Sergio Vergara, pintor:
Sergio Vergara, es agrónomo de profesión, poeta y pintor por vocación. Antes de dedicarse a la pintura trabajaba vendiendo cuadros de otros artistas, pero el nacimiento de su hija Catalina lo impulsó a crear sus propias obras que resultaron ser únicas en estilo. Es autor del mural infantil más largo de América Latina, y ha expuesto a lo largo de todo el mundo encontrado una excelente recepción en cada país que ha visitado. Actualmente se encuentra en Italia haciendo un mural para la ciudad de Cesena, y en las siguientes líneas nos cuenta sobre su obra, su vida, y lo difícil de dedicarse al arte en nuestro territorio.
Sergio, ¿cómo llegaste a ser pintor?
Yo nunca fui pintor, pero trabajé vendiendo obras de pintores chilenos pero en un momento dado nació mi hija Catalina, que actualmente tiene 18 años, y quise decorar su pieza. Entonces empecé a buscar cuadros con motivos de niños y no encontré por ninguna parte, y todos te ofrecían poster de Mickey o el Pato Donald, entonces me dio rabia y dije, ‘bueno mi hija va a tener cuadros pintados, por último los pinto yo’.
Y como siempre me gustó el arte me puse a dibujar unas cositas, y en conclusión, pinté como 20 cuadros pequeños, y los llevé a enmarcar. Y ahí un galerista de arte que conocía por mi trabajo me dijo: ‘Sergio, estos cuadros están fantásticos, ¿quién lo pintó?’ Y yo le dije, una polola, porque me dio vergüenza decirle que eran mios. Y me dijo: ‘me encantan, dile a tu polola que se los compro todos y te encargo 50 más’.
De esa fecha en adelante no he parado de pintar. Me hija me impulsó a ser artista visual y he viajado por todo el mundo gracias a ella.
¿Y dejaste tu trabajo para dedicarte a esto?
Claro, si yo vendía cuadros de otros pintores, entonces me dije ‘ahora no, tengo que vender lo mio’. Estudié agronomía y nunca lo ejercí , porque el arte me llamaba, incluso publiqué cinco libros de poesía, dirigí un taller de poesía, una revista de arte, y estaba en ese mundo y descubrí la pintura.
¿Es difícil dedicarse a la pintura en Chile?
Dedicarse al arte es un sacrificio. Además es complicado porque los materiales son caros, y el mercado del arte es muy reducido. Pero felizmente lo mío fue diferente y eso me hizo tener buenos resultados. No he tenido apremios económicos por ser artista y lo digo con mucho orgullo.
¿Tu familia vive de tu trabajo?
Tengo mi señora, mi hija Catalina de 18 años, la Olguita de 9 y Sergito de 7. Son mis tres hijos y viven de mi pintura felizmente, y nos hemos dado el gusto de viajar, y tener una buena vida gracias a la pintura. Mi hija por ejemplo estudia sicología y mis otros hijos van al colegio, gracias al arte, y son mi mundo.
¿Qué opinas del lucro en el arte?
Creo que el lucro es una palabra que hay gente que ideológicamente la usa en contra y la gente de esfuerzo la usa a favor. Yo por ejemplo, estoy orgulloso de lucrar con mi trabajo.
Suponte, si vendo bien mis cuadros y me invitan a exponer en diversos lugares como Estados Unidos o Europa como lo he hecho, y ahora voy a Italia, gracias a la pintura, en el fondo estoy lucrando con lo que hago, y como voy a renunciar o renegar eso, si estoy feliz con eso. O sea, viva el lucro con los artistas.
¿Cuál es tu mayor éxito como pintor?
Mi mayor éxito fue cuando hice el mural más largo de América Latina que fue patrocinado por Unicef y se puso en frente de la plaza de la Constitución. También tuve la suerte de pintar una guardería en Sevilla con un mural de 20 metros de largo y fue muy linda la experiencia.
¿Has pensado en radicarte afuera?
Uno siempre espera a superarse. Y en Chile ya toqué techo. Y esos logros que yo he tenido afuera, aquí no te los valorizan. Entonces, uno se pregunta qué estoy haciendo acá si mi país no me da la oportunidad de hacer lo que yo he hecho en otras partes. No es una especie de resentimiento sino de preguntarse si no estaré dando la hora acá.
Volviendo al tema, pinté un mural en Sevilla de 20 metros de largo, y ahora, vino un italiano que pasó por casualidad y me compró unos cuadros para su empresa y me preguntó si había estado en Italia, le respondí que no, y me dijo, ¿qué estamos esperando? En conclusión, todo arreglado en una semana. Y esas cosas no pasan en Chile, acá hay mucha burocracia que pasar para financiar cualquier proyecto artístico. Si quiero pintar un Hospital en Santiago, nos demoramos meses en conseguir los fondos y los permisos, aunque las ganas estén.
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