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El librito por Sergio Gilbert


Diario El Mercurio, Viernes 07 de Septiembre de 2012
http://blogs.elmercurio.com/deportes/2012/09/07/el-librito.asp
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Claudio Borghi, como cualquier entrenador, tiene todo el derecho a imponer esquemas tácticos porque aquéllos, de alguna forma, son la expresión más vívida de los puntos de vista de un DT. Aunque colocar piezas numéricas sea un reduccionismo -que en el caso del seleccionador se puede caracterizar como un 3-4-1-2-, en el fondo estos dibujos tienden a comprender algunos conceptos que un entrenador tiene arraigados.
El esquema Borghi dice a las claras que a él le gusta jugar con un "enganche" clásico, por ejemplo. También que los ataques por los costados no requieren de punteros, sino que de volantes que tengan la capacidad de desdoblarse. No le gusta tampoco tener un centrodelantero metido en el área. Prefiere atacantes que puedan abrirse, encontrarse con los volantes, hacer el 1-2.
También es obvio que el librito de Borghi dice que la estructuración de la última línea defensiva está conformada con dos stoppers y un líbero, y que la marcación de ellos es en zona y mixta, apoyada por la acción permanente de un volante central al modo de "cabeza de área" y dos externos que, alternadamente ,y según el ataque rival, se suman a la zaga para intentar lograr superioridad.
No hay reparos mayores a Borghi porque piense eso.
Él se convenció del esquema, lo ha aplicado mayoritariamente con éxito en su carrera -incluida en su historia reciente en la selección- y, por tanto, centrar debates sobre ello desde el punto de vista de su "modernidad" parece un ejercicio innecesario e inconducente.
Pero sí puede ser factor de reflexión que, puntualmente, el librito se trate de imponer por sobre las circunstancias específicas. Y el partido con Colombia del próximo martes es una de ellas.
Borghi cree firmemente que el equipo de Pekerman vendrá a jugarle de contraataque. Y con un solo punta: Radamel Falcao.
Por ende, más allá de las flexibilidades, cree que con tres hombres en la zaga -líbero y stoppers , como se dijo- cubre las necesidades defensivas y, además, gana en volumen creativo y en lucha en el mediocampo (que es donde se dará la batalla madre ante los colombianos).
Impecable conceptualmente hablando.
Pero sí hay, por lo menos, dos dudas que crean el espacio suficiente para pensar que, en esta ocasión, sería bueno que Borghi rediseñara ese esquema.
Lo primero es que carece de un especialista en el puesto de líbero. Ausente Waldo Ponce, el seleccionador apunta su mirada sobre Arturo Vidal, quien en las inferiores de Colo Colo jugó varias veces en ese puesto y que, según los especialistas, tiene condiciones para jugar ahí (buena ubicación, velocidad para cubrir, cabezazo, don de mando).
Pero Vidal no es hoy líbero. Es volante adelantado. Y en Juventus, el campeón de Italia. Entonces es válido preguntarse por qué en esta ocasión, dadas esas circunstancias, Borghi no varía su esquema, planta una línea de cuatro en el fondo y deja a Vidal en el puesto en el que hoy destaca. ¿No es demasiado dogmatismo mantener el esquema?
No es todo. Si bien es cierto que Falcao será el único atacante neto de los colombianos, ello no implica que Pekerman lo esté dejando en "orfandad", sino que derechamente en "libertad". El atacante de Atlético de Madrid tendrá muchos metros para moverse a su gusto, lo que implicará que, más que hombres específicos en su marca, lo que se necesita es un circuito defensivo amplio y extendido. La línea de tres puede no ser suficiente.
Es cierto. Borghi se preocupa más de ganar que de no perder. También que sus conceptos no pueden ser puestos en tela de juicio a cada tanto.
Pero podría darle una vuelta de tuerca. No sería tratado de inconsecuente, sino que de práctico. Y sumaría así capítulos a su librito.

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