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MOSCA DE LA PATAGONIA

Atilio Mosca
El capitán de la patagonia
por Sebastián Montalva Wainer, desde el canal Beagle, Patagonia.
Diario El Mercurio, Revista del Domingo
Domingo 2 de Octubre de 2011 
http://diario.elmercurio.com/2011/10/02/revista_del_domingo/grandes_viajeros/noticias/13A6364A-6CD6-4DD2-83DA-7BFD47B2E46E.htm?id={13A6364A-6CD6-4DD2-83DA-7BFD47B2E46E}


Con sólo 20 años se convirtió en uno de los primeros hombres en dar la
vuelta al mítico Cabo de Hornos en kayak, y desde entonces ha seguido
navegando por las islas y canales más desconocidos de la Patagonia.
Radicado en Ushuaia, el argentino Atilio Mosca está convencido de que
toda esta zona -incluyendo Puerto Williams e isla Navarino- tiene un
potencial que nadie ha sabido aún aprovechar. "Estamos en un punto
donde podemos salir directamente a la Antártica, a África, a las
Malvinas, a Australia. Es un centro para la navegación hacia todos
estos santuarios", dice mientras surca en su velero los salvajes mares
australes.

Quizás sean los años de experiencia o la natural adaptación al
entorno, pero hay algo evidente en Atilio Mosca: el frío no le hace
mella.

Es una tarde de invierno. Vamos navegando en velero por el brazo este
del canal Beagle, en la Patagonia, y mientras los pasajeros nos
acurrucamos junto a la estufa de su confortable living-comedor
flotante, Atilio Mosca, el alto y corpulento capitán, lleva horas y
horas al timón en cubierta, sin que se le borre la sonrisa de la cara.

Afuera, el gélido viento austral es difícil de soportar.

"Me gusta ir en cubierta mientras navego", dice el capitán a medida
que atravesamos un paisaje de montañas nevadas y azulinos glaciares
que caen al mar. "Cada vez que viajo por estos lugares la sensación es
única. Aunque pases dos, cuatro o seis veces al año, son muy pocas
oportunidades como para poder disfrutarlo".

Atilio Mosca (42 años, argentino, apellido de origen italiano) es un
apasionado por los mares de la Patagonia. Durante prácticamente la
mitad de su vida se ha dedicado a surcar estas aguas a bordo de
kayaks, barcos a motor o pequeños veleros como el que nos lleva ahora
mismo. Vive hace diez años en Ushuaia y se ha convertido en uno de los
máximos referentes a la hora de hablar de navegaciones australes. Con
su velero, el Ksar -que antes perteneció al francés Jean Paul
Bassaget, antiguo capitán del Calypso de Jacques Cousteau-, viaja
todos los años a sitios como el mítico Cabo de Hornos, o a destinos
poco explorados como los canales de Tierra del Fuego, la Cordillera
Darwin o los alrededores de isla Navarino.

"El Cabo de Hornos es un lugar de interés mundial para los
veleristas", dice Atilio. "Para mí ir hasta allá siempre es una
fascinación; más aún cuando pienso en los viajes de los primeros que
lo navegaron y lo duro que era. Ahora estamos muy protegidos por la
tecnología, las fibras sintéticas. El frío, que es lo particular de
esta región, se puede combatir, no hay ropas mojadas y eso lleva a una
navegación más placentera. Cambió mucho. Hoy ya no se mueven velas, se
miran pantallas".

Atilio Mosca no tendría por qué haber llegado a la Patagonia. Ningún
antecedente en su historia hubiese permitido prever que se convertiría
en el eximio navegante que es. Nació en Quilmes, Buenos Aires, y sus
padres tenían poco que ver con la idea de unos aventureros. Sin
embargo, un día les ofrecieron trabajo en Puerto Deseado -localidad
costera de la provincia de Santa Cruz, en la Patagonia argentina- y
decidieron radicarse allá. A partir de ese momento, Atilio comenzó "a
relacionarse con el agua", como él mismo dice.

Eran los años ochenta y Puerto Deseado no ofrecía mucho para un
adolescente capitalino, salvo naturaleza salvaje e intocada. Atilio
aún estaba en el colegio cuando se enroló en el club náutico del
puerto y conoció a su gran amigo Marcos Oliva Day, que por entonces
organizaba la escuela de kayak local, una novedosa disciplina que
recién había llegado a Argentina.

"En el curso no solamente aprendíamos a remar, sino también la
geografía, la fauna, la historia del lugar", recuerda Atilio. "En la
escuela te enseñan a los griegos y los romanos, pero no te enseñan
nada del lugar donde vos vivís. Nosotros recién nos enteramos de que
había toda una cultura canoera en la Patagonia cuando empezamos a
remar por la zona. El kayak llegó desde Alaska o Groenlandia donde lo
habían desarrollado los esquimales".

La progresión fue lógica. Usando kayaks prestados, Atilio y sus amigos
comenzaron a remar en pequeñas lagunas, luego en ríos, de ahí salieron
al mar, e hicieron su primera gran expedición: recorrieron toda la
costa de la provincia de Santa Cruz. Al verano siguiente continuaron
desde allí para cruzar el Estrecho de Magallanes por la boca oriental
y llegar a Tierra del Fuego.

Atilio tenía sólo 16 años.

"El kayak me enseñó a querer los lugares donde viajaba", dice sin
perder de vista la ruta de navegación que aparece en la pantalla del
velero. "Vas en contacto directo con la naturaleza, siempre en
silencio, te movés realmente con tus propios medios y dependes de tus
decisiones para estar seguro. De verdad, hasta que no lo haces no te
podés imaginar todo lo que te da navegar en kayak".

Ese contacto con la naturaleza lo llevó a relacionarse con todo tipo
de navegantes australes, pero también con biólogos, antropólogos y
arqueólogos interesados en la cultura del mar. Uno de ellos fue el
francés Jean Paul Bassaget, antiguo capitán del Calypso de Jacques
Cousteau, a quien conoció en Puerto Deseado mientras organizaban el
recibimiento para un grupo de veleristas que vendrían en una regata
desde Buenos Aires. Bassaget se encariñó con Atilio Mosca como si
fuese su segundo padre, le enseñó su precioso velero, el Ksar -que
había construido unos años antes para navegar por los mares australes-
y compartió con él uno de sus más preciados sueños: cruzarse, algún
día, frente al Cabo de Hornos, mientras él iba en su velero, y Atilio
y sus amigos viajaban en sus kayaks.

No pasó mucho tiempo después de aquella promesa.

En 1989, ambos se encontraron casualmente, tal como lo había imaginado
Bassaget, rodeando el último pedazo de tierra de Sudamérica.

"Cuando tienes 19 años haces cualquier cosa sin pensarlo demasiado",
dice Atilio cuando recuerda una de sus grandes hazañas: dar la vuelta
al Cabo de Hornos en kayak y, convertirse, con eso, en uno de los
primeros seres humanos en lograrlo. Junto a su maestro Marcos Oliva
Day y a Víctor Hugo Temporelli, zarparon desde Ushuaia el 15 de enero
de 1989 y regresaron, victoriosos, 19 días después.

Habían desafiado el frío y el viento, cruzado la mítica bahía Nassau
(entre isla Navarino y las islas Wollaston, zona que exige remar
durante siete horas o más sin parar, pues no hay dónde refugiarse) y
-finalmente- circunnavegado el Cabo en una minúscula embarcación de
fibra de vidrio, equipados sólo con un pantalón de buzo, un chaleco de
lana, botas de goma y una parka.

"El Cabo de Hornos es un lugar mítico y cruzarlo es una satisfacción;
te sientes hecho interiormente. Sabes que estás yendo a un lugar que
se conoce mundialmente como difícil de navegar. Y es cierto: tiene su
complicación, pero si lo planificas y prevés el clima, no te
encontrarás con sorpresas. Sabíamos que estaba la posibilidad de
morirse, pero en el kayak lo importarse es no saltarse etapas e ir
escalón tras escalón. Nosotros ya habíamos acumulado experiencia con
los viajes anteriores".

Tras el logro las cosas cambiaron radicalmente para él. Regresó a
Buenos Aires para estudiar diseño industrial en la universidad y, con
ello, abandonó el kayak. Pero en la capital simplemente no se halló.
Muy pronto abandonó la carrera y comenzó a pensar cómo podría volver a
su querida Patagonia.

Un día surgió la posibilidad: le ofrecieron trabajo en una industria
pesquera de Puerto Deseado, pero en una labor de oficina que lo
mantendría alejado de las aventuras por los 10 siguientes años de su
vida. Sin embargo, la pasión por el mar fue más fuerte. En 2001,
nuevamente junto a su camarada Marcos Oliva Day, realizó una travesía
que le valdría varias notas en la prensa de entonces: navegó 540
kilómetros en kayak entre Punta Arenas y Ushuaia, en una ruta de 21
días que implicó explorar el laberíntico archipiélago al oeste de
Tierra del Fuego.

Entonces Atilio tomó una rotunda decisión: dejaría para siempre su
trabajo de oficina en la pesquera y se volcaría definitivamente al
mar.

Así, partió con su mujer a Ushuaia, se empleó como capitán en
distintos barcos comerciales, participó incluso en la búsqueda de
naufragios como el de la histórica fragata holandesa Hoorn (del cual
se editó un libro en 2009, llamado Tras la estela del Hoorn) y,
finalmente, se reencontró con su viejo amigo Jean Paul Bassaget, quien
ya estaba retirado en esa ciudad.

Atilio necesitaba un buen barco y Bassaget no tardó en ofrecérselo en
favorables condiciones. En 2005, el velero Ksar quedó en las mejores
manos posibles: las de un corpulento capitán que adora navegar en
cubierta, sintiendo el viento frío de los mares australes.

De todos los sitios por donde ha navegado, Atilio Mosca se queda con
dos. Uno es la isla Lennox.

"Tiene lindos lugares para caminar y recorrer, y va muy poca gente
salvo pescadores y uno que otros velero", dice.

El otro es el fiordo Pía, al cual se llega navegando por el brazo este
del canal Beagle. En especial, a Atilio le gusta un lugar llamado
Caleta Beaulieu, que también era el favorito de su mentor, Jean Paul
Bassaget. Sin embargo, el capitán sabe -y lo dice- que aún le falta
mucho por conocer. Que toda esta zona tiene muchas rutas y un enorme
potencial de desarrollo que, por diversas razones, no se ha sabido
aprovechar. Una de ellas es geopolítica.

"Yo elegí vivir en Ushuaia y me gustaría mucho que entre Chile y
Argentina se genere un poco más de relación", dice Atilio. "La zona de
Puerto Williams tiene lugares muy lindos para recorrer, pero todo está
muy trabado. Hoy los veleros no pueden viajar comercialmente entre
ambos países, aunque tengan todas las habilitaciones y requerimientos
necesarios. Especialmente al oeste de isla Navarino hay mucha riqueza
histórica y paisajística, pero no se permite navegar con bandera que
no sea chilena, y eso ha frenado mucho el desarrollo".

...

Según Atilio, esta zona de la Patagonia podría ser, perfectamente, un
centro mundial para la navegación. "Estamos en un punto donde podemos
salir directamente a la Antártica, a África, a Patagonia por el
Pacífico o el Atlántico, a las Islas Malvinas, a las Georgia del Sur,
a Australia. Es un centro para la navegación hacia todos estos
santuarios. Y la cantidad de rutas que se pueden desarrollar es
inmensa".

Una pequeña gran novela de Iréne Némirovsky

Una pequeña gran novela de Iréne Némirovsky
por Ignacio Valente
Diario El Mercurio, Revista de Libros,
Domingo 2 de Octubre de 2011
http://diario.elmercurio.com/2011/10/02/al_revista_de_libros/revista_de_libros/noticias/0E6FE173-886F-4F6B-8912-F92876F44853.htm?id={0E6FE173-886F-4F6B-8912-F92876F44853}

"Nieve en otoño" es una miniatura terrible y conmovedora, brutal y
delicada a la vez,
escrita con sangre en las venas, con una lucidez despiadada y tierna.


Después de ese fenómeno literario, editorial e histórico que fue la
aparición tardía de la Suite Francesa en 2004, el gran público conoció
la trágica vida de su autora: nacida en Kiev (1903), Iréne Némirovsky
huyó del comunismo ruso con su familia a París; inició allí una
carrera literaria precoz y brillante, que fue truncada durante la
Segunda Guerra por su deportación a Auschwitz, donde fue asesinada por
los nazis en 1942, a los 39 años. Al lado de la monumental Suite ,
esta breve nouvelle -su tercer libro, que acaba de publicarse en
castellano- parecerá una obra menor, y sin duda es una miniatura; pero
es una miniatura terrible y conmovedora, brutal y delicada a la vez,
escrita como ya casi no se escribe hoy, con sangre en las venas, con
una lucidez despiadada y tierna.

Tatiana Ivanovna, una vieja criada campesina que ha servido por tres
generaciones a una familia de la nobleza rusa, acompaña a sus señores
al exilio, en la desolación y pobreza de un destartalado piso de los
suburbios de París, donde vive de recuerdos y nostalgias. La Rusia
antigua, sus nieves y hielos, la gran guerra, la revolución soviética,
la vida en Francia, hacen pensar en un fondo autobiográfico de la
novela, pero sólo por los datos externos que conocemos de la autora,
pues el relato es substantivo, reposa sobre sí mismo, carece de las
típicas y penosas fluctuaciones entre vida y ficción, y su valor
reside en la fuerza del lenguaje y de la fantasía: de la
transfiguración, en una palabra.

Ni idealización ni melodrama contaminan la feroz austeridad de una
narración conducida con alta fuerza poética en torno a los ejes
centrales de la memoria, la sangre, el paso del tiempo, la guerra y la
ausencia. Una extraña perspectiva de los hechos, a la vez distante y
próxima, íntima y remota, es uno de sus mayores aciertos narrativos.
La escritura, sumamente femenina, está hecha de rápidas pinceladas
impresionistas, diría que a la manera de nuestra María Luisa Bombal,
sólo que con superior aliento épico, con más historia en torno, con
más dramatismo.

Némirovsky omite hábilmente los enlaces y pormenores superfluos (que
tantos narradores se sienten llamados a explicitar); ella escribe a
golpes de intuiciones cargadas de afectividad e imaginación. No
encontraremos aquí ninguna descripción que no sea el velo y la
revelación de una interioridad humana. Predomina el don de sugerir
hechos, sentimientos, acciones, incluso diálogos, en vez de
desarrollarlos. (¿Quién, qué notable teórico afirmaba que el arte es
esencialmente sugerencia?) Aun los espacios vacíos dentro del
argumento, sus saltos y silencios, son elocuentes: hablan sin voz,
expresan, como en la música.

El personaje central del relato es un carácter que ya no existe en
nuestro mundo: la criada de toda una vida, tan integrante de la
familia como lo son sus miembros -padres, hijos, nietos- por la
sangre. Es la nianechka rusa, algo así como la "mama" chilena de
tiempos pasados; es el arquetipo de la fidelidad, del olvido de sí,
del amor más terco e indestructible. En el tremendo vacío moral y
material del exilio de sus señores, la nianechka es el único ser que
vive de veras, el único que conserva raíces, memoria e identidad, el
único que preserva intacta la capacidad de amar. Es por eso el único
personaje que puede producir empatía en el lector.

Leyendo a Némirovsky nos damos cuenta de que hoy, como lectores, se
nos ha vuelto extraño el sufrimiento, sí, el sufrimiento verbalizado,
ése que rara vez existe en los autores contemporáneos, incapaces de
pulsar las fibras más hondas del corazón humano. Obras como ésta,
sobre todo cuando aparecen de súbito entre nosotros 80 años después de
haber sido escritas, nos hacen sentir la medida de la deshumanización
de Occidente durante el mismo lapso. Iréne tenía apenas 28 años cuando
escribió este libro; bien pudo ella, tras este paso estupendo, llegar
a aquella cumbre que se llamó Suite francesa .

El fin de la terapia...apelar a la filigrana que los desfamiliariza.

El fin de la terapia
por Pedro Gandolfo
Diario El Mercurio, Revista de Libros,
Domingo 2 de Octubre de 2011
http://diario.elmercurio.com/2011/10/02/al_revista_de_libros/revista_de_libros/noticias/3B7FCFD1-B9C5-422E-A2F8-F1FF81E7337B.htm?id={3B7FCFD1-B9C5-422E-A2F8-F1FF81E7337B}

Reseña Crítica a la última novela 'Diez mujeres' de Marcela Serrano

Una destacada siquiatra sicoanalista, Natasha, invita a nueve
pacientes mujeres a reunirse en una parcela cercana a Santiago con el
propósito de que cada una de ellas -que antes no se conocían- cuente
en público sus vidas en una suerte de acto final de apaciguamiento y,
de ese modo, dar por concluida la terapia con una "sanación" -en la
medida en que las complejidades de la psiquis lo permitan- que tiene
un cierta convergencia en la propia Natasha. Hay también una "undécima
mujer", una argentina que Natacha conoció de joven cuando estudiaban
en la Universidad en Buenos Aires, que es, desde hace largos años, su
asistente y entrañable amiga.

La percepción, que aparece señalada en el epílogo, de que "el valor de
los humanos es su capacidad de separación, de ser independientes, se
pertenecen a sí mismos y no a la manada" y que ese camino de
individuación y autonomía pueden ser llevado a cabo con la ayuda
esencial del terapeuta, son los presupuestos antropológicos y
sicológicos del relato, que jamás se cuestionan y más bien son axiomas
o tesis de las cuales la novela es corolario o demostración.

La estructura narrativa de la novela es bastante simple: un prólogo y
un epílogo relatado por un narrador autoral, focalizados en la
interioridad de Natasha, que observa desde una ventana la llegada y
partida de sus pacientes, y diez capítulos -titulados con el nombre de
cada una de las mujeres- en que ellas cuentan, cada una a su modo, sus
respectivas vidas. Entre estas también el lector puede enterarse de la
vida de Natasha, contada no por sí misma, sino por su fiel y amante
asistente.

Serrano se impuso un desafío creativo enorme, porque, en su esfuerzo
por mostrar la diversidad de lo femenino, escoge diez vidas (casi
once) y personalidades diversas entre sí, y para ello va combinando
las distintas variantes de manera que ninguno de sus personajes tiene
que ver con el otro: estrato social y económico, oficio o profesión,
estudios, edad, preferencia e identidades sexuales, lugares de origen,
etcétera, cambian llamativamente en cada historia. En esta novela, una
paciente no se distingue de otra por la edad, sino que también tiene
que ser lesbiana, medio cuica, haber estudiado informática, vivir en
otra parte. Usando un símil manido, son como un bello y abigarrado
manojo de distintas flores. Desde lo alto de la ventana, el narrador
autoral que toma la voz de Natasha presenta, con humanidad, a cada una
esas distintas flores que conoce por su consulta ya muy bien. Es
difícil construir diez (u once) historias con protagonistas
deliberadamente diversos hasta este extremo, cuyo único elemento común
es que son mujeres y pacientes de Natasha. A su vez, como el grueso de
la novela está narrado en primera persona por diez narradores
distintos, Marcela Serrano se esfuerza por traspasar al lenguaje, a la
superficie del texto, las marcas que permiten identificar a cada una
de esas monadas femeninas. En ambas operaciones, la novela actúa con
eficacia pero con simplificación excesiva y, por ende, sólo en algunos
casos sus personajes logran plena verosimilitud y, paradójicamente, a
contrapelo de su total diferenciación exterior, sus vidas se parecen a
otras historias de mujeres y sólo en algunos capítulos alcanzan la
total individuación del personaje.

Marcela Serrano construye la relación con el lector en base a la
"empatía", un recurso literario por completo legítimo y de uso muy
frecuente. El disfrute estético obedece, en buena medida, a que el
lector pueda lograr ponerse en el lugar del personaje, sentir que hay
aspectos en él que le son íntimamente pertinentes. Ese contacto es el
buscado aquí. Es bastante difícil que entre el público no se produzca
algún tipo de empatía con alguna (o con varias) de las mujeres que
integran este verdadero tarot femenino propuesto por la autora.

Hay que señalar que Serrano tiene buena prosa, simple y clara, que se
lee con facilidad. La novela, con todo, parece fracasar en su intento
de retratar diez vidas distintas en 300 páginas. Son diez biografías
diferentes en una sola novela, biografías que únicamente tienen en
común lo señalado: ser mujeres, pacientes de Natasha y ser "algo
neuróticas". El arte de la biografía breve (y estas son breves) es un
arte mayor, en extremo complejo, que implica una gran habilidad en la
selección de los hechos narrados. El relato literario de una vida no
se parece al relato histórico-biográfico y, a veces, Diez mujeres cede
hacia una retahíla de hechos, que como las fechas de los reinos, van
jalonando estas vidas. Así, las sensibilidades, imágenes y detalles
concretos se pierden en el recuento desnudo, superficial y acelerado
de los hechos. Contar el otro lado de éstos, en un relato breve, exige
menos informar que apelar a la filigrana que los desfamiliariza.

LA VARA ALTA

José Miguel Varas
por Mauricio Electorat
Diario El Mercurio, Revista de Libros
Domingo 2 de Octubre de 2011
http://diario.elmercurio.com/2011/10/02/al_revista_de_libros/revista_de_libros/noticias/DC20B8EF-846C-44D2-9416-9E48343D17FE.htm?id={DC20B8EF-846C-44D2-9416-9E48343D17FE}

Se dice que, ante todo, un escritor es el lenguaje que se inventa.
Pues bien, el de Varas es un lenguaje en el que resuena la lengua
hablada de Chile, en sus más diversos registros. En sus relatos habla
el gerente y el portero, el periodista y la prostituta, la burguesa y
la costurera.

Año movido éste, de grandes pérdidas y "grandes desapariciones".
Primero, Gonzalo Rojas. Después, Raúl Ruiz. Y ahora, discretamente,
como sin querer molestar, José Miguel Varas nos dice adiós. Rojas,
Ruiz, Varas eran, cada uno a su manera, tres exponentes de lo mejor de
Chile, lo que permanece y de alguna manera nos constituye como nación:
su cultura. Se me dirá el paisaje, las luchas sociales, las
revoluciones y contrarrevoluciones, la Historia, sí pero al final, si
tuviéramos que rescatar algo que permanezca de este país "que roe la
más fragante hoja del atlas" como escribió Breton, nos quedaríamos con
los poemas de Gonzalo, con las sorprendentes y divertidas películas de
Raúl y, por supuesto, con los cuentos y novelas de José Miguel. Digo,
si tuviésemos que rescatar lo rescatable, porque, claro, habrá también
quien se incline por la empanada o la chica en cacho, pero,
sinceramente, me temo que en materia culinaria, como en otras, somos
más bien discretos. En cambio, en un país que no tiene un gran espesor
cultural -no somos México, ni Brasil, ni Argentina- surge de pronto un
Raúl Ruiz, un Roberto Matta, un Gonzalo Rojas, que hacen un arte
nuevo, una pintura, un cine, una poesía que nunca nadie había hecho
antes. Originales, iconoclastas, cultos, cosmopolitas. José Miguel
Varas pertenece de pleno derecho a este tipo de creadores, chilenos y
universales.

Alguna vez, Varas dijo que quería hacer una literatura accesible. Con
esto estaba diciendo que no postulaba al papel de escritor central al
que aspiraban la mayoría de los escritores latinoamericanos de su
generación. Ser escritor en el Santiago, en la Lima, en el Buenos
Aires de mediados del siglo XX, cuando Varas comienza a publicar, era
un oficio que no daba dinero, pero sí prestigio. La aureola de los
grandes escritores del siglo XIX aún permanecía anclada en nuestra
cultura: se escribía para ser tan influyente como Goethe, Flaubert o
Dickens. De hecho, los modelos de escritor vigentes para la llamada
generación del 50 eran Sartre, Moravia, Hemingway, Thomas Mann. Puede
que los escritores no influyeran en el curso de las cosas, pero sí nos
ayudaban a pensarlas o a imaginarlas. Se escribía, pues, con la
aspiración (secreta o no) de transformarse en el Sartre del Perú, como
el joven Vargas Llosa, o en el Balzac de México, como Carlos Fuentes.
A esa idea del escritor "central" renuncia deliberadamente José Miguel
Varas. Y esto se nota, en primer lugar, en su lenguaje. Se dice que,
ante todo, un escritor es el lenguaje que se inventa. Pues bien, el de
Varas es un lenguaje en el que resuena la lengua hablada de Chile, en
sus más diversos registros. En sus relatos habla el gerente y el
portero, el periodista y la prostituta, la burguesa y la costurera,
pero también "hablan" los locutores, la publicidad y las canciones de
la radio, los diarios y hasta los fonemas. José Miguel Varas no quiere
ser un escritor central; es decir, no quiere fabricarse una lengua
alejada de la lengua de su gente. Y con esto entran las voces de
todos, abre su prosa a las diversas "palabras" que constituyen una
comunidad de hablantes. Decía Mijaíl Bajtín que la novela moderna es
polifónica, plurilingüe y plurivocal, acoge toda la enorme diversidad
del habla de una comunidad. En Chile, nadie ha hecho eso como Varas.
Sus cuentos tienen el realismo directo y penetrante de Chéjov y un
sentido del humor único, chilenísimo, dado en buena medida por el
habla de sus personajes. Pero también sabe crear atmósferas algo
barrocas, casi fantásticas, como en El correo de Bagdad , una novela
extrañamente innovadora, que no ha sido valorada, ni por los lectores
ni por la crítica, en su justa medida: como una obra excepcional. Como
es excepcional Milico , su última novela.

Esta opción de Varas por la cultura de la calle lo acerca más a
Nicanor Parra que a Neruda y a ciertos escritores que navegan como él
en las aguas de la contracultura, como Manuel Puig y, curiosamente,
Cabrera Infante. Curiosamente porque Varas fue comunista y Cabrera,
anti. Pero, sobre todo, son escritores de lo oral, carnavalesco,
urbano, polifónico. Por último, tras el humor y la fiesta de las
palabras de unos y otros, hay en Varas, como en todo gran escritor,
una mirada moral, como la que tenía Leonardo Sciascia, con el que
guarda más de una semejanza, como la historia de la Italia
contemporánea guarda más de una semejanza con la de Chile. Se ha ido
uno de los grandes... diría, de los más grandes.

Mundo animal HIMNO AL PIOJO

Mundo animal
por Roberto Merino
Diario El Mercurio, Revista de Libros
Domingo 2 de Octubre de 2011
http://diario.elmercurio.com/2011/10/02/al_revista_de_libros/revista_de_libros/noticias/3D86095C-2DFB-4E44-BE81-74801ED8841A.htm?id={3D86095C-2DFB-4E44-BE81-74801ED8841A}

Gaston Bachelard contó cuatrocientos casos de "actos animalizados" en
Los cantos de Maldoror , sin considerar los que procedían del lenguaje
corriente. Su empeño era develar la animalidad profunda de la obra de
Lautréamont, más vinculada a los impulsos y a las sensaciones que a la
sensibilidad visual. En ese interminable libro, caldo de culto y de
cultivo, el yo, "el sujeto del texto", el hablante o quien sea que
sostenga la voz poética, pasa por metamorfosis animalescas casi
oníricas y experimenta desde los retorcimientos ciegos de la larva
hasta la felicidad del cerdo que mordisquea un tronco.

Esta cualidad fue intuida tempranamente por Juan Emar, quien introduce
a Los cantos de Maldoror como un personaje o un espacio más de Un año.
Es una escena clave: el narrador vuelve a su estudio tras una larga
ausencia y encuentra, sobre el escritorio, un ejemplar de Los cantos
horadado por una polilla, cuyo cadáver quedó por ahí cerca. El
orificio dejado por la polilla -desde la primera letra del primer
capítulo hasta la última del capítulo final- indica que cruzó todo el
libro. Emar especula acerca de los tormentosos y hostiles paisajes
literarios que debió atravesar en su último viaje, y agrega que el
único momento de consuelo lo tuvo al pasar por el "Himno al piojo".

En ocasiones, cuando uno está con sueño al fondo de un café, anclado
en su silla sin posibilidad alguna de concentrarse en algo, se
obtienen las más extrañas sensaciones al percibirse en el entorno
ensordecedor. No es raro que uno se experimente como una especie de
bicho que mueve los ojos con la frialdad de un radar y alarga los
pólipos de sus manos para atraer un cigarro o una taza. Claro, en
tales circunstancias no hay cómo no pensar en el desafortunado
Gregorio Samsa. Bachelard, precisamente, observa que la metamorfosis
de Samsa conlleva la angustia de la lentitud y de la falta de energía,
al contrario de las muchas metamorfosis dinámicas de Lautréamont.

Louis Wain, el famoso dibujante inglés de gatos antropomórficos,
solía, hacia fines del siglo XIX, sumergirse en los cafés de Londres
para hacer bocetos de los parroquianos. Captaba sus posturas y sus
gestos al tiempo que transformaba sus rasgos humanos en gatunos.
Lograba con ello, en primer término, una efectiva sátira de
costumbres, pero a la vez dejaba con sus imágenes una inquietud de
otro orden: que los animales, tan distintos de nosotros en las
clasificaciones estructurales, invaden nuestro mundo simbólico y por
tanto echamos mano a ellos cuando necesitamos proyectar luz sobre los
aspectos más remotos de nuestra humana condición.

Sobre animales humanizados se ha escrito mucho. Sería fascinante,
algún día, hacer el estudio opuesto, el de la animalización humana
fijada en el lenguaje. Lukas ha adelantado algo en su hilarante
Bestiario del Reyno de Chile, pero estoy pensando más bien en aquellas
expresiones que tienen que ver con la violencia o con el deseo:
chacal, por ejemplo, aplicada a los asesinos en serie, o yegua, que se
utiliza para designar a una mujer tan despreciada como libidinal. El
epígrafe ya está y es de Leon Bloy: "¿Por qué alguien que ha vivido
como un cerdo no querría morir como un perro?"

El debate sobre Educación

El debate sobre Educación
por Hernán Büchi
Diario El Mercurio, Economía y Negocios
Domingo 2 de Octubre de 2011
http://diario.elmercurio.com/2011/10/02/economia_y_negocios/enfoques/noticias/DCEB1DD8-1823-491C-ADDA-509BFF34AB6D.htm?id={DCEB1DD8-1823-491C-ADDA-509BFF34AB6D}

La preocupación por la calidad
y los costos que muestran los estudiantes es correcta.
Pero sus propuestas son inadecuadas y sus métodos reprochables.
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La pobreza y la desigualdad son temas recurrentes del discurso
político, pero los avances han sido inferiores a los deseos. Mientras
menos realismo y más ideología, peores los resultados. La Educación es
un elemento clave para avanzar en ambas materias. El crecimiento es
indispensable para superar la pobreza, y para sostenerlo en el largo
plazo los niveles de educación deben mejorar; a su vez, cuando éstos
aumentan se avanza en capital humano y la igualdad de oportunidades se
hace real.

El debate sobre Educación tiene hoy un fuerte componente ideológico y
voluntarista. La preocupación por la calidad y los costos que muestran
los estudiantes es correcta. Pero sus propuestas son inadecuadas y sus
métodos reprochables.

Un joven que conoció el inicio de los movimientos sociales en la plaza
Tahrir, de El Cairo, se molestaba cuando su épica se pretendía
comparar con la de los que han aparecido después en Occidente. "Es
insultante. Es una falta de respeto a los miles brutalmente asesinados
en Medio Oriente y Norte de África en su verdadera lucha por
libertad".

En realidad, los actos y propuestas de nuestros estudiantes buscan
cercenar la libertad de otros. Se dejan acompañar por la violencia con
daño a muchos. Usando la fuerza y sin un razonable proceso
democrático, se toman escuelas e impiden que quienes lo desean
terminen el año.

Pero más grave es que buscan reestructurar el sistema educacional,
estatizándolo aún más. Millones que hoy eligen escuelas privadas o
educación terciaria distinta de la tradicional serán perjudicados. La
municipalización, con sus defectos, fue una mejora sobre un sistema
central ineficiente. Las escuelas privadas subvencionadas, con sus
distintas organizaciones, son hoy en promedio mejores que las
estatales y reciben menos aportes. Las cifras de la OCDE muestran el
avance que Chile está haciendo. Mientras en EE.UU. por muchos años el
número de personas con educación terciaria es de 40 por cada cien, en
Chile ha pasado de 17 cada cien para los que tienen entre 54 y 65 años
a 35 cada cien entre 24 y 35 años.

Es por ello que cuando miramos con detalle la desigualdad en el país,
ella mejora en las nuevas generaciones. Curiosamente, otros países
sudamericanos que nos superaban por lejos están estancados y ello con
supuesto acceso libre y gratuito a la universidad.

Lo anterior no significa que no se pueda hacer nada. Si la
preocupación es la calidad, debieran retomarse para la educación
primaria y básica las propuestas que facilitaban la evaluación de
profesores y directores dando incentivos para que mejoren. En vez de
más aportes sin rendición de cuentas a las universidades
tradicionales, se debe avanzar en que compitan por ellos.

El problema del costo de la Educación Superior es el que más simpatía
logra en la opinión pública. Educar a los hijos es una de las
responsabilidades más grandes que se asume. Pero la educación no es
gratis: tiene un costo. Hay que pagar a profesores, a funcionarios,
costear infraestructura y servicios.

La pregunta no es si debe ser gratuita o no, sino que quién la paga.
Un mínimo de equidad dice que los que la reciben tienen
responsabilidad en ello y un buen sistema de becas y créditos lo hace
posible. Los cambios que el Gobierno propone en estas materias mejoran
lo que hoy existe.

No es cierto que para bajar los costos basta eliminar la posibilidad
de ganancias. Si fuera tan fácil, ¿por qué no hacerlo en comida,
techo, abrigo, salud? Los totalitarismos marxistas intentaron
eliminarlas con consecuencias desastrosas.

La realidad es que las ganancias, o posibles pérdidas, son un costo
más e indispensable. Lo que sí ayudaría es ampliar el tipo y número de
instituciones que pueden competir, no reducirlo, además de ofrecer un
buen sistema de información para facilitar la decisión de los alumnos.
Es mal presagio que discutiendo de calidad y costos, cientos de miles
terminen con un pésimo año escolar o lo pierdan. Los costos serán
enormes y los pagarán toda la vida. Nuestros líderes políticos no
debieran amedrentarse o caer en el oportunismo. Desgraciadamente,
algunas propuestas y proyectos muestran que lo están haciendo. Si
prosperan, el costo para los jóvenes será aún mayor.

"Amigos con beneficios":

"Amigos con beneficios":
Los logros de la complicidad
por Ernesto Ayala
Diario El Mercurio, Artes & Letras,
Domingo 2 de Octubre de 2011
http://diario.elmercurio.com/2011/10/02/artes_y_letras/artes_y_letras/noticias/66AE6B72-DD4B-4A3B-AF6D-75D0041BBF7B.htm?id={66AE6B72-DD4B-4A3B-AF6D-75D0041BBF7B}

"Amigos con beneficios" podría convertirse en la "Cuando Harry conoció
a Sally" (1989) de la generación Facebook. No es poco. Tiene Nueva
York, es cómica, está repleta de personajes secundarios exquisitos, y
uno se enamora de Mila Kunis como antes nos enamoramos de Meg Ryan, y
peor posiblemente, ya que Kunis es morena, y entre una morena y una
rubia, ya se sabe, no hay dónde perderse. Además, Jamie, la headhunter
que interpreta Kunis, no llora por los hombres, sino que cuando se
comportan miserablemente los manda a joder con apenas un parpadeo.
Pero antes de hacer eso es aguda, rápida, divertida y lo
suficientemente sensible como para estar atenta a la persona que tiene
al frente. Sí sigue siendo válido ir al cine para enamorarse un poco;
frente a Jamie/Kunis uno se enamora.

Es difícil decir algo parecido frente a Justin Timberlake, que
interpreta a Dylan, un director de arte que es reclutado por Jamie
para que trabaje para la revista GQ. Pese a que con sus constantes
desnudos nos recuerda que tiene un cuerpo envidiable, le falta el
ingenio mordaz que los hombres respetamos en nuestros amigos y que sí
tenía el personaje de Billy Cristal, quejumbroso, neurótico,
contestatario. Timberlake/Dylan es más exitoso, superficial,
sofisticado, reprimido en lo emocional, pero de gestos exagerados,
afeminados. ¿Está más cercano al tipo de hombre ideal de hoy? Vaya uno
a saber.

Dylan y Jamie se hacen amigos, y en un momento, como lo anuncia el
título de la cinta, deciden hacer el amor prometiéndose que, pase lo
que pase después, no dejarán de ser amigos. Por supuesto, no resulta
como lo habían planeado. Al mismo tiempo, en una simetría quizás
demasiado evidente entran en juego la madre de Jamie y el padre de
Dylan, y comenzamos a entender de dónde provienen las respectivas
trancas emocionales de cada uno.

La cinta está escrita con astucia y mucha autoconciencia. Jamie y
Dylan comentan todo el tiempo los clichés de comedias románticas y se
ríen de ellos, lo que no les permite, sin embargo, escapar a un
destino muy propio del género. Con todo, los incontables guiños, así
como las múltiples cochinadas que salen en los diálogos aquí y allá,
permiten crear complicidad con el público adulto, algo así como si la
película te estuviera diciendo: es una comedia romántica, vale, lo
sabemos, pero eso no significa que seamos unos tarados ni unos ñoños.
Si la cinta corre pero no vuela, se debe quizás a las limitaciones de
su director, Will Cluck, que filma y monta su tercera cinta con
demasiada rapidez. Poco planos duran más de cinco segundos; las
conversaciones, que son muchas, son armadas casi siempre en un vulgar
plano y contra plano; deja poco espacio a las reacciones de los
personajes, menos aún a los silencios; no sabe qué hacer con los
planos abiertos. En el fondo, su puesta en escena carece de poder
visual, de auténtica inteligencia, y le debe demasiado a la retórica
televisiva y poco a Howard Hawks, cuyas comedias debería ver con más
atención.

Gluck está lejos de ser un inepto, en todo caso. Antes dirigió "Fired
Up!" (2009) y "Rumores y mentiras" (2010), dos cintas muy por sobre el
promedio de la industria actual. La primera, en una suerte de homenaje
a "Una Eva y dos Adanes" (1959), era una comedia sobre dos tipos en el
colegio que deciden cambiar el equipo de fútbol por el de cheerleader
para tener incontables mujeres a su alcance. Cómica, liviana y bien
armada, funcionaba en lo que prometía. La segunda era una abierta
versión de "La Letra Escarlata", donde una chica virgen comienza a
sacar ventaja de los rumores sexuales que corren sobre ella en el
colegio. De nuevo, sin ser "Ciudadano Kane", la cinta lograba acertar
sobre el poder de la mentira o de la ficción, según como se crea.

Pese a lo pedestre de su estilo, en "Amigos con beneficios", Gluck
logra acumular emoción sobre sus personajes. Hay calidez en la manera
en que se relacionan, hay comprensión por los defectos del otro, se
alcanza a vislumbrar algo de lo que pasa tras sus ojos, y lo que pase
con sus destinos termina por importarnos, lo que significa que
respetamos a quienes vemos en la pantalla. Cuando la comedia romántica
ha resultado un género tan sobreexplotado en los últimos 20 años, ver
una que se dé el trabajo de tomar en serio tanto a su personajes como
a su público resulta refrescante.

Amigos con beneficios
Dirección: Will Gluck
Reparto: Mila Kunis, Justin Timberlake y Patricia Clarkson.
Estados Unidos, 2011
109 minutos

Joyas verdes en el Océano Pacífico

NUEVA PUBLICACIÓN | Un libro excepcional para un mundo original
Joyas verdes en el Océano Pacífico
por Magaly Arenas Zapata
Diario El Mercurio, Cuerpo Cultural Artes & Letras,
Domingo 2 de Octubre de 2011
http://diario.elmercurio.com/2011/10/02/artes_y_letras/artes_y_letras/noticias/15FB849F-9CEB-433E-B21B-300FA8205AB6.htm?id={15FB849F-9CEB-433E-B21B-300FA8205AB6}

Este martes se presentará una versión sintetizada de una exhaustiva
investigación científica y un notable trabajo artístico y patrimonial
realizado por los botánicos franceses Philippe Danton y Christophe
Perrier en el archipiélago de Juan Fernández.

Hoy en día conocemos mucho más del archipiélago de Juan Fernández que
un tiempo atrás. Dos tragedias -el maremoto del 2010 y el accidente
aéreo de hace unas semanas- pusieron a este lugar en la cabeza de
todos los chilenos.

Este martes 4 (12:00 horas, en la Biblioteca Nacional), la
presentación de un libro excepcional trae a estas islas de nuevo a los
medios de comunicación. Lo hace de una manera más alentadora, aunque
también con una voz de alerta sobre el cuidado de su patrimonio
natural.
El libro incluye un texto ameno e interesante para cualquier persona
interesada en el tema, ya que a pesar de ser un riguroso trabajo
científico, la versión chilena está dirigida no sólo al ámbito de
especialistas. El trabajo permite una visión completa del estado del
archipiélago, así como su historia, evolución y desafíos pendientes,
acompañado de notables fotografías.

La publicación también incluye una separata con 30 hermosas láminas
que representan una selección de especies vegetales nativas, endémicas
e introducidas, que fueron dibujadas por los autores después de la
observación directa en terreno. Se trata de ilustraciones que
inevitablemente recuerdan a los más grandes naturalistas, convirtiendo
al libro también en un valioso trabajo patrimonial.

Las tres islas

El archipiélago de Juan Fernández -ubicado a casi 700 kilómetros de la
costa, frente al puerto de San Antonio- está formado por tres islas
principales y algunos morros, todos de origen volcánico-oceánico.
"Este conjunto de volcanes, primero submarinos, y luego aéreos, se
levantó entre 4 y 3.1 millones de años atrás en el caso de las islas
Santa Clara y Robinson Crusoe y 1,3 y 0,85 millones de años para
Alejandro Selkrik'', cuentan los autores Philippe Danton y Christophe
Perrier.

El lugar debe su nombre al piloto español Juan Fernández, que el 22 de
noviembre de 1574 descubrió una isla "de costas recortadas y relieves
boscosos impresionantes, que llamó Santa Cecilia en honor del santoral
del día, y que luego pasaría a denominarse 'Más a tierra' y más tarde
'Robinson Crusoe''', explican los botánicos. En el siglo XVIII fue
refugio del marinero escocés Alexander Selkirk, cuya historia fue la
fuente de inspiración para la novela de Daniel Defoe "Vida y
extraordinarias y portentosas aventuras de Robinson Crusoe de York''
(1719).
Actualmente los volcanes no están activos, pero el lugar es
susceptible de manifestaciones volcánicas. Los morros o pequeños
islotes se conocen con los nombres de Juanango, Vinilla, Chamelo
Grande y El Verdugo, y constituyen verdaderas "reliquias" ya que al
ser menos visitados conservan especies desaparecidas en las islas
principales.

Explican los científicos que "después del enfriamiento de estas
tierras candentes salidas del océano llegó la vida silvestre a poblar
los nuevos espacios. Los animales viajaron por sus propios medios,
pero también las plantas hicieron lo mismo''.

Dada su originalidad biológica y riqueza vegetal y animal, el
archipiélago fue declarado Parque Nacional en 1935, con la excepción
del pueblo y la zona del aeródromo. Luego la Unesco lo declaró Reserva
de la Biosfera en 1977.

Sobre la imagen que se tiene de este lugar, Raimundo Bilbao,
presidente de la Fundación Juan Fernández, sostiene que "las dos
desgracias que todos conocen dieron una imagen de un lugar desolado y
semiabandonado, cuando la realidad no es así. En el archipiélago se
vive el aislamiento, pero se compensa con el gran sentido de
solidaridad. Por ejemplo, es una de las zonas del país que más
recursos aportan para la Teletón por habitante. La precariedad ha ido
formando una cultura orgullosa de su pasado, conscientes de su
presente y esperanzadora de su futuro''.

Hot spot mundial

Este archipiélago de relieves vertiginosos es considerado un hot spot
de diversidad biológica, ya que posee "una de las floras insulares más
ricas del mundo: 135 especies endémicas, 11 géneros y una familia
endémica. Más excepcional todavía: a nivel mundial es el único lugar
conocido con un bosque enteramente constituido por árboles endémicos.
Sin duda que Juan Fernández es una referencia mundial en materia de
endemismo y evolución'', escribe en la presentación del libro el
botánico de Montpellier Francis Hallé.

En la isla Robinson Crusoe es muy probable que, antes del arribo del
hombre, la vegetación fuera "de tipo forestal en la mayor parte de la
isla, y que los bordes costeros presentaran una cobertura vegetal más
baja de tipo arbustivo (...)", explican los botánicos. Desde su
descubrimiento, la deforestación, los incendios y los impactos de la
ocupación humana y ganadera han provocado una fuerte erosión, además
de la llegada de plantas y animales exóticos que ha alterado los
ecosistemas insulares.

Entre las introducciones voluntarias se cuentan la zarzamora, el
maqui, la murtilla, eucaliptus, pinos, cipreses, aromos, pitósporos, y
cabras, coatíes, conejos y otras. Entre las fortuitas, una variedad de
pastos, plantas ruderales y ratas, lauchas, cochinillas, la avispa, la
araña de rincón''.

Los investigadores destacan en el texto el valor biológico y la
precariedad del archipiélago, dado que "las islas son territorios
cerrados y restringidos donde los seres vivos y los ecosistemas se
encuentran en relaciones estrechas y en total interdependencia.
Cualquier perturbación, aunque parezca mínima, provoca desequilibrios
y tiene consecuencias que pueden ser más o menos visibles, que la
naturaleza debe digerir para recuperar un equilibrio nuevo".

En este proceso, "el ritmo de llegada de las perturbaciones en el
ambiente tiene una importancia enorme. Por ejemplo, sabemos que en
islas como éstas una especie vegetal nueva se instala en forma natural
aproximadamente cada ocho mil años. En 1896 el doctor Federico Johow
describió para el archipiélago 237 especies, 95 de ellas introducidas.
Según nuestras propias investigaciones (diez expediciones entre 1997 y
el 2009), hoy se cuentan en la isla 716 especies, de las cuales 503 se
consideran introducidas. Con un cálculo simple, no sólo podemos
deducir que la flora del archipiélago se triplicó en 110 años, y que
las plantas introducidas aumentaron más de cinco veces, sino que en
este periodo los humanos realizaron lo que la naturaleza habría hecho
en 2.696.000 años''.

Según los científicos, la importancia del archipiélago en la flora
terrestre puede compararse con la que posee las islas Galápagos para
la fauna. Una riqueza que tiene que ver "con una familia, once géneros
y 63,4% de sus especies nativas endémicas estrictas", distribuidas en
un reducido espacio de 100 kilómetros cuadrados.

Según el libro, entre las 135 plantas endémicas del archipiélago
figuran la palma chonta ( Juania australis ), el lactoris ( Lactoris
fernandeziana), la inaccesible yunquea ( Yunquea tenzii ), varios
helechos y una orquídea, además del extinguido sándalo ( Santalum
fernandezianum ). Una riqueza incomparable que ha sufrido -sin
embargo- grandes pérdidas (hay 8 taxones desaparecidos) y hoy está en
una situación vulnerable. Esta publicación constituye, en ese sentido,
un importante aporte para su conocimiento y una oportuna señal de
alerta.

Los autores

Philippe Danton y Christophe Perrier son botánicos franceses,
creadores de la asociación "Robinsonia", nacida en torno al estudio de
Juan Fernández.

-¿Cómo surge la idea?

Danton: Como botánico involucrado en la conservación vegetal, busco
temas que permitan una comunicación con el público. El hecho que el
archipiélago Juan Fernández sean las islas de Robinson Crusoe y un
lugar amenazado de fuerte endemismo me llamó la atención. Existía la
posibilidad de contar una historia (desafortunadamente verdadera)
sobre el tema: «Pones un hombre en una isla desierta, y tres siglos
después... se vuelve un problema mundial de conservación». Así nació
el primer proyecto de viaje en 1997. Desde entonces he realizado 10
misiones de tres meses y Christophe Perrier, cinco. En total, 45 meses
en terreno.

-Un largo período. ¿Qué los mueve a perseverar?

D: El interés científico de estas islas, la acogida de los isleños y
del Parque Nacional, y la buena recepción de esta «aventura»
científica plasmada en charlas, publicaciones, cuatro libros y siete
documentales.

Perrier: Hemos encontrado especies nuevas para la ciencia.
Registrarlas, describirlas y verificar sus novedades es una tarea que
necesita tiempo.

-¿Cuál es el valor universal de la isla?

D y P: Una planta funciona como una pequeña empresa química,
produciendo moléculas particulares que podemos eventualmente
reproducir, pero no inventar. Una planta es una fuente potencial de
moléculas interesantes para medicina e industria. Cuando desaparece
una especie, es para siempre. A nivel de los ecosistemas, sabemos que
todos los seres vivos están interrelacionados, sin conocer exactamente
estas realidades. Juan Fernández puede ser una gran fuente de
conocimiento sobre la evolución de las especies y de sus
interrelaciones, por su aislamiento y pequeña superficie. Chile podría
ser ejemplar para el mundo.

Un proyecto de larga data

Raimundo Bilbao, presidente de la Fundación Juan Fernández, conoció
hace 10 años a los investigadores franceses. Los veía pasar frente a
su cabaña (que desapareció con el maremoto), y un día les invitó un
café. "Comprendí la importancia que tenía la valorización del frágil
ecosistema insular". Cuando supo que la monumental investigación de 15
años sería publicada por el Museo de Historia Natural de París, surgió
la idea de editarla en Chile. Bilbao golpeó puertas, se le unieron el
botánico Rodrigo Vargas y el productor cultural Nicolás Mardini.
Lograron entusiasmar al Ministerio del Medio Ambiente, a la Dirección
de Cultura de la Cancillería y a la Fundación Imagen de Chile.
La fundación es un sueño que se concretó el 2006. El maremoto se llevó
gran parte de su labor, como los instrumentos de la primera orquesta
infantil y juvenil, una sala multimedia y la sede de los pescadores.
Hoy, pese a todos los avatares, siguen trabajando por la isla
(informaciones: 7-3872168)

Sylvia Soublette, una vida con Gabriel Valdés


"Gabriel no era un político político"
por Raquel Correa
Diario El Mercurio, 1˚ de Octubre de 2011
http://diario.elmercurio.com/2011/10/01/el_sabado/_portada/noticias/8A8C58F9-EB86-44B5-A3F7-DB98DCDE7EA7.htm?id={8A8C58F9-EB86-44B5-A3F7-DB98DCDE7EA7}

A exactos 20 días de la muerte del ex Canciller, su viuda da su
primera entrevista periodística. Tras 65 años de matrimonio, habla del
amor que se tuvieron, de las culpas con sus hijos, de cómo lograron
compatibilizar la política con el arte, del hijo que adoptaron y de
por qué no alcanzó la Presidencia de la República.

Gabriel se fue. Ella se quedó. Pero no se quedó llorando. Sylvia
Soublette Asmussen se tragó las lágrimas. Y, al día siguiente de
despedir al hombre con que compartió la vida por 65 años, volvió a
dedicarse, noche y día, a cumplir su sueño: grabar un disco con música
suya. Ya está casi listo. Con cantos corales, piezas compuestas hace
poco y hace mucho. Llevará en la carátula el retrato que le hiciera
Guayasamín y que conserva con orgullo en su sala de música repleta de
hermosos instrumentos antiguos, donde ella se refugia días enteros.

Aún no sabe cómo se llamará el disco que está grabando. Esa música que
tanto le gustaba a Gabriel Valdés, su marido con el que tuvo tres
hijos excepcionalmente talentosos. "Los niños", como los alude Sylvia.
Así mismo los llamaba Gabriel. Juan Gabriel, el diplomático; Max, el
músico y María Gracia, la niña mimada de Gabriel, también con dotes
musicales.

Gabriel Valdés Subercaseaux compartía la misma afición por la música,
pero no le dedicó la vida como ella. Una vida llena de historia la que
tuvieron ambos. Él, como canciller del gobierno de Frei Montalva, como
subsecretario general del Programa para el Desarrollo (PNUD), como
senador y presidente del Senado y, finalmente, como embajador en Roma.

Con esos ojos que le chispeaban de picardía o se le oscurecían de
enojo. Severo, alto, buenmozo, inteligente y culto, discutidor y gran
conversador, enamoró a Sylvia apenas la vio.

-Juan Orrego dirigía el coro de la U. Católica. Un día vine de Viña a
oír sus coros. Vi a un señor en un rincón y alguien me dijo: "Ese es
el mejor bajo que tenemos, se llama Gabriel Valdés". Me vino a
saludar. Lo hallé regio. Me dijo por qué no viene mañana. Vamos a
interpretar la "Cantata de los Ríos", de Domingo Santa Cruz, y yo voy
a cantar. Después me invitó a tomar té en el Carrera. Fui con una
amiga y pensé: "Con este hombre me voy a casar".
Él tenía voz de barítono. Ella de soprano.

-¿Cómo se afiata un barítono con una soprano?

-¡Espléndido! -exclama riendo-. Hace años, en una entrevista, el
almirante Merino me dijo que detestaba a Valdés. No por sus ideas
social-cristianas como era de suponer, sino "porque se llevó a la
mujer más linda de Viña del Mar".

Fotografías suyas de esos tiempos ratifican su comentario.

Sylvia lleva sangre francesa en sus venas, igual que Gabriel. Ella
recuerda, como si fuera hoy, el cuarteto que formaba él con sus
hermanos Margarita, Blanca y Alfonso. "Quedé encantada con este
cuarteto y, cuando nos casamos, se transformó en quinteto", dice con
emoción.

Ambos compartieron el amor por la música que llenó la infancia de ella
y su vida entera. "A él le encantaba la música, pero la política fue
mucho más fuerte".
-Yo escribo música porque para mí es una necesidad. Creo que este
disco es lo último que voy a hacer. A esta edad uno siente el deseo de
perdurar.
Admite que los ensayos, que le copan el día, le han servido como
refugio. Ahora, para pasar la pena. Y, durante todos estos últimos
meses, para soportar la enfermedad de Gabriel, postrado, con
kinesiólogos varias veces al día, asfixiándose.

Ya tiene nueve nietos y seis bisnietos. "Gabriel alcanzó a ver la foto
del último. Se llama León. Y es muy narigón: eso debe venirle por
Gabriel", comenta.
En la terraza, llena de plantas floridas, hay dos jaulas con catitas.
Y por ahí anda Benjamín, un poodle que se acomoda en la falda de
Sylvia.

En el escritorio de Valdés, ya vacío, destaca la escultura de su
hermano Francisco, el sacerdote franciscano en proceso de
beatificación. Estantes llenos de libros revelan su pasión por la
lectura. Y, a la vista, una foto suya con sus grandes amigos: Sergio
Ossa Pretot y Sebastián Vial, compañeros desde el Colegio San Ignacio.

"Ellos se reían mucho juntos y conversaban sobre quién se iba a ir
primero... Y el primero fue Gabriel", cuenta ella mirando la
fotografía.
Culpas con los hijos

Cómo pudo esta mujer compartir su rol de esposa y madre con una vida
artística tan activa: cantante, directora de coros, instrumentalista,
docente, viajó por todo el mundo. Ella lo explica:

-Mi pasión es la música. La pasión de Gabriel era la política. Y ambos
nos respetamos los espacios.

-Pero los hijos...

-Tuve mucha suerte. Vivíamos en Vitacura, muy cerca de mi mamá. Y la
mamá de él, misia Blanca -que no podía estar sin Gabriel- también se
fue a vivir cerca de nosotros. Entonces, las dos abuelas que adoraban
a los niños se hacían cargo de ellos cuando yo faltaba.

-¿Ha tenido sentimientos de culpa por haberlos dejado tantas veces solos?

-Sí. ¡Por supuesto! Hasta el día de hoy tengo sentimientos de culpa. A
veces se los digo a los niños y ellos me dicen que no hay problema,
que son lo más normales y que admiran mucho lo que hicimos.

Una vez estuvieron dos años becados en París. Él, en la Sorbonne
estudiando ciencias políticas. Ella, composición musical.

-Los niños se quedaron con mi mamá -recuerda-. Yo sufrí mucho. No
teníamos dinero para venir, hablábamos muy de vez en cuando por
teléfono...
Al comienzo, a Sylvia no le interesaba la política en lo absoluto.

-Yo no sabía nada de política. Pero estando con Gabriel ¡era
imposible! que no tratara de entender.

-Cuando él murió se dijo que era el Presidente que Chile se perdió...

-Yo pienso ahora que Gabriel no era realmente un político político.
Pienso que era más bien un filósofo de la política. A él le interesaba
mucho lo que sucedía en los movimientos sociales, el por qué pasaban
las cosas. Empezó en la Falange, que se inició por las encíclicas
papales. En ese tiempo Gabriel era muy observante, y no estaba con el
capitalismo ni con el comunismo. Era un hombre que siempre estuvo al
día. Nunca miraba el pasado, en el sentido político. Era creativo.
Siempre mirando hacia adelante.

-Pero quiso ser Presidente.

-Es que Gabriel no era un luchador. No iba a pelear contra Andrés
Zaldívar, cuando fue Lagos. Habría podido ser él, pero no lo fue
porque no iba a luchar por conseguirlo.

-Pero, ¿le habría gustado ser Presidente?

-¡Claro! Le habría encantado. Pero no luchó para serlo. Y nunca dijo
'qué pena que yo no fui'. Esas son leyendas.

-¿Y a usted le habría gustado ser Primera Dama?

-No -replica enfática-. A no ser que hubiera conseguido mucho apoyo de
países europeos para mejorar la música en Chile. Me duele que hoy no
existan educadores musicales. Eso es muy distinto que ser un profesor
de música que conoce las notas.

La despedida de Valdés se hizo con la música compuesta por Sylvia. Rememora:

-Yo había escrito la "Misa de Roma". Hicimos un concierto con el coro
de la U. Alberto Hurtado y Gabriel fue a escucharlo. Cuando se cantó
el Agnus Dei, a Gabriel se le cayeron las lágrimas. Y eso se le cantó
en su última misa en la Catedral.

El hijo adoptivo

Una historia conmovedora de esta pareja fue la crianza y adopción de
Enrique Bravo, hijo de Rosa, una empleada de hace unos años. El niño
que ellos educaron y terminaron adoptando legalmente.

-Llegó a nuestra casa la mamá de Enrique -relata Sylvia- con un niños
de un año y medio. Era tan inteligente. Andaba siempre pegado conmigo.
Cuando Gabriel se fue a Naciones Unidas nos llevamos a la mamá y a él.
Vivíamos al lado de Nueva York y lo pusimos en un colegio donde
aprendió tan bien el inglés que pasó a ser su primera lengua. En Chile
lo habíamos tenido en el Nido de Águilas. Él tenía su carita bastante
chilena y ahí había puros niños americanos. Un día le dijo a su mamá
¿por qué no me llevas a la peluquería para que me pongan el pelo
amarillito? Al final, Gabriel lo puso en el Colegio de Naciones
Unidas.

-Después -continúa-, cuando la María Gracia se fue con su familia a
Venezuela, porque en la dictadura habían decidido que Tomic era un
peligro para la sociedad, le pedí a la Rosa que se fuera con ella para
que cuidara a los niños. Entonces, Enrique quedó solo con nosotros.
Era como nuestro hijo único.

-¿Cómo les decía?

-A mí me dice mamá Sylvia y a Gabriel siempre le dijo don Gabriel. Él
inspiraba más respeto, yo soy más al lote. Él fue un compañero
estupendo para nosotros. Enrique estudió tres años en Roma y después
se fue contratado a Holanda. Lleva diez años en una filial de Estados
Unidos para las armas químicas.

-Hace poco -concluye la historia- Gabriel, que lo quería mucho, mucho,
un día me dijo que quería dejarle su nombre. Y ahora se llama Enrique
Bravo-Valdés. Yo lo quiero tanto como a los otros niños.

Termina su relato emocionada. Cayó la tarde y su departamento se ve
demasiado grande. Es como si la nostalgia lo hubiera invadido de
pronto. Sylvia, que ha estado serena, incluso riendo, se emociona, se
le llenan los ojos de lágrimas y se despide. Va a hacer las maletas
porque parte a Buenos Aires con la María Gracia y Jorge Andrés
Richards: Maximiano dirigirá por primera vez en el Teatro Colón. Hasta
allá llegará también con Juan Gabriel.

"No iba a pelear contra Andrés Zaldívar, cuando fue Lagos. Habría
podido ser él, pero no lo fue porque no iba a luchar por conseguirlo".

El Gabriel cotidiano

-Gabriel Valdés en la vida diaria era...

-Un hombre muy abstraído. Siempre leyendo, salvo en las tardes en que
nos sentábamos a ver las noticias. Se leía todos los diarios del
mundo.

-Con sus hijos fue...

-En eso, los dos muy anticuados. Creíamos en la figura del padre
severo, muy presente, pero modelo. No creíamos en esos padres que son
amigos de los niños. Cuando crecieron, entonces fueron muy amigos.

-En sentido figurado, ¿entregaba las llaves o manejaba él?

-Manejaba, pero en algunas cosas entregaba las llaves. Era lo más
desordenado. Cuando estaba sano, él ponía los temas, discutía fuerte
con los niños.

-Panoramas favoritos:

-Cuando jóvenes, todos los sábados y domingos salíamos con los niños a
recorrer pueblos. Después, los fines de semana en la playa.

-Religiosidad:

-De joven fue muy observante. Fue presidente de los estudiantes
católicos. Después, no tanto. Era crítico de la Iglesia. Cuando estaba
tan grave, yo me preocupé y un día le pregunté. Me dijo "Jamás he
perdido la fe en Jesucristo".

-Su lugar preferido:

-Italia y Francia. A él le fascinaba Italia. Ya estando enfermo, quiso
ir para allá. Y Valdivia, por supuesto.

Carta desde Burundi


por el padre Felipe Berríos S.J.
Diario El Mercurio, Revista Sábado, 1˚ de Octubre de 2011
http://diario.elmercurio.com/2011/10/01/el_sabado/el_sabado/noticias/07E1567E-9D06-46E9-B8DA-AA74F7746BC1.htm?id={07E1567E-9D06-46E9-B8DA-AA74F7746BC1}

 "Quiero agradecer a todas los chilenos que han colaborado comprando
una cabra para una familia y algunos espontáneamente haciendo campañas
para ello. Les puedo decir que con sus donaciones hasta la fecha se
han juntado 102.772,95 dólares y eso equivale más o menos a unas 2.569
cabras".

Chile, desde el último terremoto y tsunami, se ha visto especialmente
golpeado por catástrofes naturales y accidentes que han conmovido a
todos. También ha habido una creciente agitación social que ha
convulsionado al país. Tal vez la más profunda es la de los jóvenes
que pujan por un país mejor. Pero especialmente dolorosas para Chile
han sido las súbitas pérdidas de vidas humanas, que nos hacen darnos
cuenta de que, a pesar de las diferencias, somos una comunidad donde
nadie sobra y todos son necesarios. Podemos decir que el dolor enseña,
une y nos hace mirar al otro como hermano.

Mirando más allá de Chile, es difícil no quedar golpeado al ver las
noticias de las víctimas de la hambruna en Somalia. Especialmente
conmovedora son las imágenes de los niños que son los más indefensos
ante el hambre. Es cierto que una agresiva sequía ha acelerado y
masificado el problema. Pero también sabemos que sus causas más
profundas son anteriores a la falta de lluvias. Lamentablemente el
hambre actúa en forma silenciosa y se deja ver a los ojos del mundo
sólo en situaciones extremas, como hoy en Somalia, donde el rostro del
hambre ya no se puede ocultar y es tema para los medios de
comunicación.

Para quienes están en Somalia, no es el momento para detenerse a
pensar en las causas, la urgencia sólo los obliga a usar todos los
medios, todo el saber, para evitar más muertes por hambre y epidemias.
Pero quienes no estamos físicamente en el lugar, podemos conmovernos y
ayudar, aunque también debemos reflexionar. Una de las reflexiones que
podemos hacer es pensar que a la gente que vive en la pobreza no se le
ayuda "regalando". El "regalo" hace más pobre y dependiente al
necesitado, los hace más frágiles y vulnerables y los humilla. Y a
quienes damos, el regalo mañosamente tranquiliza la conciencia que
siempre es bueno que esté inquieta ante la injusticia. Por eso que es
importante que la ayuda no sea "asistencialista" ni tampoco un
"negocio" sino que sea real, es decir; que involucre al ayudado que lo
haga "socio" no "beneficiado", lo dignifique, potencie sus
organizaciones y que sea una herramienta para su autosustentación. Y
para quien ayuda, su aporte debe ser gratuito e implicar un compromiso
que no sea puntual sino que también un cambio en sus actitudes que
promuevan la igualdad de oportunidades y la inclusión.

No quiero "aprovecharme" de lo que sucede en Somalia, sería mezquino.
Pero obviamente el trabajo en que ahora estoy involucrado está
relacionado con lo que allí sucede. Pues apunta a evitar estas
catástrofes y va en la línea opuesta al "regalo". Básicamente el
programa consiste en que luego de cumplir los requisitos exigidos, se
reparten cabras a familias en situación de extrema pobreza que ellos
"pagarán" con la primera cría que nazca, ésta cría se les entrega a
otros bajo el mismo sistema, y así la cadena solidaria crece. Es un
programa que comienza a atacar de raíz el problema del hambre, de la
pobreza y la marginalidad antes de que sea irreversible. Programas así
nos ayudan de cualquier manera, lo hacen con la participación de la
misma gente siendo sustentables en el tiempo. Éste no es el único
programa ni está aislado, él es parte de una red de acciones similares
todas tendiente a solucionar el problema alimentario sin hacer
dependiente a la gente, sino más bien empoderándolos, para que ellos
mismos sean los gestores de la solución a sus problemas.

Más del 90% de las personas en Burundi come una vez al día, y mal.
Ellos están a la merced de la hambruna si hay sequía o si se atrasan
las lluvias. Además, la falta de tierra, el agotamiento del suelo, los
primitivos métodos de cultivo y el fuerte crecimiento demográfico
hacen que el tema alimentario sea una carrera urgente contra el
tiempo.
Por esto que quiero agradecer a todos los chilenos que han colaborado
comprando una cabra para una familia y algunos espontáneamente
haciendo campañas para ello. Les puedo decir que con sus donaciones
hasta la fecha se han juntado 102.772,95 dólares y eso equivale más o
menos a unas 2.569 cabras. Estas son cifras globales, pues el valor
del animal varía según el precio de mercado, el lugar en que se compra
y entrega, y si es macho o hembra.
Hemos comprado animales de raza mejorada, principalmente de Uganda. A
pesar de lo engorroso de la contabilidad, pues algunos animales en el
proceso mueren, otros nacen, algunos se reproducen más rápido (por
partos gemelares), etc., podemos decir que en los tres años que lleva
el programa se han repartido hasta la fecha 19.163 cabras y 2.137
machos cabríos (con un 10% de mortandad). Y últimamente, por la ayuda
recibida de ustedes más otros fondos, se han comprado 2.400 cabras y
640 machos cabríos, y en diciembre compraremos 1.860 cabras y 260
machos cabríos (en promedio, una cabra cuesta 40 dólares y un macho
cabrío 220 dólares). Esa cantidad de animales equivale más o menos a
unas 23 mil familias socias iniciales del programa que con el "pago"
que hacen devolviendo la primera cría y su posterior entrega a otra
familia aumenta exponencialmente la cifra de los 23 mil socios
iniciales.

Comprenderán que aquí se vive en una cultura de la informalidad, por
lo que no es fácil hacer reportes periódicos como estamos
acostumbrados a hacerlos en Chile. Les pido confianza. La cuenta que
hemos puesto a disposición para las donaciones lleva por nombre "Orden
Compañía de Jesús Felipe Berríos-África". El motivo de ello es que las
transferencias bancarias acá son más faciles y seguras al amparo de
una congregación religiosa, como también esa es la misma razón por la
cual la granja escuela para apoyo del programa alimentario que
construimos en Kibimba, está a nombre de la diócesis de la zona y no
de una fundación particular.

El programa de las cabras no lo inventé yo, es un programa que lleva
ya tres años realizándose con mucho éxito y que con la ayuda recibida
de ustedes nos ha permitido expandirlo. La cabra tiene muchas
cualidades, es de fácil adaptación y alimentación, se reproduce
rápidamente, no requiere mayores cuidados y sus excrementos son un
excelente abono natural. Pero también es un animal culturalmente
aceptado. No pasa lo mismo con otros animales que tal vez tienen más
cualidades, pero que son asociados a la brujería o son rechazados
culturalmente, como sucede, por ejemplo, con las ovejas.

Agradezco a revista "Sábado" de El Mercurio, a todo su equipo y a
Paula Escobar quien me entrevistó, pues me permitieron dar a conocer
mi trabajo. Por eso es que por este medio vuelvo a agradecerle a tanta
gente la confianza que una vez más me han demostrado y su generosidad
para ayudar a quienes literalmente no tienen nada. Esto me compromete
aún más seguir trabajando por ellos.

Apple, la marca que triunfó porque sus clientes la amaron




Pablo Tirado
Ya es oficial. El próximo 5 octubre será presentado el iPhone 5, el esperado nuevo gadget de la factoría Apple. Se trata del último lanzamiento de una marca que hoy, tras 35 años desde su fundación, se ha convertido en una de las más poderosas y rentables del mundo.
Así, por ejemplo, lo advierte el ranking Brandz de Millward Brown, que la sitúa como la más valiosa del orbe con un valor estimado de US$ 153 mil millones. La empresa fundada por Steve Jobs, también saca cuentas alegres en Wall Street, convirtiéndose en una de las más valoradas. Sin ir más lejos, ayer viernes, encabezaba la lista de las empresas con mayor capitalización bursátil, con un valor de US$ 362 mil millones, casi una y media vez el PIB de Chile.
Y las expectativas están altas. Pese a que Steve Jobs acaba de ceder el liderazgo de la compañía a Tim Cook, las cifras se han mantenido en crecimiento, algo que debiera aumentar con el arribo del iPhone 5.
Para muchos, Apple y sus derivados como el Mac, el iPhone o el iPad sólo pueden entenderse como un fenómeno. Uno que se basa en la calidad y en la innovación de los productos, y que han permitido a la marca tener clientes cautivos o "embajadores", que están dispuestos a comprar sus nuevas creaciones aun antes de conocerlas. "Apple hoy es más que una marca de aparatos tecnológicos, es una moda, es un deseo, es estatus. Todo el mundo quiere formar parte de su círculo y ese es su gran logro", dice Nicolás López, director creativo general de la agencia Puerto, para tratar de explicar el impacto de Apple en el cerebro de los consumidores.
Para Cristóbal Zegers, de Leche 2, Apple no es admirada, respetada o temida, es, literalmente, "amada", un fenómeno que los especialistas denominan lovemark . ¿Cómo lo logró? El publicista dice que la mayoría de las empresa basa su comunicación en responder tres preguntas ordenadas -"¿Qué?, ¿cómo? y ¿por qué?"-, pero que Apple hace el ejercicio al revés. "La gente no compra lo que haces, compra el 'por qué lo haces'. El pensamiento diferente, la manera creativa de enfrentar la realidad. La gente compra algo en qué creer. Y eso es Apple", dice.
Junto con ofrecer productos que muchas veces desafían la imaginación, Apple también se ha caracterizado por un intenso trabajo publicitario. Uno que ha generado algunas de las piezas más recordadas de la historia. 1984, es probablemente el más icónico de ellos. Inspirado en el libro de George Orwell y dirigido por Ridley Scott ("Blade Runner"), el spot mostraba a una atlética deportista que -logo de Apple mediante- irrumpía en un mundo dominado por el "Gran Hermano" para presentar el Macintosh, el popular computador de Apple. "La comunicación de Apple es tan creativa y vanguardista como sus productos. ¿No te has fijado en cuán impactante es ver a ese gordito llamado PC siendo humillado constantemente por un cool joven Apple?", dice Cristóbal Zegers, recordando otra de las campañas de las llamativas de la marca. En tono de comedia, lanzaron un spot en el que aparecen personificados PC y Mac. El primero es caracterizado como un oficinista rígido y enfermizo, mientras que el portátil de Apple como un tipo mucho más de moda y eficiente.
El impacto de los comerciales de Apple también ha alcanzado la música. Varios artistas han logrado popularidad gracias a que sus canciones son incluidas en uno de ellos. Fue el caso de la canadiense Feist, que saltó a la fama cuando su tema "1234" apareciera en un spot del iPod nano.

Schmidt-Hebbel afirma que la Eurozona debería cuadruplicar el fondo de rescate

Ex economista jefe de la OCDE analiza el delicado panorama europeo:
Schmidt-Hebbel afirma que la Eurozona debería cuadruplicar el fondo de rescate
por Lina Castañeda
Diario El Mercurio, Economía y Negocios, sábado 1˚ de Octubre de 2011
http://diario.elmercurio.com/2011/10/01/economia_y_negocios/_portada/noticias/6A5E2D62-A53E-4F1F-914E-FB693B78187F.htm?id={6A5E2D62-A53E-4F1F-914E-FB693B78187F}

Establecer un fondo exagerado como lo hizo México en 1995 permitiría
rescatar a los países de toda Europa del sur, bajar las primas de
riesgo y darles acceso continuo a los mercados voluntarios para
refinanciar deuda, señala.

Rescatar ahora a Grecia o rescatar a sus bancos ante un default griego
es el reto político que hoy enfrenta Europa, explica Klaus
Schmidt-Hebbel, ex economista jefe de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El hoy académico de la UC afirma que el proyecto de la Unión Europea
tiene una "pata coja", que es la falta de integración fiscal. Las
otras tres patas del proyecto de integración económica son:
integración de los mercados de bienes y servicios; de los mercados
capital y trabajo con libre movilidad laboral y la unión monetaria.

-¿Cuáles son actualmente los retos de Europa?

"El gran reto político es cómo enfrentar la coyuntura fiscal y
financiera. No es puro idealismo de unión política, ni pura fe en la
importancia de la UE o sentimiento de solidaridad lo que embarga a los
franceses, alemanes y europeos del norte para financiar el rescate, al
menos parcial, de Grecia y otros países del sur a través del Fondo
Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF). Está en su directo interés,
porque los acreedores de los bonos griegos, italianos y españoles son
muchos bancos franceses y alemanes. Ellos tienen dos alternativas, o
rescatan a Grecia ahora o si Grecia cae en default , tienen que
rescatar a sus bancos".

-¿En qué falla la unión fiscal?

"La contradicción con la unión monetaria es que cada país mantiene su
soberanía fiscal. Los requisitos fiscales de entrada a la Zona Euro,
de un stock máximo de deuda sobre PIB de 60% y déficit fiscal de 3%
del PIB anuales, fueron violados sistemáticamente por países
fiscalmente débiles como Grecia, Portugal y algunos años también por
los fiscalmente fuertes como Alemania y Francia".

"A eso se agregan las consecuencias de una política fiscal fuertemente
anticíclica, en principio estabilizadora, de expansión fiscal en los
años 2008-2009".
La expansión de la que habla Schmidt-Hebel fue la respuesta a la
crisis financiera que se produjo tras la quiebra de Lehman Brothers.
Evento que vivió muy de cerca, pues asumió su cargo en la OCDE
precisamente el fin de semana en que colapsó el banco estadounidense.

Afirma que esa política fiscal expansiva se justificaba incluso en
países de alto sobreendeudamiento. Pero, agrega, debía ser temporal
aunque finalmente pocos países la revirtieron.

-¿Cómo se resuelve esta crisis?

"El reto más estructural es llegar a una unión fiscal gradualmente. No
se puede obligar a los votantes de Alemania, Italia, España o Francia
a que el ministro de Hacienda renuncie completamente a fijar las
cifras principales de su presupuesto. Pero tienen que sacrificar
cierta soberanía, no la composición de su presupuesto, cada país va a
ser libre de decir en qué va a gastar y en definir los tipos de
impuestos".

"Ojalá el próximo año hubiese un paso serio de transferencia de
soberanía fiscal, al menos en materia de déficit y deuda/PIB, de un
compromiso explícito de alcanzar en un plazo bastante rápido una
transferencia de la soberanía fiscal hacia Bruselas, de todos los
países, incluyendo los fuertes y los débiles. Esta es una condición
difícil de lograr".

-Hasta que eso suceda, ¿cómo se aborda la volatilidad de los mercados?

"La volatilidad de los mercados financieros y esta enorme depreciación
en los mercados secundarios de deuda del sur de Europa va a seguir un
buen tiempo. Se resolvería aumentando significativamente los montos
del FEEF. Estoy de acuerdo con los analistas que estiman que debería
acercarse a dos billones de euros en lugar de los 440 mil millones
contemplados".

Como ya lo han advertido otros economistas, la experiencia
latinoamericana ofrece varios ejemplos valiosos para los endeudados
países europeos. Schmidt-Hebbel recuerda que en 1995, el entonces
Presidente mexicano, Ernesto Zedillo, recibió un plan de rescate de
Estados Unidos y del FMI, que en ese momento fue el más grande de la
historia de la humanidad, por US$ 45 mil millones, para suplir las
necesidades de financiamiento externo tras la crisis de 1994.

"Zedillo dijo que había que hacer un fondeo exagerado para convencer
que los fondos están disponibles. Y funcionó, no se usó todo, pero
México repagó buena parte tras un año, porque con la devaluación
postequila y el incremento de las exportaciones logró hacer un ajuste
económico muy importante", explica como ejemplo de por qué el FEEF
debería cuadruplicarse.

-¿Es aplicable a Grecia?

"Es muy difícil, porque tiene una relación deuda/PIB mucho mayor que
México en ese época, y porque Grecia carece de un instrumento
fundamental, que es el tipo de cambio".

"La única forma de que Grecia logre restablecer su competitividad
-perdida por irresponsabilidad fiscal y falta de incremento de
productividad y debilísimo crecimiento-, es a través de una
devaluación real. Parece simple, pero política y económicamente es
poco viable para la UE y para la Zona Euro en particular".

"La tasa de interés de política monetaria hoy, de 5,25%, es mucho
menor al 8,25% que prevalecía en 2008, por tanto no es contractiva.
Creo que no es el momento de reducirla".

"El Presupuesto Fiscal 2012 presentado en Chile es adecuado. El
aumento del gasto de 5% se inscribe en la senda de normalización del
déficit cíclicamente ajustado a -1% en 2014".

"En lo fiscal, existe el espacio para, si fuese necesario, hacer una
política fiscal estabilizadora contracíclica más intensa, como la que
hizo el ministro Velasco en 2009".

Luis Poirot: La gran visión de unos ojos enfermos‏


por Jimena Silva Cubillos
Diario El Mercurio, Vivienda y Decoración, sábado 1˚ de Octubre de 2011
http://diario.elmercurio.com/2011/10/01/vivienda_y_decoracion/perfil/noticias/b5a3ef36-7d1b-494d-965e-3f8f1c7fc014.htm

Lo suyo es la fotografía análoga en blanco y negro, la fuerza de la
luz y de los tonos. Hace 50 años Luis Poirot viene capturando el
teatro, la naturaleza, iglesias y puentes, el desnudo, las
construcciones a punto de caer y sobre todo retratos de personajes del
mundo de la cultura que le han ayudado a lidiar contra su temor al
abandono, a construir su identidad y a cultivar la memoria. Hasta el 4
de noviembre presenta "Identidad fortuita" en la Biblioteca Nacional,
muestra que reúne imágenes de Víctor Jara, Ana González y Raúl Ruiz,
entre otros artistas, escritores e intelectuales.

Estaba en Bruselas, donde era agregado cultural de Chile,
recuperándose de un ataque al corazón que le dejó cuatro by pass. Fue
entonces cuando lo llamaron del hospital para contarle que estando
anestesiado le habían sacado un pequeño bulto sobre el párpado del ojo
izquierdo. Se trataba de un cáncer muy agresivo en el lagrimal;
tendrían que sacarle ese ojo y parte del rostro. "Por recomendación de
mi oculista de Santiago esa misma noche viajé a Miami", recuerda el
fotógrafo Luis Poirot, a diez años de que le extirparan un tumor, le
pusieran media nariz de titanio y le rellenaran la cara con silicona.
Pero conservó el ojo.

Tras dos meses de radioterapia -"recibí el máximo que una persona
puede tolerar"-, el oncólogo advirtió: "el trabajo de gasfitería está
hecho. Lo nuestro terminó; si se deja abatir, el cáncer lo ataca en
tres meses más y se muere. Debe rechazarlo, poner resistencia".

"Yo pensaba para qué molestarse tanto si éste es el fin de mi cuento.
Para qué voy a dar la pelea. La radiación no duele pero va
desgastando, te debilita. Molesta el sol y la luz. Ahí me salvó
Fernanda -su pareja hace diez años y madre de sus hijas Aurora e
Isabel, de 4 y 1 año. Ella me llevaba al hospital, a las librerías,
que es una de las cosas que más me gusta. Me obligó a tomar fotos
porque sabía que esa era mi mejor terapia. Creo que fue mi abuela
quien me la mandó, porque dejé de soñar con ella cuando apareció
Fernanda", cuenta Poirot, evidenciando lo importante que han sido
ambas mujeres en su vida.

Actor y director teatral de profesión, Luis Poirot de la Torre nació
hace setenta años en Santiago, donde se crió de la mano de su abuela
paterna. Es hijo de un francés que partió a la Segunda Guerra Mundial,
al mando del general De Gaulle, cuando él tenía sólo un mes y su
hermano 5 años. "Un día, cinco o seis años más tarde, mi mamá me llevó
a buscar a mi papá. Partimos a Cerrillos, y creí que era para escoger
un papá, como si fuera una juguetería. Por supuesto, me equivoqué de
hombre, y cuando mi papá me tomó en brazos para besarme me largué a
llorar. Fue un padre muy ausente, pero muy marcador; la relación
importante la tuve con mi abuela".

Se llamaba Lucy y hablaba en francés; "era el idioma confidencial
entre los dos". Cuando Luis tenía 9 años desarrolló una alergia
intensa en los ojos, enfermedad que le impedía abrirlos porque se
infectaban. Por consejo médico se instaló varias primaveras en la
playa, en una casa en Tejas Verdes, y allí su abuela lo acompañaba, lo
cuidaba y entretenía. "Yo sabía que mi madre me quería y mucho, pero
la pobre era de esas generaciones que no tocaban. Ni padre ni madre
tocaban, pero mi abuela sí era extremadamente cariñosa", dice Poirot,
quien a ella le confidenció, a los 18 años, que abandonaría la Escuela
de Leyes para estudiar Teatro, y también, a los 25, que se casaría con
Carla Cristi, una actriz diez años mayor. "Ambas situaciones fueron
rechazadas por mis padres y tíos, pero siempre tuve el apoyo de mi
abuela".

Teatro y Periodismo

Los primeros pasos de Luis Poirot en la fotografía los dio en el
teatro. Corría 1964, venía llegando de París, donde estuvo un año
estudiando Cine y Televisión becado, y con la ayuda de su padre se
había comprado una cámara fotográfica. "Tenía claro que no volvería a
trabajar como actor -a comienzos de los sesenta hizo papeles en el
Teatro de la Universidad de Chile y en el Ictus-; quería dirigir
televisión, pero no me dieron oportunidad. Ser joven era un pecado,
nadie confiaba en tus conocimientos. Tenía que hacer actos de humildad
absurdos como llevar el cafecito o los recados, y yo sabía mucho más
que los que estaban dirigiendo. No aguanté, estaba cesante y de
aburrido empecé a ir a los ensayos del Ictus, y a sacar fotos con mi
Rolleiflex de segunda mano".

¿Cómo un amateur?

-Había aprendido a manejar la cámara con el manual de instrucciones.
No sabía revelar, ni ampliar, mandaba a Reifschneider. El dramaturgo
Jorge Díaz vio las fotos, y se interesó en mi trabajo. Decía que
tenían el punto de vista de la persona de teatro, y me pidió que
hiciera las fotos de sus próximas obras.

Aunque no tenía idea de la técnica, comenzó con Otelo y El nudo ciego.
La práctica en blanco y negro, y el consumir revistas de fotografía
norteamericanas y francesas lo fueron formando. Aprendió como pudo y
viendo trabajar a René Combeau -un maestro de la fotografía teatral-,
a quien incluso llegó a reemplazar cuando él viajaba, "era una gran
responsabilidad". De ahí pasó a retratar a escritores e intelectuales,
trabajó en la editorial Zig-Zag y en la revista Eva que empezaba a
hacer color para competir con Paula por el avisaje. De eso él no sabía
nada, pero se largó igual con fotos de moda, "porque era un pretexto
para fotografiar mujeres bonitas".

Aunque lo declararon experto en el tema, Poirot no estaba cómodo. No
había modelos fotográficas y él tenía que conseguirlas entre amigas y
conocidas; no contaba con equipo de iluminación y tampoco estudio.

Así, en marzo del 69 empezó a dar clases en la Escuela de Periodismo
de la Universidad Católica. El fotógrafo Juan Domingo Marinello, quien
entonces cursaba tercer año, se convirtió en su ayudante. "Para él la
gran foto no es la anécdota dura, sino la metáfora. Sus fotos siempre
tienen un protagonista, y de antemano define muy bien el encuadre y
los alrededores que constituyen la atmósfera. Para Lucho la
organización de la fotografía es muy importante; él extrapoló eso del
teatro. Ha hecho muy poco color; su expresión es el blanco y negro, la
fuerza de la luz, sus tonos y carácter", dice Marinello.

Eso mismo destaca Víctor Mandujano, periodista y crítico de
fotografía. "Maneja muy bien la luz y la sombra, la esencia de una
buena foto, además del blanco y el negro. En sus obras pueden
reconocerse al menos quince tonos de grises. En color tiene una serie
preciosa: 14 Iglesias de Santiago de Chile (2000), un encargo de la
Universidad Católica. Son interiores con un trabajo de luz único, una
semipenumbra donde todo es absolutamente identificable, muy nítido.
Lucho debe ser de los últimos dinosaurios que se ha negado a
asimilarse al sistema digital. Todavía toma fotos análogas y las
revela con los métodos tradicionales en papel, porque cree que lo
digital aún no ha alcanzado la definición, calidad ni nitidez de la
foto convencional".

La identidad como tema

Tras vivir dos años en París, donde se refugió con quien entonces era
su mujer y su hijo Andrés -cuando a fines de 1973 fue expulsado de la
Universidad Católica, "porque me consideraron un peligro para la
juventud"- se instaló en Barcelona. "Si bien trabajaba, hacía fotos y
vivía la realidad social de esa ciudad y de España, mi tema comenzó a
ser Chile y los chilenos que pasaban por mi casa. Exiliados o visitas
que no sabía si volvería a ver, y sin mayor propósito, terminábamos de
comer, ponía la luz de un flash y les hacía un retrato". Así
fotografió a Claudio di Girolamo, Enrique Lihn y otros tantos
personajes, reconstituyendo su memoria.

Un libro que preparaba sobre Pablo Neruda, a petición de la
Municipalidad de Barcelona, lo trajo de vuelta a Chile luego de casi
diez años. "Tenía retratos suyos y algo de la casa de Isla Negra, pero
no era suficiente. Me contacté con Matilde Urrutia, hice más fotos,
también tomé la casa de Valparaíso y retraté a muchos de sus amigos",
recuerda Poirot, quien volvió a Barcelona conectadísimo con el poeta y
tras estudiarlo largos cuatro años lanzó el libro "Neruda: Retratar la
ausencia (1986)". "Tomaba fotos en El País para ganarme la vida, pero
cada vez hacía menos porque mi tema era Neruda, Neruda, Neruda. Estaba
obsesionado con Chile, pero no era la vuelta folclórica. Yo no echaba
de menos la cordillera, ni las empanadas ni la cueca".

¿No era la nostalgia propia del exiliado?

-No, para nada. Era el intento de encontrar una identidad y pienso que
esa era la influencia española porque yo vi un pueblo con una
identidad nacional y regional tan especial, que algo despertó en mí.

Hacer el libro de Neruda le ayudó "a recuperar una identidad cultural.
Yo la había perdido y la juventud de Chile no la estaba conociendo. Me
sentí como una especie de brujo de tribu que traspasaba una tradición
oral y visual a su pueblo".

¿La fotografía es una herramienta para constituir la memoria?

-Yo transmito memoria. La fotografía no habla del futuro, salvo la
publicitaria, que te promete un mundo mejor si consumes tal o cual
cosa. Pero el resto de la fotografía es memoria, tanto para el que la
toma como para el que la ve.


El regreso y la familia

En 5 de marzo de 1985 Chile lo recibió con un terremoto y él salió a
las calles con una cámara de placas 4x5 pulgadas a captar la
destrucción de templos y casas de fachada continua, y el abandono de
Santiago tras el desconcierto de su gente. Luego volvió a hacer
clases; primero en la Escuela de Artes de la Universidad Católica y en
algunos institutos, para optar finalmente por crear sus propios
talleres de fotografía que hasta el día de hoy sustenta en base a un
diálogo, la reflexión profunda y la entrega de herramientas para
realizar trabajo autoral. "No hay principio ni fin, no hay
competencia, ni calificaciones y cada uno sigue su proceso interno",
explica Poirot, quien está realizando, junto a la fotógrafa Fernanda
Larraín, cuatro talleres de fotografía análoga. Él se encarga de toda
la parte oral, y ella del laboratorio.

¿Y cómo la conociste?

-Ella fue mi alumna en el taller, pero entonces no teníamos ni
siquiera una amistad. Es 39 años menor que yo, y cuando me preguntan
si es mi hija, digo que es mi amante, mi concubina.

¿Fernanda fue el motivo del quiebre de tú matrimonio?

-Estuve casado 35 años y me había ido un par de veces de la casa, pero
terminaba volviendo, lo que fue un error. Tendría que haberme separado
diez años antes porque con Carla arrastraba una relación que era
amistad, pero no amor. Me sentía responsable de ella; después un
siquiatra me dijo que probablemente yo no quería repetir la historia
de abandono de mi padre con mi madre.

¿En qué minuto Fernanda se convirtió en tu mujer?

-La nuestra es una relación construida lentamente; cuando yo empecé
con mi percance de salud ella partió a Bélgica. Le dije ándate,
búscate una pareja más joven. Yo ya soy un hombre que está al final de
su vida, no tengo nada que ofrecerte, no es justo, pero se quedó
conmigo, me cuidó y me sacó adelante.

Hace diez años Luis y Fernanda viven juntos; no están casados pero
ahora que a Luis le salió el divorcio piensan hacerlo. "Al menos ya le
pedí la mano a sus padres, y a ella también. Por mis hijas y por
Fernanda quiero casarme, aunque nunca me han exigido algo".

¿Vives una segunda vida después de los sesenta?

-Absolutamente; es un regalo, un tiempo extra. Nunca pensé que sería
padre otra vez. Nosotros llevábamos cuatro años viviendo juntos,
volvimos a Chile y empezamos a pensar en la posibilidad de tener un
hijo. Yo no sabía si podía porque desconocía el daño que había
producido en mi organismo la radiación y los medicamentos.

¿Quisiste que Fernanda viviera la experiencia de tener un hijo?

-Toda mujer siente en algún momento que no es completa si no tiene
uno, y además es la prolongación normal de una relación entre dos
personas que se va haciendo cada vez más profunda. Fue una decisión
buscada, tomada y esperada con alegría. Para mí ha sido una
responsabilidad asumirlo como hombre mayor. No importa los años que
esté con ellas; mientras dure seré padre presente y dialogante con mis
hijas. A diario les digo que las quiero, las besuqueo, abrazo y
regaloneo.

Hoy cuida su corazón con medicamentos que toma a diario para bajar la
presión y mantener la circulación. Del cáncer no se fía pero se
mantiene atento a los síntomas, sobre todo porque hace tres años le
diagnosticaron diabetes. "Sigo un régimen cuidadoso; no consumo
azúcar, tampoco fumo ni tomo alcohol. Y este año sin falta me operaré
de cataratas en el ojo derecho, algo que he postergado porque es muy
caro y porque soy cobarde. Me aterra volver a un hospital; toparme con
las enfermeras y doctores, los recuerdos. Todo eso me habla de
momentos muy difíciles".

La comedia de los impuestos

La comedia de los impuestos

por Luis Larraín 

Diario El Mercurio, sábado 1˚ de octubre de 2011

La obra se representa en varios escenarios, en Chile y el mundo. La trama es sencilla: un numeroso grupo de gente sufre penurias: sus pensiones se han visto rebajadas porque no hay plata para pagarlas , sus empleos se han cancelado por problemas presupuestarios, sus salarios no alcanzan para pagar la educación.

¿Qué hacer? Bueno, los ricos. Los ricos no están sufriendo estos problemas y podrían hacer un aporte para resolver el drama de sus compatriotas. Vamos entonces y les preguntamos: "¿¡Estáis dispuestos a pagar más impuestos!?", grita el coro de mil voces.

"¡Sí!", dicen los ricos. Incluso en algunas partes se han adelantado a ofrecerlo sin que les pregunten. ¿Qué otra cosa van a decir?

En Chile la obra se empieza a popularizar, tiene sus propios intérpretes, héroes que dirigen el coro y algunos villanos. En la versión local, el papel de los ricos está representado por el impuesto a las empresas. El coro grita: "¡Educación!".

Las empresas son ricas y pagan una tasa de impuesto a la renta que transitoriamente está en 20% y se supone debiera bajar a 17%. Dejémosla en 20%, total es menor que el máximo (40%) que pagamos las personas.

Lo advertimos, la trama es simple, casi infantil: final feliz y todos contentos. Si se suben los impuestos, el coro aplaudirá a rabiar. Sólo que los ricos no pagarán más impuestos: no hay nada más móvil que la riqueza. Quizás lo sabían desde un principio.

Pero junto a esta comedia se interpreta también en Chile una tragedia, que no tiene tanta atención del público y de los medios. Es la tragedia de los pobres.

Entre el 10% más pobre de nuestro país, apenas un 32% tiene trabajo. El porcentaje de mujeres que trabaja en el 10% más pobre llega tan sólo al 21%.

Un aumento del impuesto a las empresas no afectará a los ricos, sino a los pobres. Habrá menos inversión y menos empleos. Nada del otro mundo, el país no se vendrá abajo, seguiremos creciendo, sólo un poco menos de empleo. ¿A quién le importa?

Si la razón para hacer una reforma tributaria es resolver el problema de la desigualdad, lo peor es subir el impuesto a las empresas, menos aún en esta incertidumbre acerca del futuro de la economía mundial. Esto, porque la gran desigualdad de ingresos que existe en Chile (el 10% más rico gana 52 veces lo que el 10% más pobre) se genera porque los más pobres no tienen trabajo (el 86% del decil más rico sí trabaja). Allí está la desigualdad. De hecho, ésta baja sustancialmente (a 13 veces) cuando corregimos los ingresos para incluirles los subsidios que entrega el Estado a través de su red social. Ahí ya no somos tan desiguales.

La evidencia es clara en señalar que la herramienta tributaria es mala para redistribuir ingresos, es mucho mejor el gasto público. En Chile, Engel, Galetovic y Raddatz lo han demostrado. La aprobación del Ingreso Ético familiar es una buena noticia en ese sentido, el Gobierno está apuntando primero a las 170.000 familias más pobres, los indigentes que ni siquiera tienen para alimentarse. Luego premia también a las mujeres del 30% más pobre que obtienen un trabajo, incentivando así a la gente a salir de la pobreza.
"Momento", dirá alguien, "pero esto hay que financiarlo". El Ingreso Ético Familiar, los recursos adicionales para Educación.

Verdad, pero ya están financiados. Cerca de 1.800 millones de dólares por mayor precio del cobre que puede gastarse de acuerdo a la regla estructural, según dice el panel de expertos; más de 3.000 millones de dólares por el crecimiento económico, de los cuales sólo una fracción está comprometida por gastos recurrentes.

No se necesitan impuestos adicionales para financiar el Presupuesto 2012. No lo sabemos para más adelante. Podemos discutirlo cuando corresponda.

"Pero igual es bueno hacer una reforma tributaria para reducir la desigualdad; subamos los impuestos a las empresas; total, este Gobierno no es de los empresarios", dicen algunos. Volvemos a la comedia.

Si este Gobierno quiere tratar a los chilenos como niños, hará una reforma tributaria que aumente los impuestos a las empresas. Si actúa por convicciones, hará lo que le conviene al país.