Un hombre único por Antonio Gil



Diario Las Últimas Noticias
Jueves 16 de agosto de 2012

En nuestro país no abundan los seres diferentes.
Tiramos más bien los chilenos a ser adocenados,
a mimetizarnos unos con otros en los vaivenes
del tiempo, a olvidar nuestra juventud
y a amar con desmedida y creciente locura
el dinero y sus comodidades, 
debilitadoras y hambrientas de más y más dinero,
igual como ocurre con las drogas duras.

Nadie somos para juzgar a nadie,
ya que todos somos hijos de esta sociedad
que, digámoslo de una buena vez,
ha fracasado y se encuentra aquejada
de un sinnúmero de males crónicos.
Algunos de ellos muy invalidantes.

Pero siempre queda por ahí,
como para semilla, 
algún ejemplar de hombre
o de mujer que escapa
a estas reglas fatídicas.

Cuesta entenderlos de buenas a primeras:
¿por qué son tan distintos a nosotros?
¿Cómo no han entendido las infinitas bondades
de este sistema de selección natural,
conocido en buen chileno como la Ley de Moraga,
que rige día a día nuestros destinos?

Pues bien, por la prensa nos enteramos
hace unos días de la reaparición
de uno de estos exponentes,
quizá el más misterioso y emblemático
de todos: Miguel Ángel Solar Silva,
ese joven de 68 años, el mismo que,
el 11 de agosto de 1967,
en tiempos de Frei Montalva,
encabezó la toma
de la Universidad Católica,
episodio que desencadenaría
una reforma universitaria
que hasta entonces era impensable.

Este médico de profesión ha reaparecido,
alzando su bajísimo perfil, 
para postularse al más modesto
de los cargos políticos existentes: concejal.

Y lo hace por Temuco, comuna 
donde vive desde hace muchos años.

El columnista Gonzalo Rojas Sánchez,
quien no es exactamente el Che Guevara,
en una columna suya acerca de un debate
sobre gobierno universitario, narra lo siguiente:

"Unos pensábamos que sería hueso duro de roer,
ya que nunca hemos compartido su acción del 67;
otros venían a beber de sus experiencias
para potenciar unas consignas estudiantiles
cada día menos vitales. Sorpresa total para todos.
Miguel Ángel Solar inició su intervención
citando un texto de Jaime Guzmán
con el que dijo estar completamente de acuerdo
y, después, se explayó en una serena y lúcida 
defensa del trabajo comunitario y participativo
en la medicine rural".

Y ahora, de pronto, tenemos a este
Miguel Ángel Solar aspirando a integrar
un consejo comunal en La Frontera.

¿Por qué? ¿Qué lo impulsó a salirse
del camino fácil de una carrera política
llena de pompas y ceremonias
para ponerse al servicio de los menos
afortunados sin esperar nada a cambio?

Lo investigamos entre quienes lo conocen
y lo quieren (que en su caso parece ser
una misma cosa): Solar desde su mirada
originalísima y su intuición,
ve un Temuco que otros no sospechan.

Un Temuco con problemas invisibles
a los ojos de la gente más apegada 
al pasado que al futuro.

Y si este hombre único busca ser
simplemente concejal es porque
ha hecho el diagnóstico y tiene una cura
que se puede aplicar desde este modesto cargo.

Una cura cuyos ingredientes principales
son una probada entrega y una humanidad sin límites.
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