincudo)
e. Yo
35. El ídolo máximo de Pedro Hurtado era:
a. Nicola di Bari
b. Leonardo Favio
c. Yaco Monti
d. Sandro el Gitano
e. Doménico Modugno
36. ¿Qué describía mejor a Chirulo Rioseco?
a. Su extravagante indumentaria
b. Su indómita cabellera
c. Su indiferencia ante el ridículo
d. Su gran originalidad y sincera autenticidad
e. Su participación en toda actividad
que buscara trascender el espacio-tiempo.
37. ¿Quién llegaba al colegio en Sexto, conduciendo
un espectacular Ford Mustang Mach 1 de color verde?
a. Ricardo Yazigi
b. Miguel Hirmas
c. 'Camilo' Pubill
d. Ljubisa Radovic
e. Boris Garafulic
38. ¿Quién de nuestros compañeros utilizaba los chocolitos
como parámetro para tasar todo tipo de bienes?
a. Andrés Lyon
b. Felipe Illanes
c. Ignacio García
d. Eduardo Mitjans
e. Vicente De La Fuente
39. 'Andante con moto'.
Uno de estos personajes
se movilizaba siempre
sobre una de estas máquinas
sin haber sido nunca dueño de una de ellas:
a. Cristián Lorca
b. Lucho Langlois
c. Rodrigo Sánchez
d. Pato Millar
e. Augusto Pérez
40. Ganamos tantos interescolares porque Carmona era:
a. Un genio
b. Un estratega
c. Se dedicaba a eso no más
d. Tenía ascendiente sobre los atletas
e. Tenía pacto con el dragón
41. ¿ Cuál de estos próceres de basketball es la viva imagen
del dogma: 1% de inspiración, 99% de transpiración.
a. El gringo Beckett
b. Ñurdo Ortúzar
c. Lorenzo Gazmuri
d. Pat'e Guagua
e. Carlos Cabezón
42. 'El columpio', 'Paseando el perro', 'La vuelta al mundo'
corresponden al juego de:
a. Las bolitas
b. El trompo
c. El Yo-Yo
d. La Payaya
e. La Rayuela
43. El peor trago que probó en su época se llamaba:
a. Jote
b. Pichuncho
c. Grapa
d. Alcohol de Madera
e. No tiene nombre esa porquería
44. La dupla más exitosa de los sesentas era:
a. Montes & Orlandi
b. Lennon-McCartney
c. Dúo Dinámico
d. Sonia & Myriam
e. Los Perlas
45. La marca del auto de la Tuca (que incluía
unas antenas en las ruedas para no cunetearse) era:
a. Una Citrola
b. Una Renola
c. Un NSU Prinz
d. Un Simca 1000
e. Un Fiat 600
f. Un Skoda
46. El azimuth (o acimut):
a. Era una medida angular
b. La excusa que necesitaba Lira
para tomarle el pelo al Primero Pérez
c. Mutis por el cénit
d. Una especie de torniquete
e. Una forma de punta y codo
47. Las mejores tallas escuchadas
en el colegio fueron lanzadas por:
a. El Loro Verdaguer
b. Pedro Hurtado
c. El chico Petit
d. El chico Villaseca
e. Creación colectiva:
El curso cuando entraba en resonancia.
48. A su juicio lo más destacado del ciclo pionero de cine-arte
en el Teatro Alcázar frente a la plaza Brasil fueron:
a. El cine de Buñuel
b. Las películas de Lelouch
c. El ciclo de Bergmann
d. Catherine Deneuve
e. La masiva asistencia de Georgians
49. Lo primero que se le viene a la cabeza
cuando le mencionan el teatro del colegio es:
a. Cánepa & Los Moreau
b. La película de Vittorio de Sica: Ladrón de Bicicletas
c. El Cepillo de Dientes de Jorge Díaz, con Carla Cristi & Jaime Celedón
d. Los conciertos rockeros de Los Escombros y los Macs
e. Los discursos de los candidatos a presidente del Student Council.
50. El mejor stand para un Pep Rally fue:
a. La Torre Eiffel
b. El castillo de San Jorge
c. La Pajarera (Stand del Father Provenzano)
d. El Laberinto
e. Otro
51. ¿Quién hacía más lobby con los curas?
a. La mamá de Bande
b. La Tuca
c. Juan Diablo
d. El Pollo Guilisasti
e. Carolo Tironi
52. ¿Quién filmó la novela que leímos en el colegio
El Último Grumete de la Baquedano, de Francisco Coloane?
a. Cristián Lorca
b. Vicente Sabatini
c. Sergio Valencia
d. Jorge López
e. Sergio Robinson
53. El autor más probable de la siguiente frase (si se ve apurado):
'Tenemos distinta escala de valores, tontón' es,
a. Arturo Fontecilla
b. Luis Felipe Expósito
c. Alberto Munita
d. Patricio Montt
e. Hugo Mena
54. 'Oye, Jorge, estai completamente equivocado'
era frase habitual (en clase con Cánepa) de:
a. Alvaro Feller
b. Máximo Pacheco
c. Chirulo Rioseco
d. Felipe Lira
e. Rodrigo Garretón
55. Las monjitas que nos hicieron clases
eran la Sister Rose y la Sister...:
a. Marion
b. Nelson
c. Keegan
d. Damian
e. Morgan
56. La profesora de Metric System era:
a. Peggy Murray
b. Myriam Würth
c. Helena Henríquez
d. Martha González
e. Gloria Montague
57. El profesor de matemáticas que usaba corbata humita
y que culminó su breve trayectoria en el Saint George
con un paltazo que impactó a centímetros de él, se apellidaba:
a. Suárez
b. Villanueva
c. Gutiérrez
d. Araya
e. Bravo
CLASE DEL 70 SGC
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PRUEBA DE CONOCIMIENTOS SUPER ESPECIFICOS GEORGIANS CLASS '70
Centenario del Natalicio del Father Francis Provenzano, C.S.C.
Ayer, 27 de enero de 2011 se cumplió el centenario del natalicio del Father Provenzano nacido en Boston, Massachusetts el 27 de enero de 1911 y fallecido en Notre Dame el 12 de Junio de 1997, y que desarrolló una fecunda labor educativa por más de cincuenta años, principalmente en el Saint George's College, aunque también tuvo estadías en Notre Dame y fue profesor de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Católica de Chile. La fecha de su natalicio se consigna en el sitio web del Notre Dame Cemeteryhttp://www.rootsweb.ancestry.com/~instjose/cemeteries/holycrosscommunity/holycross.htm y del cual, hace algún tiempo Felipe Del Río Goudie nos envió una imagen de él junto a la tumba del inolvidable y admirado (también temido por algunos) one & only Provenka. En dicho cementerio se encuentran los restos de otros inolvidables padrecitos, como los Fathers D'Autremont, Müller, Wilcox, Doherty & Peyton, este último, si no recuerdo mal, recordado por su cruzada en favor del rezo del Santo Rosario en familia ("la familia que reza unida, permanece unida") ..... Pablo R. Naranjo El sábado pasado juntamos a 60 Old Georgians de distintas generaciones, y estuvimos en el Kick Off de la Celebración de 75 años, en el Colegio y después un asado de convivencia en la nueva casa de los curas. Los delegados de sus generaciones se contactarán para pulir las listas de contactos y así todos recibirán las invitaciones a todos los eventos que tendremos a partir de marzo hasta noviembre. Habrán eventos culturales, de política, de ciencias, de deportes, de acción social y de empresariado, todo esto durante el año, en la sala-auditorio que se está construyendo en el nuevo Edificio de Ciencias, Father Francis Provenzano, y que será inaugurado en marzo. Como pueden ver, nuestra diversidad se refleja en todas estas áreas. Inviten a sus amigos a que se inscriban en el grupo de FB Saint George´s College - 75 Year Celebration (1936-2011), o en el Twitter @oldgeorgians donde seguiremos actualizando. 06 September 2010 at 20:03 http://www.facebook.com/group.php?gid=7185574993 http://unitedgeorgians.blogspot.com/search?q=Discurso+del+Father+D'Autremont
Especial Father Provenzano
Contiene:
1. Semblanza escrita hace casi dos décadas por el Father Cánepa
2. Una preciosa anécdota con Provenka, de José Miguel Gálvez,
ocurrida en 1970 en el Saint George.
3. El discurso de homenaje que Hermógenes Pérez de Arce
pronunció en los años ochenta.
4. El discurso de agradecimiento en aquella ocasión del Father Provenzano
5. Un enlace con el Edificio Sustentable de Ciencias y Tecnología Francis Provenzano, C.S.C., de los arquitectos
Juan Andrés Elton (de imborrable memoria) y su maravillosa esposa y partner Isabel Devés.
http://www.emb.cl/construccion/articulo.mvc?xid=279&tip=4&xit=edificio-sustentable-de-ciencias-y-tecnologia-francis-provenzano-csc-innovacion-y-cuidado-del-medioambiente
Perfil del Padre
Francis Anthony Provenzano, C.S.C.
de la Congregación de Santa Cruz
escrito hace casi veinte años
[Santiago, 25 de Marzo de 1994]
por el Father Jorge Cánepa Ossa, C.S.C.
con motivo del medio siglo
desde la ordenación sacerdotal
del Father Provenzano (Q.E.P.D) *
Nació en Boston, Massachusetts
el 27 de Enero de 1911.
Se graduó de la Universidad Northeastern
de Boston en 1934, obteniendo un título
en Ingeniería Industrial.
Dos años más tarde ingresó al Seminario
de Nuestra Señora de Santa Cruz
que la Congregación tenía cerca de Boston.
De ahí pasó a la Universidad de Notre Dame
donde continuó sus estudios
en Filosofía, Matemáticas y Física.
Al graduarse de la Universidad de Notre Dame,
inició sus estudios de Teología en la
Pontificia Universidad Católica de Washington
y al terminarlos en 1944, se ordenó sacerdote.
Durante 4 años se había preparado
para misionar en la India, pero Dios
y sus superiores dispusieron otra cosa:
en Abril de 1945 fue asignado a Chile,
a enseñar en el Colegio Saint George
que la Congregación recién había adquirido
del Arzobispado de Santiago.
Había dedicado (hasta la fecha de este perfil)
48 años de su vida en Chile
a su trabajo como profesor y formador.
Ha sido profesor de Fïsica y Matemáticas
en el Colegio Saint George, Liceo Andacollo
y en la Facultad de Ingeniería
de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Fue Rector del Colegio Saint George desde 1955 a 1961.
Al terminar su período, el gobierno de Don Jorge Alessandri
lo distinguió el 23 de Mayo de 1961
con la Condecoración de la Orden al Mérito
"Bernardo O'Higgins en el Grado de Gran Oficial",
instituida como lo dice el decreto respectivo
"para abrir en la nación un camino glorioso
a las acciones brillantes, a los grandes talentos
y a las grandes virtudes".
Las palabras del padre Provenzano en esa ocasión
para agradecer la distinción recibida, reflejan
su cariño y respeto por el país
donde ha pasado la mayor parte de su vida:
"Debo decir gracias a las garantías
que nos da la Constitución Chilena
-constitución de un pueblo libre
decidido a mantenerse libre.
Hemos podido basar nuestro sistema educacional
en esa dignidad del hombre que nace
desde su creación a imagen y semejanza de Dios".
Durante 49 años (hasta ese momento)
y siendo fiel al espíritu
de estas palabras, el Padre Provenzano
ha sido un gran escultor de carácter
al ir formando a generaciones de jóvenes chilenos
de muchísimas corrientes, ganándose el respeto
y el cariño de todos por el testimonio que entrega
a su trabajo, que con gran constancia y dedicación
ha generosamente dado siempre.
Como educador, ha luchado sin descanso
por establecer en el alumnado
una dedicación al estudio
ordenada dentro de un marco de disciplina
que consolide los hábitos que desarrollan
la vida intelectual, en una dirección
de superación y excelencia académica
Para sus alumnos ha sido un ejemplo
del académico que sabe estudiar
por integra de forma sistemática
estos hábitos de estudio
con un raciocinio disciplinado.
En un hombre que tiene una conciencia
muy actual de cómo el avance tecnológico
transformará en un breve tiempo
el actual modo de aprendizaje
en lo científico y en lo cultural.
A los 82 años, es un hombre
que lee y reflexiona con entusiasmo.
Este ejemplo motiva
a sus colegas docentes
un apreciación por la importancia
de una renovación continua
en la actividad profesional.
Es un hombre de virtudes reconocibles
por personas de todos los ámbitos sociales
de este país: de ciudad o campo,
dirigentes o empleados, adultos o jóvenes.
Ha sido un hombre que sabe entregar comprensión
porque aunque es muy riguroso
en ser fiel a sus principios,
posee al mismo tiempo
una fina gentileza y una actitud
de apertura hacia la persona que tiene al frente.
Enamorado de Chile y de su gente,
su gran gozo ha sido recorrer
sus diferentes regiones,
siempre prefiriendo todo
lo que lo ponga en contacto
más directo con autóctono de esta tierra:
su naturaleza, su cultura
y especialmente, sus habitantes.
El 28 de Febrero de 1994,
el Presidente de Chile en aquel entonces,
don Patricio Aylwin, entregó al Padre Provenzano
una ciudadanía por gracia
en reconocimiento a su trabajo
en el campo de la educación.
Esta distinción fue previamente
aprobada por el Senado
y la Cámara de Diputados.
Durante todos sus años en el Saint George,
su servicio a la comunidad escolar
ha destacado su interés y compromiso
por el personal auxiliar.
Siempre ha mantenido con todos ellos
una profunda amistad, en un contexto
de lealtad y cariño.
Quizás el rasgo más sobresaliente
del Padre Provenzano como religioso
de la Congregación de Santa Cruz
ha sido no sólo su fidelidad demostrada
en su vocación como sacerdote
y como hombre dedicado a la formación
de generaciones de jóvenes
sino también porque ha sabido imprimir
todas esas funciones con un estilo personal
de cumplir siempre en la mejor forma,
con todo aquello que el Señor le ha pedido
durante estos cincuenta años.
En un sencillo y profundo agradecimiento al Señor,
damos gracias por habernos mandado
al Padre Francisco a servirlo en Chile.
Damos gracias por su testimonio espléndido
de celo apostólico y por la práctica constante
de lo que nuestro fundador llamó "las pequeñas virtudes"
que ha caracterizado a este religioso de Santa Cruz
en el cumplimiento de su deber y en el trato diario
que tiene con la gente.
______________________________
*: El Negrito (José Miguel Gálvez)
tiene una maravillosa anécdota con Provenka,
en Cuarto Medio, cuando recién nos habíamos
instalado hace pocos meses en el nuevo colegio
junto a La Pirámide.
Se había sacado un 1 en una prueba de Física
muy importante, dentro de las evaluaciones
del curso que hacía Provenka.
El padrecito llamó al Negro un par de días después
y le preguntó la causa que había obtenido una nota tan baja,
ya que no le cuadraba con su rendimiento normal.
El Negro, entonces, le contó la firme; le dijo,
«Father, me he quedado las noches previas a la prueba
trabajando hasta las tres de la mañana intentando
adaptarle a la famosa «burra» del año 1929
de color rojo de su propiedad,
un carburador "updraft"
versus el "downdraft" de aspiración por gravedad
que llevan normalmente los Ford A.
Provenka lo miró y asintió con la cabeza.
Le contó que él también había tenido
un Ford A en su juvenud, y luego lo interrogó
acerca de cómo habia hecho el trabajo
y que esperaba de esta modificación.
El Negro se explayó acerca de todo
lo que había hecho y de donde
había sacado la idea esta
de darle más potencia a la noble "Burra"
que todos conocimos y gozamos,
lo cual lo había tenido absorbido
por varios días sin poder estudiar
ya que quería hacer andar
lo antes posible su maravilla del año 29.
Conversaron de mecánica aplicada por largo rato.
Provenka le dio algunas ideas,
así como el Negro compartió las de él con él
y se despidió, conservando todavía
con la lapidaria unidad calmante (su 1)
cargándolo penosamente a cuestas....
Al día siguiente al momento de comunicar
las notas de esta prueba muy importante para fin de año,
aparece el Negro con un 5 , ante lo cual
nuestro compañero esperó
que todos se retiraran de la sala
y partió a hablar con el Father Provenzano ....
Me mira , me toma del hombro y me dice
"what you did tells me that you apply physics a lot
in your real life and with a lot of passion,
so you don't deserve a 1 since my appreciation
of your knowledge deserves a five,
and that's what you've got".
Una verdadera lección de vida para el Negrito
de cómo debe ser un verdadero maestro,
y si bien sólo le ocurrió una sola vez,
se transformó en un recuerdo imborrable
que el Negro conserva de este gran curita
quien tiene todo el cariño y respeto,
no sólo de él sino de buena parte
de los que fueron sus alumnos
y no han olvidado su ejemplo y su integridad.
--
Después de la misa celebrada
en el colegio con motivo
de los 50 Años como Sacerdote
del Father Provenzano,
estuvimos con Felipe Del Río,
y Aníbal Huneeus conversando
con el legendario Provenka.
Nos mostró el reloj pulsera
que llevaba, regalo de su madre
cuando se ordenó sacerdote,
funcionando perfectamente
al más puro estilo Provenka.
--
Dos discursos pronunciados en los años ochenta,en homenaje al Father Francis Provenzano, C.S.C.
en el Museo Benjamín Vicuña Mackenna
(Participaron aparte del homenajeado,
el profesor y escritor don Roque Esteban Scarpa,
el escritor Carlos Ruiz-Tagle, director del museo,
el cardiólogo Dr. Pablo Casanegra,
y el abogado, periodista
y columnista del diario El Mercurio,
Hermógenes Pérez de Arce, entre otros.
Aquí se incluyen los discursos que se pudo conseguir:
el de Hermógenes Pérez de Arce y el del Father Provenzano.)
El domingo, cuando preparaba estas líneas en su homenaje,
yo pensaba, que, ciertamente, no eran mis primeras líneas para Ud.
En realidad sacando cuentas,
pienso que durante mi estadía en el Colegio
puedo perfectamente haber escrito
unas cinco mil o más líneas para Ud., Father,
a petición suya, si así pudiera decirse,
en los cuales yo debía reiterar, una y otra vez,
promesas de mejor conducta,
más estudio, más puntualidad.
"I must...", y "I must not..."; "I shall..." y "I shall not...".
Pero estas líneas de ahora, Father,
las he escrito con mucho cariño;
las otras, para qué le voy a decir, con no tanto.
Han pasado más de treinta años de esas cosas, Father,
y durante todo ese tiempo ha pesado en mi conciencia
algo que me habría gustado confesarle antes,
pero cuando estaba en el Colegio
y me solía confesar con Ud., no me atreví;
y después no tuve la oportunidad,
y de lo cual espero que Ud. me absuelva
y todos los aquí presentes guarden la debida discreción:
muchas de esas líneas no las escribí yo, Father.
Bastantes las escribió mi santa e indulgente madre,
que siempre hizo lo posible por aliviar las pesadas cargas
que la Congregación de la Holy Cross
insistía en depositar sobre mis débiles hombros.
Y otras muchas las escribió la infaltable mano experta
de algún abnegado compañero de curso dispuesto
a hacerse cargo de esa tarea y de una parte de mi mesada.
Pero lo importante, Father,
es que invariablemente entonces
tuve, como tengo hoy,
completa claridad acerca del hecho
de que su actitud exigente y disciplinaria
no sólo nos hacía un bien, sino que representaba
una abnegada entrega de su parte a la tarea,
que seguramente a veces debe haberle
parecido imposible e interminable,
de convertirnos en hombres útiles,
rectos y buenos cristianos.
He tenido la oportunidad de conversar
con muchos que fueron
alumnos del Saint George's
de mi generación, y todos coinciden
en que el sentido de severa
pero razonable autoridad
que Ud. proyectaba e imponía
era la espina dorsal del Colegio,
la infraestructura sobre la cual se apoyaba
la meritoria tarea de los demás sacerdotes
de la Holy Cross y del cuerpo de profesores,
para prestigiar al Saint George's y convertirlo
en un establecimiento de enseñanza de primer nivel,
que nos formó en la fe, en la responsabilidad,
en la autoexigencia y en la capacidad de servir a los demás.
Tenemos todos muchos recuerdos suyos, Father Provenzano.
Al menos en mi caso, con los años ha ido sucediendo
que me acuerdo con particular claridad
de los hechos de mi infancia y adolescencia.
Supongo que son los primeros indicios
de lo que esa rama de la Medicina
conocida como Gerontología, llama "memoria senil",
caracterizada porque uno recuerda con gran detalle
los hechos más lejanos, en la misma medida
que olvida los más próximos y cotidianos.
Por ejemplo, recuerdo con agradecimiento
que Ud., Father, introdujo un importante
avance tecnológico en el Colegio,
la proyectora de películas en el gimnasio
que quedaba detrás de la capilla.
Ahí empezó a funcionar el biógrafo del Colegio,
donde íbamos domingo a domingo
los chiquillos de diez a doce años
a ver películas de Hopalong Cassidy,
mejor conocido como «Hopy»,
un cowboy extraordinariamente honrado y justiciero,
enteramente vestido de negro
y que montaba un caballo enteramente blanco.
Hoppy era clarísimamente "bueno"
y todos sus adversarios
definitivamente "malos".
En esos tiempos los "buenos" y los "malos"
eran completamente distintos entre sí,
no como ahora, que son cada vez más parecidos.
Ud., Father Provenzano operaba la máquina
y hubo un par de veces en que se le quedó en panne,
lo que provocó unos zapateos memorables
que levantaron todo el polvo de las tablas del suelo,
haciendo la atmósfera irrespirable.
Un domingo me presenté a su función cinematográfica, Father,
con un traje azul marino nuevo, esperando que alguien lo notara,
pero nadie, salvo Ud. lo hizo.
Con profundo sentido de la caridad cristiana,
me dijo textualmente: "You are very petuco Hermógenes",
frase memorable que nunca olvidaré y que me ha impulsado
a preferir los trajes azules para las ocasiones solemnes.
Cuando Ud. llegó,
el servicio de información interno de los alumnos
reveló que Ud. era ingeniero y que había sido boxeador.
Una vez yo le pregunté,
pero Ud. no me respondió directamente;
eso sí, me dijo que en su juventud
Ud. podía romper las mangas
de la camisa hinchando los bíceps,
historia que la repetí
incansablemente a mis compañeros,
dejándolos con la boca abierta,
y que no dudo contribuyó
a acrecentar la atmósfera
de autoridad que rodeaba a su persona.
MI curso sólo tuvo fugazmente
clases de Matemáticas con Ud.
Fue un comienzo de año,
creo que a la altura
de Tercero de Humanidades, o algo así.
Se dijo en ese tiempo
que el Ministerio de Educación
había hecho cuestión
que un extranjero
no titulado en el país
hiciera clases en Humanidades,
cosa que nosotros,
recuerdo perfectamente,
encontrábamos absurda,
y comentábamos que seguramente Ud.
sabía mucho más que los profesores chilenos.
Eran gajes de la economía cerrada
que desaparecieron, supongo,
por culpa de los Chicago Boys.
Creo que nunca como en esas breves semanas
estuvimos tan cerca de aprender Matemáticas.
Ud. daba tareas todos los días
y hacía pruebas todas las semanas.
Pero el Gobierno acudió a nuestro rescate,
justo cuando estábamos tan gravemente
amenazados de estudiar diariamente.
Debo reconocer
que en ese tiempo Ud., Father,
me tenía muy buena barra,
al extremo que una vez
me pidió ayudarlo
a poner notas en la libreta,
a raíz de lo cual me regaló
una pequeña cruz dorada.
Después mis bonos con Ud. bajaron rápidamente
y mi lunes negro sobrevino cuando mi padre
recibió una carta donde se le notificaba
de que por mi mala conducta quedaba
en el carácter de condicional por el resto del año.
Esa crisis la precipitó
un hecho muy desafortunado
que me hizo comprender
que el principio según el cual
todos los hombres nacen libres e iguales
a veces tiene excepciones.
Iba mi curso subiendo
las escaleras de madera
del antiguo edificio principal del Colegio;
dichas escaleras tenían un recodo,
y los aprovecharon
dos compañeros nuestros
para lanzar desde arriba,
sobre quiene íbamos subiendo,
un pesado felpudo lleno de polvo,
que nos cayó sobre la cabeza.
Los afectados subimos
y, ante la imposibilidad de
establecer responsabilidades,
resolvimos ejercer la vindicta privada
y lanzar el felpudo sobre otros
que subían más atrás,
con tan mala suerte que venía
entre ellos, nada menos
que don Roque Esteban Scarpa,
y, lo que es más grave,
con uno de los primeros abrigos
de pelo de camello llegados a la plaza.
Ello me valió ser enviado a su oficina, Father,
donde Ud. me hizo comprender,
que un felpudo sobre mi cabeza y ropa
no representaba lo mismo
que sobre las de don Roque.
Créame que,
con mis bonos en baja y todo, Father,
siempre seguí apreciando
el sentido de su autoridad en el Colegio.
Recuerdo particularmente varias ocasiones
en que mi curso se revolucionó por completo
y en que resultaban vanos los esfuerzos
de profesores y sacerdotes por poner orden,
de modo que debían abandonar la sala
en busca de refuerzos.
En cambio, bastaba
que se abriera la puerta
y apareciera Ud.,
sin decir una palabra,
y se hacían el orden y el silencio,
como por ensalmo.
En otra oportunidad
un trío de alumnos de mi curso,
quebró un vidrio
de la puerta de una sala,
pero no había nadie cerca
y borraron las huellas del delito
lo mejor que pudieron,
botando al canasto las astillas
disimuladas entre unos papeles.
Visiblemente aliviados,
salieron de la sala
e iban por el corredor,
cuando apareció Ud., Father,
por el otro extremo,
ignorante completamente,
por supuesto del episodio.
Pero era tal la imagen
de autoridad que Ud. proyectaba,
que cuando los tres alumnos
ya iban a cruzarse inocentemente
y sin problemas con Ud.,
uno de ellos no pudo resistir
el peso de su mirada y le dijo:
"Yo no fui Father",
frase desafortunada
que desencadenó
la correspondiente investigación.
El carácter nacional
resiente la autoridad
y, por lo mismo,
no creo que todos esos años
en el Saint George's
hayan sido fáciles para Ud.,
Father Provenzano.
Recuerdo que
en más de una oportunidad
se formaron corrillos de alumnos
en torno a algún profesor
a criticar la aparente aspereza de su actitud.
En una de esas ocasiones
salió en defensa suya
nuestra recordada profesora de Dibujo
y les manifestó a los circunstantes
que, en su opinión, Ud., era
un hombre bondadoso pero tímido,
al cual le costaba exteriorizar sus emociones
y que, además, tenía por función
velar por la disciplina en el Colegio
y debía mantener un exterior
acorde con esa función.
Todos los ex alumnos que conozco
tienen excelentes recuerdos del Saint George's
y de los sacerdotes de la Holy Cross.
En mi generación conocimos,
según su orden de llegada a Chile,
a los padres Havey, Doherty, Send,
D'Autremont, Huard, De Prizzio,
Haley, Butomer, Delaney, Payne,
Müller, Gross, Curran, Teal,
y posiblemente alguno que haya olvidado.
De todos conservamos gratos recuerdos
y cuando tenemos ocasión de reunirnos
los revivimos con nostalgia.
Pero si hay alguien cuyo nombre
es algo así como la impronta
del Saint George's College
de fines de los años 40
y comienzos de los 50,
cuando los de mi generación
estuvimos allá, es Ud.,
Father Provenzano.
El porte severo
y la actitud siempre medida y austera
que le imponían tanto su misión educadora
como su carácter, nunca pudieron
ocultar el mensaje de abnegación,
de entrega generosa que,
quiero decirle hoy,
sus alumnos de esos años
supimos captar y apreciar.
Porque todos nosotros
sabemos que Ud.,
durante cuarenta años,
no ha hecho sino dar, dar, dar,
sin pedir nada a cambio,
y, atendida la naturaleza de su misión,
recibiendo a veces ingratitud e incomprensión.
Sin embargo de pocas maneras
se podría cumplir mejor que de la suya
el ejemplo de amor al prójimo
que nos legara Cristo en el Evangelio.
En la parte que nos cabe a nosotros
le damos, pues, las gracias
con cariño sincero, por todo
lo que Ud. nos entregó entonces,
por todo lo que ha entregado
después a nuestro país,
y por todo lo que, confiamos,
por muchos años más,
seguirá Ud. dando
a las sucesivas
generaciones de Georgians.
Hermógenes Pérez de Arce
.................................................
DISCURSO DE AGRADECIMIENTO
DEL FATHER FRANCIS PROVENZANO, C.S.C.
Esta tiene que ser la única vez
que me encuentro delante
de un grupo de Georgians
sin poder expresar
en forma adecuada lo que pienso,
lo que quiero decir.
Porque agradecer a Uds. en forma adecuada,
explicar la profundidad de mi gratitud
por lo que han hecho aquí hoy día es imposible.
Para mí, para la Congregación,
para todo el Colegio, hay algo aquí
en este acto de cariño suyo
que tiene un significado que quizás
ni Uds. mismos han sospechado.
Déjenme explicarme.
Uds., para acompañarnos
en un acto de gratitud a Dios
por su bondad y paciencia conmigo
durante unos cuarenta años,
han dejado a un lado
sus múltiples compromisos,
preocupaciones y responsabilidades
que reclaman su atención.
Los charlistas dejaron de lado
su propio trabajo
para preparar unos preciosos discursos
-de hecho son tan lindos
que me parece que estaban hablando
de otro Provenka que yo no conozco.
Y si preguntamos cuál es la fuerza motora,
el motivo -no la ocasión- de su generosidad,
de su cariño, la única respuesta
que me viene a la mente es ésta:
que el Georgian Spirit vive todavía en Uds.
y eso me llena de una gran alegría, de gozo,
y de una enorme gratitud a Dios,
porque esto significa que la cooperación suya
como jóvenes colegiales, y que tanto
los sacrificios de sus padres
como los esfuerzos del personal
-todo el personal- no fueron en vano...
Significa que recibieron una formación
como Dios manda, la formación
que todos llamamos The Georgian Spirit.
La periodista Raquel Correa,
me preguntó una vez
en qué consistía ese Spirit
de que se hablaba tanto.
Yo le expliqué que para mí
es un estilo de vida,
la manera de vivir de un Georgian.
Es poner en práctica
los dos mandamientos de Jesús:
Amar a Dios sobre todas las cosas
y Amar al prójimo.
Otra manera de decir lo mismo podría ser
respetar la dignidad de la persona
-de su propia persona y la del prójimo.
Pienso así porque acepto
lo que enseña San Pablo:
el amor es servicial,
es comprensivo,
no se irrita, no es mal educado,
y goza con la verdad.
¿Entienden ahora por qué
el Colegio insistía tanto
en ciertas normas
de conducta, de acción?
Seguramente pocos de ustedes
son capaces de resolver
hoy día un problema
con la regla de tres inversa,
y menos todavía tienen idea
de qué trata la Ley de Coulomb,
pero gracias a Dios,
viven aferrados todavía
a los valores de Cristo,
esos valores que aprendieron
a apreciar en el Colegio
- a pesar que de vez en cuando
necesitaban del estímulo
de uno u otro castigo.
Es interesante que
después de tantos años,
algunos todavía me puedan recitar
"The Charge of the Light Brigade".
Además, gracias a la Divina Providencia,
Uds. tuvieron el privilegio de tener
dos factores a su favor:
sus propios padres que cooperaron
tan bien con nosotros
y un equipo de maestros extraordinarios.
Los padres William Havey,
el primer rector de la Congregación
en el Colegio- Alfred Send,
James D'Autremont, Theodore Huard,
John Haley, Elmer Gross...
todos ellos ya están descansando en paz;
y de los vivos sólo voy a mencionar
sólo a los que viven en el extranjero
-los padres Peter Müller, John Payne,
Gerald Buttomer y Clifford Atwood.
No hablo de los que están con nosotros
en Chile por motivos obvios,
Uds.conocían muchos si no a todos
los padrecitos que he nombrado
-eran todos de distinto carácter y personalidad-
muy distintos, pero créanme
tenían un solo ideal en la mente,
el modelo, que tenían fijado para Uds.
Pero no vayan a pensar
por un solo momento
que la Congregación ha hecho
todo esto sola y sin ayuda.
Dios se ha preocupado
mucho de nosotros
y nos mandó un equipo de chilenos
profesores, administrativos y auxiliares- de primera.
Sin ellos el Colegio nunca
habría podido cumplir su misión
de educar y formar el alumnado.
Estoy pensando en eminencias
como Roque Scarpa, Eliodoro Cereceda,
Eduardo Mujica, Ángel Custodio González,
Mario Góngora, la Miss Lindsey,
la Miss Lumpdsen, la Clementina Hernández,
Arturo Valenzuela, Monsieur Lamborot,
Fernando Cortez, para nombrar algunos nomás.
También estaban los administrativos
y auxiliares: el padre Arturo Roasio,
el sacerdote chileno que no llevaba
puesta una camiseta del Colegio -No!
Llevaba puesta cinco o seis por lo menos,
el padre Carlos Rodríguez, la Mary Toovey,
la Nelly Biggs, la Señora Chaparro,
la Miss Souper, la Ester Paton,
la Nena Reid, la Nena Farías
-la Dama de Blanco que les daba pan
cuando Uds. se lo pedían
con esa cara de hambre
que sabían fingir muy bien,
la María, la Laura, Manuel,
los dos Raúles -Núñez y Fonolito,
y los choferes Juanito e Ismael-
y no sé cuántos más que
literalmente trabajaban día y noche
con el verdadero Georgian Spirit
para que nos les faltara nada a Uds.
a quienes querían a pesar de sus diabluras,
o quizás, por sus mismas diabluras.
Seguramente se acuerdan de la Aurorita
-la sacristana de este porte-
una señora de mucha edad-
ni ella sabía cuántos años tenía.
Aurorita tenía una dedicación única para el Colegio
y como no tenía ningún familiar, estábamos
más que contentos que siguiera viviendo en el Colegio.
La ecónoma, la señorita Elena,
le dio como tarea comprarme
la Revista Zig-Zag
una revista familiar
que salía cada semana.
Aurorita estaba feliz
porque aprovechaba ella
de leer la revista
antes de entregármela a mí.
Un día, al leer un artículo,
noté algo raro en un dibujo
-como todas las revistas de esa época,
el Zig-Zag usaba pequeños dibujos
en cualquier parte para llenar huecos
cuando faltaba texto para completar la página.
Lo que me distrajo fue un dibujo
ovalado de la cabeza y hombros de una mujer.
Su vestido era un poco escotado
-en ningún caso y muy lejos de ser escandaloso.
Pero Aurorita no pensó así, parece,
y con mucho cuidado con lápiz en mano
subió el vestido de la señora hasta el cuello
-casi hasta el mentón.
Créanme, nunca me voy a olvidar de la Aurorita
y no por lo divertido de lo que hizo y era divertido,
pero por lo que me decía de ella
-de su amor, de su respeto,
de su preocupación por mí, por mi sacerdocio-
en efecto me dijo mucho de su Georgian Spirit.
Estoy seguro que ella con San Pedro a su lado
está riéndose con nosotros ahora mismo.
Para terminar -con respecto a mis
cuarenta años en el Colegio-
hay dos cosas: primero han sido años felices
con uno que otro momento de amargura o desilusión
causado por mis fallas y faltas.
Años durante los cuales
he sido más aprendiz que maestro,
porque Uds. mis alumnos y mis colegas,
me enseñaron muchísimo.
Doy gracias a Dios por haberme permitido
vivir como sacerdote y religioso en Chile,
y por haberme mostrado tanta paciencia,
tanto amor, tanta compasión, y tanta bondad.
Y doy gracias a Uds., mis alumnos
y sus padres también por la fe y confianza
que han tenido con la Congregación
-entregarse a sí mismo o a un hijo a otros enteramente
para ser sometido a este complejo y delicado
proceso que se llama educación y formación
exige una fe casi sin límites.
Personalmente, agradezco muy de corazón
el hecho de que Uds. me hayan permitido
ser una parte tan íntima de sus vidas.
Y finalmente, doy gracias a mis colegas
-profesores, administrativos y auxiliares-
que a través de los años
siempre me han sido muy fieles,
muy leales, y muy cordiales colaboradores
en nuestra linda tarea de educar y formar,
que es nada menos que cooperar
con Dios en su creación del Hombre.
Publicado el lunes, diciembre 13, 2010
Centenario del Natalicio del Father Francis Provenzano, C.S.C.
Ayer, 27 de enero de 2011
se cumplió el centenario
del natalicio del Father Provenzano
nacido en Boston, Massachusetts
el 27 de enero de 1911 y fallecido
en Notre Dame el 12 de Junio de 1997,
y que desarrolló una fecunda labor educativa
por más de cincuenta años, principalmente
en el Saint George's College,
aunque también tuvo estadías
en Notre Dame y fue profesor
de la Escuela de Ingeniería
de la Universidad Católica de Chile.
La fecha de su natalicio se consigna
en el sitio web del Notre Dame Cemetery
http://www.rootsweb.ancestry.com/~instjose/cemeteries/holycrosscommunity/holycross.htm
y del cual, hace algún tiempo
Felipe Del Río Goudie
nos envió una imagen
de él junto a la tumba
del inolvidable y admirado
(también temido por algunos)
one & only Provenka.
En dicho cementerio se encuentran
los restos de otros inolvidables padrecitos,
como los Fathers D'Autremont, Müller, Wilcox,
Doherty & Peyton, este último, si no recuerdo mal,
recordado por su cruzada en favor
del rezo del Santo Rosario en familia
("la familia que reza unida, permanece unida").
Dos discursos pronunciados en los años ochenta,en homenaje al Father Francis Provenzano, C.S.C.
en el Museo Benjamín Vicuña Mackenna
(Participaron aparte del homenajeado,
el profesor y escritor don Roque Esteban Scarpa,
el escritor Carlos Ruiz-Tagle, director del museo,
el cardiólogo Dr. Pablo Casanegra,
y el abogado, periodista
y columnista del diario El Mercurio,
Hermógenes Pérez de Arce, entre otros.
Aquí se incluyen los discursos que se pudo conseguir:
el de Hermógenes Pérez de Arce y el del Father Provenzano.)
El domingo, cuando preparaba estas líneas en su homenaje,
yo pensaba, que, ciertamente, no eran mis primeras líneas para Ud.
En realidad sacando cuentas,
pienso que durante mi estadía en el Colegio
puedo perfectamente haber escrito
unas cinco mil o más líneas para Ud., Father,
a petición suya, si así pudiera decirse,
en los cuales yo debía reiterar, una y otra vez,
promesas de mejor conducta,
más estudio, más puntualidad.
"I must...", y "I must not..."; "I shall..." y "I shall not...".
Pero estas líneas de ahora, Father,
las he escrito con mucho cariño;
las otras, para qué le voy a decir, con no tanto.
Han pasado más de treinta años de esas cosas, Father,
y durante todo ese tiempo ha pesado en mi conciencia
algo que me habría gustado confesarle antes,
pero cuando estaba en el Colegio
y me solía confesar con Ud., no me atreví;
y después no tuve la oportunidad,
y de lo cual espero que Ud. me absuelva
y todos los aquí presentes guarden la debida discreción:
muchas de esas líneas no las escribí yo, Father.
Bastantes las escribió mi santa e indulgente madre,
que siempre hizo lo posible por aliviar las pesadas cargas
que la Congregación de la Holy Cross
insistía en depositar sobre mis débiles hombros.
Y otras muchas las escribió la infaltable mano experta
de algún abnegado compañero de curso dispuesto
a hacerse cargo de esa tarea y de una parte de mi mesada.
Pero lo importante, Father,
es que invariablemente entonces
tuve, como tengo hoy,
completa claridad acerca del hecho
de que su actitud exigente y disciplinaria
no sólo nos hacía un bien, sino que representaba
una abnegada entrega de su parte a la tarea,
que seguramente a veces debe haberle
parecido imposible e interminable,
de convertirnos en hombres útiles,
rectos y buenos cristianos.
He tenido la oportunidad de conversar
con muchos que fueron
alumnos del Saint George's
de mi generación, y todos coinciden
en que el sentido de severa
pero razonable autoridad
que Ud. proyectaba e imponía
era la espina dorsal del Colegio,
la infraestructura sobre la cual se apoyaba
la meritoria tarea de los demás sacerdotes
de la Holy Cross y del cuerpo de profesores,
para prestigiar al Saint George's y convertirlo
en un establecimiento de enseñanza de primer nivel,
que nos formó en la fe, en la responsabilidad,
en la autoexigencia y en la capacidad de servir a los demás.
Tenemos todos muchos recuerdos suyos, Father Provenzano.
Al menos en mi caso, con los años ha ido sucediendo
que me acuerdo con particular claridad
de los hechos de mi infancia y adolescencia.
Supongo que son los primeros indicios
de lo que esa rama de la Medicina
conocida como Gerontología, llama "memoria senil",
caracterizada porque uno recuerda con gran detalle
los hechos más lejanos, en la misma medida
que olvida los más próximos y cotidianos.
Por ejemplo, recuerdo con agradecimiento
que Ud., Father, introdujo un importante
avance tecnológico en el Colegio,
la proyectora de películas en el gimnasio
que quedaba detrás de la capilla.
Ahí empezó a funcionar el biógrafo del Colegio,
donde íbamos domingo a domingo
los chiquillos de diez a doce años
a ver películas de Hopalong Cassidy,
mejor conocido como «Hopy»,
un cowboy extraordinariamente honrado y justiciero,
enteramente vestido de negro
y que montaba un caballo enteramente blanco.
Hoppy era clarísimamente "bueno"
y todos sus adversarios
definitivamente "malos".
En esos tiempos los "buenos" y los "malos"
eran completamente distintos entre sí,
no como ahora, que son cada vez más parecidos.
Ud., Father Provenzano operaba la máquina
y hubo un par de veces en que se le quedó en panne,
lo que provocó unos zapateos memorables
que levantaron todo el polvo de las tablas del suelo,
haciendo la atmósfera irrespirable.
Un domingo me presenté a su función cinematográfica, Father,
con un traje azul marino nuevo, esperando que alguien lo notara,
pero nadie, salvo Ud. lo hizo.
Con profundo sentido de la caridad cristiana,
me dijo textualmente: "You are very petuco Hermógenes",
frase memorable que nunca olvidaré y que me ha impulsado
a preferir los trajes azules para las ocasiones solemnes.
Cuando Ud. llegó,
el servicio de información interno de los alumnos
reveló que Ud. era ingeniero y que había sido boxeador.
Una vez yo le pregunté,
pero Ud. no me respondió directamente;
eso sí, me dijo que en su juventud
Ud. podía romper las mangas
de la camisa hinchando los bíceps,
historia que la repetí
incansablemente a mis compañeros,
dejándolos con la boca abierta,
y que no dudo contribuyó
a acrecentar la atmósfera
de autoridad que rodeaba a su persona.
MI curso sólo tuvo fugazmente
clases de Matemáticas con Ud.
Fue un comienzo de año,
creo que a la altura
de Tercero de Humanidades, o algo así.
Se dijo en ese tiempo
que el Ministerio de Educación
había hecho cuestión
que un extranjero
no titulado en el país
hiciera clases en Humanidades,
cosa que nosotros,
recuerdo perfectamente,
encontrábamos absurda,
y comentábamos que seguramente Ud.
sabía mucho más que los profesores chilenos.
Eran gajes de la economía cerrada
que desaparecieron, supongo,
por culpa de los Chicago Boys.
Creo que nunca como en esas breves semanas
estuvimos tan cerca de aprender Matemáticas.
Ud. daba tareas todos los días
y hacía pruebas todas las semanas.
Pero el Gobierno acudió a nuestro rescate,
justo cuando estábamos tan gravemente
amenazados de estudiar diariamente.
Debo reconocer
que en ese tiempo Ud., Father,
me tenía muy buena barra,
al extremo que una vez
me pidió ayudarlo
a poner notas en la libreta,
a raíz de lo cual me regaló
una pequeña cruz dorada.
Después mis bonos con Ud. bajaron rápidamente
y mi lunes negro sobrevino cuando mi padre
recibió una carta donde se le notificaba
de que por mi mala conducta quedaba
en el carácter de condicional por el resto del año.
Esa crisis la precipitó
un hecho muy desafortunado
que me hizo comprender
que el principio según el cual
todos los hombres nacen libres e iguales
a veces tiene excepciones.
Iba mi curso subiendo
las escaleras de madera
del antiguo edificio principal del Colegio;
dichas escaleras tenían un recodo,
y los aprovecharon
dos compañeros nuestros
para lanzar desde arriba,
sobre quiene íbamos subiendo,
un pesado felpudo lleno de polvo,
que nos cayó sobre la cabeza.
Los afectados subimos
y, ante la imposibilidad de
establecer responsabilidades,
resolvimos ejercer la vindicta privada
y lanzar el felpudo sobre otros
que subían más atrás,
con tan mala suerte que venía
entre ellos, nada menos
que don Roque Esteban Scarpa,
y, lo que es más grave,
con uno de los primeros abrigos
de pelo de camello llegados a la plaza.
Ello me valió ser enviado a su oficina, Father,
donde Ud. me hizo comprender,
que un felpudo sobre mi cabeza y ropa
no representaba lo mismo
que sobre las de don Roque.
Créame que,
con mis bonos en baja y todo, Father,
siempre seguí apreciando
el sentido de su autoridad en el Colegio.
Recuerdo particularmente varias ocasiones
en que mi curso se revolucionó por completo
y en que resultaban vanos los esfuerzos
de profesores y sacerdotes por poner orden,
de modo que debían abandonar la sala
en busca de refuerzos.
En cambio, bastaba
que se abriera la puerta
y apareciera Ud.,
sin decir una palabra,
y se hacían el orden y el silencio,
como por ensalmo.
En otra oportunidad
un trío de alumnos de mi curso,
quebró un vidrio
de la puerta de una sala,
pero no había nadie cerca
y borraron las huellas del delito
lo mejor que pudieron,
botando al canasto las astillas
disimuladas entre unos papeles.
Visiblemente aliviados,
salieron de la sala
e iban por el corredor,
cuando apareció Ud., Father,
por el otro extremo,
ignorante completamente,
por supuesto del episodio.
Pero era tal la imagen
de autoridad que Ud. proyectaba,
que cuando los tres alumnos
ya iban a cruzarse inocentemente
y sin problemas con Ud.,
uno de ellos no pudo resistir
el peso de su mirada y le dijo:
"Yo no fui Father",
frase desafortunada
que desencadenó
la correspondiente investigación.
El carácter nacional
resiente la autoridad
y, por lo mismo,
no creo que todos esos años
en el Saint George's
hayan sido fáciles para Ud.,
Father Provenzano.
Recuerdo que
en más de una oportunidad
se formaron corrillos de alumnos
en torno a algún profesor
a criticar la aparente aspereza de su actitud.
En una de esas ocasiones
salió en defensa suya
nuestra recordada profesora de Dibujo
y les manifestó a los circunstantes
que, en su opinión, Ud., era
un hombre bondadoso pero tímido,
al cual le costaba exteriorizar sus emociones
y que, además, tenía por función
velar por la disciplina en el Colegio
y debía mantener un exterior
acorde con esa función.
Todos los ex alumnos que conozco
tienen excelentes recuerdos del Saint George's
y de los sacerdotes de la Holy Cross.
En mi generación conocimos,
según su orden de llegada a Chile,
a los padres Havey, Doherty, Send,
D'Autremont, Huard, De Prizzio,
Haley, Butomer, Delaney, Payne,
Müller, Gross, Curran, Teal,
y posiblemente alguno que haya olvidado.
De todos conservamos gratos recuerdos
y cuando tenemos ocasión de reunirnos
los revivimos con nostalgia.
Pero si hay alguien cuyo nombre
es algo así como la impronta
del Saint George's College
de fines de los años 40
y comienzos de los 50,
cuando los de mi generación
estuvimos allá, es Ud.,
Father Provenzano.
El porte severo
y la actitud siempre medida y austera
que le imponían tanto su misión educadora
como su carácter, nunca pudieron
ocultar el mensaje de abnegación,
de entrega generosa que,
quiero decirle hoy,
sus alumnos de esos años
supimos captar y apreciar.
Porque todos nosotros
sabemos que Ud.,
durante cuarenta años,
no ha hecho sino dar, dar, dar,
sin pedir nada a cambio,
y, atendida la naturaleza de su misión,
recibiendo a veces ingratitud e incomprensión.
Sin embargo de pocas maneras
se podría cumplir mejor que de la suya
el ejemplo de amor al prójimo
que nos legara Cristo en el Evangelio.
En la parte que nos cabe a nosotros
le damos, pues, las gracias
con cariño sincero, por todo
lo que Ud. nos entregó entonces,
por todo lo que ha entregado
después a nuestro país,
y por todo lo que, confiamos,
por muchos años más,
seguirá Ud. dando
a las sucesivas
generaciones de Georgians.
Hermógenes Pérez de Arce
.................................................
DISCURSO DE AGRADECIMIENTO
DEL FATHER FRANCIS PROVENZANO, C.S.C.
Esta tiene que ser la única vez
que me encuentro delante
de un grupo de Georgians
sin poder expresar
en forma adecuada lo que pienso,
lo que quiero decir.
Porque agradecer a Uds. en forma adecuada,
explicar la profundidad de mi gratitud
por lo que han hecho aquí hoy día es imposible.
Para mí, para la Congregación,
para todo el Colegio, hay algo aquí
en este acto de cariño suyo
que tiene un significado que quizás
ni Uds. mismos han sospechado.
Déjenme explicarme.
Uds., para acompañarnos
en un acto de gratitud a Dios
por su bondad y paciencia conmigo
durante unos cuarenta años,
han dejado a un lado
sus múltiples compromisos,
preocupaciones y responsabilidades
que reclaman su atención.
Los charlistas dejaron de lado
su propio trabajo
para preparar unos preciosos discursos
-de hecho son tan lindos
que me parece que estaban hablando
de otro Provenka que yo no conozco.
Y si preguntamos cuál es la fuerza motora,
el motivo -no la ocasión- de su generosidad,
de su cariño, la única respuesta
que me viene a la mente es ésta:
que el Georgian Spirit vive todavía en Uds.
y eso me llena de una gran alegría, de gozo,
y de una enorme gratitud a Dios,
porque esto significa que la cooperación suya
como jóvenes colegiales, y que tanto
los sacrificios de sus padres
como los esfuerzos del personal
-todo el personal- no fueron en vano...
Significa que recibieron una formación
como Dios manda, la formación
que todos llamamos The Georgian Spirit.
La periodista Raquel Correa,
me preguntó una vez
en qué consistía ese Spirit
de que se hablaba tanto.
Yo le expliqué que para mí
es un estilo de vida,
la manera de vivir de un Georgian.
Es poner en práctica
los dos mandamientos de Jesús:
Amar a Dios sobre todas las cosas
y Amar al prójimo.
Otra manera de decir lo mismo podría ser
respetar la dignidad de la persona
-de su propia persona y la del prójimo.
Pienso así porque acepto
lo que enseña San Pablo:
el amor es servicial,
es comprensivo,
no se irrita, no es mal educado,
y goza con la verdad.
¿Entienden ahora por qué
el Colegio insistía tanto
en ciertas normas
de conducta, de acción?
Seguramente pocos de ustedes
son capaces de resolver
hoy día un problema
con la regla de tres inversa,
y menos todavía tienen idea
de qué trata la Ley de Coulomb,
pero gracias a Dios,
viven aferrados todavía
a los valores de Cristo,
esos valores que aprendieron
a apreciar en el Colegio
- a pesar que de vez en cuando
necesitaban del estímulo
de uno u otro castigo.
Es interesante que
después de tantos años,
algunos todavía me puedan recitar
"The Charge of the Light Brigade".
Además, gracias a la Divina Providencia,
Uds. tuvieron el privilegio de tener
dos factores a su favor:
sus propios padres que cooperaron
tan bien con nosotros
y un equipo de maestros extraordinarios.
Los padres William Havey,
el primer rector de la Congregación
en el Colegio- Alfred Send,
James D'Autremont, Theodore Huard,
John Haley, Elmer Gross...
todos ellos ya están descansando en paz;
y de los vivos sólo voy a mencionar
sólo a los que viven en el extranjero
-los padres Peter Müller, John Payne,
Gerald Buttomer y Clifford Atwood.
No hablo de los que están con nosotros
en Chile por motivos obvios,
Uds.conocían muchos si no a todos
los padrecitos que he nombrado
-eran todos de distinto carácter y personalidad-
muy distintos, pero créanme
tenían un solo ideal en la mente,
el modelo, que tenían fijado para Uds.
Pero no vayan a pensar
por un solo momento
que la Congregación ha hecho
todo esto sola y sin ayuda.
Dios se ha preocupado
mucho de nosotros
y nos mandó un equipo de chilenos
profesores, administrativos y auxiliares- de primera.
Sin ellos el Colegio nunca
habría podido cumplir su misión
de educar y formar el alumnado.
Estoy pensando en eminencias
como Roque Scarpa, Eliodoro Cereceda,
Eduardo Mujica, Ángel Custodio González,
Mario Góngora, la Miss Lindsey,
la Miss Lumpdsen, la Clementina Hernández,
Arturo Valenzuela, Monsieur Lamborot,
Fernando Cortez, para nombrar algunos nomás.
También estaban los administrativos
y auxiliares: el padre Arturo Roasio,
el sacerdote chileno que no llevaba
puesta una camiseta del Colegio -No!
Llevaba puesta cinco o seis por lo menos,
el padre Carlos Rodríguez, la Mary Toovey,
la Nelly Biggs, la Señora Chaparro,
la Miss Souper, la Ester Paton,
la Nena Reid, la Nena Farías
-la Dama de Blanco que les daba pan
cuando Uds. se lo pedían
con esa cara de hambre
que sabían fingir muy bien,
la María, la Laura, Manuel,
los dos Raúles -Núñez y Fonolito,
y los choferes Juanito e Ismael-
y no sé cuántos más que
literalmente trabajaban día y noche
con el verdadero Georgian Spirit
para que nos les faltara nada a Uds.
a quienes querían a pesar de sus diabluras,
o quizás, por sus mismas diabluras.
Seguramente se acuerdan de la Aurorita
-la sacristana de este porte-
una señora de mucha edad-
ni ella sabía cuántos años tenía.
Aurorita tenía una dedicación única para el Colegio
y como no tenía ningún familiar, estábamos
más que contentos que siguiera viviendo en el Colegio.
La ecónoma, la señorita Elena,
le dio como tarea comprarme
la Revista Zig-Zag
una revista familiar
que salía cada semana.
Aurorita estaba feliz
porque aprovechaba ella
de leer la revista
antes de entregármela a mí.
Un día, al leer un artículo,
noté algo raro en un dibujo
-como todas las revistas de esa época,
el Zig-Zag usaba pequeños dibujos
en cualquier parte para llenar huecos
cuando faltaba texto para completar la página.
Lo que me distrajo fue un dibujo
ovalado de la cabeza y hombros de una mujer.
Su vestido era un poco escotado
-en ningún caso y muy lejos de ser escandaloso.
Pero Aurorita no pensó así, parece,
y con mucho cuidado con lápiz en mano
subió el vestido de la señora hasta el cuello
-casi hasta el mentón.
Créanme, nunca me voy a olvidar de la Aurorita
y no por lo divertido de lo que hizo y era divertido,
pero por lo que me decía de ella
-de su amor, de su respeto,
de su preocupación por mí, por mi sacerdocio-
en efecto me dijo mucho de su Georgian Spirit.
Estoy seguro que ella con San Pedro a su lado
está riéndose con nosotros ahora mismo.
Para terminar -con respecto a mis
cuarenta años en el Colegio-
hay dos cosas: primero han sido años felices
con uno que otro momento de amargura o desilusión
causado por mis fallas y faltas.
Años durante los cuales
he sido más aprendiz que maestro,
porque Uds. mis alumnos y mis colegas,
me enseñaron muchísimo.
Doy gracias a Dios por haberme permitido
vivir como sacerdote y religioso en Chile,
y por haberme mostrado tanta paciencia,
tanto amor, tanta compasión, y tanta bondad.
Y doy gracias a Uds., mis alumnos
y sus padres también por la fe y confianza
que han tenido con la Congregación
-entregarse a sí mismo o a un hijo a otros enteramente
para ser sometido a este complejo y delicado
proceso que se llama educación y formación
exige una fe casi sin límites.
Personalmente, agradezco muy de corazón
el hecho de que Uds. me hayan permitido
ser una parte tan íntima de sus vidas.
Y finalmente, doy gracias a mis colegas
-profesores, administrativos y auxiliares-
que a través de los años
siempre me han sido muy fieles,
muy leales, y muy cordiales colaboradores
en nuestra linda tarea de educar y formar,
que es nada menos que cooperar
con Dios en su creación del Hombre.
PRIMER DIA DE CLASES Y OTROS RECUERDOS
FIRST DAY
Cuando abrí los ojos,
la mañana del primer día de clases,
la pieza estaba oscura todavía,
con las persianas y las cortinas cerradas,
aunque entraba luz desde el pasillo
por la puerta entreabierta, iluminando la silla
donde me esperaba el flamante uniforme
con una vistosa insignia y su enigmático dragón.
No es literatura, de verdad me acuerdo de eso.
Después hablaremos un poco más del uniforme;
Ahora no se puede porque tenemos que partir al colegio.
Esa mañana del 11 de marzo de 1959,
- dato proporcionado por Fernando Léniz
que lo recuerda porque estaba de cumpleaños ese día-
partimos todos, para graficarlo de algún modo
-de etiqueta- con nuestras mejor pinta
-con el uniforme más encachado
de todos los colegios de Chile-
a reunirnos por primera vez.
Lo siguiente que recuerdo,
son las cuatro filas
con sus respectivas misses:
Marion James (A), Carmen Debesa (B),
Sonia Cheviakoff (C) y Lucía Fernández (D)
frente a esta casa como de cuento,
gloriosamente iluminada esa memorable mañana.
Comenzamos a entrar por orden alfabético,
A, B,... cuando Nicolás Cruz -de la B-
el hoy connotado historiador y académico
de la Pontificia Universidad Católica,
se chantó y comenzaron unos, al principio,
suaves empujoncitos de la miss,
para que avanzara con la fila de su curso
hasta que, ya en la terraza se negó
rotundamente a entrar a la hermosa casona.
Cuando intervino
el colorín sacerdote de sotana negra,
la pataleta del Nico estaba desatada,
y se aferraba del marco de la puerta
dando arañazos al pobre Father Wilcox,
hasta que desapareció en la oscuridad
del interior de ese incipiente templo del saber.
El resto mirábamos asombrados como la casa
parecía cambiar su primitivo encanto
por el de una posible mansión embrujada.
Hay que considerar, en descargo del Nico,
que en esa época una proporción significativa
del contingente no había pisado jamás
un establecimiento educacional
y el Kindergarten de la época,
precursor de los actuales jardines infantiles
se encontraba en estado germinal.
Yo tuve unas clases en el comedor de mi casa
con una encantadora señora muy canosa,
conocida como la señorita Ika.
Recuerdo un ábaco, un modelo de reloj de madera
con sus punteros y números de vivos colores
y supongo que aprendí nociones básicas:
las letras y algo de aritmética.
Ya en la sala -yo estaba en la C-
la que quedaba al centro,
bajando uno o dos peldaños,
con sus ventanas dando a la cancha de tenis.
nos sentamos y antes de comenzar
las presentaciones y las actividades
formales propias del primera clase,
empezamos a explorar el lugar
y la primera sorpresa se produjo
al abrir la tapa del banco
y encontrarnos con los textos,
cuadernos y el resto de los útiles,
todo nuevo e impecable.
My First Dictionary:
Airplane, Alligator, Ant, Apple...
y los coloridos dibujos respectivos.
Había entre otras cosas
una libreta de assignment
donde se enviaban comunicaciones
y un Report Card.
Conservé por muchos años un par de ellas,
hasta que en 1990, para la celebración
'Twenty Years After', el Father Dorsey
que estaba a cargo del archivo en aquella
época y no contaba con ningún ejemplar
de esta libreta, "la miró con ojos largos"
y consideré un honor
regalarle una de las mías.
Después se me extravió la otra,
pero alcancé a anotar, un poco antes,
los datos básicos que contenía
(y que quedaron estampados también
en nuestro Georgian).
Saint George's College Preparatory School
Av. Pedro de Valdivia 1423, Santiago
Weekly Report: Conduct-Application-Order
Half-Days Absent Times Late
Signature of Parent (or Guardian)
Observations
Scholastic Reports
Religion
English: Reading
Translation
Dictation
Composition
Grammar
Poetry
Conversation
Spelling
Spanish: Dictation
Grammar
Arithmetic
Metric System (Que nos tocó después en sexto
con la inolvidable "Chancha" Henríquez)
History
Geography
Science
Writing
Drawing
Singing
Drill
Sports
Honor Roll
La Miss Sonia Cheviakoff
fue muy gentil con todos nosotros
disipando los temores despertados
por el incidente Cruz-Wilcox...
Debe haber sido muy muy joven,
en aquella época,
porque la he visto (y saludado)
varias veces durante la última década
en la misa de los benedictinos
y se conserva bastante bien.
Recuerdo también que se forraba
todo con género -en mi caso escosés-
a los que mi madre estampaba,
utilizando una lapicera Parker,
su hermosa letra
en unos adhesivos de papel blanco
con bordes azules.
El resto del género se utilizaba
para la bolsa de gimnasia
y otra más pequeña
para los lápices de colores
que la miss guardaba en un closet.
PATIO SEGUNDA PREPARATORIA (CANCHA DE TENIS)
Pedro Darraidou se acordaba, con alguien más,
que en un rincón del patio de las segundas,
o si prefieren, la cancha de tenis
donde se realizaba la repartición de premios,
había un lugar con arena con algo
que operaba como barra de equilibrio
donde se hacían competencias
entre equipos que hacían fila a cada lado,
en que había que derribar al otro
y al que botaban,tenía éste que dirigirse
a la cola de su grupo, mientras el triunfador
tenía que enfrentar al contrincante siguiente
que venía decidido a desequilibrarlo,
especialemente si lo veía en situación inestable
producto del enfrentamiento anterior.
Jorge Bande escribó acerca de ese orificio
claustrofóbico que había en la escala
que enfrentaba dicha cancha de tenis,
escala que remataba en una terraza techada
rodeada de una especia de malla de gallinero
para que los pequeños georgians
no se vinieran abajo en sus juegos y peleas.
Carlos Cabezón se refirió a la sala de clases
que ocupamos en segunda preparatoria
los que estuvimos en la C, únicos de ese año
que no subíamos a clases al segundo piso.
Entiendo que la Miss Ethel Nelson
nos tocó en segunda, año en que se incorporó
Fernando Figueroa a nuestro curso.
(Carlos Cabezón describió la llegada
del flaco a nuestro curso. Yo también
escribí algo de ese día en su biografía del Georgian).
En una foto que aparece en un libro publicado
con la obra de los arquitectos Josué Smith (padre e hijo),
aparece una foto de la fachada norte de esa casa
y no aparece ese especie de invernadero que era nuestra sala.
Originalmente, era una luminosa terraza.
Obviamente, tampoco estaba el garage de las "school buses".
[¿Se acuerdan de los choferes Ismael, Juanito,
Arturo y el flaco Navarro? Eran muy diestros para maniobrar
en la estrecha calle sin salida, Los Estanques, y se lo pasaban
operando esa característica manilla para abrir y cerrar las puertas
de las famosas micros todas ellas con el escudo del colegio.
Había una de color té con leche que manejaba Ismael,
y durante un año o dos me pasó a buscar. Llevaban a una Miss
consigo -en la micro del recorrido que me tocó, era Dorothy Barr-
para controlar posibles desbandes que pudieran desbordar
al chofer ocupado de las actividades propias de su oficio.
Jorge Bande habló también de las cuatro banderas
que se colocaban en las reparticiones de premios.
Me acordaba de tres de ellas (Chile, USA, Vaticano),
sabía que eran cuatro, pero no me acuerdo cómo era
la bandera del colegio que se colgaba en aquellas ocasiones.
Recuerdo las escaleras blancas con baranda de bronce
y escalones muy angostos. Unas bases blancas donde
se colocaban floreros con gladiolos y la mesa con los premios.
Siempre me quedó grabada la imagen de don Jorge Bande (senior)
llegando algo tarde, pero justo en una pausa que se produjo
durante la ceremonia, vacío que espontáneamente fue ocupado
por la gran personalidad del notable padre de nuestro compañero;
saludó a la concurrencia lanzando besos al aire
la que lo recibió expectante y con aplausos.
Después procedió a saludar cariñosamente a su hijo
y le entregó un regalo, que entiendo era un fino diccionario.
Excelente obsequio de carácter cultural,
que posiblemente no sería muy apreciado por la mayoría,
pero que me mostró, al menos a mí, la cultura como regalo
y la palabra como una de las más finas y completas
formas de expresión del espíritu.
Por último, el negro Gálvez se ha referido
a la camioneta GMC (?) del año 1956, con cromos,
que manejaba Manuelito.
Rodrigo Rojas, notaba también el tipo
de herramientas que se utilizaban en dicho taller,
probablemente todo traído de U.S.A., con su culto
al 'Do it yourself'.
Este patio era también, como recordaba Eduardo Donoso,
el lugar preferido por los más grandes, para fugarse
del colegio, ya que la discreta calle Los Estanques
contribuía a facilitar la clandestinidad de dichas escapadas.
En una próxima oportunidad (si me aguantan)
continuaremos con una o dos entregas más,
para concluir con estos recuerdos del colegio.
SPANGLISH FEMENINO
Quizás siguiendo antiguas tradiciones familiares,
la primera comunión en el Saint George
la hicimos con "Coné" Valdés, en primera preparatoria,
en lugar de en segunda como correspondía a nuestra generación.
Ese mismo día me confirmaron en la parroquia de San Ramón,
vecina a mi casa de avenida Los Leones.
Recuerdo que a la fiesta que se hizo después
estuvieron entre otros, Felipe Lira
y otro Lira, Enrique -el Quique-
mi mejor amigo de aquella época
(y lamentablemente fallecido
hace unos pocos meses)
hijo de Juan Enrique Lira
el legendario campeón mundial de tiro al vuelo
y ex editor fotográfico del Mercurio,
que estuvo en el Saint George, en la C,
hasta por ahí por cuarta preparatoria,
y que vivía a media cuadra de mi casa,
en Pío X (¿recuerdan la Escuela Moderna de Música?)
casi al frente de la casa del "Pollo" Guilisasti.
Previo a la primera comunión
no llevaron a unas charlas de preparación
que se hacían en la oficina de la Mrs. Chaparro,
donde nos sentábamos en el suelo
porque no había más espacio y mobiliario.
Esta oficina, era de paso,
el lugar en que por antonomasia
se practicaba el mejor
y más encantador spanglish
que he escuchado en toda mi vida.
Era el reducto femenino
del colegio de aquellos tiempos,
donde las misses y secretarias
hablaban de sus cosas, "pelaban"
y arreglaban o se quejaban del mundo.
Ni siquiera el continuo ir y venir
de niñitos a dicha oficina,
por los más diversos motivos
(porque se había caído y tenía una herida,
porque lo habían castigado y tenía que
presentarse ante el Father Huard,
o porque se sentía mal y alguien de la casa
lo tenía que pasar a buscar, etc.)
interrumpía mayormente la conversación
realizada a varias voces simultáneamente.
En una ocasión, poco antes de la
ceremonia anual de repartición de premios,
en sexta preparatoria,
llegué vendado al colegio
producto de una herida
más o menos profunda que me hice
jugando en mi casa al pasar corriendo
cerca de un vidrio quebrado que se asomaba
desde un conjunto de desperdicios.
Terminé en el Hospital Militar
con unos puntos porque la herida sangraba mucho.
Me llevaron a la oficina de la Mrs. Chaparro
(probablemente para que no la revolviera mucho
porque estaba con la mano recién curada)
ya que aquella vez excepcionalmente
por causa de una intempestiva lluvia,
la repartición de premios iba a realizarse
al frente, en el patio de las columnas de Humanidades.
Había un conjunto de misses reunidas
y al verte "herido" y además "futuro" premiado
despertaba el instinto maternal de todas ellas
y te trataban con gran ternura.
En otros casos, -las más de las veces-
cuando se iba por asuntos de cotidiana trascendencia
los alumnos eran prácticamente invisibles
siendo despachados con el problema solucionado
sin alterar mayormente el discurso de las misses;
eran perturbaciones mínimas -dentro de lo previsible-
que no alteraba en lo más mínimo la comunicación entre ellas.
EL "BLOCK"
¿Se acuerdan de la institución del "block"?
Ese paralelepípedo de madera
con un orificio que lo atravesaba
por el centro de lado a lado
por donde pasaba un cordel,
el que debía ser llevado colgado al cuello
para el que había sido sorprendido hablando castellano.
Al finalizar la jornada,
el que conservaba el block
debía quedarse a castigo,
penalización que tenía por objeto
motivar la práctica angloparlante
entre los estudiantes georgianos,
al menos, dentro del recinto del colegio.
Tenía marcado el curso al que cada cual pertenecía
y estaba profusamente rayado
con todo tipo de firmas y mensajes extraños.
Por supuesto, mal que mal estamos en Chile,
el sistema había degenerado a tal punto
de desvirtuar su propósito
y había muchos que conversaban
prácticamente todo el día en castellano
portando el block y eran expertos
para pasar dicho elemento a otro compañero
en los últimos instantes del último recreo.
Además nadie portaba el block colgado al cuello
porque era ton notorio que se distinguía a la legua,
lo que hacía imposible traspasarlo a no ser
que se cumplieran dos requerimientos
1. sorprender al incauto hablando desaprensivamente el castellano
2. encontrarse el portador del block fuera de su rango de visión.
Como la conjunción de estos dos factores claves
constituían una excepción, normalmente el block
iba escondido bajo el overol (over all).
Entre las técnicas más socorridas
estaba la de hablar en castellano
para invitar a otros a hacer lo mismo
y una vez que la víctima potencial
pisaba el palito, se le pasaba
el otro fatídico palito colgante.
Se recurría a todo, incluso amenazando
al otro de cobarde o poco hombre
por no atreverse a transgredir las reglas.
Si no se lograba pasar el block en el último recreo,
en las clases que quedaban era muchísimo más difícil,
porque en las pocas oportunidades que había de conversar
todos andaban muy cautos y ansiosos de irse
a jugar a la pelota o irse a la casa
a tomar onces apenas sonara la campana.
Una vez, en preparatorias,
me tocó pasar buena parte de la tarde
en una pieza que había en el subterráneo
del edificio de humanidades
ayudando con unas copias que estaban realizando
en esas antiguas máquinas de roneo
antes de la era de las fotocopiadoras
con su tinta de olor y color característico.
Lamentablemente, cuando me asignaron dicha labor
me encontraba en posesión del block
y tuve que quedarme con éste hasta el final
de la jornada escolar con el consiguiente castigo:
el tener que escribir durante una hora
unas cuantas líneas de algo así como:
"I shall speak English..."
En Humanidades se utilizaba un artefacto plano
de madera, pero más discreto denominado "carnet",
que se podía guardar fácilmente en el bolsillo
interior de la chaqueta del uniforme.
No estoy seguro si lo alcanzamos a usar,
porque la obligatoriedad del uso del inglés
en los recreos fue derogada junto con nuestro
paso a humanidades o al poco andar.
Recuerdo como era porque lo tuve alguna vez en mis manos
y a mis hermanos mayores ciertamente les tocó usarlo.
UNIFORMS
Hasta hace poco, no me había percatado
de que los colores de las camisetas de gimnasia
que utilizábamos en preparatorias:
blanco (A), rojo (B), azul (C) y amarillo (D),
provenían de los cuatro colores
que aparecen en la insignia del colegio.
El cuerpo del dragón y el borde de la insignia en azul,
las alas semiplegadas bajo el vientre del dragón
y su lengua de fuego en rojo; la espada de san Jorge
atravesando en diagonal al dragón era de color blanco,
y el fondo amarillo que hacía resaltar tanto al conjunto
de ese vistoso escudo creado por el genial Raimundo Arancibia,
a pedido de don Charles Hamilton en los inicios del colegio,
antes de que llegaran los sacerdotes de la Holy Cross
a hacerse cargo de éste.
O sea, que toda esa rivalidad en preparatorias
entre los cursos de las cuatro letras y sus respectivos colores,
que impedían una mayor interacción entre los cursos,
excepto para competir, provenía de nuestra ignorancia
de que formábamos parte de una intrincada pero sólida unidad
que quedaba manifiesta en nuestra insignia
cobrando vida solamente en ocasiones muy especiales
como los interescolares donde la identificación
con el colegio era lo relevante.
Probablemente, esta diferenciación era preferida
en un comienzo porque a escala "micro"
era difícil identificarse cotidiana y personalmente
con un contigente generacional de más de 200 alumnos.
El muy británico uniforme gris con borde y franja azul en las mangas,
era otra influncia de Mr. Hamilton que se perdió por ahí por
tercera o cuarta preparatoria cuando por disposición del
Ministerio de Educación, todos los colegios de hombres
debieron usar chaqueta azul y pantalón gris.
(Incluso apareció esa variante, no muy estética, de chaqueta sin solapa).
Por aquella época la propia insignia se "agringó",
o modenizó si prefieren, cambiando sus colores
hacia una tendencia más liviana: el azul marino oscuro
del dragón se hizo mucho más claro y fluorescente
y del intenso amarillo yema de huevo de la insignia original
se pasó a un color mayonesa light de consumo rápido.
En esos años hizo su aparición también
el uniforme de verano - del tipo que utilizaba el Afrika Korps-
como observara Rodrigo Rojas Krause,
muy apropiado para el implacable clima de corte desértico,
casi desprovisto de sombras que imperaba en los meses estivales.
Desapareció también en aquel tiempo de cambios de indumentaria,
la camisa gris que tan bien combinaba con la corbata listada de lana
con sus alternados colores azul y amarillo.
Nuevos materiales sintéticos de diverso tipo
fueron reemplazando esta corbata con sutiles
pero distinguibles cambios en sus diseños y colores.
Así fue como también desapareció el chaleco gris con borde azul
en el cuello y mangas, así como el calcetín gris con franja
azul más ancha flanqueada por finas líneas azules
brevemente separadas a cada costado.
Otras variantes en la vestimenta
eran los apreciados chalecos que utilizaban los atletas
con las letras SG o SGC superpuestas,
más las franjas amarillas en el brazo
que éstos iban acumulando
por participaciones en los campeonatos interescolares.
(No estoy seguro si dichas franjas
correspondían a los años en que el atleta
había formado parte del equipo de atletismo
del colegio, o dicha franja testimoniaba
además el hecho de haber salido campeón.)
No siempre nuestros atletas y deportistas
utilizaron la camiseta amarilla con borde y pantalón azul.
Originalmente (y posiblemente cuando éramos muy chicos)
la camiseta era de color blanco con una franja roja cruzada
(como River Plate, pero más delgada) con un escudo al centro,
sobre la franja, con una fina cruz por todo símbolo.
Ya mayores, en época de interescolares,
se mandaban a hacer las famosas "sweatshirts" o polerones
con el nombre, sigla o escudo del colegio al frente
y una especie de caricatura festiva del dragón en la espalda.
Finalmente, estaban las variantes que utilizaban los seniors.
En la generación del 63, año en que egresó mi hermano Hugo,
y estaba el Fr. D'Autremont de rector, usaban humitas en lugar de corbatas.
Nosotros, al parecer optamos por intercambiar
los colores de la insignia, el cuerpo del dragón en amarillo
y el fondo azul con una previsible leyenda: 'Seniors 70'.
No recuerdo si conservamos la corbata o hicimos algún cambio.
Probablemente nadie usaba corbata el año 70.
¿Se acuerdan del uniforme que se confeccionó especialmente
para una presentación gimnástica en el Estadio Nacional,
de color azul con una especie de escudo georgiano circular
en el pecho y el nombre de cada uno tanto en la polera
como en el pantalón? Recuerdo especialmente ese detalle
porque era el único caso que conocí en que se equivocaran
tan notoriamente en el apellido: Rafael Rosewae.
JOSE MIGUEL
Tengo unos pocos recuerdos de José Miguel García,
casi todos corresponden al año de su partida.
Nos tocaron bancos vecinos
y conversando nos hicimos amigos.
Después lo veo en su bicicleta,
pedaleando duro por Pocuro hacia arriba.
Generosamente me llevaba en la parrilla,
pero el esfuerzo no le impedía
continuar con la conversación
y que ésta fluyera naturalmente.
Y seguimos conversamos hasta el último día.
Por alguna razón misteriosa,
porque era de carácter tranquilo
-aunque tenía su genio-
lo suspendieron y se tuvo que ir para la casa.
Volvió aquella tarde al colegio,
cuando ya habían terminado las clases.
Recuerdo que estaba yo de arquero,
en una informal pichanga
en una de las canchas de atrás,
bajo el arco que daba la espalda
a la terraza techada,
que colinda con el teatro del colegio.
Se quedó mirando el partido
a un costado del arco.
No recuerdo de qué hablamos,
pero sí me quedó grabado
esa maravillosa cualidad de la amistad:
que se puede practicar casi en cualquier circunstancia,
incluso a través de una conversación que se desarrolla
en medio de un partido de fútbol.
Al día siguiente, ya no estaba con nosotros.
Cuando lo vi en la capilla del colegio,
muy pálido en la urna -sin sus anteojos-
bruscamente comprendí que el tono
de nuestra conversación había cambiado.
Cuando abrí los ojos,
la mañana del primer día de clases,
la pieza estaba oscura todavía,
con las persianas y las cortinas cerradas,
aunque entraba luz desde el pasillo
por la puerta entreabierta, iluminando la silla
donde me esperaba el flamante uniforme
con una vistosa insignia y su enigmático dragón.
No es literatura, de verdad me acuerdo de eso.
Después hablaremos un poco más del uniforme;
Ahora no se puede porque tenemos que partir al colegio.
Esa mañana del 11 de marzo de 1959,
- dato proporcionado por Fernando Léniz
que lo recuerda porque estaba de cumpleaños ese día-
partimos todos, para graficarlo de algún modo
-de etiqueta- con nuestras mejor pinta
-con el uniforme más encachado
de todos los colegios de Chile-
a reunirnos por primera vez.
Lo siguiente que recuerdo,
son las cuatro filas
con sus respectivas misses:
Marion James (A), Carmen Debesa (B),
Sonia Cheviakoff (C) y Lucía Fernández (D)
frente a esta casa como de cuento,
gloriosamente iluminada esa memorable mañana.
Comenzamos a entrar por orden alfabético,
A, B,... cuando Nicolás Cruz -de la B-
el hoy connotado historiador y académico
de la Pontificia Universidad Católica,
se chantó y comenzaron unos, al principio,
suaves empujoncitos de la miss,
para que avanzara con la fila de su curso
hasta que, ya en la terraza se negó
rotundamente a entrar a la hermosa casona.
Cuando intervino
el colorín sacerdote de sotana negra,
la pataleta del Nico estaba desatada,
y se aferraba del marco de la puerta
dando arañazos al pobre Father Wilcox,
hasta que desapareció en la oscuridad
del interior de ese incipiente templo del saber.
El resto mirábamos asombrados como la casa
parecía cambiar su primitivo encanto
por el de una posible mansión embrujada.
Hay que considerar, en descargo del Nico,
que en esa época una proporción significativa
del contingente no había pisado jamás
un establecimiento educacional
y el Kindergarten de la época,
precursor de los actuales jardines infantiles
se encontraba en estado germinal.
Yo tuve unas clases en el comedor de mi casa
con una encantadora señora muy canosa,
conocida como la señorita Ika.
Recuerdo un ábaco, un modelo de reloj de madera
con sus punteros y números de vivos colores
y supongo que aprendí nociones básicas:
las letras y algo de aritmética.
Ya en la sala -yo estaba en la C-
la que quedaba al centro,
bajando uno o dos peldaños,
con sus ventanas dando a la cancha de tenis.
nos sentamos y antes de comenzar
las presentaciones y las actividades
formales propias del primera clase,
empezamos a explorar el lugar
y la primera sorpresa se produjo
al abrir la tapa del banco
y encontrarnos con los textos,
cuadernos y el resto de los útiles,
todo nuevo e impecable.
My First Dictionary:
Airplane, Alligator, Ant, Apple...
y los coloridos dibujos respectivos.
Había entre otras cosas
una libreta de assignment
donde se enviaban comunicaciones
y un Report Card.
Conservé por muchos años un par de ellas,
hasta que en 1990, para la celebración
'Twenty Years After', el Father Dorsey
que estaba a cargo del archivo en aquella
época y no contaba con ningún ejemplar
de esta libreta, "la miró con ojos largos"
y consideré un honor
regalarle una de las mías.
Después se me extravió la otra,
pero alcancé a anotar, un poco antes,
los datos básicos que contenía
(y que quedaron estampados también
en nuestro Georgian).
Saint George's College Preparatory School
Av. Pedro de Valdivia 1423, Santiago
Weekly Report: Conduct-Application-Order
Half-Days Absent Times Late
Signature of Parent (or Guardian)
Observations
Scholastic Reports
Religion
English: Reading
Translation
Dictation
Composition
Grammar
Poetry
Conversation
Spelling
Spanish: Dictation
Grammar
Arithmetic
Metric System (Que nos tocó después en sexto
con la inolvidable "Chancha" Henríquez)
History
Geography
Science
Writing
Drawing
Singing
Drill
Sports
Honor Roll
La Miss Sonia Cheviakoff
fue muy gentil con todos nosotros
disipando los temores despertados
por el incidente Cruz-Wilcox...
Debe haber sido muy muy joven,
en aquella época,
porque la he visto (y saludado)
varias veces durante la última década
en la misa de los benedictinos
y se conserva bastante bien.
Recuerdo también que se forraba
todo con género -en mi caso escosés-
a los que mi madre estampaba,
utilizando una lapicera Parker,
su hermosa letra
en unos adhesivos de papel blanco
con bordes azules.
El resto del género se utilizaba
para la bolsa de gimnasia
y otra más pequeña
para los lápices de colores
que la miss guardaba en un closet.
PATIO SEGUNDA PREPARATORIA (CANCHA DE TENIS)
Pedro Darraidou se acordaba, con alguien más,
que en un rincón del patio de las segundas,
o si prefieren, la cancha de tenis
donde se realizaba la repartición de premios,
había un lugar con arena con algo
que operaba como barra de equilibrio
donde se hacían competencias
entre equipos que hacían fila a cada lado,
en que había que derribar al otro
y al que botaban,tenía éste que dirigirse
a la cola de su grupo, mientras el triunfador
tenía que enfrentar al contrincante siguiente
que venía decidido a desequilibrarlo,
especialemente si lo veía en situación inestable
producto del enfrentamiento anterior.
Jorge Bande escribó acerca de ese orificio
claustrofóbico que había en la escala
que enfrentaba dicha cancha de tenis,
escala que remataba en una terraza techada
rodeada de una especia de malla de gallinero
para que los pequeños georgians
no se vinieran abajo en sus juegos y peleas.
Carlos Cabezón se refirió a la sala de clases
que ocupamos en segunda preparatoria
los que estuvimos en la C, únicos de ese año
que no subíamos a clases al segundo piso.
Entiendo que la Miss Ethel Nelson
nos tocó en segunda, año en que se incorporó
Fernando Figueroa a nuestro curso.
(Carlos Cabezón describió la llegada
del flaco a nuestro curso. Yo también
escribí algo de ese día en su biografía del Georgian).
En una foto que aparece en un libro publicado
con la obra de los arquitectos Josué Smith (padre e hijo),
aparece una foto de la fachada norte de esa casa
y no aparece ese especie de invernadero que era nuestra sala.
Originalmente, era una luminosa terraza.
Obviamente, tampoco estaba el garage de las "school buses".
[¿Se acuerdan de los choferes Ismael, Juanito,
Arturo y el flaco Navarro? Eran muy diestros para maniobrar
en la estrecha calle sin salida, Los Estanques, y se lo pasaban
operando esa característica manilla para abrir y cerrar las puertas
de las famosas micros todas ellas con el escudo del colegio.
Había una de color té con leche que manejaba Ismael,
y durante un año o dos me pasó a buscar. Llevaban a una Miss
consigo -en la micro del recorrido que me tocó, era Dorothy Barr-
para controlar posibles desbandes que pudieran desbordar
al chofer ocupado de las actividades propias de su oficio.
Jorge Bande habló también de las cuatro banderas
que se colocaban en las reparticiones de premios.
Me acordaba de tres de ellas (Chile, USA, Vaticano),
sabía que eran cuatro, pero no me acuerdo cómo era
la bandera del colegio que se colgaba en aquellas ocasiones.
Recuerdo las escaleras blancas con baranda de bronce
y escalones muy angostos. Unas bases blancas donde
se colocaban floreros con gladiolos y la mesa con los premios.
Siempre me quedó grabada la imagen de don Jorge Bande (senior)
llegando algo tarde, pero justo en una pausa que se produjo
durante la ceremonia, vacío que espontáneamente fue ocupado
por la gran personalidad del notable padre de nuestro compañero;
saludó a la concurrencia lanzando besos al aire
la que lo recibió expectante y con aplausos.
Después procedió a saludar cariñosamente a su hijo
y le entregó un regalo, que entiendo era un fino diccionario.
Excelente obsequio de carácter cultural,
que posiblemente no sería muy apreciado por la mayoría,
pero que me mostró, al menos a mí, la cultura como regalo
y la palabra como una de las más finas y completas
formas de expresión del espíritu.
Por último, el negro Gálvez se ha referido
a la camioneta GMC (?) del año 1956, con cromos,
que manejaba Manuelito.
Rodrigo Rojas, notaba también el tipo
de herramientas que se utilizaban en dicho taller,
probablemente todo traído de U.S.A., con su culto
al 'Do it yourself'.
Este patio era también, como recordaba Eduardo Donoso,
el lugar preferido por los más grandes, para fugarse
del colegio, ya que la discreta calle Los Estanques
contribuía a facilitar la clandestinidad de dichas escapadas.
En una próxima oportunidad (si me aguantan)
continuaremos con una o dos entregas más,
para concluir con estos recuerdos del colegio.
SPANGLISH FEMENINO
Quizás siguiendo antiguas tradiciones familiares,
la primera comunión en el Saint George
la hicimos con "Coné" Valdés, en primera preparatoria,
en lugar de en segunda como correspondía a nuestra generación.
Ese mismo día me confirmaron en la parroquia de San Ramón,
vecina a mi casa de avenida Los Leones.
Recuerdo que a la fiesta que se hizo después
estuvieron entre otros, Felipe Lira
y otro Lira, Enrique -el Quique-
mi mejor amigo de aquella época
(y lamentablemente fallecido
hace unos pocos meses)
hijo de Juan Enrique Lira
el legendario campeón mundial de tiro al vuelo
y ex editor fotográfico del Mercurio,
que estuvo en el Saint George, en la C,
hasta por ahí por cuarta preparatoria,
y que vivía a media cuadra de mi casa,
en Pío X (¿recuerdan la Escuela Moderna de Música?)
casi al frente de la casa del "Pollo" Guilisasti.
Previo a la primera comunión
no llevaron a unas charlas de preparación
que se hacían en la oficina de la Mrs. Chaparro,
donde nos sentábamos en el suelo
porque no había más espacio y mobiliario.
Esta oficina, era de paso,
el lugar en que por antonomasia
se practicaba el mejor
y más encantador spanglish
que he escuchado en toda mi vida.
Era el reducto femenino
del colegio de aquellos tiempos,
donde las misses y secretarias
hablaban de sus cosas, "pelaban"
y arreglaban o se quejaban del mundo.
Ni siquiera el continuo ir y venir
de niñitos a dicha oficina,
por los más diversos motivos
(porque se había caído y tenía una herida,
porque lo habían castigado y tenía que
presentarse ante el Father Huard,
o porque se sentía mal y alguien de la casa
lo tenía que pasar a buscar, etc.)
interrumpía mayormente la conversación
realizada a varias voces simultáneamente.
En una ocasión, poco antes de la
ceremonia anual de repartición de premios,
en sexta preparatoria,
llegué vendado al colegio
producto de una herida
más o menos profunda que me hice
jugando en mi casa al pasar corriendo
cerca de un vidrio quebrado que se asomaba
desde un conjunto de desperdicios.
Terminé en el Hospital Militar
con unos puntos porque la herida sangraba mucho.
Me llevaron a la oficina de la Mrs. Chaparro
(probablemente para que no la revolviera mucho
porque estaba con la mano recién curada)
ya que aquella vez excepcionalmente
por causa de una intempestiva lluvia,
la repartición de premios iba a realizarse
al frente, en el patio de las columnas de Humanidades.
Había un conjunto de misses reunidas
y al verte "herido" y además "futuro" premiado
despertaba el instinto maternal de todas ellas
y te trataban con gran ternura.
En otros casos, -las más de las veces-
cuando se iba por asuntos de cotidiana trascendencia
los alumnos eran prácticamente invisibles
siendo despachados con el problema solucionado
sin alterar mayormente el discurso de las misses;
eran perturbaciones mínimas -dentro de lo previsible-
que no alteraba en lo más mínimo la comunicación entre ellas.
EL "BLOCK"
¿Se acuerdan de la institución del "block"?
Ese paralelepípedo de madera
con un orificio que lo atravesaba
por el centro de lado a lado
por donde pasaba un cordel,
el que debía ser llevado colgado al cuello
para el que había sido sorprendido hablando castellano.
Al finalizar la jornada,
el que conservaba el block
debía quedarse a castigo,
penalización que tenía por objeto
motivar la práctica angloparlante
entre los estudiantes georgianos,
al menos, dentro del recinto del colegio.
Tenía marcado el curso al que cada cual pertenecía
y estaba profusamente rayado
con todo tipo de firmas y mensajes extraños.
Por supuesto, mal que mal estamos en Chile,
el sistema había degenerado a tal punto
de desvirtuar su propósito
y había muchos que conversaban
prácticamente todo el día en castellano
portando el block y eran expertos
para pasar dicho elemento a otro compañero
en los últimos instantes del último recreo.
Además nadie portaba el block colgado al cuello
porque era ton notorio que se distinguía a la legua,
lo que hacía imposible traspasarlo a no ser
que se cumplieran dos requerimientos
1. sorprender al incauto hablando desaprensivamente el castellano
2. encontrarse el portador del block fuera de su rango de visión.
Como la conjunción de estos dos factores claves
constituían una excepción, normalmente el block
iba escondido bajo el overol (over all).
Entre las técnicas más socorridas
estaba la de hablar en castellano
para invitar a otros a hacer lo mismo
y una vez que la víctima potencial
pisaba el palito, se le pasaba
el otro fatídico palito colgante.
Se recurría a todo, incluso amenazando
al otro de cobarde o poco hombre
por no atreverse a transgredir las reglas.
Si no se lograba pasar el block en el último recreo,
en las clases que quedaban era muchísimo más difícil,
porque en las pocas oportunidades que había de conversar
todos andaban muy cautos y ansiosos de irse
a jugar a la pelota o irse a la casa
a tomar onces apenas sonara la campana.
Una vez, en preparatorias,
me tocó pasar buena parte de la tarde
en una pieza que había en el subterráneo
del edificio de humanidades
ayudando con unas copias que estaban realizando
en esas antiguas máquinas de roneo
antes de la era de las fotocopiadoras
con su tinta de olor y color característico.
Lamentablemente, cuando me asignaron dicha labor
me encontraba en posesión del block
y tuve que quedarme con éste hasta el final
de la jornada escolar con el consiguiente castigo:
el tener que escribir durante una hora
unas cuantas líneas de algo así como:
"I shall speak English..."
En Humanidades se utilizaba un artefacto plano
de madera, pero más discreto denominado "carnet",
que se podía guardar fácilmente en el bolsillo
interior de la chaqueta del uniforme.
No estoy seguro si lo alcanzamos a usar,
porque la obligatoriedad del uso del inglés
en los recreos fue derogada junto con nuestro
paso a humanidades o al poco andar.
Recuerdo como era porque lo tuve alguna vez en mis manos
y a mis hermanos mayores ciertamente les tocó usarlo.
UNIFORMS
Hasta hace poco, no me había percatado
de que los colores de las camisetas de gimnasia
que utilizábamos en preparatorias:
blanco (A), rojo (B), azul (C) y amarillo (D),
provenían de los cuatro colores
que aparecen en la insignia del colegio.
El cuerpo del dragón y el borde de la insignia en azul,
las alas semiplegadas bajo el vientre del dragón
y su lengua de fuego en rojo; la espada de san Jorge
atravesando en diagonal al dragón era de color blanco,
y el fondo amarillo que hacía resaltar tanto al conjunto
de ese vistoso escudo creado por el genial Raimundo Arancibia,
a pedido de don Charles Hamilton en los inicios del colegio,
antes de que llegaran los sacerdotes de la Holy Cross
a hacerse cargo de éste.
O sea, que toda esa rivalidad en preparatorias
entre los cursos de las cuatro letras y sus respectivos colores,
que impedían una mayor interacción entre los cursos,
excepto para competir, provenía de nuestra ignorancia
de que formábamos parte de una intrincada pero sólida unidad
que quedaba manifiesta en nuestra insignia
cobrando vida solamente en ocasiones muy especiales
como los interescolares donde la identificación
con el colegio era lo relevante.
Probablemente, esta diferenciación era preferida
en un comienzo porque a escala "micro"
era difícil identificarse cotidiana y personalmente
con un contigente generacional de más de 200 alumnos.
El muy británico uniforme gris con borde y franja azul en las mangas,
era otra influncia de Mr. Hamilton que se perdió por ahí por
tercera o cuarta preparatoria cuando por disposición del
Ministerio de Educación, todos los colegios de hombres
debieron usar chaqueta azul y pantalón gris.
(Incluso apareció esa variante, no muy estética, de chaqueta sin solapa).
Por aquella época la propia insignia se "agringó",
o modenizó si prefieren, cambiando sus colores
hacia una tendencia más liviana: el azul marino oscuro
del dragón se hizo mucho más claro y fluorescente
y del intenso amarillo yema de huevo de la insignia original
se pasó a un color mayonesa light de consumo rápido.
En esos años hizo su aparición también
el uniforme de verano - del tipo que utilizaba el Afrika Korps-
como observara Rodrigo Rojas Krause,
muy apropiado para el implacable clima de corte desértico,
casi desprovisto de sombras que imperaba en los meses estivales.
Desapareció también en aquel tiempo de cambios de indumentaria,
la camisa gris que tan bien combinaba con la corbata listada de lana
con sus alternados colores azul y amarillo.
Nuevos materiales sintéticos de diverso tipo
fueron reemplazando esta corbata con sutiles
pero distinguibles cambios en sus diseños y colores.
Así fue como también desapareció el chaleco gris con borde azul
en el cuello y mangas, así como el calcetín gris con franja
azul más ancha flanqueada por finas líneas azules
brevemente separadas a cada costado.
Otras variantes en la vestimenta
eran los apreciados chalecos que utilizaban los atletas
con las letras SG o SGC superpuestas,
más las franjas amarillas en el brazo
que éstos iban acumulando
por participaciones en los campeonatos interescolares.
(No estoy seguro si dichas franjas
correspondían a los años en que el atleta
había formado parte del equipo de atletismo
del colegio, o dicha franja testimoniaba
además el hecho de haber salido campeón.)
No siempre nuestros atletas y deportistas
utilizaron la camiseta amarilla con borde y pantalón azul.
Originalmente (y posiblemente cuando éramos muy chicos)
la camiseta era de color blanco con una franja roja cruzada
(como River Plate, pero más delgada) con un escudo al centro,
sobre la franja, con una fina cruz por todo símbolo.
Ya mayores, en época de interescolares,
se mandaban a hacer las famosas "sweatshirts" o polerones
con el nombre, sigla o escudo del colegio al frente
y una especie de caricatura festiva del dragón en la espalda.
Finalmente, estaban las variantes que utilizaban los seniors.
En la generación del 63, año en que egresó mi hermano Hugo,
y estaba el Fr. D'Autremont de rector, usaban humitas en lugar de corbatas.
Nosotros, al parecer optamos por intercambiar
los colores de la insignia, el cuerpo del dragón en amarillo
y el fondo azul con una previsible leyenda: 'Seniors 70'.
No recuerdo si conservamos la corbata o hicimos algún cambio.
Probablemente nadie usaba corbata el año 70.
¿Se acuerdan del uniforme que se confeccionó especialmente
para una presentación gimnástica en el Estadio Nacional,
de color azul con una especie de escudo georgiano circular
en el pecho y el nombre de cada uno tanto en la polera
como en el pantalón? Recuerdo especialmente ese detalle
porque era el único caso que conocí en que se equivocaran
tan notoriamente en el apellido: Rafael Rosewae.
JOSE MIGUEL
Tengo unos pocos recuerdos de José Miguel García,
casi todos corresponden al año de su partida.
Nos tocaron bancos vecinos
y conversando nos hicimos amigos.
Después lo veo en su bicicleta,
pedaleando duro por Pocuro hacia arriba.
Generosamente me llevaba en la parrilla,
pero el esfuerzo no le impedía
continuar con la conversación
y que ésta fluyera naturalmente.
Y seguimos conversamos hasta el último día.
Por alguna razón misteriosa,
porque era de carácter tranquilo
-aunque tenía su genio-
lo suspendieron y se tuvo que ir para la casa.
Volvió aquella tarde al colegio,
cuando ya habían terminado las clases.
Recuerdo que estaba yo de arquero,
en una informal pichanga
en una de las canchas de atrás,
bajo el arco que daba la espalda
a la terraza techada,
que colinda con el teatro del colegio.
Se quedó mirando el partido
a un costado del arco.
No recuerdo de qué hablamos,
pero sí me quedó grabado
esa maravillosa cualidad de la amistad:
que se puede practicar casi en cualquier circunstancia,
incluso a través de una conversación que se desarrolla
en medio de un partido de fútbol.
Al día siguiente, ya no estaba con nosotros.
Cuando lo vi en la capilla del colegio,
muy pálido en la urna -sin sus anteojos-
bruscamente comprendí que el tono
de nuestra conversación había cambiado.
Discurso de Father James d'Autremont, CSC
Discurso de Father James d'Autremont, CSC
en la Graduación del Duodécimo Grado
del Saint George's College
Noviembre 27 del 1971
El sitio de lanzamiento de un cohete
es de una intensa agitación.
Un aire de expectativa flota
sobre el centenar de expertos
que forman el personal de este proyecto.
Al cabo de cientos de horas de preparación
y miles de procedimientos experimentales
y millones de dólares de gasto,
llega la hora cero; se aprieta un botón;
y el cohete parte.
Muchos espectadores
lo miran remontarse al espacio.
¿Podrá el cohete mantener su dirección?,
Se desprenderá la sección propulsora en el preciso segundo?,
Se pondrá en órbita el satélite
o se precipitará a tierra, haciéndose mil pedazos?
Hoy les pongo este ejemplo porque, en cierto sentido,
hoy es el día en que ustedes se dirigen hacia una órbita.
En vuestro despegue no puede haber nada
de la confusión, inseguridad, o dudas
que caracterizan al lanzamiento de un cohete.
Yo le pediría esta tarde que llevaran consigo
algunos fragmentos de la Sagrada Escritura
sobre la cual descansa el destino del hombre,
que les recuerda la meta hacia la cual
toda vida cristiana debe dirigirse.
Los cito:
"Busquen primero el reino de Dios y su justicia";
Sean perfectos como su Padre en el cielo es perfecto;
"Tengan valor porque yo he superado al mundo".
El pensamiento contenido en estas sencillas palabras
es como una baranda a la cual nos aferramos
en momentos de confusión e inestabilidad;
estas palabras son los criterios o normas
por los cuales debemos medir
nuestros éxitos o fracasos
como criaturas que tienen un destino divino.
Se las quiero recordar esta tarde
porque hoy es un momento muy especial
en vuestro proceso de madurez.
Esta tarde ustedes cumplen una etapa
en la que se han desarrollado
intelectual y espiritualmente
pero, no es una etapa que termina.
Como todos los hombres del mundo
el proceso sigue hasta el fin de sus días.
La preparación para este día,
el día de vuestra graduación,
no comenzó este año
ni este mes ni esta semana.
Comenzó hace mucho tiempo,
antes que Dios lanzara
el mundo en movimiento
y colgara las estrellas
y fijara el sol y la luna en el espacio.
La presencia de ustedes aquí esta tarde
es un segmento del plan
que Dios les designó desde toda la eternidad.
Es una realización parcial
de la visión eterna que Dios tiene para ustedes
y, una confirmación de su amor
para con cada uno de ustedes.
Para recalcarles que ustedes
no son simplemente personas
quisiera recordarles esta tarde
como la Providencia de Dios
los ha traído hasta este momento,
momento consonante con el objetivo
de ser "perfecto como nuestro Padre
en el cielo es perfecto".
Hasta ahora, ustedes han sido,
en mayor o menos grado,
individuos dependientes.
En realidad, si lo piensan bien,
ustedes han podido escoger
por sí mismos muy pocas cosas.
Las influencias sobre sus personas,
como las que existen sobre todos nosotros,
son imperceptibles.
Quizás creyeron seleccionar
esa corbata o aquella camisa
o esa actividad o esa película
y, quizás, hasta esa idea.
Pero la verdad
es que las maniobras importantes
de vuestra vida interior
han sido dadas por la Providencia de Dios.
Vuestros padres, por ejemplo.
Ustedes no los han escogido.
Dios los escogió.
Ustedes han sentido
la protección del amor de sus padres
y conocido la sabiduría de sus consejos.
Si han crecido firmes y seguros
es porque ellos les han proporcionado confianza.
Y en el plan de Dios
ustedes conocerán más a fondo
los sacrificios que ellos hicieron
para darles una educación
cuando ustedes, en el tiempo,
hagan lo mismo por sus propios hijos.
Como ellos, ustedes trabajarán,
se privarán de muchas cosas,
porque hay un instinto en el hombre
que Dios ha puesto allí
que nos hace luchar
para que el alma y sentimientos
de nuestros hijos se desarrollen
como lo hacen su intelecto y sus cuerpos.
Ustedes han sido especialmente afortunados
en tener el profesorado que han tenido.
Esta gente dedica su vida
a un solo propósito ... preparar jóvenes.
Por supuesto que se preocuparon...
y lo demostraron...... y todo eso fue
para que ustedes aprendieran
sus Ciencias Sociales, sus Matemáticas,
sus idiomas, sus Ciencias Naturales.
Pero el objetivo último de éste gran esfuerzo
era el ver en ustedes un chispazo
de la divinidad que les fue infundido en el bautizo.
Querían asegurarse que ustedes no fueran moralmente lacios.
Querían prepararlos para que ustedes
fueran capaces de formarse juicios y tomar decisiones
en esos momentos cuando el egoísmo y la comodidad
o lo expedito entonan sus cantos de sirena.
La única satisfacción que buscaron
en su asociación con ustedes
era el ver como ustedes
iban realizando su potencial como hijos de Dios.
El diploma que recibirán esta tarde
representa la confianza en ustedes
como varones cristianos.
Los estudios que han seguido
en el Saint George los han preparado,
y, los han preparado bien,
para la vocación que han elegido.
Pero más que eso!
Ustedes han recibido un punto de vista
que los iluminará e impedirá
que, en sus asociaciones con otros seres,
sean elementos de dominación.
Ninguno de nosotros vive en un vacío.
Querámoslo o no, no podemos
aislarnos de nuestros hermanos.
Ustedes han aprendido los principios
que operan en el asociarse con personas.
En el Saint George, han aprendido
que la dignidad del hombre
no proviene de la figura,
ni de la cuenta en el banco,
ni del apellido, sino del soplo de Dios
que mantiene al hombre viviendo.
Han aprendido a respetar el Hombre Común
de un modo que no es común
porque, en verdad,
no existe el hombre puramente común.
El Hombre Común no existe...
ni las masas de hombre comunes.
Sólo individuos, notables en sí,
cada unos de ellos
profundamente distintos al otro.
Y es por esto que yo, cuando hice clases,
les hablé de mi desprecio por los clisés.
Han aprendido que el trabajar
es honorable y el honor, alcanzable,
y las realizaciones
deben ser para la gloria de Dios.
Ustedes ven en la santidad de un hogar
esa expresión de unidad que existe e Dios,
y ven a la presencia de los hijos en un hogar,
como una tutela que Dios ha confiado.
Saben que la verdad no se determina en una electoral.
La verdad no se vota, se capta.
En este momento ustedes
están equipados... y bien equipados...
con atavíos morales e intelectuales
que les permitirán enfrentar con optimismo
los desafíos y opciones del mundo.
Su educación cristiana los dirige hacia Dios,
sirviéndoles como una pantalla de radar
que esta captando las señales
de quienes los atacan
o bien, sirviéndoles
como un giroscopio que los estabiliza
en medio de la turbulencia de los conflictos
y las confusas contradicciones.
El mantener esta dirección depende de ustedes
como también, el uso que den a esta preparación
que la Providencia de Dios les ha entregado.
Ninguno de ustedes será abandonado.
Dios les acompaña
y continuará acompañándolos
mientras sigan el camino
que los lleva a un encuentro personal con Él.
Me parece muchachos,
que esta tarde ustedes experimentan
un profundo sentimiento de orgullo,
pero también deben sentir,
si ya no lo sienten,
una profunda humildad y gratitud.
Orgullo al saberse bien preparados...
humildad al sentir la realización lograda
por los grandes esfuerzos
que se han hecho a su favor,
y gratitud hacia Dios,
sus padres y profesores
por la solicitud
que de una manera u otra,
les han mostrado.
Hoy es vuestro último día
como alumnos del Saint George
han mostrado sentido de lealtad por su colegio,
un aprecio por sus compañeros y profesores.
Ellos lo saben y lo agradecen.
Pero ellos también son realistas.
Saben que antes de que pasen algunos meses,
ustedes habrán transferido su lealtad
a otras instituciones,
a otras personalidades, a otros maestros,
quizás de un magnetismo mayor,
quienes capturarán su fantasía y admiración.
Es de esperarse.
Les pido, si embargo,
recordar una práctica
que vieron en sus años como Georgians.
Comenzamos cada clase con una oración.
Eso se hizo deliberadamente
para que ustedes pudieran incluir a Dios
en todas sus actividades.
En este sentido quisiera compartir con ustedes
lo que dice un viejo poema irlandés:
"Pidió salud para que todo le resultara
"Y Dios le hizo débil para que él obedeciera;
"Pidió las riquezas para ser feliz
"Y Dios le dio pobreza para que fuera sabio.
"Pidió la fuerza para hacer cosas grandes
"Y Dios le dio fragilidad para hacer cosas mejores.
"Pidió todas las cosas para gozar de la vida
"Y Dios le dio la vida eterna para gozar de todas las cosas.
"No recibió nada de lo que pidió
"Si no que mucho más de lo que esperó
"Se escuchó su oración, Dios lo bendijo.
Mis queridos ex alumnos y amigos:
¿Qué veo yo en éste poema?
Nada más que esto.
Sin Dios ningún éxito,
por muy espectacular,
no será sino un fracaso,
por muy frustrante,
será, en verdad, un fracaso.
VAYAN EN DIOS. VIVAN CON DIOS. AMEN EN DIOS.
en la Graduación del Duodécimo Grado
del Saint George's College
Noviembre 27 del 1971
El sitio de lanzamiento de un cohete
es de una intensa agitación.
Un aire de expectativa flota
sobre el centenar de expertos
que forman el personal de este proyecto.
Al cabo de cientos de horas de preparación
y miles de procedimientos experimentales
y millones de dólares de gasto,
llega la hora cero; se aprieta un botón;
y el cohete parte.
Muchos espectadores
lo miran remontarse al espacio.
¿Podrá el cohete mantener su dirección?,
Se desprenderá la sección propulsora en el preciso segundo?,
Se pondrá en órbita el satélite
o se precipitará a tierra, haciéndose mil pedazos?
Hoy les pongo este ejemplo porque, en cierto sentido,
hoy es el día en que ustedes se dirigen hacia una órbita.
En vuestro despegue no puede haber nada
de la confusión, inseguridad, o dudas
que caracterizan al lanzamiento de un cohete.
Yo le pediría esta tarde que llevaran consigo
algunos fragmentos de la Sagrada Escritura
sobre la cual descansa el destino del hombre,
que les recuerda la meta hacia la cual
toda vida cristiana debe dirigirse.
Los cito:
"Busquen primero el reino de Dios y su justicia";
Sean perfectos como su Padre en el cielo es perfecto;
"Tengan valor porque yo he superado al mundo".
El pensamiento contenido en estas sencillas palabras
es como una baranda a la cual nos aferramos
en momentos de confusión e inestabilidad;
estas palabras son los criterios o normas
por los cuales debemos medir
nuestros éxitos o fracasos
como criaturas que tienen un destino divino.
Se las quiero recordar esta tarde
porque hoy es un momento muy especial
en vuestro proceso de madurez.
Esta tarde ustedes cumplen una etapa
en la que se han desarrollado
intelectual y espiritualmente
pero, no es una etapa que termina.
Como todos los hombres del mundo
el proceso sigue hasta el fin de sus días.
La preparación para este día,
el día de vuestra graduación,
no comenzó este año
ni este mes ni esta semana.
Comenzó hace mucho tiempo,
antes que Dios lanzara
el mundo en movimiento
y colgara las estrellas
y fijara el sol y la luna en el espacio.
La presencia de ustedes aquí esta tarde
es un segmento del plan
que Dios les designó desde toda la eternidad.
Es una realización parcial
de la visión eterna que Dios tiene para ustedes
y, una confirmación de su amor
para con cada uno de ustedes.
Para recalcarles que ustedes
no son simplemente personas
quisiera recordarles esta tarde
como la Providencia de Dios
los ha traído hasta este momento,
momento consonante con el objetivo
de ser "perfecto como nuestro Padre
en el cielo es perfecto".
Hasta ahora, ustedes han sido,
en mayor o menos grado,
individuos dependientes.
En realidad, si lo piensan bien,
ustedes han podido escoger
por sí mismos muy pocas cosas.
Las influencias sobre sus personas,
como las que existen sobre todos nosotros,
son imperceptibles.
Quizás creyeron seleccionar
esa corbata o aquella camisa
o esa actividad o esa película
y, quizás, hasta esa idea.
Pero la verdad
es que las maniobras importantes
de vuestra vida interior
han sido dadas por la Providencia de Dios.
Vuestros padres, por ejemplo.
Ustedes no los han escogido.
Dios los escogió.
Ustedes han sentido
la protección del amor de sus padres
y conocido la sabiduría de sus consejos.
Si han crecido firmes y seguros
es porque ellos les han proporcionado confianza.
Y en el plan de Dios
ustedes conocerán más a fondo
los sacrificios que ellos hicieron
para darles una educación
cuando ustedes, en el tiempo,
hagan lo mismo por sus propios hijos.
Como ellos, ustedes trabajarán,
se privarán de muchas cosas,
porque hay un instinto en el hombre
que Dios ha puesto allí
que nos hace luchar
para que el alma y sentimientos
de nuestros hijos se desarrollen
como lo hacen su intelecto y sus cuerpos.
Ustedes han sido especialmente afortunados
en tener el profesorado que han tenido.
Esta gente dedica su vida
a un solo propósito ... preparar jóvenes.
Por supuesto que se preocuparon...
y lo demostraron...... y todo eso fue
para que ustedes aprendieran
sus Ciencias Sociales, sus Matemáticas,
sus idiomas, sus Ciencias Naturales.
Pero el objetivo último de éste gran esfuerzo
era el ver en ustedes un chispazo
de la divinidad que les fue infundido en el bautizo.
Querían asegurarse que ustedes no fueran moralmente lacios.
Querían prepararlos para que ustedes
fueran capaces de formarse juicios y tomar decisiones
en esos momentos cuando el egoísmo y la comodidad
o lo expedito entonan sus cantos de sirena.
La única satisfacción que buscaron
en su asociación con ustedes
era el ver como ustedes
iban realizando su potencial como hijos de Dios.
El diploma que recibirán esta tarde
representa la confianza en ustedes
como varones cristianos.
Los estudios que han seguido
en el Saint George los han preparado,
y, los han preparado bien,
para la vocación que han elegido.
Pero más que eso!
Ustedes han recibido un punto de vista
que los iluminará e impedirá
que, en sus asociaciones con otros seres,
sean elementos de dominación.
Ninguno de nosotros vive en un vacío.
Querámoslo o no, no podemos
aislarnos de nuestros hermanos.
Ustedes han aprendido los principios
que operan en el asociarse con personas.
En el Saint George, han aprendido
que la dignidad del hombre
no proviene de la figura,
ni de la cuenta en el banco,
ni del apellido, sino del soplo de Dios
que mantiene al hombre viviendo.
Han aprendido a respetar el Hombre Común
de un modo que no es común
porque, en verdad,
no existe el hombre puramente común.
El Hombre Común no existe...
ni las masas de hombre comunes.
Sólo individuos, notables en sí,
cada unos de ellos
profundamente distintos al otro.
Y es por esto que yo, cuando hice clases,
les hablé de mi desprecio por los clisés.
Han aprendido que el trabajar
es honorable y el honor, alcanzable,
y las realizaciones
deben ser para la gloria de Dios.
Ustedes ven en la santidad de un hogar
esa expresión de unidad que existe e Dios,
y ven a la presencia de los hijos en un hogar,
como una tutela que Dios ha confiado.
Saben que la verdad no se determina en una electoral.
La verdad no se vota, se capta.
En este momento ustedes
están equipados... y bien equipados...
con atavíos morales e intelectuales
que les permitirán enfrentar con optimismo
los desafíos y opciones del mundo.
Su educación cristiana los dirige hacia Dios,
sirviéndoles como una pantalla de radar
que esta captando las señales
de quienes los atacan
o bien, sirviéndoles
como un giroscopio que los estabiliza
en medio de la turbulencia de los conflictos
y las confusas contradicciones.
El mantener esta dirección depende de ustedes
como también, el uso que den a esta preparación
que la Providencia de Dios les ha entregado.
Ninguno de ustedes será abandonado.
Dios les acompaña
y continuará acompañándolos
mientras sigan el camino
que los lleva a un encuentro personal con Él.
Me parece muchachos,
que esta tarde ustedes experimentan
un profundo sentimiento de orgullo,
pero también deben sentir,
si ya no lo sienten,
una profunda humildad y gratitud.
Orgullo al saberse bien preparados...
humildad al sentir la realización lograda
por los grandes esfuerzos
que se han hecho a su favor,
y gratitud hacia Dios,
sus padres y profesores
por la solicitud
que de una manera u otra,
les han mostrado.
Hoy es vuestro último día
como alumnos del Saint George
han mostrado sentido de lealtad por su colegio,
un aprecio por sus compañeros y profesores.
Ellos lo saben y lo agradecen.
Pero ellos también son realistas.
Saben que antes de que pasen algunos meses,
ustedes habrán transferido su lealtad
a otras instituciones,
a otras personalidades, a otros maestros,
quizás de un magnetismo mayor,
quienes capturarán su fantasía y admiración.
Es de esperarse.
Les pido, si embargo,
recordar una práctica
que vieron en sus años como Georgians.
Comenzamos cada clase con una oración.
Eso se hizo deliberadamente
para que ustedes pudieran incluir a Dios
en todas sus actividades.
En este sentido quisiera compartir con ustedes
lo que dice un viejo poema irlandés:
"Pidió salud para que todo le resultara
"Y Dios le hizo débil para que él obedeciera;
"Pidió las riquezas para ser feliz
"Y Dios le dio pobreza para que fuera sabio.
"Pidió la fuerza para hacer cosas grandes
"Y Dios le dio fragilidad para hacer cosas mejores.
"Pidió todas las cosas para gozar de la vida
"Y Dios le dio la vida eterna para gozar de todas las cosas.
"No recibió nada de lo que pidió
"Si no que mucho más de lo que esperó
"Se escuchó su oración, Dios lo bendijo.
Mis queridos ex alumnos y amigos:
¿Qué veo yo en éste poema?
Nada más que esto.
Sin Dios ningún éxito,
por muy espectacular,
no será sino un fracaso,
por muy frustrante,
será, en verdad, un fracaso.
VAYAN EN DIOS. VIVAN CON DIOS. AMEN EN DIOS.
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