[Un extracto libre y levemente alterado
de un artículo de The New York Times
publicado en el diario La Segunda 06/09/2012
En un mundo
con un ritmo tan agotador,
en el que hay que estar todo el día
tomando opciones en medio
de un bombardeo de información
tanto en el trabajo, en la casa,
y en el trayecto entre ambas.
Un mundo en el que todos
están permanentemente ocupados
y abunda la incertidumbre.
Una cotidinaneidad
en el que pareciera que
hemos sobrepasado
todo límite razonable
en cuanto a cantidad de datos
y tecnología compleja.
En el que
el vértigo de la velocidad,
y la furiosa hiperconexión
nos abruma y nos agota,
la gente pareciera
que está harta de este
sistema de vida
que ya no es vida.
Lo que hasta no hace mucho
era un mundo, tal vez
algo aburrido pero real
se ha transformado
en una pesadilla virtual,
y surge la necesidad
de hacer un alto colectivo
para respirar, detenerse y reevaluar
nuestras vidas tan complicadas.
Todos tenemos el deseo
de simplificar nuestras vidas,
pero no sabemos cómo hacerlo.
La simplicidad
se ha convertido
en un verdadero lujo,
ya que los gadgets tecnológicos
nos simplifican ciertas cosas
para complicarnos otras,
y el resultado final
resulta en un incremento
de alternativas que nos agobian
con la ansiedad que experimenta el adicto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
COMENTE SIN RESTRICCIONES PERO ATÉNGASE A SUS CONSECUENCIAS