Top 7 de Girardi, el capo de la política
Guido Girardi, senador PPD y ex presidente del Senado, una vez más ha estado en las primeras páginas de la noticia por su forma matonesca de hacer política (‘malas prácticas’, dijo elegantemente el ex ministro Velasco). Cada vez que lo pillan, desaparece de los medios por meses a esperar que la polvareda se disperse, y luego renacer apelando a la amnesia nacional. Pero en Ají Verde no se nos olvidan sus chanterías, y aquí hacemos un ranking de las peores, ampliamente cubiertas por la prensa en su minuto. Tuvimos que dejar a varias fuera, como cuando en abril de 2009 dijo que la gripe porcina podría dejar “fácilmente 100.000 muertos”. Frase irresponsable, lo sabemos, pero no calificó para el ranking. Lo que sigue la supera.
7. Mechoneo a Velasco recién asumido
Girardi ha aparecido en las últimas semanas en todos los medios dando explicaciones por la acusación que le hizo el ex ministro de Hacienda de Michelle Bachelet, Andrés Velasco. Para los que últimamente han evitado las noticias de política local (los entendemos), sepan que todo se originó cuando Velasco relató que apenas había asumido como ministro, recibió un telefonazo que hasta Don Corleone habría considerado oscuro: Al otro lado estaba Girardi exigiéndole, como presidente del PPD, que metiera a 12 personas del partido con nombre y apellido en el Ministerio. Según su relato, Velasco se negó, y como represalia Girardi rechazó todos los proyectos enviados por su Ministerio al Congreso. Lindo mechoneo, ¡bienvenido a la política, ministro!
Obviamente, Girardi ha pasado todas estas semanas negando todas las acusaciones de Velasco. Uno miente, y otro dice la verdad. No tenemos razón para dudar de la palabra de Velasco, en cambio Girardi es bueno para el telefonazo negro, como es el caso del siguiente en el ranking.
6. Nadie le saca un parte a Guido. Nadie.
En noviembre del 2008, Girardi fue parado por los pacos en la carretera cuando iba camino al Congreso por exceso de velocidad. Debe haber ido con Michael Schumacher de chofer, porque la máquina marcó 136 km/h. El senador intentó pasarle su credencial de parlamentario a los oficiales, lo cual ya constituye una chantería de por sí (vaya a saber uno para qué quería pasarle su credencial, sólo se nos ocurren razones oscuras y otras más oscuras). Los pacos no se la quisieron recibir y le sacaron el parte igual.
Y aquí es cuando el asunto se pone siciliano: en lugar de asumir, como el resto de los mortales, don Girardi llamó por teléfono a la entonces Subsecretaria de Carabineros Javiera Blanco, para quejarse por el ‘mal trato’ delos oficiales por haber osado no recibirle su credencial. ¿Resultado? Se hizo una “investigación” y los carabineros sufrieron dos días de arresto. Todo por no dejarse presionar por una “autoridad”. Y claro, cuando el tema explotó en los medios, Girardi dijo que nunca había sido su intención. Ya.
5.- ¿A cómo sale la factura?
Dejamos de lado los llamados telefónicos para meternos en mal uso de plata fiscal. Para justificar ante el Servel la plata gastada en la campaña senatorial del 2005, el comando de Girardi no encontró nada mejor que utilizar los “servicios” de la empresa fantasma Publicam, presentando facturas de esa empresa por $50.000.000 de pesos. El administrador electoral y ex jefe de gabinete de Girardi, Ricardo Farías, terminó condenadoa 541 días de presidio remitido y una multa de 21 UTM por estafa al fisco. El senador, como siempre, dijo que desconocía los hechos.
El 2007 durante una jornada del PPD en Punta TralcaGirardi dijo ”fuimos objeto de una de las más brutales operaciones políticas de demolición que yo creo que ha vivido la historia política”. Hmm, se nos ocurren otras peores. Sigue leyendo.
4. Casi se agarra un cáncer
La cagada con Publicam fue grande, tanto que en medio de la investigación judicial, el senador apareció en la encuesta CEP de diciembre de 2006 con una ridícula aprobación del 23%, cayendo 19 puntos respecto a la encuesta de julio de ese año.
¿Cómo zafar de la debacle?En enero de 2007, el senador apareció en los medios dando a conocer que tenía un tumor cerebral, el cual inevitablemente tendría que operarse. “He tenido muchas operaciones, al corazón, al pulmón, pero es muy distinto a que te abran la cabeza”, dijo. Nos dio lástima. Lloramos incluso.
Cuál sería nuestra sorpresa al pasar los meses y no saberse nada de su enfermedad. No hubo operación ni nada, el tumor desapareció por magia o milagro, y nunca más se habló del tema. ¡Aleluya, escapó de la muerte natural y política!
3. Girardi clásico: Las cartas enviadas con nuestra plata
Este es el primer pasaje oscuro que recordamos, hace ya 10 años atrás. En abril de 2002 ocurrió un clásico: El entonces diputado y presidente del PPD envió 24.648 cartas a militantes de su partido para su campaña de relección en la directivadel partido, y todo esto con cargo a la Presidencia de la Cámara de Diputados. Casi $4.000.000 de pesos, pagados por todos nosotros.
Fiel a su estilo, Girardi durante días negó las acusaciones y echó la culpa a Correos de Chile por no haber consultado la procedencia del pedido del servicio (¿?), el que según él fue encargado por su jefe de gabinete. “Yo jamás autoricé el despacho de esas cartas”, señaló al diario La Cuarta en mayo de 2002. Semanas después, cuando la presión mediática y política frente al hecho se hacía insoportable, asumió la responsabilidad y le bajó un oportuno remordimiento: “Considero que fue un error”, dijo. Al menos, como el tema apareció en los medios, se devolvió la plata.
Fiel a su estilo, Girardi durante días negó las acusaciones y echó la culpa a Correos de Chile por no haber consultado la procedencia del pedido del servicio (¿?), el que según él fue encargado por su jefe de gabinete. “Yo jamás autoricé el despacho de esas cartas”, señaló al diario La Cuarta en mayo de 2002. Semanas después, cuando la presión mediática y política frente al hecho se hacía insoportable, asumió la responsabilidad y le bajó un oportuno remordimiento: “Considero que fue un error”, dijo. Al menos, como el tema apareció en los medios, se devolvió la plata.
2.- Mierda con ventilador
Todo el caso Spiniak es el montaje más sórdido en décadas. El nivel de la política chilena topó fondo el 2004, cuando diversas personas y medios acusaron a los senadores Jovino Novoa, Carlos Bombal, y Nelson Ávila, de haber participado en las orgías con niños que organizaba Spiniak. El artificio estuvo bien armado, pero finalmente se derrumbó y terminó con Gema Bueno y el ex cura Jolo condenados por el delito de falso testimonio, y con Canal 13 y The Clinic con su credibilidad en jaque por haberles prestado ropa. ¿Y quién no podía quedar fuera del escándalo? Adivinaron.
En el peor momento del bullicio, un cabro chico poblacional fue a dar entrevistas a los canales de televisión para inculpar auno de los senadores como testigo clave del caso. El famoso“menor L.Z.” se retractó después ante la jueza de la investigación, diciendo que nunca había participado en las fiestas de Spiniak, y que había sido inducido a decir eso por Girardi, quien a cambio le había entregado un par de zapatillas. Al día siguiente, Girardi dijo que era todo falso, y posteriormente el cabro chico volvió a retractarse de sus dichos. Imposible saber si se entregaron o no las zapatillas. Lo que no pudo desmentir Girardi, es que el cabro chico llegó al canal de televisión en el auto particular del senador. Su granito de arena en la falsa acusación de pedofilia a sus colegas.
1. La Toma: El peor presidente del Senado toca fondo
Es incomprensible que después de todas las chanterías descritas antes, Girardi haya sido elegido por sus pares para presidir el Senado. Creíamos que su gestión iba a ser un desastre, y no defraudó.
Ahora que el PS Camilo Escalona preside el Senado con algún espíritu de diálogo y sentido republicano, el contraste con el circo que montó Girardi como presidente del Senado durante el 2011 se hace muy notorio. El punto más bajo fue cuando en octubre pasado, en medio de todas las protestas sociales, Girardi permitió la estadía en la sede de Santiago del Congreso Nacional de 47 violentistas, incluyendo a varios viejos canosos, que ingresaron a la fuerza para pedir una reforma constitucional para hacer un plebiscito para quién sabe qué cresta (¿nacionalizar el Parque Arauco?, ¿legalizar los alunizajes a los Redbanc?). Saltaron arriba de la mesa de la comisión. Zamarrearon a Bulnes. Y después se quedaron durante 10 horas cómodamente instalados en los salones del Congreso, avalados por Girardi que no quiso desalojarlos.
Hasta galletitas y bebidas les hizo llegar otro senador. “Si quieren, se pueden quedar hasta mañana, hasta pasado. Este presidente del Senado no tiene ningún problema”, dijo Girardi, más hospitalario que nunca.
¿La guinda de la torta? Los violentistas sólo salieron del Congreso una vez que Girardi firmó un documento en que se comprometía a presentar la reforma constitucional que ellos querían. Lindo precedente. Chao con el Congreso, la democracia, y todas esas idioteces. Si quieres cambiar las leyes, sólo debes tomarte a la fuerza el Congreso. Girardi apaña.
Cuando nuestros nietos estén estudiando la historia de este periodo, todos los otros pasajes oscuros de Girardi habrán sido olvidados. Pero la toma del Congreso que él permitió no. Siempre será un punto negro en la historia republicana de nuestro Chilito.
Ahora que el PS Camilo Escalona preside el Senado con algún espíritu de diálogo y sentido republicano, el contraste con el circo que montó Girardi como presidente del Senado durante el 2011 se hace muy notorio. El punto más bajo fue cuando en octubre pasado, en medio de todas las protestas sociales, Girardi permitió la estadía en la sede de Santiago del Congreso Nacional de 47 violentistas, incluyendo a varios viejos canosos, que ingresaron a la fuerza para pedir una reforma constitucional para hacer un plebiscito para quién sabe qué cresta (¿nacionalizar el Parque Arauco?, ¿legalizar los alunizajes a los Redbanc?). Saltaron arriba de la mesa de la comisión. Zamarrearon a Bulnes. Y después se quedaron durante 10 horas cómodamente instalados en los salones del Congreso, avalados por Girardi que no quiso desalojarlos.
Hasta galletitas y bebidas les hizo llegar otro senador. “Si quieren, se pueden quedar hasta mañana, hasta pasado. Este presidente del Senado no tiene ningún problema”, dijo Girardi, más hospitalario que nunca.¿La guinda de la torta? Los violentistas sólo salieron del Congreso una vez que Girardi firmó un documento en que se comprometía a presentar la reforma constitucional que ellos querían. Lindo precedente. Chao con el Congreso, la democracia, y todas esas idioteces. Si quieres cambiar las leyes, sólo debes tomarte a la fuerza el Congreso. Girardi apaña.
Cuando nuestros nietos estén estudiando la historia de este periodo, todos los otros pasajes oscuros de Girardi habrán sido olvidados. Pero la toma del Congreso que él permitió no. Siempre será un punto negro en la historia republicana de nuestro Chilito.
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