Derecho a soñar en grande


05 / Ago

Por Vinka Jackson

Vinka Jackson

"Estoy plenamente convencido de que los niños son más poderosos que el petróleo, más hermosos que los ríos, más preciosos que cualquier otro recurso que pueda tener un país". Danny Kaye (Actor, Embajador de Unicef entre 1954 y 1987, año de su muerte).
 
Celebramos hoy en Chile el Día del Niño y es más que un día solamente de agasajos especiales para nuestros peques y de actividades en familia.
 
No existe como fecha universal, pero muchos países lo celebran (en distintos días). Fue en 1954 que la Asamblea General de Naciones Unidas recomendó se instituyera un día especial dedicado a los niños y  sus derechos. En 1959, se aprobó la Declaración de Derechos del Niño, y en 1989, la Convención que Chile suscribió el año 1990, durante el primer gobierno democrático (de don Patricio Aylwin).
 
Sin repasar el estado mundial de la infancia, y pensando solo en Chile, este domingo es distinto de años previos, creo, considerando las difíciles semanas pasadas y las noticias que hemos debido lamentar sobre abuso sexual infantil, especialmente. Más allá de denuncias e investigaciones en aumento, el ASI siempre ha habitado cerca de nosotros. Es lo que hemos debido recordar ahora, sin apelaciones; y esa ardua pregunta sobre cómo estamos conviviendo y cómo podemos cuidar mejor a los hijos de todos.
 
La semana pasada, Mineduc asimismo informó sobre las cifras de acoso escolar en Chile: estas son cercanas al 10% de los estudiantes, con 5700 niños, niñas y/o adolescentes que reportan vivir a diario la experiencia de bullying en sus colegios.
 
Adicionalmente, la sede chilena de Unicef se encuentra tomada por mujeres mapuches en razón de la violencia extrema desplegada contra sus niños en la Araucanía. Entiendo los motivos, pero me cuesta comprender  -y menos en virtud del motivo de la toma- que una de las participantes sea una niña de dos años que no debería bajo ningún punto de vista estar ahí. Eso también representa un irrespeto de sus derechos.
 
Con Unicef tomada, será septiembre y no agosto el mes en que podamos conocer los resultados del más reciente estudio sobre la situación de la infancia en Chile. Han pasado seis años del último realizado (2006), donde se compartió la preocupante cifra de 75,3% de niños chilenos sufriendo algún tipo de violencia (física leve, física grave o psicológica). En esta oportunidad, y por primera vez, Unicef incluyó una pregunta sobre experiencias de abuso sexual infantil (hasta la edad de 13 años).
 
Los resultados de estudios como el de Unicef, pueden ayudarnos en muchas reflexiones y acciones que hoy nos comprometen. Pero hayan disminuido o aumentado -y con mayor razón en este caso- los índices de violencia infantil, no debería hacer la diferencia en cuestiones esenciales como continuar trabajando en la prevención de abusos, la promoción del cuidado y de una convivencia respetuosa, y en lograr la aprobación de una serie de legislaciones pendientes e imprescindibles para la protección integral de la infancia (incluido el organismo Defensor del Niño, autónomo del gobierno de turno).  
 
Miro desde hace años mi país, de lejos y de cerca, y fuera del Senador Patricio Walker y su trayectoria muy  antigua en pos de la niñez -acompañado en algunas iniciativas por los Senadores Letelier y Quintana, o en el pasado por la honorable Pía Guzmán-, me elude la voz de otros representantes del congreso. No es que no apoyen iniciativas para la infancia, pero escasean las reflexiones o pronunciamientos, cuando en otros temas -desde la marihuana a los Juegos Olímpicos- siempre hay disposición a expresarse. Por eso más me cuesta entender ciertos silencios y lo hemos comentado durante años, pero especialmente en este período crítico, con profesionales que trabajan en ASI, familias de niños afectados, y adultos sobrevivientes (que no entienden que sea tan difícil discutir el proyecto ley sobre imprescriptibilidad del ASI). ¿Por qué las omisiones?
 
Como no es posible pedir permiso o depender de otros para soñar, y más allá de todas las desazones y esperas, me gustaría aprovechar este domingo no solo para almorzar y jugar con las niñas, como siempre, sino para conversar una vez más con la más chiquita sobre esto tan potente llamado “los derechos del niño”, o revisar junto a su hermana un libro favorito de las dos: “An awesome book” que aunque esté en inglés, deja muy claro su mensaje sobre soñar en grande y echar a volar la imaginación. A partir de él, proponer otros sueños de nuestros peques es un juego y regalo muy lindo para disfrutar en este día (o cualquiera). En esos sueños, qué país les gustaría, puede ser una pregunta importante.
 
Junto a los sueños y la imaginación, también la memoria: los necesarios recordatorios sobre muchos niños que en la tierra o muy cerca de nuestras familias no cuentan con todo lo que es derecho contar, para transitar sus infancias protegida y alegremente (ese derecho elemental de los niños a vivir y crecer en un entorno protector). No se trata de desmoralizar a nuestros hijos e hijas (ni a nosotros) con realidades ominosas, sino de presentar, también, contrapuntos y preguntas éticas que no son solamente ineludibles, sino que valiosas para ir habilitando en los más pequeños repertorios de convivencia, de empatía y compasión, de comprensión y respeto por sus prójimos sin distinciones. Y también de gratitud. Gratitud por todo lo que sea posible agradecer.
 
Sin optimismos irracionales ni conformismos esotéricos; solo desplegar la simple y concienzuda atención al detalle vital, así sea microscópico (flores que crecen, gusanitos que asoman de la tierra, cuentos que viajan de generación en generación, un día de sol y pausa en el invierno, comer juntos). Todo aquello que permite reconocer y encontrar maravilla, bienestar, equilibrios o abundancia donde sea posible hacerlo. Sin este reconocimiento, ¿cómo poder soñar en grande? “Los sueños no están de adorno” me dijo un sabio maestro alguna vez, “a soñar se aprende”, “es un ejercicio constante y porfiado”. Y no era una niña cuando recibí este regalo, pero como si lo hubiera sido… Feliz Día.    

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