En pleno debate por el IVA a los libros, compilamos las mejores picadas para comprarlos baratos!
El chileno es bueno para sacarse los pillos inventando excusas. Una de nuestras favoritas es que leemos poco porque los libros son muy caros. Así, cada cierto tiempo, aparece la campaña para eliminar el IVA a los libros, mostrando que muchos países tienen impuestos más bajos y atribuyendo a ese 19% todos los males del mundo lector.
Ya que efectivamente los libros nuevos son bastante caros en Chile, a primera vista parece muy justificado apoyar esta causa de indignación, rasgar vestiduras, gritar como la señora del Reverendo Alegría ”¡¿Alguien, por favor, quiere pensar en los niños?!” y especular respecto a cómo los ruines capitalistas han planificado entre cuatro paredes mantener al pueblo en la ignorancia haciendo que nadie lea.
Sin embargo, las cifras muestran algo distinto. Las encuestas de lectoría indican que la mayoría del país se reconoce como “no-lector”, es decir, como personas que nunca o casi nunca leen libros. Esto significa, en otras palabras, que menos de la mitad de los chilenos lee un libro al menos una vez al año. Pero a la vez, las cifras nos indican que ante una posible disminución del IVA, sólo una pequeña minoría de los no-lectores comprarían más libros, mientras que frente a la misma pregunta los que sí leen responden que efectivamente sí comprarían más libros de manera muy mayoritaria. Es decir, no se incentiva mayormente la generación de lectores nuevos.
Por último, la encuesta aclara que menos del 7% de los encuestados es socio o ha sacado un libro de una biblioteca en el último año.
A este conjunto de cifras hay que agregar los resultados, ya famosos, que arrojó el estudio internacional “Nivel lector en la era de la información”, que para el año 2010 mostraba que entre un 70 y un 80% de los chilenos era prácticamente alfabeto funcional, es decir, alguien capaz de leer, pero con una mínima comprensión lectora, es decir, “no entienden lo que leen”.
Las lecciones que podemos sacar de aquí son: Primero, que los chilenos no leemos o por flojos o porque no entendemos lo que leemos. Segundo, que quitarle el IVA a los libros, bajo el supuesto de que esa rebaja se hiciera efectiva en el precio (ya que no es un descuento directo, y el librero podría mantener los precios y lucrar más, ¡horror!), haría que los que ya leen compren unos cuantos libros más, pero no tendría por qué iniciar a más personas en la lectura. Es decir, sería una política pro-lector, pero no pro-lectura y, finalmente, si queremos tomarnos en serio el déficit de lectura y de comprensión lectora en Chile, se requieren cambios bastante más profundos que bajarle el IVA a los libros. De hecho, estos cambios deberían ser el principal objetivo de las reformas educacionales primarias y secundarias de los próximos años.
Pero hay algo más: si los que ya leen quieren mejorar el precio de los libros, antes que pedirle al estado un privilegio tributario que no existe ni para el pan o la leche, lo que deben hacer es convertirse en consumidores exigentes. Y eso significa buscar los mejores precios y conocer las picadas de libros nuevos y usados. Con esto en mente, hemos elaborado una ”ruta del libro”, con los mejores consejos para usted, querido lector furioso.
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