WELCOME TO YOUR BLOG...!!!.YOU ARE N°

Un año sin Raúl Ruiz



Entrevista a su viuda, la cineasta  Valeria Sarmiento
Diario El Mercurio, Wikén, viernes 17 de agosto de 2012
http://diario.elmercurio.com/2012/08/17/wiken/_portada/noticias/06AF1FEF-E5F0-4AB5-A264-B11B2EE5799C.htm?id={06AF1FEF-E5F0-4AB5-A264-B11B2EE5799C}
alo"
 
¿Qué se hace cuando, después de 43 años de matrimonio, se enviuda? Valeria Sarmiento, la mujer y colega de Raúl Ruiz, se puso manos a la obra: hizo la película que su marido no alcanzó a terminar, sin detenerse ante la montaña de trabajo que significa además mantener vivo su recuerdo. A punto de estrenar en Chile "La noche de enfrente", cinta póstuma del director, y de presentar su filme "Las líneas de Wellington" en el Festival de Venecia, Sarmiento habla sobre cómo ha sido el año sin Ruiz.   

Por Isabel Plant 
Le dicen "pensamiento mágico". Es cuando, a pesar de nuestra racionalidad y de saber que no puede ser, nuestra mente se empecina en ideas imposibles. Por superstición, por fe, por ganas. Joan Didion, la periodista norteamericana, tituló "El año del pensamiento mágico" al libro de memorias que escribió durante los meses posteriores a la muerte de su marido; se sorprendía a sí misma guardando sus zapatos: los iba a necesitar cuando volviera.
-Es universal esa sensación -dice Valeria Sarmiento, sentada frente a una taza de café, en el comedor de su departamento en la calle Huelén, el que alguna vez perteneció a sus suegros-. Estuve recién en un conversatorio en Lima y me dolió mucho: ahí todos hablaban de Raúl en pasado, después llegué al hotel y me sentía terrible. Hablar de Raúl en pasado, cuando lo siento presente, es muy terrible. Era como reconocer que ya no vuelve. Nosotros teníamos ausencias largas, yo partía a filmar a Cuba, Costa Rica, meses sin vernos, pero sabíamos que nos íbamos a encontrar. A veces, cuando estoy durmiendo, siento el teléfono y pienso que es Raúl que llama.
Valeria Sarmiento, más que emocionarse, sonríe al recordar a su marido por más de cuatro décadas. Raúl Ruiz partió hace un año, el 19 de agosto, después de un par de años batallando contra una infección pulmonar. El director de unas 115 películas, de obras de teatro y escritor, murió convertido en uno de los chilenos más aplaudidos en el extranjero y venerado en Europa, especialmente en Francia, país que fue su hogar desde su exilio en 1973. Valeria Sarmiento, su mujer, su colega, su frecuente montajista, lo enterró en Chile y lo veló en Francia, junto a todos quienes habían colaborado con ellos desde el principio, de Luis Alarcón a Catherine Deneuve.
No ha parado desde entonces: acompañando el estreno de la última cinta de Ruiz, "La noche de enfrente" en Cannes y ahora en Santiago (estará en Sanfic y luego llegará a salas a fin de mes), ordenando los papeles del director y rescatando el legado, y, sobre todo, dirigiendo la película que él no alcanzó a filmar: la superproducción "Las líneas de Wellington", con un elenco repleto de estrellas como John Malkovich, Marisa Paredes y Mathieu Amalric, que ha sido seleccionada para competir en la selección oficial del Festival de Venecia.
El año del pensamiento mágico de Valeria Sarmiento ha sido puro trabajo.
Igual, Raúl no llama. No vuelve.
DE ÉL, POR ELLA. Aunque Raúl Ruiz se enteró en 2010 de que tenía cáncer, había logrado ahuyentar la muerte con un trasplante de hígado, realizado en Portugal. Seguía trabajando, rodó varias películas, vino a Chile a dirigir teatro y, en el momento de partir, había comenzado a trabajar "Las líneas de Wellington"; alcanzó a pedirle un par de pistas de música a Jorge Arriagada (quien le hará un concierto homenaje el próximo lunes, dentro de Sanfic) o pedirle pequeños cambios de guión a Carlos Saboga, el mismo con que había trabajado en "Los misterios de Lisboa".
-Volví a París después de venir acá a Chile con Raúl -recuerda Sarmiento, sobre los días después de la muerte de Ruiz- y el productor Pablo Branco, que preparaba "Las líneas de Wellington" con Raúl, me dijo que necesitaba un nuevo realizador. Le iban a proponer a Malkovich que hiciera la película, pero querían mi ayuda. Yo dije que ayudaba en lo que fuera. Pero Malkovich dijo 'no, no, no, tiene que hacerlo Valeria'. Así que me llegó esta tremenda producción.
Sarmiento sólo alcanzó a estar una semana en Francia, haciendo papeleo, antes de partir por siete meses a Portugal por la producción. Es una historia de época, con trajes traídos de China, con hartos exteriores, y con un elenco coral que tiene a lo mejor de Europa. Una película con más recursos de los que nunca había tenido para filmar, que cuenta la historia del pueblo portugués que, ante la tercera invasión de las tropas napoleónicas, en 1810, se refugia detrás de las líneas de Wellington, fortificaciones que, junto con los ingleses, habían construido en secreto para detener la invasión.
-Es el pueblo portugués que parte al éxodo, yo ahí hice la conexión emocional. Yo sentía que podía ser el exilio chileno. Sentir la opresión de lo que eso significaba -dice ella.
-¿Sentía la presión de pensar qué hubiera hecho Raúl?
-Yo sabía que Raúl habría hecho otra cosa. Sí respeté lo que pidió y lo que quería, pero indudablemente estaba haciendo otra película, no podía hacer la misma...ahora, todo el equipo y todos los actores que vinieron a trabajar, tenían un diálogo con Raúl en la cabeza, y yo creo que yo también lo tenía. Creo que yo dialogaba con Raúl, pero indudablemente era mi película. El diálogo espero que se mantenga siempre. Los africanos dicen que uno siempre anda con los muertos en la espalda.
Valeria filmó "Las líneas de Wellington" como una película de algo más de dos horas; además, tiene una versión de serie de televisión de tres capítulos, que se exhibirá en Francia y en otras partes de Europa.
-Raúl seguramente habría hecho una película de seis horas, seguro -se ríe-. Habría seguido inventando historias. El productor le decía, "¡Por favor para!". Él no podía impedirse que a tal personaje no le hubiera pasado más cosas. E inventaba más. Era súper entretenido, "Los misterios de Lisboa" (de 4 horas de duración) fue así.
-Para usted, como su montajista, debe haber sido difícil esa cantidad de material.
-No, me gustaba mucho trabajar con Raúl. Nos entendíamos muy bien en el trabajo. Casi más de cuarenta años de vida juntos hacen que no necesites palabras para entenderte, va muy rápido. Si no, Raúl no habría podido hacer 115 películas, de las cuales yo monté un ochenta por ciento. Iba así, rápido, rápido, rápido, y podíamos ir así por eso. Raúl estaba terminando el montaje de una película y empezaba otra. Era como bulímico para eso.
LA ALBACEA
-Está bien que recuperen la memoria de Raúl, pero a mí sobre todo me interesa que recuperen la obra -dice con voz firme Valeria Sarmiento.
Desde que Raúl Ruiz murió, los homenajes y muestras de cariño hacia el director se multiplicaron, los artículos periodísticos alabaron su obra, Chile lo lloró. Pero, claro, la sobrevivencia del director chileno ya no depende de que el mundo diga que era un gran artista, sino de que su obra se mantenga en el tiempo. Sarmiento lo sabe, y como viuda de un matrimonio sin hijos, se ha puesto en los hombros el trabajo de embajadora del legado de su marido.
Lo primero que hizo fue entregarle los guiones de las películas ya filmadas y los recortes que por años acumuló de prensa -"Teníamos unas carpetas, a las que les decíamos 'Vanidoteca uno', 'Vanidoteca 2"'- a una institución francesa, el Imec, para que estén a disposición de quien quiera estudiar la obra de Ruiz.
-Tuve que ordenar todo eso, fue bastante doloroso. Lo hice en París, partieron las primeras cajas, como 55. Me di, además, un poco de tiempo para ordenar los otros papeles, las novelas, las piezas de teatro. Dejó lista la "Poética tres", hay que revisarla, pasarla a computador, porque él escribía a máquina. Ahora, los cuadernos de Raúl no los he tocado todavía.
-Es mucho trabajo.
-Sí, es mucha obra. Lo voy a hacer más adelante, porque no podía más. Esto fue el primer paso para organizar un poco la casa también.
-¿No pensó entregar los documentos en Chile?
-No hay institución que guarde eso en Chile. Si alguna vez les interesa, se puede sacar un microfilm, de todo el material, y traerlo. Los documentos están libres. El Imec los va a prestar siempre, y los va a copiar si se los piden. Por el momento están bien cuidados, y aquí en Chile no estoy segura de que sería lo mismo.
Sarmiento está preocupada también de las cintas, de que las copias estén bien, que no se pierdan películas. Cuenta que está comenzando un trabajo "de hormiguita", tratando de conseguir financiamiento película a película, para salvarlas. Cuando lo vaya logrando se las irá entregando a la Cinemateca francesa. Para el 2013 se planea una gran retrospectiva ahí de Ruiz, y la idea es tratar de dejar la mayor cantidad de películas "en peligro", con una copia ahí, para la posteridad.
-¿Ese trabajo le da ánimos, o la agobia?
-Es un poquito cansador, la verdad. Pero no hay otra persona que lo pueda hacer.
Además de todo el trabajo a tiempo completo que es llevar a Raúl en la espalda, Valeria Sarmiento tiene que preocuparse de su propia carrera. La cineasta, nacida en Valparaíso en 1948, nunca se dedicó sólo a ser "la mujer de"; partió filmando documentales en los años setenta en el país, y luego del exilio siguió trabajando. Se pasó a la ficción también, con películas como "Notre mariage" (de 1984, ganadora del festival de San Sebastián), "Rosa la china" (2002) o "Secretos" (2008). Ya tiene filmada para la televisión chilena una miniserie sobre María Graham, que ya que por el momento no será exhibida, transformará en película en Europa. Y está esperando ver cómo le va a "Las líneas de Wellington", para dar su siguiente paso.
-¿Le molestaba que acá su trabajo, a diferencia de Francia, no fuera conocido más que por ser la mujer de Raúl Ruiz?
- No, porque yo veía que mis películas son tan distintas a las de Raúl, que no había problema. Ni en Francia tuve problema. Yo siempre he utilizado mi nombre, en Europa. Hay veces en Francia que la gente no sabía que era su mujer.
-¿Le dan ganas de que en Chile, ahora que no está a la sombra de Ruiz, se evalúe distinto su trabajo?
-Me interesa poder seguir haciendo cosas. Pero bueno, estar a la sombra de Raúl, no es tan malo tampoco.
"La noche de enfrente"Director: Raúl Ruiz.
Elenco: Sergio Hernández, Valentina Vargas, Chamila Rodríguez.
La cinta póstuma del director fue estrenada en Cannes este año, y será mostrada en Sanfic. Luego, a fin de mes, se exhibirá en salas en el país.

"Las líneas de Wellington"Director: Valeria Sarmiento.
Elenco: John Malkovich, Vincent Pérez, Mathieu Amalric, Marisa Paredes, con Catherine Deneuve.
Se estrenará en la competencia del festival de Venecia, y será exhibida en el festival de
San Sebastián.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

COMENTE SIN RESTRICCIONES PERO ATÉNGASE A SUS CONSECUENCIAS