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Cuando ocurrió el atentado a las Torres Gemelas


Cuando ocurrió el atentado a las Torres Gemelas
la Bolsa de Nueva York era una empresa sin fines de lucro
(¿qué pensaría de esto Camila Vallejo & Company?)
que había cambiado poco desde 1792:
miles de corredores gritaban órdenes de comprar y vender.

por Suzanne Kapner 
Diario El Mercurio, miércoles 7 de septiembre de 2011

Con el bajo Manhattan inundado de polvo 
y las autoridades prohibiendo el acceso 
a la zona de los trabajadores no esenciales, 
abrir la bolsa no era una opción hasta el lunes siguiente.

NYSE (New York Stock Exchange): Bolsa de Comercio de Nueva York (Wall Street)

Ahora, el mercado forma parte de NYSE Euronext 
(que cotiza en bolsa y tiene fines de lucro), 
la mayoría de las transacciones se realiza 
electrónicamente y oficinas fuera de Nueva York 
pueden manejar las operaciones 
sin dificultades durante una emergencia.

La transformación no fue totalmente impulsada 
por el 11 de septiembre, pero es parte de los muchos cambios 
que ha atravesado Wall Street en los últimos diez años.

Como el resto del núcleo financiero de Nueva York, 
la NYSE ha cambiado desde los ataques terroristas. 
Ahora depende mucho menos del piso de operaciones 
y ha asumido un perfil más importante 
a nivel global con la compra en 2006 
de la firma de corretaje electrónico Archipelago 
y su acuerdo pendiente para fusionarse con Deutsche Börse AG.

"Wall Street es hoy mucho más una idea que un lugar físico", 
dijo Roy Smith, profesor de la Escuela de Negocios 
Stern de la Universidad de Nueva York.

Inmediatamente después del 11 de septiembre, 
los observadores predijeron que la élite financiera 
de Nueva York huiría de los riesgos de seguridad 
percibidos en la punta sur de Manhattan y podría reducirse.

Una década después, Wall Street 
es de hecho más pequeña y está más dispersa. 
El empleo en la industria financiera en la ciudad 
cayó a 168.000 empleos, frente a 190.000, 
de acuerdo con datos del estado de Nueva York.

El colapso de las torres gemelas 
aceleró el éxodo de las grandes firmas. 
Morgan Stanley, el principal inquilino 
del World Trade Center, ya trasladó 
su sede central a la parte media de la isla 
y sacó otras operaciones de la ciudad 
para reducir su vulnerabilidad 
en caso de una emergencia.

Pero a pesar de las vidas 
que se perdieron el día de la tragedia 
y la partida desde entonces de grandes compañías, 
Wall Street está lejos de quedar desierta. 

NYSE, Deutsche Bank AG y Bank of New York Mellon Corp., 
están entre los pesos pesados que retienen una presencia importante allí. 
A unas cuantas cuadras, Goldman Sachs Group Inc. inauguró su nueva sede, 
a pocos pasos de un gigante que nunca se fue, American Express Co.

Otro cambio todavía más grande 
es el incremento de las operaciones computarizadas. 
Mientras eso ha generado una industria totalmente nueva, 
también ha reducido las ganancias de muchas empresas de Wall Street, 
recortando sus lucrativas comisiones. 
Grandes firmas viraron hacia otros negocios, como la renta fija, 
incluida la venta de títulos respaldados por créditos hipotecarios 
durante el boom económico de mediados de la década.

Debido a que los inversionistas se volvieron reacios al riesgo, 
firmas venerables como Bear Stearns y Lehman Brothers 
-que ocuparon parte del World Trade Center 
y el adyacente World Financial Center- sucumbieron 
cuando no fueron capaces de asegurar financiamiento.

La quiebra de Lehman hace tres años 
obligó a gobiernos de todo el mundo 
a ofrecer garantías de billones de dólares 
para apuntalar los sistemas bancarios 
y los mercados financieros, 
dando pie al clima de mercados volátiles 
y frágil recuperación económica de hoy.

Las consecuencias de la adopción 
por parte de Wall Street de las hipotecas de alto riesgo 
como una fuente de ganancias se siguen sintiendo. 
Sin embargo, algunos inversionistas opinan 
que las preocupaciones sobre el sector son exageradas.

La Economía Mundial‏


osé Ramón Valente, socio y director ejecutivo de Econsult:
"Va a tardar años solucionar el problema de la unidad política en Europa"

El experto confía en que finalmente las autoridades llegarán a la conclusión de que deben mantener unida la región y, además, descarta una nueva recesión.  

Gabriela Villalobos 
Diario El Mercurio, miércoles 7 de septiembre de 2011

Contrario a la percepción de las bolsas, para José Ramón Valente -socio y director ejecutivo de Econsult- Europa no se encuentra en una situación excesivamente riesgosa. "Tiene niveles de endeudamiento consolidado bastante por debajo del 100% del PGB, el déficit fiscal es del orden del 4% y hay crecimiento. Es decir, a nivel consolidado Europa funciona", dice Valente. Eso sí, el experto admite que existe un problema político que está debilitando a la región.

-¿Qué pueden hacer las autoridades para reforzar la estabilidad política de la Eurozona?

"En este momento se debe transmitir confianza. Yo creo que la decisión de los líderes europeos va a ser mantener la eurozona unida. Hay consecuencias muy grandes en juego. Los votantes alemanes no quieren pasar recursos a Grecia, pero puede que en un minuto la decisión de no hacerlo signifique que Grecia se salga de la Eurozona. Algunos dicen 'qué importa que Grecia devalúe su moneda', pero eso puede llevar a una corrida bancaria que podría extenderse al resto de Europa".

"Una herramienta para lograr esa unión es emitir bonos en conjunto: como Alemania tiene los mayores recursos, tendría la mayor responsabilidad al momento de garantizarlos, pero serían papeles con el respaldo de todos los países de la Eurozona".

-Una solución así requiere de tiempo, de negociación, pero los mercados están exigiendo una solución rápida...
"Estos son pequeños tiras y aflojas. No puedes tomar grandes decisiones porque te puede costar el electorado. En el caso de Grecia, tienes que ir por un lado convenciendo al electorado que se tienen que ajustar el cinturón, eso cuesta. Son procesos lentos. Nadie puede criticar a las autoridades de demasiada cautela. Resolver todo el problema político va a tardar años, necesitas fortalecer las instituciones y negociar mucho".

-Entonces los mercados seguirán cayendo...

"Los mercados de cierta forma le están ayudando a las autoridades. Italia hoy (ayer) aumentó sus medidas de austeridad. Eso, sin el nerviosismo de los mercados, hubiese tardado más, porque las caídas son una evidencia de que se debe actuar".

-¿Pero no hay riesgos de que detonen una crisis?

"Las crisis ocurren cuando llegan de manera inesperada. Pero si ves un precipicio, no vas a dar un paso adelante. No creo que estemos ad portas de una recesión en el mundo desarrollado, habrá un crecimiento lento".


Los expertos por ahora descartan una recesión
Economías asiáticas: desde China a Corea del Sur ya se observan signos de desaceleración

Aunque la región es la más preparada para enfrentar una nueva crisis, está mostrando una baja de las exportaciones.  
 por Luz María Zambrana
Diario El Mercurio, miércoles 7 de septiembre de 2011 

Grandes esperanzas se centran en Asia ante un panorama en el que Europa está sumida en una crisis de difícil solución y en el que los datos sobre la economía de EE.UU. -como la falta de creación de empleos en el último mes- sólo añaden nerviosismo.

La región ha liderado el crecimiento mundial en los últimos años y ha ganado sustancialmente poder en términos económicos luego de la crisis que comenzó en 2008.

Su crecimiento estimado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) es de 8,4% para los siguientes dos años, mientras que para los desarrollados se espera una expansión de 2,2% y 2,6% en 2011 y 2012.

Con posiciones fiscales con mucho mejor salud que en Occidente, crecimientos sólidos, un sistema financiero que salió saneado de la crisis asiática de fines de los 90, pero sobre todo una demanda interna en plena explosión, muchas de estas economías emergentes se muestran menos vulnerables a los shocks externos que otras.

Sin embargo, los analistas advierten que nadie es inmune ante una eventual profundización de la crisis que atraviesan EE.UU. y Europa.

"Asia es la región del mundo en mejor posición para afrontar la crisis en los desarrollados, lo que no quiere decir que no sufra también por la misma", afirma Alicia García-Herrero, economista jefe de mercados emergentes del BBVA.
Los canales de transmisión, según Capital Economics, son una menor demanda para las exportaciones y una interrupción de los flujos de capital globales.

En cuanto al comercio, Norteamérica y Europa siguen siendo los mercados más grandes de productos asiáticos. Asimismo, una recesión en estas regiones impactará en la inversión extranjera que ha impulsado sectores como el inmobiliario y el manufacturero. Además, la aversión al riesgo de los mercados de capitales quedó clara a principios del mes pasado cuando por noticias como la rebaja del rating soberano de EE.UU., las economías emergentes vieron fuertes caídas en sus bolsas.
Pero la región ya está mostrando signos de desaceleración por la menor actividad mundial, la interrupción de la cadena de suministros por el terremoto de Japón, así como por la lucha de sus autoridades en contra de la inflación que en varios países es preocupante. Sin embargo, "es poco probable que India y China (las dos principales economías de Asia emergente) vean un aterrizaje forzoso y seguirán sosteniendo el crecimiento mundial", opina Rahul Bajoria, economista regional de Barclays Capital.

¿Pero será suficiente para compensar una contracción de los desarrollados? De acuerdo al Banco Asiático de Desarrollo, la región genera un tercio del PIB global en términos de paridad de poder de compra y en 2050 podría llegar a ser la mitad. Sin embargo, en cuanto al consumo, aún no da la talla. En EE.UU. el gasto del consumidor representa cerca del 70% del PIB, mientras que en China es de 33%.

"No podemos esperar que sea el motor de la economía mundial en la medida que el tamaño de su mercado interno, aunque está creciendo rápidamente, sigue siendo insuficiente para que los países desarrollados puedan exportar suficiente a Asia y salir de su situación gracias a esa demanda", afirma García-Herrero, pero destaca que "sí podemos esperar que la región sobreviva a la crisis sin sufrir una recesión porque, en general, tiene suficiente espacio para hacer políticas fiscales y monetarias contracíclicas si fuera necesario".

Pero incluso si China volviera a hacer un gran paquete de estímulo como el que lanzó para la crisis de 2008, de acuerdo a Mark Williams, de Capital Economics, es probable que la mayor parte del beneficio se lo lleven los productores de commodities y podría tener el efecto negativo de mantener la inflación alta, socavando los ingresos y limitando la capacidad de maniobra de las autoridades.

 Corea del Sur:

Creció 0,8% en el segundo trimestre en relación al período anterior, una expansión menor a la anticipada. En tanto, la inflación no ha mostrado signos de ceder y en agosto aumentó a su ritmo más rápido en tres años, con un alza de 4,5% en lo que va del año. El Banco Central espera que el crecimiento se desacelere hasta 4,3% este año, desde el 6,2% de 2010.
Taiwán: Logró un aumento de 0,23% en su PIB entre abril y junio en relación al período anterior. El gobierno ha rebajado sus expectativas para todo el año desde 5,01% hasta 4,81%.

Tailandia: La expansión cayó más de lo esperado con un retroceso del 0,2% en el último trimestre, que se compara con un alza de 2% en el período anterior. Sin embargo, se espera que el crecimiento repunte una vez que se reviertan los efectos del terremoto en Japón que golpeó fuertemente la industria tailandesa. En tanto, el Banco Central ha subido nueve veces la tasa para enfrentar la inflación.

Las incógnitas en el gigante asiático e India

China se desacelera: Hasta ahora su economía ha venido mostrando un crecimiento de cerca del 10% por ocho años. Pero pronto podría ver la expansión de su producto caer al 9% e incluso por debajo, según expertos.

Varios bancos de inversión han estado reduciendo sus pronósticos para la segunda economía más grande del mundo debido a la debilidad de sus principales socios comerciales: EE.UU., Europa y Japón. UBS rebajó sus proyecciones para este año de 9,3% a 9% y para 2012 ahora calcula un 8,3%. JPMorgan espera que el ritmo de crecimiento se reduzca hasta menos de un 9% en 2011 y hasta un 8,5% el próximo año. Sin embargo, en recientes declaraciones, el premier chino, Wen Jiabao, dio a entender que la desaceleración se debe sobre todo a las políticas gubernamentales dirigidas a reducir la inflación.
El IPC aumentó hasta el 6,5% en julio, el nivel más alto en 37 meses. Los analistas esperan que se mantenga alto, pero que comience a ceder hacia fin de año.

India lucha contra la inflación: De acuerdo a Alicia García-Herrero, del BBVA, India está entre los países de Asia emergente que podrían tener una mayor vulnerabilidad ante una recesión de Occidente. Esto porque no tiene una posición fiscal tan sólida como otros países de la región. Sin embargo, Rahul Bajoria, economista de Barclays Capital, afirma que "lo más probable es que siga creciendo fuertemente, gracias a su demanda interna, una fuente de crecimiento clave que no depende del ciclo mundial. Seguramente habrá algunos efectos (de la crisis de los desarrollados), pero deberían ser limitados".

En tanto, India acaba de publicar su tasa de expansión para el segundo trimestre, que aunque fue levemente menor a la anterior (7,7% vs. 7,8%), superó la expectativa del mercado. Esto hace creer a los analistas que las autoridades continuarán con su lucha contra la inflación. Hasta ahora el Banco de la Reserva de India ha aumentado en 11 veces su tasa clave desde marzo de 2010. La inflación, basada en los precios al por mayor llegó a 9,22% en julio y en agosto mostraba signos de seguir creciendo.

Indonesia: Como el cuarto país más poblado del mundo, Indonesia es el tercer mercado emergente asiático más grande. El gobierno estima una tasa de crecimiento de 6,5% este año, luego de registrar ese mismo número en el primer y segundo trimestre. El país ha mostrado una importante resistencia a la crisis de 2008-2009, con un alza de 4,5% de su PIB, lo que lo pone tras China e India. Asimismo, no ha visto su actividad frenada por el banco central como las otras economías de la región, ya que la autoridad no ha sido tan agresiva en su control contra la inflación y no ha elevado las tasas de interés desde febrero. Sin embargo, los precios se aceleraron en agosto hasta 4,79% desde el 4,61% de julio.


La imagen de las empresas semiprivadas puede no ser tan buena como se cree:
La "privatización" de China

Los costos ocultos de un capitalismo de Estado. Entre 1995 y 2001 
el número de empresas estatales y controladas por el Estado cayó en cerca de dos tercios.  

The Economist
Diario El Mercurio, miércoles 7 de septiembre de 2011

Después de un accidente mortal de un tren de alta velocidad en la provincia de Zhejiang en julio, las autoridades enviaron bulldozers para enterrar los restos.

El accidente fue una vergüenza, un recordatorio de que el Estado dirigido de China, raudo hacia la modernización, ha tomado atajos, cuenta con normas de seguridad de pacotilla y una asombrosa cantidad de corrupción.

Eso contradice la historia oficial, en donde China ha llegado a ser la segunda mayor economía del mundo gracias a la sabia conducción del Partido Comunista. Más que lidiar con una incómoda contraevidencia, el partido ha tratado de sepultarla.
No es de extrañar que sea difícil juzgar el modelo de economía chino liderado por el Estado. Las acciones del gobierno yacen ocultas bajo cientos de toneladas de secretos. Pero las compañías semiprivadas de China, junto con ser muy variadas, son menos admirables de lo que popularmente se cree.

Bajo Mao era simple, ya que el gobierno controlaba todo. Pero esos días se han ido. Desde 1993, Beijing ha impulsado el gaizhi para las empresas de propiedad del Estado, lo que significa "cambiar el sistema". Entre 1995 y 2001 el número de empresas estatales y controladas por el Estado cayó en cerca de dos tercios, desde 1,2 millones a 468 mil, y la proporción de trabajadores urbanos empleados en el sector estatal cayó casi a la mitad, desde 59 a 32%. Sin embargo, gaizhi no es simplemente un eufemismo para "privatización"; también ha creado una variedad de híbridos público-privados.

En un extremo del espectro están los gigantes estatales en industrias que el gobierno considera "estratégicas", como la banca, telecomunicaciones o transporte. Éstas pueden haber vendido participaciones minoritarias a inversionistas privados, pero operan más o menos como reparticiones ministeriales. Los ejemplos incluyen al China Construction Bank, un enorme soporte de proyectos de infraestructura, y China Mobile, un gigantesco operador de telefonía móvil.
Luego vienen los joint ventures entre compañías privadas (por lo general extranjeras) y entidades respaldadas por el Estado. Típicamente, las empresas extranjeras aportan tecnología y sus socios chinos proveen acceso al mercado chino. Los joint ventures son comunes en campos como la fabricación de automóviles, logística y agricultura.

Un tercer grupo de empresas aparecen como completamente privadas, donde el gobierno no tiene participación directa en ellas. Sus jefes no son cargos políticos, y son recompensados por logros comerciales antes que por cumplir metas políticas. Pero aún son objeto de frecuentes intromisiones. Si son favorecidas, los bancos controlados por el Estado los proveerán de créditos baratos y los burócratas "mojarán" a sus competidores extranjeros. Dicha intromisión es común en áreas como la energía e internet.

Un cuarto nivel de compañías chinas es alimentado por inversiones de gobiernos locales, frecuentemente a través de capital de riesgo provisto por los municipios o fondos de capital privado. Estos fondos típicamente chapotean en tecnologías limpias o alquiler de locales.

Estas compañías con sus variados tipo de influencia estatal tienen numerosas fortalezas. Invierten pacientemente, imperturbables a las demandas de corto plazo del mercado accionario. Ayudan al gobierno a lograr sus metas de largo plazo, como encontrar alternativas para los combustibles fósiles. Construyen los caminos, puentes, represas, puertos y ferrocarriles que China necesita para sostener su rápido crecimiento económico.

Pero el estatismo también tiene altos costos. Lo primero es la corrupción. Cuando los peces gordos locales pueden lograr contratos con firmas que ellos mismos controlan, los injertos se expanden como la gripe aviar. Algunas veces compañías bien conectadas toman una importante participación y luego traspasan el trabajo real a subcontratistas, con escaso cuidado por los estándares.

El segundo problema es que las grandes empresas respaldadas por el Estado excluyen los pequeños emprendimientos. Engullen capital que las firmas privadas de China genuinamente podrían utilizar para ser mucho más eficientes, amasando deudas problemáticas que eventualmente podrían ocasionar al país un gran problema.

Ellos también emparejan el juego de otras formas, disfrutando acceso privilegiado a tierras y permisos. Las pequeñas firmas privadas con frecuencia están inseguras sobre si lo que hacen es incluso legal. Nada de esto ha impedido que China crezca a un asombroso ritmo. Pero la calidad del crecimiento también importa, como indican las protestas en Zhejiang.
Los líderes chinos deberían estar alerta de los costos ocultos del capitalismo del Estado.

BANCA PARA PERSONAS MAYORES


BANCA PARA PERSONAS MAYORES
Se transcribe a continuación una carta real, que fue enviada a un banco por una Señora de 86 años.
Al parecer, el gerente del banco pensó que era lo suficientemente divertida para hacerla publicar en el New York Times.

       
Muy señor mío: 

Le escribo para darle las gracias por haber rechazado el cheque que libré para pagarle a mi plomero

Según mis cálculos, deben haber transcurrido tres nanosegundos entre la presentación de su cheque y la llegada a mi cuenta de los fondos necesarios para cubrir su pago. 

Me refiero, por supuesto, al depósito automático mensual de mi pensión completa, un arreglo que, lo admito, ha estado en vigor durante sólo ocho años. 

Esos tres nanosegundos fueron suficientes para hacer un 
débito en mi cuenta por U$S 30 en concepto de sanción por las molestias causadas a su banco. 

El agradecimiento que ahora expreso nace porque este incidente me ha hecho repensar mis errantes procedimientos financieros y bancarios. 
   
Me di cuenta de que, si bien yo personalmente contesto todas las llamadas telefónicas y cartas de su banco, cuando yo trato de contactarlos me enfrento a lo impersonal, a una sobrecarga de frases pre-grabadas, encuentro una entidad sin rostro, que es en lo que su banco se ha convertido. 

A partir de ahora, yo, como usted, elijo sólo hacer frente a una persona de carne y hueso. 

Los pagos de mi hipoteca y de mi tarjeta de crédito, entonces, en adelante ya no se harán por débito automático. Llegarán a su banco cheques en un sobre, dirigido personalmente y en forma confidencial a un empleado de su banco que usted debe nombrar a la brevedad. 

Tenga en cuenta que abrir un sobre dirigido a otra persona se trata de un delito, con arreglo a la Ley Postal. 

Adjunto un juego de formularios que su empleado elegido deberá completar. 

Lamento que requiera ocho páginas pero, como Ud. comprenderá, necesito saber tanto de él o ella como su banco sabe acerca de mí. No hay otra alternativa. 

Tenga en cuenta que todas las copias de su historial médico deben ser refrendadas por un Notario Público, y los datos obligatorios sobre su situación financiera (ingresos, deudas, activos y pasivos) deben ser acompañados de pruebas documentales. 

A su debido tiempo, a mi conveniencia, proporcionaré a su empleado un número PIN que él/ella debe citar para tratar conmigo. 

Lamento que no puede ser inferior a 28 dígitos, pero, de nuevo, me he inspirado en el número de botones que me requieren a mí para acceder a mi cuenta en vuestro servicio phone banking. 

Como se suele decir, la imitación es la forma más sincera de adulación. Por eso, permítame nivelar el terreno de juego aún más. 

Cuando me llamen, pulsen los botones de la siguiente manera: 

Inmediatamente después de discar mi número de teléfono, presione * para conversar en inglés. A continuación, pulse:
# 1. Para hacer una cita conmigo.

# 2. Para consultar sobre algún pago faltante. 

# 3. Para transferir la llamada a la sala de mi casa en caso de que yo esté allí. 
   
# 4. Para transferir la llamada a mi habitación en caso de que esté durmiendo 

# 5. Para transferir la llamada a mi baño en caso de que esté atendiendo a la naturaleza. 

# 6. Para transferir la llamada a mi teléfono móvil si no estoy en casa 

# 7. Para dejar un mensaje en mi ordenador. En este caso, una contraseña será necesaria. La contraseña será comunicada a su empleado una vez que haya cumplido los requisitos ya descriptos. 

# 8. Para volver al menú principal y escuchar nuevamente las opciones 1 a 7. 

# 9. Para presentar una queja o una pregunta general. En este caso, el contacto quedará en suspenso, a la espera de mi atención. Si bien esto puede, en ocasiones, ocasionar una larga espera, escuchará música mientras dure la llamada.
Lamentablemente, pero de nuevo siguiendo su ejemplo, comunícole que también deberé cobrar una tarifa afines de sostener el funcionamiento de estas nuevas disposiciones.

Su humilde cliente. 
 
Y recuerde: no haga que la gente vieja se vuelva loca. No nos gusta estar viejos, por lo que no hace falta mucho para irritarnos

Nunca llegamos tan lejos como lo prometen nuestros talentos, sólo hasta donde nos dejan avanzar nuestras debilidades..

Talentos y debilidades
por Héctor Soto,
Diario La Tercera, 03 de septiembre, 2011
http://blog.latercera.com/blog/hsoto/entry/talentos_y_debilidades

Considerado el menos derechista y el más anómalo de los políticos de
la derecha chilena, Sebastian Piñera bien podría ser, además, el más
autónomo de sus líderes. Como militante de RN, aparte de tardío, fue
más bien un correlegionario díscolo. Si bien un tiempo estuvo a la
cabeza de esa colectividad, quizás nunca se sintió parte de un todo
realmente mayor y tanto antes como después de esa experiencia siempre
prefirió ir por la libre. Es más: no hay que descartar que haya
saltado a la política una vez que se sintió con las espaldas
suficientes para no tener que mirarle la cara a nadie al momento de
tener que desenolverse en el espacio público. Hombre resuelto e
independiente, parlamentario trabajador y desconfiado, para Sebastián
Piñera nunca fue problema salirse del rebaño si era a eso que lo
llevaban sus convicciones íntimas o sus reconocidas intuiciones o
corazonadas de buen apostador.

Por lo mismo, nadie se mostró muy sorprendido cuando entró como
Presidente a La Moneda con un gabinete más bien apolítico, basado en
la excelencia profesional y articulado a la medida de sus confianzas,
compulsiones y sesgos. Este iba a ser el gobierno de la eficiencia y
si bien el Presidente nunca expresó con claridad cuál quería que fuera
su legado, todo el mundo entendió de qué estaba hablando cuando asumió
como reto histórico hacerlo en su mandato mucho mejor que sus
antecesores.

No hace falta recomponer el proceso de cómo esa promesa se fue
frustrando en cosa de pocos meses. Los dos cambios de gabinete que ya
lleva la administración fueron un honesto reconocimiento de las
limitaciones del diseño original. Puede ser triste que un gobierno
descubra al cabo de un tiempo que de la política no se puede
prescindir, pero más triste habría sido persistir en el error del
comienzo. Piñera será obcecado y con frecuencia enteramente
impermeable a lo que le dice su entorno, pero hay que reconocerle que
no tiene problemas en echar pie atrás si la experiencia, las cifras o
los resultados le prueban que se equivocó.

También el Presidente tiene otras virtudes. Los que han trabajado con
él exaltan su inteligencia. Dicen que tiene una mente rápida y capaz
de procesar con facilidad asombrosa una enorme cantidad de variables y
datos. Cuando otros recién están partiendo, él ya viene de vuelta. La
verdad es que le gusta venir de vuelta, entre otras cosas porque es
bien competitivo. Pero, a pesar de eso, no tiene un pelo de arrogante
o de pagado de sí mismo: al revés, varios de los problemas que ha
tenido en su administración se relacionan con su aversión a las
solemnidades pasadas de rosca y con su dificultad para comportarse
como Presidente en momentos en que desprenderse de la dignidad del
cargo no es tan fácil como sacarse un sombrero y ponerse otro.

Sebastián Piñera tampoco es hombre de rencores. La cuesta poco dar
vuelta la página. No es de los que se quede pegado en los
desencuentros del pasado. Por grandes que hayan sido, siempre apostará
a la posibilidad de establecer convergencias en el futuro y, como
además pertenece al partido de los optimistas, prefiere ver del vaso
la mitad que está y no la que falta.

Siendo así, es difícil entender por qué, teniendo estos atributos, al
Presidente Piñera le ha costado tanto conectar con la ciudadanía e
imprimirle un rumbo político certero a su administración. En la
economía las cosas andan bien, pero las buenas noticias llegan sólo
hasta allí. En casi todo el resto el estándar es regular o
deficiente. El problema va mucho más allá del conflicto estudiantil.
Hay algo que ciertamente está haciendo cortocircuito en el gobierno.
Hay algo que está girando en banda. Ya pasó el momento en que los
problemas podían ser imputados a impericias comunicacionales, que en
política ha sido siempre el lugar donde van a morir los elefantes. O
donde los matan.

Ahora es el núcleo duro de la nueva forma de gobernar -el
personalismo, el cosismo, la poca autonomía de vuelo acordada a los
ministros, la falta de relato, la incapacidad de delegar y el
involucramiento del Mandatario hasta en asuntos muy menores- lo que
está haciendo agua y poniendo en jaque incluso lo que parecía ser el
gran eje del gobierno de Piñera: la capacidad de gestión. Esto sí que
no tiene sentido. La gente tiene derecho a poner en duda si el
Presidente leyó a Tocqueville o a Hayek, pero se daba por descontado
que se peinaba con Peter Ducker y toda la cátedra del managment. Y,
vaya sorpresa, parece que no. Al menos en desafíos titánicos de
gestión, tales como la reconstrucción, las concesiones o los temas de
energía, la verdad es que la ciudadanía no está percibiendo
diferencias siderales respecto del ritmo o del grado de imaginación
con que las cosas se han hecho siempre en Chile. Quizás sea solo un
problema de retraso. Pero eso no es excusa porque en la variable
costos está también la variable tiempo.

Hay un proverbio por ahí que dice que nunca llegamos tan lejos como lo
prometen nuestros talentos;, por desgracia, llegamos sólo hasta donde
nos dejan avanzar nuestras debilidades. Esto desde luego no es
alentador para nadie. Sin embargo, no es que sea muy novedoso. Con
otras palabras, la sabiduría popular lo supo siempre: en la
resistencia de la cadena, el eslabón que manda no es más fuerte sino
el más débil.

Corresponde al menos formular la pregunta de si no será por eso que
hoy estamos en problemas.

Momento de fatalidad

Momento de fatalidad
por Héctor Soto,
Diario La Tercera, 03 de septiembre del 2011
http://blog.latercera.com/blog/hsoto/entry/momento_de_fatalidad

La tragedia que enluta a TVN, al programa Levantemos Chile, al
Ministerio de Cultura, a la Fach y, en definitiva, a todo el país es
uno de esos imponderables que nos devuelve a la fragilidad de lo que
somos. Accidentes como este demuestran que cuesta muy poco pasar de la
regla general a la excepción, que nadie tiene la suerte comprada y que
-cuando las circunstancias se conjugan de mala manera- no hay libreto
ni software que nos libre de la fatalidad.


La desaparición de Felipe Camiroaga -el primer rostro de la
televisión chilena desde hace bastante tiempo- es especialmente
sensible, porque toca fibras muy profundas de un público amplísimo que
se identificaba con su decencia, su receptividad a los demás y con la
enorme capacidad de contención que tenía. Camiroaga hizo un aporte
destacado al proceso que convirtió a la televisión en uno de los
grandes agentes de la unidad nacional.

No deja de ser sugestivo en su caso que en corto tiempo, luego del
voraz incendio que consumió en minutos hace algunos meses su casa en
Chicureo, esta haya sido la segunda vez en que la desgracia acudió a
su encuentro. Ahora de manera más irrevocable, al parecer. Como
desenlace de una brillante carrera en la pantalla chica, si este es el
final, la noticia es muy triste y deja en el aire muchas preguntas.
Creemos conocer mucho a las figuras públicas, pero siempre quedan
incógnitas que respecto de él ayer no sabíamos responder muy bien.

La información dice que son 21 los desaparecidos entre pasajeros y
tripulantes del avión de la Fach y que esta podría llegar a ser la
peor tragedia aérea ocurrida en territorio nacional desde que capotara
en la cordillera el avión que traía a Chile a los jóvenes rugbistas
uruguayos.

Figurando en el listado también otro nombre de gran
resonancia, el del empresario Felipe Cubillos, líder de una hermosa
campaña del sector privado en ayuda de los damnificados del terremoto
y maremoto, vuelve a ser concluyente y golpeador que todos los que
viajaban en el aparato siniestrado hayan compartido la misma suerte.
En las catástrofes desaparecen las diferencias.

El estándar de los accidentes aéreos suele ser así: general, parejo,
fulminante, de pocas excepciones y extremadamente brutal.

Orden sin libertad: tiranía; Libertad sin orden: anarquía...‏

Respaldo del binomio
por Corusco
Diario El Mercurio, Día a Día, Martes 06 de Septiembre de 2011
http://blogs.elmercurio.com/editorial/dia-a-dia/respaldo-del-binomio.asp

La generalizada desconsideración por los valores básicos de la
convivencia organizada que se observa en nuestro país ha terminado por
afectar a Carabineros de Chile, lo que es lamentable y preocupante.
Carabineros ha sido y es un factor esencial para que la libertad y el
orden -binomio básico de la institucionalidad democrática- convivan en
equilibrada armonía. Libertad sin orden es anarquía, y orden sin
libertad es tiranía.

El reiterado desorden ha derivado en procedimientos que han provocado
críticas a la institución encargada constitucionalmente de dar
eficacia al derecho, patrimonio de todos. Se olvida que la mayoría de
los sucesos -desfiles no autorizados, tomas de locales, ataques a
civiles y uniformados, atropellos a la propiedad pública y privada-
son delitos in fraganti , contra los cuales debe actuarse con el rigor
y la prontitud que la ley prevé contra quienes no la acatan.

La autoridad política no ha sido siempre clara en orientar la conducta
policial en estos casos, habiendo sido algunos de sus juicios emitidos
en conferencias de prensa, ignorando líneas de mando de una
institución jerarquizada y no deliberante.
Por cierto, también han existido graves errores en Carabineros,
especialmente en el manejo comunicacional de tales errores. Todo ello
debe superarse. Ya que están de moda los protocolos, no estaría mal
convenir uno sobre estas materias.

Enrique Concha:

Enrique Concha:
El señor de la moda autóctona chilena
por Juan Luis Salinas
Diario El Mercurio, Revista Ya, martes 6 de septiembre de 2011
http://diario.elmercurio.com/2011/09/06/ya/revista_ya/noticias/6C8C6417-D6AA-42E0-9145-E666B33D667F.htm?id={6C8C6417-D6AA-42E0-9145-E666B33D667F}

 Hace cuatro décadas, el arquitecto Enrique Concha ideó una colección
de telas inspirada en las grecas de las cerámicas diaguitas. Su
ocurrencia fue aceptada por textiles Yarur y dio inicio a una "Campaña
de la moda y vestuario autóctono chileno", que fue presentada en 1972
en el Museo de Bellas Artes. Quería cambiar el guardarropa de las
chilenas con un estilo absolutamente nacional. Un proyecto que luego
fue olvidado, al igual que su creador, quien murió en Valparaíso en
1979. Esta es su historia.

Sucedió en mayo de 1972. El Museo de Bellas Artes montó una muestra
con una propuesta de moda que rompía todos los esquemas. Los diseños
con inspiraciones ancestrales, siluetas primitivas y en telas que se
remitían a una estética precolombina, estaban firmados por dos
creadores-artistas: la tejedora chilota Nelly Alarcón y el arquitecto
Enrique Concha. Mientras Nelly Alarcón -una profesora de Castro que
había llegado a Santiago- mostró prendas armadas con telares y lanas
chilotas, Enrique Concha -un arquitecto de la Universidad Católica de
Valparaíso- desarrolló una colección con textiles coloreados con
grecas diaguitas, una cultura que habitó al sur de Copiapó.
Aparentemente simples, las dos propuestas eran ambiciosas: querían
revalorizar la cultura chilena, unirla con el mundo del arte en todas
sus manifestaciones y, de paso, imponer una costura inequívocamente
chilena.

"¿Por qué pagar royalties en el extranjero por estampados de flores y
dibujos abstractos que nada significativo nos dicen a nosotros los
chilenos, pudiendo explotar esta veta riquísima de diseños
autóctonos?", decía Enrique Concha a la revista Paloma en su estudio
de arquitectura frente a la plaza Vergara de Viña del Mar, como una
declaración de principios. Concha sabía que estaba iniciando algo
importante y lo escribió en el catálogo de la exposición del Museo de
Bellas Artes, espacio que había acogido esta muestra que formaba parte
de la "Campaña de la moda y vestuario autóctono chileno", un proyecto
auspiciado por el consejo ejecutivo de manufacturera de algodones
Yarur y que organizó la comisión femenina de la Tercera Conferencia
Mundial de Comercio y Desarrollo, que entonces se efectuaba en Chile.

Fue la consolidación de un concepto de moda única y nacional, un
ejercicio estético que nunca ha vuelto a ser igualado en la costura
local, pero que tuvo exponentes que hasta hoy se recuerdan: Marco
Correa, quien acicaló a las elegantes santiaguinas con vestidos
tejidos; Nelly Alarcón, que presentó sus diseños chilotes en París, y
Alejandro Stuven, quien desarrolló con una empresa textil
estadounidense una colección de ponchos hechos en telas más modernas.
Irónicamente, de Enrique Concha, el hombre que ideó la exposición y
generó este concepto de moda, no se habló más.

Seis años después de la muestra en el Museo de Bellas Artes, Enrique
Concha murió de cáncer en su casa en el cerro Castillo de Viña del
Mar. Tenía 49 años, cinco hijos. Aunque siempre tuvo la idea de
retomar el trabajo textil, los cambios que sucedieron con la llegada
del gobierno militar lo impidieron.

El colorido de la moda autóctona que brilló en 1972, al año siguiente
palideció frente a la encrucijada política del país.



Creador. Múltiple. Incansable. Son los adjetivos más nombrados por
quienes conocieron a Enrique Melchor Concha Gana. Todas esas
expresiones las comprueban los recortes de prensa que guarda su
familia. En todos los artículos, su formación profesional como
arquitecto siempre fue complementada con otros títulos como diseñador,
fotógrafo, pintor, orfebre o decorador.

-Enrique vivía creando, ideando proyectos. Antes de su muerte siguió
pintando y extendía papeles sobre su cama para bosquejar planos -dice
Sara Blanlot, su viuda. Ella lo conoció cuando estudiaba arquitectura
y luego se radicó con él en Viña del Mar, donde desarrolló su carrera.

Sara también lo acompañó por unos meses en Chicago, donde el
arquitecto realizó una pasantía con Ludwig Mies van der Rohe, el
arquitecto alemán que fue el último director de la escuela Bauhaus de
Dessau y el hombre tras el lema "Less is more" ("Menos es más"). Al
taller de Mies van der Rohe -en la calle Ohio 230, en el centro de
Chicago- Enrique Concha llegó becado por la Fundación Doherty. Aunque
sabía que solo aceptaban a egresados de la Escuela de Arquitectura del
Instituto tecnológico de Illinois, Concha envió su solicitud y fue
incluido contra todo pronóstico. "Creo que Mies van der Rohe me tomó
en cuenta como si yo fuera uno de esos discípulos medievales que
recorrían medio mundo a la siga de un maestro", escribió el arquitecto
en un artículo publicado en El Mercurio en noviembre de 1977.

Pudo quedarse en Chicago, pero ya tenía dos hijos y venía un tercero.
Lo meditó con su esposa y optaron por retomar su vida en Viña del Mar.
Desde ahí comenzó su escalada creativa.

-Mi padre tenía una cabeza incansable. Por nuestra casa circulaba
gente de todos los ámbitos. Desde Julio Zegers hasta Pablo Neruda.
Cuando Indira Gandhi visitó Chile fue a su taller y salieron a
recorrer Valparaíso -dice la productora de modas Tere Concha, hija de
Enrique.

Entre sus trabajos arquitectónicos más reconocidos están el diseño del
Hotel Araucano en Concepción, una labor que realizó a inicios de los
70 y en la que incorporó maderas de la zona, elementos de la cultura
mapuche, fotografías a modo de murales de esta etnia y lámparas de
hierro forjado que armó con chatarra de la Compañía de Aceros del
Pacífico. Al mismo tiempo ejecutó la remodelación del Hotel O´Higgins
en Viña del Mar en el que incluyó elementos decorativos de la cultura
diaguita, los mismos que luego aplicó en la moda.

Como pintor realizó varias muestras. Sus obras las ejecutaba en un
taller que tenía en Reñaca y consistían en pinturas cubistas y
coloridas que reinterpretaban las postales urbanas de Valparaíso. Como
fotógrafo expuso murales con las imágenes que capturó de sus viajes
por Europa, especialmente los canales de Venecia. Como orfebre diseñó
una colección de colgantes y pulseras de plata que replicaban los
dibujos y las grecas que decoraban las cerámicas precolombinas. Y
luego vino la moda.



Enrique Concha acostumbraba a decir que su primer acercamiento con el
arte fue desastroso. No sobrepasaba los siete años cuando dibujó una
figura irreverente y garabateada con trazo rápido en la parte trasera
de una antigua acuarela que decoraba el living de la casona familiar
en Pedro de Valdivia. El arranque creativo causó la ira paterna y la
prohibición de seguir "pintando monos". Obedeció, pero el interés
creativo no declinó. En su época de escolar como alumno de los Padres
Franceses de Alameda, le gustaba recorrer detenidamente el camino de
vuelta a su casa mirando las fachadas de los edificios. Fue la primera
vez que pensó en estudiar arquitectura.

Sus planes debieron superar un paso por la Escuela Naval -que lo llevó
en una expedición a la Antártica- de donde salió para matricularse en
la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica y luego
trasladarse a la Universidad Católica de Valparaíso, porque le pareció
más interesante el proyecto artístico-poético que por entonces comenzó
a ensayar esa escuela. Cuando egresó, decidió complementar su
formación trabajando durante un año como obrero de la construcción.
Esa experiencia, decía, lo aterrizó en el mundo real.



El arquitecto tenía la idea de ampliar sus horizontes en la moda desde
hacía tiempo. Los culpables fueron sus constantes viajes por el norte
de Chile, Chiloé, Isla de Pascua y todo el sector andino de
Sudamérica. También la colección de piezas arqueológicas que tenía en
su departamento en el cerro Castillo de Viña del Mar: máscaras
pascuenses, cerámica peruana, alfarería del Norte Chico, telares y
tambores mapuches. De tanto mirar sus piezas, Enrique Concha se
convenció de que las grecas y las figuras que los decoraban no tenían
nada que envidiar a los estampados, bordados y diseños geométricos
inspirados en India, África y centroeuropeos que imponía la moda
europea contagiada por lo hippie y lo folk. Su razonamiento fue:
"Estos estampados son mucho más auténticos que las manoseadas
florcitas sobrexplotadas que simbolizan la ternura y la poesía de la
naturaleza".

En 1971 se presentó en las oficinas de textiles Yarur -entonces
intervenida por el Estado-, y les propuso su idea. Vicente Poblete, el
interventor de la fábrica, se convenció con los argumentos de Concha y
con las 55 posibilidades de diseños textiles que había detectado en la
alfarería diaguita.

"El consejo de administración aprobó la idea de comprárselos. Luego se
hicieron los primeros estampados a mano para ver cómo quedaban en el
género y se expusieron las muestras a los 2 mil 500 trabajadores de la
fábrica, los que escogieron doce combinaciones de colores de diseños
diaguitas", comentó al año siguiente Vicente Poblete a la revista
Paloma cuando presentó oficialmente la colección.

En ese artículo, el ejecutivo dejó entrever que más allá del valor
estético y la originalidad del concepto, una de las principales
razones para aprobar el proyecto de Concha fueron sus implicancias
políticas y económicas. De hecho, los estampados solo se aplicaron
sobre telas modestas como tocuyo y popelina mercerizada de 90
centímetros de ancho: la idea era democratizar su consumo. Ponerlos al
alcance de todas las chilenas, quienes podrían utilizarlos en sus
guardarropas para la primavera-verano 1972-1973.

La idea no paraba ahí. Con el trabajo de Enrique Concha, sumado a los
textiles chilotes fimardos por Nelly Alarcón, textil Sumar inició su
"Campaña de la moda y vestuario autóctono chileno" que en mayo de 1972
se tomó el Bellas Artes. Una exposición que obligó al arquitecto a
pasar del diseño textil a la creación de vestuario con la ayuda de la
costurera belga afincada en Valparaíso, Lina van Damme.

La señora Van Damme, quien estudió alta costura en Europa, creó 24
vestidos con formas de chamal -una suerte de poncho rectangular-,
túnicas afirmadas con traruhue -una faja angosta- o minifaldas que se
hicieron a la medida de los cuerpos de las modelos que los lucieron en
el catálogo. Para complementarlos, Enrique Concha también creó una
serie de colgantes, pulseras y medallones de plata que replicaban la
abstracciones de aves, animales y figuras humanas de la alfarería
diaguita.

"No debemos copiar sino desarrollar la imaginación tomando y recreando
lo nuestro, sin necesidad de seguir comprando lo que indican los
diseñadores europeos", aseguró en la presentación de sus vestidos,
antes de comentar que los estampados diaguitas estaban lejos de
agotarse porque se podían multiplicar hasta en más de tres mil diseños
diferentes.

Del experimento estilístico que impulsó Enrique Concha ahora solo
quedan los recortes de prensa y las fotografías que tomaron Horacio
Walker y Bob Borowicz en el Norte Chico y en Isla de Pascua. Su hija,
la productora de modas Teresa Concha, conserva algunos de los vestidos
que integraron la exposición y las joyas que diseñó en plata con un
orfebre de Valparaíso. Su viuda, Sara Blanlot, también guarda el
catálogo de la muestra en medio de unas carpetas. Ahí en el
cuadernillo -publicado por editorial Quimantú- hay una reseña
histórica del trabajo ideado por Enrique Concha. Se titula "De los
tiempos olvidados en el tiempo". Como la historia de este arquitecto
diseñador.

Entre Estado y sociedad


Entre Estado y sociedad
por Joaquín Fermandois
Diario El Mercurio, Martes 06 de Septiembre de 2011
http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2011/09/06/entre-estado-y-sociedad.asp

El exitoso santo y seña "¡No al lucro!" es también un puño que intenta
golpear a la educación privada. El argumento descansa en una
contraposición capciosa entre lo público y lo privado. Esto último
alude a una imagen de enclaustramiento mezquino, de sumas de familias
o individuos, cada uno buscando su norte donde mejor le acomode. El
problema es distinto. Cuando hablamos de educación, más allá de la
familia, dejamos de hablar de algo sólo privado. La educación se
efectúa entre muchos, lo que la hace parte del público. Cuando ello no
basta, es que ha entrado en acción el Estado, como sucede en el mundo
moderno. Eso ha sido también la historia de Chile. Asimismo, en
ninguna parte del mundo el Estado será suficiente en esta labor. Y el
Estado no es un ente aislado, sino que está inserto en la sociedad,
chilenas y chilenos en este caso, y es el juego entre ambos lo que
constituye la nación.

En la colonia era la Iglesia, una institución que era tanto sociedad
como Estado, la encargada de la educación, y a su requerimiento el rey
-el Estado- fundó la Universidad de San Felipe en 1738. En el siglo
XIX se fundó primero la Universidad de Chile en 1842, producto genuino
de una política pública de los gobiernos y que tendría un papel
central en la vida cultural del país. Luego, en 1888, se fundó la
Universidad Católica, a partir de una iniciativa de la Iglesia y de
católicos laicos, como actores de la sociedad con un fuerte propósito
público, y que a mediados del siglo XX ya era tanto una contraparte
como un complemento de la U. de Chile. En ese mismo siglo, grupos de
la sociedad, laicos y católicos, fundan tres universidades que
quedaron en un segundo y destacado escalafón: la de Concepción (1919);
la Católica de Valparaíso (1928); la Santa María (1931).

Entre los años 50 y 60 se desarrolló la creación de sedes regionales,
sobre todo de la U. de Chile. Y la totalidad de las universidades pasó
a ser financiada en un altísimo porcentaje por fondos públicos, lo que
produjo la distorsión de que el presupuesto para educación se
concentrara en las universidades, en desmedro de la enseñanza básica y
media.

La ley de 1981 -proclamada, es cierto, desde una altanería desdeñosa
de valores académicos- posibilitó un hecho elemental: que actores
sociales pudiesen fundar universidades a partir de fondos propios. Con
o sin fin de lucro, es algo secundario. Lo fundamental es la calidad,
y que los estudiantes no ingresen succionados por una publicidad
engañosa. El que ingresen a universidades surgidas de la sociedad, si
están acreditadas, no puede significar que esos estudiantes no
merezcan ninguna clase de apoyo público, ya que -por si a alguien se
le ha olvidado- ellos son chilenos, parte de un público. Sucede que a
raíz de la presente crisis ha llegado la hora de revisar a cabalidad
el actual sistema de crédito. Asimismo, sus profesores pueden optar a
fondos concursables, en especial si las universidades, públicas o
privadas, cruzan cierta valla de calidad. De este modo, pueden
aproximarse al nivel de las universidades complejas, cuyo modelo son
la U y la UC. Existen otras universidades públicas que se pusieron en
un nivel de vanguardia en términos chilenos: la Austral, la de Talca,
la Usach. Hay universidades privadas que se encaminan a esa meta.
Desde luego, ninguna puede pretender no dar cuenta por fondos públicos
recibidos, ni estar más allá de toda crítica.

La diferencia entre lo público y lo privado se distorsiona si lo
extraemos de la esfera donde se insertan Estado y sociedad, que es de
donde surgió la universidad moderna y que tiene su versión en la mismahistoria de Chile.

Por la oreja muere el pez

Por la oreja muere el pez
por Nicolás Luco
Diario El Mercurio, lunes 5 de septiembre de 2011
http://diario.elmercurio.com/2011/09/05/ciencia_y_tecnologia/mas/noticias/6D37BAE0-13E8-46AA-B906-C2CF5957E04A.htm?id={6D37BAE0-13E8-46AA-B906-C2CF5957E04A}

Unos amigos míos, ambos nadadores invernales en piscinas tibias,
pusieron en mis manos algo que los tenía muy felices: unos audífonos
impermeables con MP3 incorporado. "Era lo único que nos faltaba", me
dijo Felipe, "poder nadar escuchando música".
Yo imaginé al Tiburón Contreras que hace 30 años atravesó nadando el
estrecho de Gibraltar, lo habría pasado mejor escuchando tal vez el
long play "Ven a volar conmigo" con Sinatra.

No soy nadador, ¿cómo será nadar con música en los oídos? Tenía una
amiga que hacía nado sincronizado: habría aprovechado esos audífonos
impermeables; tal vez ahora ya sea tarde.

El nadador con audífonos no necesita tapones para que el agua no entre
a los oídos, otra ventaja. Pero no escucha el canto del agua.
¡Qué variedad de audífonos! Mi primera radio a pilas incluía uno que
se usaba en clases lateras.

Hoy en el metro una de cada cinco personas va enchufada, la mayoría
escuchando su música, algunos, con estruendo. A veces pololos escuchan
la misma canción, uno con el audífono "R" y el otro con el audífono
"L", bella imagen.

Los audífonos configuran mundos propios, aíslan del entorno duro,
ayudan a darle armonía al pulso, o vincularse a lo sublime. No son un
escape, porque igual uno tiene que estar atento y calcular las
estaciones de metro que faltan.

Los audífonos acercan a cursos, a conferencias, a libros leídos por sus autores.

Aprendemos a vivir con estas extensiones del cuerpo. Todavía cuesta no
reírse cuando una persona habla gesticulando, sola, caminando por la
vereda gracias a los "manos libres" del celular. Aunque uno no quiera,
escucha todo, porque los audífonos impiden regular el volumen de voz.
La intimidad se comparte. Él o ella, avanzando un mundo aparte, ignora
casi todo, con riesgo de chocar.
Conozco audífonos más aislantes aún: bloquean el ruido. Los viajeros
insomnes a bordo de aviones ruidosos fueron los primeros en
comprarlos. Estos aparatos generan una contraonda que anula el ruido.
Ahora sirven hasta para dormir con una pareja roncadora.
Mi papá era harto sordo y ya a los 50 años recurrió al audífono. Era
un aparato ostentoso, visible, que de repente se descontrolaba y daba
una nota aguda. Hoy, los sordos se enchufan en el oído unos tubitos
como moscas transparentes, imperceptibles. Adelanto que hace más
plausible el chiste del yerno que saluda a garabatos a su suegra
sorda, quien le informa, también a garabatos, que ahora se compró
audífonos.

Son los chilenos

Son los chilenos
por Antonio Martínez
Diario El Mercurio, domingo 4 de septiembre de 2011

No es sólo el chileno pata de perro, el emigrante por trabajo o el exiliado y su descendencia; tampoco el vecino permanente o el residente exitoso más familia y amigos; ni el estudiante de doctorado, el de la pasantía o el viajero por negocios; tampoco el fugado por plata, el huido por motivos sentimentales o el diplomático de carrera.

Es, en verdad, todo lo anterior y lo mucho que se queda en el tintero, que es una categoría infinita de chilenos esparcidos por Saint Gallen o Burdeos, repartidos por Estocolmo o Barcelona, diseminados por Milán o Hamburgo.
Es cosa de levantar un piedra en cualquier pueblo del Viejo Mundo para que salga lo habitual: una lagartija, una mata de arrayán florido, una araña pollito, un clavel que vive del aire y un compatriota.

La cartografía de lo chileno por el mundo, en ocasiones, encuentra su isla del tesoro en el fútbol y hacia allá parten y lo hacen cómo sea: en Mercedes Benz o en buses colectivos, en trenes nocturnos o vuelos diurnos, y van con plata de más o lo justo, solos o acompañados, pero llenan los estadios y Chile, en los amistosos europeos, siempre es local.
Es cosa de verlos y escucharlos, para saber la marca: Curanilahue, Valparaíso, Catemu, Iquique, La Serena, La Pintana, Coquimbo, Temuco, Viña del Mar, Renca, Providencia, y no hay comuna o ciudad que no tenga un cartel en el estadio y los nombres apuntan al país de origen.

Chilenos como los porotos, gente de "18" y buenos para el leseo, sin embargo, una vez al año, al menos, se ponen tristes por el país lejano: alguien se muere, se cae un avión en el mar, gente conocida desaparece y el tiempo pasa con fragilidad.

En fin, el país cambia, están lejos y se ponen tristes.

Después se les va la pena, porque trabajan con suecos, alemanes, españoles, suizos, franceses o belgas.

Esa gente, demás está decirlo, es chilena y merece tener derecho a voto, sin dudas ni exigencias, sin condiciones ni miserias.

Lo son por sentimiento, corazón y mentalidad; porque se esfuerzan por recorrer kilómetros y atravesar países, para llegar a la tribuna, reconocer a los iguales y decir, con gritos, banderas y alegría, que hay algo que los une, y eso es más fuerte que nada y ya es como es, y eso no se cambia. Es para siempre.

Algo que a veces se llama Selección Nacional de fútbol, pero el fondo del asunto, ya se sabe, es íntimo, es único y se distingue a lo lejos: son ellos, son los chilenos.